El Valle de los Caídos

Todo el mundo sabe, o debería saber, que el conocido como “Valle de los Caídos” es una colosal, faraónica y megalomaníaca construcción cuyo objeto, desde la gestación de la idea por el propio Franco, reside en glorificar, exaltar y dejar visualmente bien patente la supuesta grandiosidad de un régimen dictatorial y de una religión que sumieron a España en 4 décadas de negación y eliminación de todas las libertades democráticas, así como de persecución, represión, tortura y asesinatos de todos aquellos ciudadanos que defendieron y fueron leales a la legitimidad de la II República Española.

La construcción consta de una gran cruz, que al parecer es la más alta del mundo, una gran escalinata, así como también de una gran explanada, una basílica y una abadía. En su interior yacen los restos de más de 33.000 víctimas de la Guerra Civil y la Dictadura, miles de ellas sin identificar y que constituyen la mayor fosa común del mundo.

El debate social, político y mediático, acerca del destino que debe darse a esta faraónica construcción que simboliza y ensalza el triunfo de unos golpistas que sumergieron a España en una terrible tragedia de crímenes, lleva ya en la calle más de una década y fue y sigue siendo impulsado por todo el Movimiento Memorialista organizado que siempre reclamó Verdad, Justica y Reparación. No obstante, y dada la fugacidad de las noticias de actualidad, así como los intereses de los grandes medios en connivencia con las fuerzas políticas conservadoras y reaccionarias, la importancia e interés por este tema está perdiendo gas, siendo sustituido ahora por ejemplo, por el de Venezuela, que vuelve a ser el ariete para acosar al Gobierno y obtener réditos electorales de una ciudadanía poco proclive a pensar críticamente. Aun así, personalmente considero que es un asunto muy importante, especialmente en lo relativo a la Memoria Histórica y Democrática de nuestro país. Por eso lo coloco aquí, aunque ya veo, que esto ya es una cuestión menor, dado el fragor de las estupideces que la derecha de siempre está empeñada en expandir para descalificar y derrotar al Gobierno de Pedro Sánchez, aunque desde luego su posicionamiento sobre el asunto de Venezuela no lo puedo en ningún caso compartir, dado que me inclino por seguir lo que han dicho numerosos intelectuales o países com México y Uruguay, o incluso el propio Papa Francisco.

Personalmente me congratulo de que este debate sobre “El Valle de los Caídos” haya llegado por fin de forma directa a los poderes públicos. Sin embargo y en mi particular opinión, se trata de un debate político que llega en una coyuntura muy difícil con un gobierno débil que necesitaba hacer algo de impacto que fuese capaz de recuperar dosis más o menos cuantiosas de credibilidad ante una ciudadanía de izquierda decepcionada o desafecta con el partido del actual gobierno (PSOE).

Su presencia pública y su novedad entonces, junto al ruido mediático ocasionado por las cadenas de TV y periódicos como La Razón, el ABC, OKdiario, afines a la derecha, es debida por un lado, al filón que han encontrado para desgastar una vez más al Gobierno de Sánchez, y por otro, a la existencia de un importante substrato sociológico nostálgico del franquismo y de la dictadura. En cualquier caso, el hecho de que estemos hablando sobre esto hoy, es más bien la expresión, tanto de la sorpresa producida por el cambio y la consiguiente frustración de la derecha, como de la falta de ponderación y ecuanimidad de la misma, dado que una propuesta como la de trasladar los restos del dictador, en otros países se ha realizado de forma natural y sin tanta animadversión por los sectores más recalcitrantes.

Así pues y aunque sigo manteniendo que este asunto se debería haber solventado muchísimo antes, cuando los gobiernos del PSOE gozaban de holgadas mayorías, creo que hay que dar la bienvenida, felicitarse y apoyar todas las iniciativas que se tomen para despojar a ese monumento de todo carácter de exaltación del franquismo y del nacionalcatolicismo, que fueron respectivamente el causante y el legitimador de aquella tragedia. Esta es a mi entender, la posición del conjunto de todo el Movimiento Memorialista, que es por su propia naturaleza apartidista y lo único que reclama es que el Gobierno responda con compromisos, recursos y actuaciones a las recomendaciones realizadas en el Informe del Relator del Consejo para los Derechos Humanos de la ONU y que han sido desoídas impune y vergonzosamente por el gobierno del PP.

