Contra el fascismo en Camas (2)

Desde que comenzaron los primeros pasos del denominado “Procés catalán” auspiciado por los partidos políticos independentistas catalanes, me he venido haciendo la misma pregunta que me hago siempre, “¿Quién se beneficia y quién se perjudica con todo esto?” y sus derivadas: ¿Cómo afecta este “Procés” a los ciudadanos catalanes en su vida diaria y en sus condiciones materiales de existencia social ? ¿Qué sentido tiene y a dónde conduce una huida hacia adelante tensionando o quebrando el orden constitucional? ¿Qué grupos sociales y que fuerzas políticas del Estado Español van a salir ganando y reforzadas con todo esto? ¿Que es lo que constituye a la clase obrera como clase, su pertenencia nacional o su condición de asalariada obligada necesariamente y en cualquier condición, a vender su fuerza de trabajo? ¿Qué impacto ha tenido y va a tener en la ciudadanía y los diferentes sectores sociales de las comunidades autónomas de todo el Estado, este nuevo escenario? ¿Qué instintos gregarios y primarios se han despertado y se van a seguir despertando y con qué fin? ¿No es acaso mucho mejor permanecer unidos en la diversidad, en la autonomía y en el respeto escrupuloso de identidades culturales y compartir solidaria y cooperativamente las cargas de vivir en común? y la última: ¿Qué papel estamos jugando los andaluces y los cameros en todo esto? ¿Obedecer a esta nuevas hordas fascistas creyéndonos todas las mentiras que nos cuentan? o ¿Reivindicar nuestra dignidad y esperanza como pueblo haciendo posible que ningún voto andaluz vaya a parar a sus partidos?

La verdad es que como esta realidad es extraordinariamente tan compleja no tengo, ni puedo tener una respuesta simple para todas estas preguntas, ya que no solamente me faltan datos, sino que además me resulta difícil ponerme en lugar de esos catalanes nacionalistas que se sienten víctimas humilladas por el Estado Español. ¿Habrá en nuestro país un pueblo más humillado, engañado y manipulado que Andalucía?

No, no tengo respuestas simples ni definitivas, sobre todo porque aquí, en nuestra Andalucía no somos, creo yo, nacionalistas enfervorizados y exaltados, ya que nuestra existencia y destino como pueblo siempre la hemos visto ligada a España de una forma casi natural, como así efectivamente dice nuestro escudo, “Andalucía por sí, para España y la Humanidad“, legado, como es sabido, por el padre de la Patria Andaluza Blas Infante  (1885-1936), asesinado por las fuerzas fascistas y golpistas en la carretera de Carmona el 11 de agosto de 1936.

Sin embargo he de decir también, aprovechando que mañana 28 de febrero celebramos el “Día de Andalucía“, que la obra, el testimonio y el mensaje profundo y esperanzador de Blas de Infante, es por desgracia bastante desconocido y ha sido en mi opinión manipulado, patrimonializado y apropiado por la Junta de Andalucía y todos sus gobiernos, desposeyéndolo y descafeinándolo de su radicalidad humana y social profundamente transformadora y liberadora, convirtiéndolo así en una banderita más con la que adornar fiestas e instituciones. Por eso soy de los que piensan que ser o sentirse andaluz, es antes que nada, al igual que se sentía Blas Infante, ser y sentirse republicano confederal apostando radicalmente por la Educación como herramienta fundamental y básica para cualquier tipo de liberación humana, social, cultural y política, como así nos dejó dicho en su obra “La Dictadura Pedagógica“.

En cualquier caso, para un andaluz, ser o sentirse nacionalista no tiene nada que ver, con lo que ahora pregonan estos desaforados cachorros neofascitas de la “Triple Alianza“. Así lo manifestó Blas Infante, en semejanza a lo que nos legó por la misma época Rabindranath Tagore: «…Mi nacionalismo, como he dicho, no consiente, al contrario, estima grotesca la alabanza de un pueblo a sí mismo tanto como la propia alabanza individual. Mi patriotismo sigue otros derroteros; antes que andaluz es humano. Creo que, por el nacimiento, la naturaleza no circunscribe un recuerdo para el nacido sino que complementa, discierne a los soldados de la vida el lugar en donde han de luchar por ella. Yo quiero trabajar por la causa del espíritu, en Andalucía, porque en ella vine a nacer; si en otra parte me encontrare, me esforzaría por esta causa con igual fervor…» (Manuscritos inéditosEnrique Iniesta-). En cualquier caso y volviendo al principio, en todo lo que sucede hoy en el actual escenario sociopolítico, algo tiene que ver el “Procés” catalán, que intentándolo ver de otra manera, al menos está sirviendo para que muchos fascistas que estaban agazapados y escondidos esperando el momento oportuno para mostrar sus zarpas, se hagan visibles y podamos identificarlos y denunciarlos.

