Más allá de los títulos: más política y menos despacho (26M-5)

Siempre he pensado que el hecho de que un concejal o concejala se dedique en exclusividad en su jornada diaria o semanal, solo a gestionar o administrar recursos, planes y programas o a atender individualmente a los ciudadanos sin salir de su despacho, aunque obviamente sea algo bueno y positivo, si se abusa de esta práctica, puede convertirse en algo realmente contraproducente tanto para la ciudad y el necesario contacto “in situ” con las personas en los barrios y en los diferentes sectores sociales, como para la profundización y extensión de la Democracia. Y esto lo entiendo así porque todo concejal o concejala, además de ser un agente institucional legitimado por las urnas para satisfacer y dar respuesta a las necesidades de la ciudad, es también, lo quiera o no, un modelo y un educador o educadora de la ciudadanía, así como un promotor y divulgador de valores democráticos.

Soy plenamente consciente y lo digo por propia experiencia, que encontrar un equilibrio entre las acciones de gestión y las acciones políticas es algo realmente difícil en unas instituciones y en una sociedad tan burocratizada y especializada como la nuestra. No obstante, hoy existen abundantes medios técnicos e informáticos, así como la posibilidad de tener cargos con dedicación exclusiva, a los que hay que añadir los diversos cargos de confianza, que resuelven de manera ágil y efectiva problemas que hace cuarenta años nos hacían gastar un esfuerzo y un tiempo extraordinario. Aun así, sigo creyendo con convicción que gobernar un municipio es muchísimo más que gestionar, porque implica, además de lo anterior, escuchar permanentemente a la ciudadanía; inspirar confianza; crear esperanza; propiciar encuentros; hacer reuniones y asambleas; informar minuciosamente al pueblo de las acciones del gobierno, así como estar atentos a las posibles fuentes de conflicto y de problemas que surgen para prevenir actuaciones. Y esto desde luego no se resuelve haciéndose solamente visible en fiestas, espectáculos, eventos y tradiciones, como tampoco multiplicando saludos y sonrisas unos meses antes de las elecciones. En cualquier caso, gobernar un municipio en mi opinión, no debe consistir en hacerse inaccesible y refugiarse en los despachos aplicando normas y decretos o tramitando iniciativas, sino que consiste sobre todo, en hacerse completamente visible, transparente y abierto en todo momento y en todo lugar al diálogo y a “patear la calle” con mucha frecuencia para escuchar en vivo y en directo el decir, el sentir y el latido de la ciudad.

Para gobernar hace falta pues capacidad y esta capacidad no cabe duda que se incrementa cuando un gobierno está formado por personas excelentemente formadas y bien cualificadas técnica y académicamente. Sin embargo, ni la academia, ni la formación, ni los títulos contemplan la formación ética, moral, ideológica y sociopolítica, ya que la ideología dominante de este mundo capitalista en el que vivimos nos ha convencido de que técnica y ética son cosas diferentes y no necesariamente tienen que estar relacionadas. De igual manera, los títulos académicos tampoco pueden acreditar o certificar las indispensables habilidades sociales de dialogar, escuchar activamente, empatizar, tener sensibilidad y compasión, coordinar y animar grupos, propiciar encuentros, estimular nuevas formas de participación, u otras más relacionadas con la acción real y efectiva como podrían ser, la capacidad de afrontar retos; pensar estratégicamente; ser lo suficientemente valientes para apostar por mejorar situaciones asumiendo la posibilidad de equivocarse; afrontar la incertidumbre o comprender la complejidad social y las diferentes vinculaciones entre los diversos ámbitos de intervención social. Esta es la razón por la que cada día estoy más convencido, de que la Educación para y con la Ciudadanía tiene que ser una tarea de responsabilidad social y política, además de algo permanente, diario y para toda la vida. Educación que combinada con la Formación y el conocimiento técnico y administrativo tiene que ser necesariamente integral, ética y transdisciplinar, porque así con toda seguridad iremos cambiando y transformando no solamente nuestra ciudad, sino también a nosotros mismos. Y es que estar o ser educado es infinitamente más que poseer titulaciones o certificados. Corresponde pues a nuestros representantes, no solamente ser modelos y testimonio de Ciudadanía, sino también agentes de promoción y Educación Ciudadana.