No obstante ¿Es suficiente con retirar los restos del dictador de ese mausoleo del genocidio? A mi juicio, es sin duda una condición absolutamente necesaria pero notoriamente insuficiente, porque además hay que exhumar y trasladar también los restos del fundador de la Falange y de todos aquellos jerarcas del régimen dictatorial que estén enterrados allí con el fin de trasladarlos, no a ningún otro lugar sagrado, sino a un sencillo cementerio local en el que sus familiares o allegados puedan honrarlos y recordarlos. Y esto, desde luego, es algo que no se ha hecho con las víctimas defensoras de la IIª República, salvo diversas actuaciones locales como la que en Camas hemos llevado a cabo con el enterramiento de los restos exhumados de la Fosa en la que se encontraban víctimas de la masacre de La Columna Minera de Riotinto.

Sería profundamente lamentable, descorazonador y exento de toda reconciliación, que la Iglesia Católica albergase en cualquiera de sus templos a dirigentes fascistas que se destacaron por asesinatos indiscriminados y brutales, como es el caso de la permanencia todavía, del criminal Queipo de Llano en la Basílica de la Macarena. En este punto, la Iglesia Católica Española y también el Vaticano tienen una maravillosa oportunidad para mostrar concordia, reconciliación, ponderación y una actitud de arrepentimiento por haber consentido situar en las puertas de sus templos, el simbolismo y el lapidario de los más destacados asesinos o dirigentes fascistas. En este sentido, me pronuncio con pesimismo, dado que ni los fieles que acuden a sus ceremonias y liturgias y mucho menos las jerarquías, estén por la labor de limpiar los templos de exaltaciones fascistas. Pero si además el Gobierno no tiene capacidad o competencia para obligar a la Iglesia a que retire esos símbolos, nada se puede hacer salvo apoyar al Gobierno incondicionalmente en este sentido. No obstante en Andalucía hay una puerta legal abierta para hacerlo con la nueva Ley de Memoria Histórica y Democrática conforme a la establecido en su artículo 32, si bien esta puesta ya se ha cerrado como consecuencia de la voluntad del nuevo gobierno andaluz que o bien derogará la Ley o en su defecto la desactivará totalmente en todas sus obligaciones. Algo por cierto, que se esperaba, ya que como todo el mundo sabe, tanto el PP como sus nuevos hijos, son los herederos de aquella Alianza Popular que fundó Manuel Fraga, ministro de Franco.

En definitiva, si hay voluntad política gubernamental fundamentada en la Ley de Memoria Histórica de 2007 del gobierno de Zapatero, reformada recientemente, no tendría que haber ningún obstáculo, salvo el obvio griterío de minorías nostálgicas del franquismo, minorías que no son tan minorías, ya que PP y Cs representan una intención de voto real de más del 40 % de la ciudadanía. Por eso mucho me temo que todo se va a quedar en medidas más o menos cosméticas, o simplemente se volverá a aparcar el tema, aunque ojalá me equivoque.

Después está el tema de la exhumación de las casi 34.000 restos que permanecen en la Basílica y en la cripta, algo que necesariamente debe realizar el Estado conforme a las directrices de los respectivos informes del Relator de la ONU y esto evidentemente llevará un costoso esfuerzo de gasto y tiempo. En consecuencia, la posición que personalmente mantengo al respecto es la siguiente:

