La Educación en Andalucía. El ruido y las voces.

     Ahora que estamos en Tiempo Electoral y que el próximo 2 de diciembre los andaluces vamos a tener nuevamente la oportunidad de elegir a quien nos gobierne, es de suma importancia distinguir “el ruido” de “las voces“, es decir, los mecanismos de idiotización y emocionalismo colectivo que nos contaminan de frases estúpidas y grandilocuentes, de los datos reales que aportan las investigaciones sociales.

     Ahora que estamos en Tiempo Electoral y que el próximo 2 de diciembre los andaluces vamos a tener nuevamente la oportunidad de elegir a quien nos gobierne, es de suma importancia distinguir “el ruido” de “las voces“, es decir, los mecanismos de idiotización y emocionalismo colectivo que nos contaminan de frases estúpidas y grandilocuentes, de los datos reales que aportan las investigaciones sociales.

     El ruido, ya sabemos en qué consiste: argumentarios falaces repetidos hasta la saciedad;“peleas de piquitos de oro”, locales o venidos de otros lugares, que intentan confundir, sobredimensionar y distorsionar determinados hechos y llevarlos a su interés partidista; ocurrencias graciosillas de última hora para ridiculizar y minusvalorar a los oponentes; fijación inmisericorde en los fallos y debilidades de los competidores y por supuesto también,  poses y estrategias publicitarias bien calculadas y medidas que intentan dulcificar, suavizar oensombrecer los errores del pasado y aunque sean de antes de ayer,  para que no los tengamos en cuenta a la horade decidir nuestro voto. En cualquier caso y en general, el ruido electoral no es más que un sinfín de imbecilidades que en nada contribuyen a desarrollar la Cultura Democrática de la ciudadanía, como tampoco a que nuestro voto sea meditado,reflexivo y coherente con la realidad presente y lo que es posible construir enel futuro.

     Por el contrario, las voces, es decir los datos obtenidos de la realidad real y no de la realidad cocinada a base de ocurrencias e interpretaciones interesadas, pasan casi desapercibidos, imposibilitando así la necesaria serenidad y reflexividad para identificar los problemas reales, que son los que exigen análisis, valoraciones y propuestas de solución realistas y coherentes con los valores éticos que fundamentan la Democracia.

     Y este es el caso, a mi juicio, de lo que sucede cuando se habla de la Educación en Andalucía, una Comunidad que ha sido gobernada por el PSOE a lo largo de nada menos que de 36 años, por ello su lógica electoral, como la de cualquier otro partido en su caso, consistirá en maximizar, propagar y enfatizar sus logros, éxitos y avances al mismo tiempo que minimiza, ensombrece, oculta o presta escasa atención a sus fracasos, insuficiencias y errores. Pero ¿Qué nos dicen los últimos datos sobre la Educación en España de los que disponemos que son independientes de las lógicas electorales? ¿Qué inferencias podemos hacer de ellos para que el voto sea más reflexivo y basado en argumentos racionales y empíricos procedentes dela realidad?

     Los datos que a continuación ofrezco hablan por sí solos y proceden de la Fundación BBVA, del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) y de la Universidad de Valencia, que en el pasado mes septiembre de 2018 presentó un Informe titulado: “Diferencias educativas regionales. 2000-2016. Condicionantes y resultados”. Este Informe, aunque todavía está en su versión preliminar, está basado en fuentes documentales proporcionadas y fácilmente accesibles, como el Ministerio de Educación y Cultura y el Informe Internacional de Evaluación PISA 2015, aunque también en investigaciones propias. Por tanto y aunque a mí el hecho de que los Bancos financien estos Informes ya me coloca en estado de alerta, si tengo en cuenta la diversidad de fuentes y la cantidad de datos que los autores de este Informe han tenido que manejar, me inclino a creer que se trata de un excelente Informe cuya fiabilidad, validez y rigor, no puede discutirse por el momento, o hasta que no haya otro informe que lo false o invalide a partir de datos empíricos. Además, este Informe, es independiente, es decir, no está auspiciado, controlado y ofrecido por ninguna institución del gobierno andaluz y en esta medida, no está contaminado, que yo sepa, por ningún interés partidista o gubernamental. ¿Qué nos dice este Informe? Veámoslo concierto detenimiento.

     Como es sabido, aunque se hable de Sistema Educativo Español como algo único en cuanto que participa de la misma estructura de etapas, niveles, centros y homologación de títulos, así como también de un importante curriculum compartido y común, la realidad es que nuestro actual Sistema Educativo es el resultado de las diferentes políticas educativas que los gobiernos centrales de turno han puesto en marcha en los 40 años de Constitución, dando así lugar a la existencia de siete Leyes Orgánicas diferentes y que han hecho posible que nuestro Sistema Educativo careciese de la necesaria estabilidad, equilibrio y consenso. A su vez, el hecho de que cada una de las 17 Comunidades Autónomas tengan competencias en Educación, ha hecho posible también que cada una de ellas y en función del color de los gobiernos autonómicos de turno, hayan puesto en marcha políticas educativas diferentes, con normativas e inversiones propias y orientaciones muchas de ellas dispares, aunque estuviesen todas sometidas a lo que establecía cada Ley Orgánica. Así que la situación actual es de una diversidad y heterogeneidad extraordinaria, presentando lógicamente no solo diferencias políticas y legislativas, sino inversiones desiguales que suponen una discriminación objetiva entre Comunidades. En consecuencia, los sistemas educativos de cada Comunidad son muy diferentes en dimensión, amplitud, organización,recursos y resultados.

    Así pues y según el Informe citado «En el sistema educativo de Andalucía participan 1,9 millones de alumnos y 150.000 profesores distribuidos en 5.800 centros. Parte de unas condiciones de entorno y recursos menos favorables que la media para su desarrollo, siendo la segunda región con el PIB por habitante más bajo de España y con un mercado de trabajo poco especializado en ocupaciones altamente cualificadas. Caracterizado por una clara orientación del alumnado hacia la educación pública y una escasa dedicación de recursos públicos al concierto, sus resultados educativos son poco favorables, siendo especialmente bajos en términos de equidad y aprovechamiento»

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