Recuerdos de Perú: ¡FELIZ AÑO NUEVO QUERIDAS VOCES! (y 4)

(Viene del post anterior) En aquella habitación en la que ensimismadas me escuchaban un buen número de profesoras y profesores que entregan su vida a los niños y niñas de Arequipa, todo gracias al empeño y a la paciencia de Marta, pude escuchar las voces de sus espíritus. Fue como si la atmósfera de aquella sala se hubiese contagiado de algo que no puede explicarse con palabras ni experimentarse con los órganos de los sentidos. Pero lo cierto fue que viví una de esas experiencias límite en las que al entregarte en cuerpo y alma, recibes el ciento por uno.

¿Y cómo no recordar a “San Charbel” y a “Mater Admirabilis”? ¿Cómo no integrar en mi alma todo lo que aprendí y recibí de aquellas profesoras? ¿Cómo no agradecer su ternura, atención, interés, motivación y deseos porque les contase con mis palabras lo que con mis actos todavía no he conseguido del todo demostrar? ¿Cómo no felicitarme por haber tenido la fortuna de que Manuel, el director del Colegio me localizase por todo el Internet para llevarme a su Colegio e incluso suspendiese las clases para que les hablase a sus profesoras? ¿Cómo no darle infinitas gracias con toda mi alma?

PerúResponsabilidadNunca pensé que podría escribir un libro y en realidad no lo he escrito yo, lo ha escrito una maestra maravillosa que ama incondicionalmente, que siente en su alma una infinita vocación de escritora y de educadora, y gracias a ella sucedió el milagro. Mi primer libro serio, precisamente en el país en el que creo de todo corazón que únicamente pueden entender mis palabras, palabras que son de indignación, rebeldía, escándalo, pero también de esfuerzo, trabajo, lucha, combate, esperanza y sobre todo de ternura.CabeceraPERÚ4 Su voz quebrada, aguda y grave a la vez, carrasposa por ese siempre presente cigarrillo del que decía disfrutar, va gratuitamente repartiendo “Gotitas de cariño” a todos los niños y niñas de las zonas más deprimidas de Lima.

Y sigo y sigo sin cesar dejando definitivamente entrar a todos. Jacinto, el taxista que me asegura, que su dolor de la espalda se lo curó el Señor de los Milagros. Maribel, la india que trabaja todo el día vendiendo dulces que ella misma elabora cada mañana bien temprano. Jesús y sus dos hermanos, que a las siete de la mañana deambulan por la solitaria calle de un hotel de Piura intentando que alguien le dé algunas monedas para desayunar y poder llevar algo a su abuela. Karina, una limeña, que viene de Villa el Salvador para trabajar en tareas domésticas en Magdalena del Mar. Ana María que es capaz de gastar tres horas diarias CabeceraPERÚ5en transporte para ir a regalar su trabajo al Foro Perú Paulo Freire. A Rubén un curita de 30 años que me ofrece con dulzura y pasión trabajar en Villa El Salvador. O al inolvidable Guillermo, vendedor de cordones de botas y zapatos que me regala la más tierna y consolador de las sonrisas recordándome que es bueno tener bien amarrados bien nuestras botas si es que queremos caminar con paso firme y sin el peligro que se nos introduzcan piedrecitas que nos produzcan heridas en nuestros pies.

Y así aparece Salomón, el profesor que tras mostrarme un infinito agradecimiento por lo que cree que he hecho por él, me cuenta con lágrimas en los ojos como despidió a su madre cuando marchó al último viaje. Y también Carmen, la chica que estuvo más de tres años en la cama como consecuencia de una dolencia de huesos que consiguió superar gracias al amor de sus padres. Alicia, la elegante, brillante y cariñosa profesora de buena familia, que no quiere perder su posición social y se debate entre la seguridad de una vida acomodada y el riesgo de hacer lo que le dicta su corazón. Verónica, la estudiante de magisterio que asegura que no le importa el salario y que su mayor deseo es enseñar a los más pobres para que salgan de su pobreza. Esther la capacitadora docente de grandes ojos que transmiten sensaciones de alegría, paz y fuerza renovada. Noelia, la directora de un Instituto Superior Pedagógico,  que sufrió en sus carnes las amenazas de ·”Sendero Lumiinoso” y las torturas del ejército de Fujimori, pero que me asegura que a pesar de sus dolores pasados, lo dificultoso de su tarea y la soledad en la que se encuentra, está dispuesta a entregarlo todo con tal de que sus alumnos aprendan más y adquieran una buena formación en valores. Raquel, la doctora que me asegura, que la pasividad y el supuesto carácter apático de los niños peruanos es consecuencia de su secular desnutrición. Ángel, el vendedor de discos piratas, que me cuenta como se gana la vida a base de enganchar clientes en la calle. A Raúl el taxista que me dice convencido que Escrivá de Balaguer es el santo de los millonarios. Sofía, la empleada de la farmacia que tras haberme dado el vaso de agua para tomarme dos pastillas que ella misma me había recetado para la diarrea, me ratifica que trabaja doce horas diarias. Luis, el alumno que con una dulce y tierna voz me agradece la atención que le he prestado y la necesidad que tiene de conocer en profundidad la obra de Paulo Freire y Miguel Ángel, el de la Asociación de Alcohólicos Anónimos que me enseñó la oración de pedir paciencia para aceptar lo que no puedo cambiar porque no depende de mí, valor para cambiar aquello que sí depende de mí y sabiduría para entender la diferencia. Y al final esas miradas, sonrisas y ganas de aprender del alumnado del Pedagógico “Nueva Esperanza” de Villa El Salvador que acompañados del compromiso de sus sacrificados profesores, me enseñan con placer y alegría, esa renovada y fresca ilusión por mejorar las cosas y por ver los aspectos positivos de las situaciones.

Y es que, como dejó dicho “Ibn El Arabí“, mi corazón puede adoptar todas las formas y en él caben todos los que como yo hemos conocido la soledad de estar a las puertas de la muerte; hemos aguantado la escasez y la insatisfacción de la opulencia; la pérdida de una apuesta; la indignación por la injusticia; el riesgo de la libertad; la belleza de una sonrisa; el sinsabor de las lágrimas; la amargura de las consecuencias de tus errores; el grito de la desobediencia o la corporeidad de las voces que una vez que entran por la puerta del corazón jamás salen de él si no es para llevarlas conmigo siempre e ir subidos en la alfombra de la esperanza y en el suelo del esfuerzo cotidiano por trabajar infatigablemente para conseguir mayores y mejores cuotas de igualdad, justicia y libertad.

¡Feliz año nuevo, queridas voces!

2 comentarios

  1. Muchísimas gracias amigo y compañero. Igualmente te/os deseo. Ese libro lo colocaré en breve en Krisis, aunque ya está en AcadademiaEdu y en Scribd. Estamos en tiempos de regresión y nubarrones oscuros aparecen por el horizontes, por eso tenemos que redoblar nuestros esfuerzos por seguir y seguir combatiendo cualquier forma de injusticia o de fascismo en cualquier lugar o momento que se presente. SÉ FELIZ !!! UN ABRAZO !!!

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