En todo caso, siento sinceramente que toda la ciudadanía de Camas tiene que estar satisfecha, porque por primera vez en la historia de nuestra ciudad, el partido que ha gobernado con mayoría absoluta en los últimos cuatro años (PSOE) ha tenido una plantilla de concejales altamente cualificada o al menos acreditada académicamente, lo cual indudablemente es muy importante, pero en mi opinión insuficiente. Y la razón es bien sencilla, porque si para gobernar un Ayuntamiento o para presentarse a concejal fuese indispensable tener estudios universitarios, pues mejor suprimimos las Elecciones Municipales y creamos Escuelas de Altos Estudios Superiores Municipales en las que tengan que graduarse todas aquellas personas que aspiren a ser concejal, accediendo al cargo por los principios constitucionales de igualdad, mérito, capacidad y publicidad, lo cual evidentemente sería una aberración monstruosa.

De los doce concejales que consiguió el grupo del PSOE en las pasadas Elecciones Municipales de 2015, a pesar de que Camas ostentó el lamentable récord de ser el pueblo de mayor abstención de la provincia de Sevilla (49,76 %), hay que congratularse de que hayan gobernado 6 licenciados, 4 diplomados, una activista social y un estudiante. Ahora bien ¿Qué efectos y que impacto ha tenido este gobierno tan cualificado académicamente en la cantidad y calidad de su gestión? Sin duda, una pregunta compleja dado que su respuesta no puede ser definitiva, como tampoco absoluta. Es evidente que se han hecho muchísimas cosas y muy buenas para la ciudad, como así nos muestra la deslumbrante y bien realizada página web que el PSOE ha lanzado para esta Campaña Electoral y que se titula LA CAMAS QUE QUIERES en la que se muestran las realizaciones del Ayuntamiento en los últimos diez años. No obstante, la historia de los 40 años de Ayuntamientos Democráticos nos ha mostrado que al menos en Camas, no es indispensable ser graduado, licenciado, doctor, ingeniero o arquitecto, como tampoco disponer de los más avanzados medios técnicos y de propaganda, para conseguir resultados efectivos en la mejora de la calidad de vida y de convivencia de nuestra ciudad.

Otra cosa bien diferente a las acreditaciones académicas o a los títulos universitarios, es obviamente su formación intelectual, emocional, ética, social, política y ciudadana y esto como todo el mundo sabe también, no hay título que valga que lo acredite o certifique. La Ética no es un asunto de capacidad ni de títulos, sino de credibilidad, credibilidad que se obtiene mediante el compromiso, la responsabilidad y la confianza que cada persona es capaz de transmitir, contagiar e inspirar en los demás en función del grado de coherencia o de correspondencia que manifesta poniendo en relación, los valores éticos que dice profesar y la conducta concreta que desempeña en cada uno de los momentos y situaciones de su vida.

Así pues, creo sinceramente que, si bien en los últimos cuatro años el gobierno municipal del PSOE y el conjunto de todos concejales del Pleno Municipal han conseguido hacer muchas cosas y sobre todo una normalización total de la convivencia democrática después de una época agria y gris de desencuentros y conflictos partidarios, deben seguir explorando y abriendo nuevas oportunidades de cambio y mejora de la ciudad, así como nuevos espacios de diálogo, encuentro y creación colectiva en colaboración y cooperación. Y para ello tanto el nuevo gobierno como la nueva oposición que surja de las próximas Elecciones del 26 de mayo, tendrá que agudizar y concretar aun más el ejercicio de su responsabilidad en la construcción de alternativas y respuestas a las necesidades y problemas ciudadanos desde una perspectiva más innovadora, creativa y sobre todo más participativa, intentando estimular y promover espacios de encuentro social que permitan desarrollar y profundizar una auténtica Cultura Democrática. Y esto es algo que a mi juicio se consigue mejor, cuando los diferentes grupos políticos se ven obligados a negociar y a pactar porque carecen de mayoría absoluta, ya que por lo general, las mayorías absolutas a menudo se convierten en un ejercicio, cuando menos rutinario, acomodaticio y burocrático y cuando más en una práctica normalizada de despotismo ilustrado o sin ilustrar, o de vanidad y arrogancia, olvidándose del principio del respeto a las minorías, ya que las propuestas que formulan éstas, que casi siempre son rechazadas, pueden o podrían contener elementos muy valiosos para la mejora de la ciudad.

