Prisioneros del franquismo (I)

El pasado sábado me entretuve viendo la entrevista que el periodista de la Sexta TV Iñaki López hizo al escritor, Arturo Pérez-Reverte y la verdad es que me quedé enormemente sorprendido e indignado. Con su habitual desparpajo generador de frases grandilocuentes, histriónicas y provocadoras, este “Académico de la Lengua” nos dijo refiriéndose a Franco: “Que lo piquen y con la mojama hagan empanadillas de carne. Me da exactamente lo mismo” “dejó de ser problema mío hace 40 años” “Es una herramienta para llenar huecos políticos desde Zapatero” “me importa un carajo y a toda España le importa un carajo” “Se utiliza como herramienta vil y demagoga” “Mantienen vivo ese fantasma porque les interesa políticamente”.

Verdaderamente me dio pena, porque aparte de que todo un escritor y Académico se exprese así públicamentesin ningún tipo de rubor y el más mínimo gesto de elegancia verbal, dado que sepueden decir las mismas cosas sin ese tono chulesco y prepotente, lo más gravees que descalificó de una manera soez, falaz y tramposa a todos los ciudadanosque estamos comprometidos con la Memoria Histórica y Democrática de nuestro país.Un mensaje por cierto, que hará las delicias de todos aquellos que simpatizancon el PP y Cs, ya que estos partidos, no han hecho, ni hacen, ni harán nunca nada por cumplir las recomendaciones que el Relator Especial de la ONU, Pablo de Greiff,hizo al Gobierno en 2013 y 2017 sobre la promoción de la verdad, la justicia,la reparación y las garantías de no repetición. Está claro pues para mí, que elseñor Pérez-Reverte, no solamente miente a sabiendas y descalifica de formaglobal y generalizada a todo el Movimiento Memorialista, porque si hay algo deprofundo valor democrático de este Movimiento que se diversifica en numerosasAsociaciones, es que se trata de un Movimiento Social apartidista, heterogéneo,altruista y sensible con todas las víctimas del franquismo sin excepción. Poreso entiendo que si a este señor “le importa un carajo Franco”, tampoco leimporta el dolor, el sufrimiento, el daño, las torturas y las vejaciones que ladictadura de Franco ocasionó y por supuesto tampoco le importa, ni el Relatorde la ONU ni todo lo que el Movimiento Memorialista viene haciendo en favor delreconocimiento de las víctimas y de todas aquellas personas que se comprometieronhasta sus últimas consecuencias en luchar contra la dictadura para que fueseposible un nuevo Régimen Democrático y de Libertades.

Estas provocadoras e ignominiosas declaraciones de tan conocido escritor, me lleva una vez más a confirmar mi hipótesis de que efectivamente, toda la ciudadanía española está todavía “prisionera del franquismo” en mayor o en menor medida. Y a esta hipótesis llego después de preguntarme con perplejidad, bochorno, indignación y vergüenza ¿Por qué hemos tenido que esperar 40 años de democracia para recuperar nuestra Memoria Histórica y dignificar a las víctimas de la dictadura? ¿Por qué ahora sí y antes no? ¿Qué ha impedido que este asunto no se haya hecho en los primeros años de la democracia como así ha sucedido en otros países como Alemania, Chile, Argentina o Brasil? ¿Por qué no hemos dado respuesta como país a las recomendaciones del Relator Especial de la ONU? ¿Por qué no se ha condenado todavía de forma solemne y unánime por el Congreso, el Senado y la Iglesia Católica, e lgolpe de Estado de 1936 y la dictadura franquista de 40 años que vino después?  

Aunque no soy historiador y carezco de muchos datos, me consta que España es el segundo país del mundo, después de Camboya, en fosas comunes, por eso en mi opinión, el problema fundamental, no es tanto que los restos del dictador o de cualquier otro carnicero  estén en lugares reconocidos socialmente como sagrados y de culto, que también, sino que lo más preocupante es que la sociedad en su conjunto se desentienda de estas cuestiones adoptando actitudes pasivas y permisivas. De esta manera, se acepta la asquerosa mentira de que los que nos dedicamos al Movimiento Memorialista, solo deseamos la revancha o la venganza y nos dejamos llevar por el resentimiento; que lo mejor es no remover las heridas, porque no se sabe lo que puede pasar; que si nos dedicamos a esto gratuitamente, por algo será, algún interés personal o partidario perseguiremos. Esta receta ya es muy vieja. Se trata de difundir, diseminar y sembrar de miedos, dudas, mentiras y el desprecio a las víctimas, para que al multiplicarse por doquier vayan germinando pequeñas plantas de fascismo, autoritarismo, dogmatismo y fanatismo.

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