Hacer memoria es mucho más que recuperarla (y 3)

(Viene del post anterior) Al mismo tiempo que se pone el foco en la Educación, es sumamente necesario y trascendente también, si es que queremos realmente hacer memoria e ir más allá de la simple anécdota o acontecimiento empaquetado, lo siguiente:

  1. Reivindicar todos los testimonios, ejemplos, realizaciones, producciones de aquellas personas que dieron sus vidas o lo mejor de ellas por contribuir al desarrollo de los Derechos Humanos Universales. Hacer Memoria, no es únicamente identificar y denunciar las tragedias exigiendo la condena de sus responsables. Hacer Memoria es sobre todo construir colectivamente conocimiento público compartido resaltando y profundizando en los valores, actitudes, comportamientos, motivaciones y razones que movieron a nuestros predecesores a comprometerse radicalmente con la Justicia y la Libertad aun a riesgo de sus vidas. En este punto, traer al gran público las biografías de aquellas mujeres y aquellos hombres que lo dieron todo por los Derechos Humanos y por la causa de los más pobres y necesitados, utilizando para ello todos los espacios educativos, culturales y de comunicación, es una tarea no solo indispensable, sino también que hay que hacer de forma continua. Con otras palabras: se trata de leer en positivo la Historia y la Vida real de personas concretas y sencillas, como contribuyentes y constructoras de Cultura Democrática y Solidaria, llevando a las Escuelas y a todos los Centros Formativos y Culturales, no solo saberes de ciencia, ya sean Naturales o Humanas, sino especialmente “saberes de experiencia” que son esos que no se aprenden en los pupitres de las aulas, leyendo libros o haciendo exámenes, sino que son el producto del “saber vivir” es decir, los modos y procedimientos con que todas la personas vivimos, convivimos, organizamos y damos sentido a nuestras vidas
  2. Promover programas y proyectos culturales y educativos de ámbito municipal y comunal, centrados, focalizados y fundamentados en valores éticos universales, intentando llegar al corazón en donde se gestan estos valores, que no es otro que el de las familias, los vecinos del barrio o la calle. Programas que necesariamente tienen que promover los poderes públicos de una manera coherente y encarnada. Por ejemplo, no puedo estar haciendo talleres locales de Paz y de Participación, cuando yo como promotor no demuestro con mi conducta que soy pacífico o funciono de un modo individualista, distante, narcisista, egocéntrico y autocrático. Se trata en suma de incrementar la Educación para la Ciudadanía con el fin de que poco a poco consigamos ciudadanos más críticos, más solidarios, más justos, más responsables y si me permiten más cordiales, afables y amorosos, algo que desde luego puede y debe hacerse recurriendo a historias de vida y experiencia de aquellas personas que se hayan destacado en la defensa de los Derechos Humanos Universales y las Libertades Democráticas.
  3. Multiplicar por doquier todo tipo de actividades en los más diferentes formatos y con los más diversos procedimientos de divulgación y comunicación. Hacer posible que el fomento de la Cultura Ética y Democrática tenga el mismo nivel de prioridad que otras esferas de actuación de los municipios. Y en este punto resulta de fundamental e indispensable importancia conocer, comprender, profundizar y aprender Ética y Democracia de aquellas etapas históricas que se destacaron por las más amplias libertades y por las iniciativas políticas más valientes y coherentes dirigidas a conquistar mayores cotas de Justicia y Libertad. En otras palabras: hacer memoria en nuestro país, significa poner en valor en todos los ámbitos del conocimiento y de la actividad cultural y social la experiencia política y el cúmulo de valores éticos presentes en la IIª República Española. Hacer memoria, quiérase o no implica dignificar la IIª República como periodo de intenso compromiso y esperanza por sacar a España del caciquismo, el patriarcado, el confesionalismo y la explotación de los más débiles. Ser o sentirse Memorialista es lo mismo que apreciar el valor de la IIª República con todos sus aciertos y errores, utilizando el conocimiento histórico y cultural para construir nuevas bases más sólidas y extensivas de Democracia. Es imposible y tremendamente contradictorio e incoherente, o al menos a mí me lo parece, formar parte del Movimiento Memorialista y no trabajar por el Reconocimiento y los Valores de la IIª República, abriendo puertas y ventanas para conseguir que la Monarquía forme parte de los recuerdos históricos de un pasado caciquil, analfabeto, autoritario, dogmático y clerical.
  4. Reivindicar el laicismo a todos los niveles de las instituciones y en nuestra propia conducta personal, comprendiendo que las creencias religiosas o espirituales forman parte de la siempre respetable vida interior y más íntima de las personas y que no deben en ningún caso ser impuestas, utilizadas o ligadas a la instituciones públicas que las usan como moneda de cambio para sus intereses electorales, ligándolas a supuestas tradiciones incuestionables a las que necesaria y obligatoriamente hay que rendir culto o pleitesía. Sinceramente, hacer memoria, es conocer y comprender como las figuras intelectuales y políticas no están ligadas a la visibilidad de un solo sexo y esto exige traer al conocimiento público el papel de las mujeres en nuestra supervivencia y en la construcción de un nuevo tipo de Ética: la Ética del Cuidado. Y Hacer Memoria es también denunciar toda forma de teocracia o toda forma de influencia del poder de las Iglesias en las competencias de los Estados, lo que exige sin duda medidas valientes y consensuadas de carácter político, como por ejemplo acabar con el Concordato con el Vaticano, las inmatriculaciones o cualquier trato de favor a las Iglesias sean de la religión que sean. Pero, además, Hacer Memoria es exigir de todos los cargos públicos que no mezclen el poder civil con el poder religioso dando muestras con su conducta de una exquisita independencia y elegancia democrática, ya que los cargos se deben al pueblo que los ha votado que es por su propia naturaleza interreligioso, ateo o agnóstico y no a las Iglesias y estructuras de poder que mediante las más diferentes prácticas de influencia y seducción han intentado promoverlos para obtener beneficios y plusvalías ideológicas.
  5. Hacer Memoria en suma es adoptar una actitud permanente de vigilancia con el poder institucional y hacer que éste sirva a las necesidades del pueblo y no a oscuros intereses particulares de promoción, carrera o intereses puramente individuales y lucrativos. Hacer Memoria es combatir cualquier forma de corrupción, ya sea exterior e instalada en las instituciones y en las organizaciones, o interior motivada por la ambición, el deseo de acumulación, el ansia por imponer visiones individuales y llevar siempre razón o por los impulsos narcisistas y egocéntricos que forman parte de nuestra condición humana.

