De la cruz al martillo (3)

(Viene del post 2) La Hermandad Obrera de Acción Católica, (HOAC), es una organización apostólica en torno a la cual va fructificar una fecunda síntesis entre los valores cristianos y los valores de emancipación y de solidaridad del mundo obrero. Organización católica especializada que junto a otras como las Hermandades del Trabajo, (HH.TT.) y la Juventud Obrera Católica (JOC) harán posible no sólo la síntesis entre lo obrero y lo cristiano, sino además la intervención social y política de abierta oposición a la dictadura de sectores eclesiásticos que hasta ahora habían permanecido al margen, entre los que hay que destacar también a los jesuitas con sus Misiones Obreras, todo ello al hilo de las nuevas perspectivas adoptadas por la Iglesia a raíz del Concilio Vaticano II.

En aquellos duros años de la década de los cuarenta, Rovirosa afirmaba «…A Cristo le reconocemos con la ropa de obrero, con las manos encallecidas, con la frente sudorosa, cansado del trabajo…», mensaje en el que iban implícitos los tres pilares fundamentales de la HOAC: la dignidad de la persona, la dignidad del obrero y una teoría de la acción.

Paralelamente a la HOAC, en la década de los sesenta aparece también en la escena social, política y educativa, con un nuevo vigor, la Juventud Obrera Católica (JOC), un movimiento también de Acción Católica que nace en la segunda década del siglo XX en Bélgica, gracias a la iniciativa de Joseph Cardijn, sacerdote e hijo de obrero, muy sensibilizado por la evangelización, la educación y las condiciones sociales en las que vivía la juventud obrera de su tiempo, preocupación que le lleva a poner en marcha un método educativo original de evangelización que combinaba elementos de cambio personal y de transformación social.

Este método lo desarrolla Cardijn por medio de la acción, cuyo protagonismo corresponde en exclusiva a los propios jóvenes mediante la reflexión acerca de la propia vida y de la propia acción realizada en el contexto social al que cada joven pertenece. Consecuentemente la JOC se plantea como objetivo general educar a la juventud obrera partiendo por una parte, del reconocimiento de su realidad de explotación y de la necesidad de un orden económico y social más justo que les permita su liberación y su desarrollo personal más humano y, por otra, de su fidelidad al mensaje evangélico como portador de un mensaje de liberación plena.

En este sentido la JOC opta decididamente por los jóvenes más desfavorecidos en lo económico-laboral, en lo cultural-educativo y en lo socio-político. Su metodología, de la que hemos sido testigos y partícipes y de la que guardamos inolvidables recuerdos, se basa en tres momentos:

  1. VER: significa un esfuerzo de observación, de análisis descriptivo tanto de la realidad, del contexto social, de las condiciones materiales de existencia de los seres humanos y de los jóvenes, de los acontecimientos sociales y políticos, como de un esfuerzo de autoobservación y de autoanálisis que implique una revisión de vida.
  2. JUZGAR: como todo juicio, no es más que la reflexión para comparar basándose en criterios de valor las situaciones, los hechos y los acontecimientos del medio social y de la propia persona identificados y analizados en la fase anterior con aquellos valores que se desprenden del mensaje evangélico de liberación. Es un momento no sólo de reflexión individual, sino también de reflexión compartida y de diálogo colectivo, lo cual hace del proceso un acontecimiento extraordinariamente enriquecedor desde el punto de vista educativo.
  3. ACTUAR: significa comprometerse, realizar acciones concretas precisas y planificadas dirigidas a conseguir el objetivo obtenido de la discrepancia entre lo que hemos visto y entre lo que queremos ver, acciones dirigidas a transformar la realidad personal y la realidad colectiva o social, de tal manera que dichas transformaciones tienen que estar íntimamente unidas, ya que desde la propia acción social transformadora se va operando la transformación y el cambio de la persona que la realiza.

Todos aquellos curas obreros que comenzaron a hacerse presentes y visibles a partir de la década de lo sesenta del pasado siglo, jugarán Este un papel fundamental ya no sólo en la acción evangelizadora, cultural y juvenil de sus contextos, sino sobre todo en la impregnación al movimiento obrero y ciudadano de los mismos, de una serie estrategias y valores que pasan a formar parte del acervo ético e ideológico de los jóvenes de aquella época que tuvieron las fortuna de encontrarse con estos curas. Así, una parte muy importante de la militancia obrera, ciudadana y política en partidos de izquierda, vendrá a estar constituida por militantes de base cristiana, configurando en la década de los setenta una singular forma de entender los procesos de intervención social en la que se mezclan en fructífera síntesis marxismo y cristianismo, estilo de acción que llega hasta nuestros días, aunque ya limitado por otras condiciones socioculturales.

3 comments

  1. Estoy convencido de ello y es más, creo con convicción también con convicción que todos aquellos que defienden el capitalismo, el mercado, el patriarcado y todas sus derivadas burocráticas, corruptas, injustas y contrarias a la vida en el Planeta son radicalmente incompatibles con el cristianismo, ya vayan a misa los domingos,lleven mitra o sean purpurados. SÉ FELIZ JOSÉ. MUCHAS GRACIAS POR TU RECUERDO Y SEGUIMIENTO.

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