  1. Exhumar todos los restos del Valle de los Caídos y entregarlos a sus familiares para que les den la sepultura que consideren más pertinente siempre que esta no suponga una exaltación de la Dictadura. Es decir, reconocerlos en su dignidad de defensores de la legitimidad democrática republicana y en su derechos de ser enterrados dignamente como reclaman los familiares.
  2. Eliminar todo el contenido religioso de santificación del nacionalcatolicismo, aunque siendo exquisito en el respeto de las diferentes obras de arte, allí presentes que deben servir también como testimonio de ponderación, convivencia y sensatez. Desautorizar y deslegitimar a la Iglesia Católica para que administre este lugar, eliminando del conjunto toda construcción de carácter religioso y haciendo todo lo que sea necesario para que se convierta en un monumento Memorialista y Laico. Es decir: nada de Basílica, nada de Abadía y nada de nada de ceremonias religiosas.
  3. Respetar en lo posible la estructura y las estancias del edificio convirtiéndolas en un Edificio Memorialista dirigido a programar, realizar y divulgar actividades educativas y culturales de todo tipo, tanto en la línea del reconocimiento de las víctimas, pero especialmente en la divulgación mediante seminarios, congresos, conferencias, encuentros en torno a los Derechos Humanos Universales y su tratamiento educativo y mediático. Y esto exige una doble tarea: de un lado un trabajo archivístico, documentalista capaz de convertir el edificio en la Gran Biblioteca Museo de la Reconciliación Nacional y de otra un trabajo continuo de investigación, divulgación y formación mediante Congresos Nacionales e Internacionales en favor de los Derechos Humanos y en la vigilacia y denuncia del fascismo y cualquier forma de dictadura.
  4. Eliminar la Cruz de los Caídos, derrumbarla, echarla abajo dado el carácter ignominioso, escarnecedor, antidemocrático, antilaico, adoctrinador, santificador y legitimador de un genocidio, proponiendo o realizando en su caso, alguna construcción alternativa que simbolice la concordia y la reconciliación totalmente independiente y libre de cualquier interpretación religiosa. O bien simplemente eliminar la cruz.

Mucho me temo que nada de esto será posible, pero al menos y como decía el poeta Blas de Otero

Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.

Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.

Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.

6 comments

  1. Estoy de acuerdo en todo lo que propones. Es inmoral que una Basílica con su correspondiente abad y monjes rindan pleitesía al dictador y a una Cruzada que ensangrentó a España. Que lo haya permitido la Iglesia y lo continúe permitiendo es un indecente propósito de enaltecer el nacionalcatolicismo, el mayor desvío llevado a cabo por la Iglesia desde la Inquisición. Se debería empezar por exhumar al dictador ¡ya! y retirar todo elemento religioso, como también borrar el significado religioso del monumento para dignificarlo como monumento de reconciliación. Pero la cuestión está en el aire. Los obispos no están por la labor, ni siquiera el Papa que ha dejado el tema en manos en la CEE y del Estado. Una forma de no mojarse. En fin, todo un panorama de indecencia religiosa y política.

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  2. Suscribo todo lo que dices maestro y querido amigo Juan Miguel. Ahora bien pensar que la Iglesia va a mover un dedo…impensable…….tacticismo..tacticismo y tacticismo. y los políticos…a qué esperan para hablar de reconciliación…todos…no hay azules ni rojos, sino muertos que esperan ser abrazados por una tierra que les dé digna sepultura. !!!Qué país!!!

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    1. Un gran abrazo campeón !!! Me alegra muchísimo que estés atento a estas modestas aportaciones a la causa de la Democracia y la Paz, así como que comentes lo que te parezca cuando lo creas necesario. Cada uno en su metro cuadrado que pisa hacemos lo que podemos, porque como decía uno de mis grandes maestros, el chileno Luis Razeto Migliaro (búscalo en Google) “CADA SER HUMANO ESTÁ SIEMPRE EN EL CENTRO DEL MUNDO” y como decía también otro de mis eternos Maestros, Paulo Freire “LA ESPERANZA ES UNA CARACTERÍSTICA ONTOLÓGICA DEL SER HUMANO”, por tanto, “la toalla no la podemos tirar ni pa Dios” porque cada día que amanece y cada segundo que respiramos es una oportunidad para hacer un mundo, una sociedad, un país, una ciudad, un barrio, una calle y un ser humano mejor. En esto consiste precisamente la Educación. QUÉ ALEGRÍA cuando recuerdo aquellos años contigo y con tu hermano y otros tanto niños y niñas de El Coronil. Contigo y con todos vosotros me bauticé para la causa de la Ética y la Educación. SÉ FELIZ !!!

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  3. Muchas gracias Juan Miguel. Voy a estar muy atento a esta TRIBUNA de reflexión y de crítica, que construye, edifica y templa los ánimos. Tengo mucho que aprender…y aquí hay y ahora,MAESTRO, vuelvo a tu MAGISTERIO. Sigue con SALUD, mi buen AMIGO.

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