Por último, también debo decir con toda naturalidad, que aunque comprendo y respeto profundamente el derecho que cada ciudadano o cada colectivo tiene a vivir solo, independiente o asociado, a mi eso de los nacionalismos nunca me conmovió ni me motivó para construir mi identidad personal y social. Yo soy de los piensan y creen junto a George Orwell (1903-1950) que
«El nacionalismo es sed de poder mitigada con autoengaño. Todo nacionalista es capaz de incurrir en la deshonestidad más flagrante, pero, al ser consciente de que está al servicio de algo más grande que él mismo, también tiene la certeza inquebrantable de estar en lo cierto.» (esto se llama fanatismo) o junto a Karl Marx (1818-1883) cuando dejó dicho que «El nacionalismo es un invento de la burguesía para dividir al proletariado.», algo por cierto, que aunque sea un invento de la burguesía, también se ha utilizado y se utiliza por los partidos y organizaciones de la izquierda para seducir y conducir a las masas como si fuesen rebaños. En cualquier caso yo siempre me quedaré con Rabindranath Tagore (1861-1941) cuando hace un siglo afirmó algo extraordinariamente vigente y actual «…La nación es un sistema de egoísmo organizado (…) La idea de nación es uno de los medios soporíferos más eficaces que ha inventado el hombre. Bajo la influencia de sus efluvios, puede un pueblo ejecutar un programa sistemático del egoísmo más craso, sin percatarse en lo más mínimo de su depravación moral; aún peor, se irrita peligrosamente cuando se le llama la atención sobre ello (…). Para aceptar la verdad de nuestra propia época será necesario que fundemos una nueva educación basada, no en el nacionalismo, sino en una relación más amplia con la humanidad…».

Concluyo. Por favor, hagamos todo lo posible porque al menos, a ningún ciudadano o ciudadana de Camas nos vendan mercancías políticas averiadas y tóxicas que históricamente han mostrado que a lo único que nos pueden conducir es al engaño masivo, al enfrentamiento civil y a la destrucción de la convivencia. Por ello y una vez más; ¡NO AL FASCISMO EN CAMAS! (o en cualquier otro lugar). No permitas que con tu voto, tu pasividad, tu indolencia o tu abstencionismo, nuestra acogedora, diversa y mestiza Camas sea abono para que personas sin escrúpulos morales y sin una mínima sensibilidad por los Derechos Humanos Universales nos gobiernen. Y si te ha gustado o te identificas con esta breve nota, pues difúndela. Muchas gracias por estar ahí.

4 comments

  1. Juan Miguel, que lección de democracia y generosidad y cinto saber hay en tu reflexión. Desde una comopañera que sufre la opresión del independentismo, me alegra pensar que hay personas como tu que aporten estàs reflexions. Muchas gracias y un abrazo

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  2. El proyecto independentista del “procés” no lo compartimos la mayoría de los catalanes porque el Estado español se compone de autonomías a las que concede muchas competencias para descentralizan el poder. El nacionalismo es una ideología política que ha tenido su función en diversos momentos de la historia: la de liberarse de un estado opresor como ocurrió con las trece colonias americanas , con las colonias españolas en Sudamérica o en diversos territorios europeos que hizo que surgieran estados que eran inexistentes. En el caso de Cataluña no existe esa situación opresora por parte del Estado, por lo que no tiene pies ni cabeza el nacionalismo. Hay un consenso generalizado de que la pujanza del independentismo en Cataluña se produjo con los recortes de algunos artículos del Estatut por el TC , en 2010, aprobado democráticamente. Algunos de esos artículos están vigentes en otras autonomías. Pero eso tiene una salida: negociar, dialogar, restituir esos artículos inconstitucionales para Cataluña y constitucionales para otras autonomías, e incluso redactar y aprobar tanto por el Parlament como por el Congreso un nuevo Estatut. Es la vía política que veo más acertada. Pero lo que más me tiene preocupado es la Triple Alianza , que nos quiere conducir a tiempos pasados. Te comenté que la gran abstención en las elecciones andaluzas fue la puerta de entrada para Vox. Que esa lección nos sirva para que nadie se quede en casa para ir a votar el 28 de abril. Es la única manera de frenar el fascismo de Vox y sus acólitos. Un abrazo par ti y firmeza en nuestra ideas.

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