      En definitiva, Hacer Memoria, no es solo recordar y recuperar hechos, sino sobre todo aprender de esos hechos para construir una sociedad, una ciudad, un barrio o una familia más libre, más consciente, más justa, más fraterna y más solidaria, para lo cual, como diría José Mujica, el expresidente de Uruguay hacen falta por lo menos tres cosas: EDUCACIÓN, EDUCACIÓN y EDUCACIÓN.

Muchas gracias por haber llegado hasta aquí.

2 comentarios

  1. Un buen trabajo. Subrayo lo que dices de la teocracia cuando afirmas que “hacer Memoria es también denunciar toda forma de teocracia …, lo que exige.. medidas valientes y consensuadas de carácter político, como por ejemplo acabar con el Concordato con el Vaticano, las inmatriculaciones o cualquier trato de favor a las Iglesias sean de la religión que sean” . Ese trato de favor lo tiene solo la Iglesia católica, que yo sepa , y no otras religiones. A los anteriores habría que añadir otro trato de favor: solo la Iglesia católica cuenta con una casilla en la Declaración de Hacienda para que contribuyan a su mantenimiento quienes así lo deseen voluntariamente ¿Por qué el Estado se tiene que hacer cargo de recaudar impuestos para la Iglesia católica? ¿Por qué los ministros juran su cargo ante símbolos religiosos como la Biblia y el crucifijo? Pedro Sánchez fue una excepción. La separación de Iglesia y Estado en España es todavía una utopía, porque aún pesa mucho la huella – hasta ahora imborrable – del nacionalcatolicismo franquista. Un saludo, José Melero.

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    1. Muchísimas gracias José. Efectivamente nuestro Estado todavía tiene rasgos teocráticos ¿Seremos alguna vez un Estado verdaderamente laico? En fin querido, lo importante es que estamos vivos, además de con salud y con tiempo para poder disfrutar de la vida y de estos extraordinarios medios que tenemos a nuestro alcance. Un gran abrazo compañero !!!

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