Pero aun así y aunque todos los concejales del Consistorio fuesen licenciados o doctores, lo cual indudablemente sería todo un lujo, un privilegio y un motivo de alegría y satisfacción, habría a mi juicio que tener en cuenta ciertas reservas, sencillamente porque como dice el refrán “no es oro todo lo que reluce” y porque hacer política es una acción transdisciplinar que va muchísimo más allá de la especialidad profesional, la certificación académica o la experiencia que se pueda acreditar.

La primera de estas reservas que tengo es relativa a la responsabilidad social y política de todos y cada uno de los concejales del Consistorio en relación al fomento, la promoción y la realización de acciones y programas que sirvan para aumentar el nivel de madurez de Cultura Democrática de nuestra ciudad. Si desde luego creen que el problema de la profundización de la Democracia y de la Educación Democrática, se resuelve dejándolo en manos de los Centros Educativos o de los profesionales de la Educación, o decretando normas, inventando propuestas en los despachos, u oponiéndose sistemáticamente a todo sin plantear alternativas, nada podremos mejorar en la práctica. Esta es la razón por la que me atrevo a sugerir a los concejales del gobierno y de la oposición, que hagan todo lo posible por hacer y promover encuentros en los que los ciudadanos de cada barrio o de cada sector, puedan preguntar, demandar o conocer  del concejal delegado responsable o de cualquier otro, las actuaciones que está llevando a cabo dando cuenta de ellas. Pero también que sepan recoger las diferentes iniciativas que los distintos sectores o barrios o las diferentes asociaciones de nuestra ciudad plantean para resolver los nuevos problemas que se presenten y los objetivos de solidaridad y calidad de vida que persiguen. En este punto se me podrá argumentar que esas demandas resultantes de “patear la calle” ya las recogen mediante entrevistas personales e individuales con los afectados y que no es necesario hacer reuniones, pero claro, lo que no se dice o se oculta voluntaria o involuntariamente, es que esta metodología para tomar el pulso a la ciudad, aunque también es positiva y contribuye a resolver problemas puntuales y específicos de cualquier ciudadano, puede generar efectos secundarios o colaterales en mayor o en menor grado, de individualismo, paternalismo, asistencialismo, clientelismo y amiguismo.

La segunda de ellas, tiene que ver con la dedicación y la gratuidad del esfuerzo que supone asumir el compromiso de ser concejal. Ser concejal o alcalde, no creo que sea un premio o un título para colgar en el curriculum personal y aumentar así la autoestima, el ego personal o la carrera profesional. Ser concejal, es a mi juicio un fuerte y duro compromiso de servicio permanente, porque como dice mi Maestro Antonio Suárez (qepd) “El que no vive para servir, no sirve para vivir“. En consecuencia hay que demandar con cariñoso imperio (como diría Platero) a todos los concejales sin excepción, a los cargos electos, a los delegados y a sus técnicos de confianza, que asuman sus tareas bajo una perspectiva de servicio social incondicional, porque si al final nos damos cuenta de que el cargo que se ostenta se ha utilizado como trampolín para seguir ascendiendo en las jerarquías partidarias e institucionales, o de que dicho cargo se ejerce como una actividad profesional de una empresa cualquiera porque no se ha encontrado empleo en la vida social, pues francamente no podremos saber si realmente es el servicio social o el interés personal lo que se pretende.

En cualquier caso, reitero mi optimismo a pesar de todos los matices críticos que se puedan plantear, porque realmente Camas ha iniciado ya una nueva etapa en la que se están abriendo paso nuevas lógicas, nuevas formas y nuevos desafíos políticos en los que las jóvenes generaciones están asumiendo el papel protagónico que les corresponde, sin olvidar, claro está, que ser joven no es sinónimo de bueno, lo mismo que ser viejo tampoco es sinónimo de sabio.

3 comentarios

  1. Una excelente exposición de lo que debe ser un concejal : un hombre o una mujer que contrae un compromiso exigido por sus electores para servir a la comunidad. El talante de la responsabilidad está por encima de los títulos universitarios, aunque sin desmerecerlos, porque pueden contribuir a una mayor cualidad del servicio que debe realizar el concejal o concejala. Un abrazo, J. Melero

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  2. Coincido contigo en que la titulación académica no es lo único a valorar en un gobierno municipal. He leído en tu último artículo una serie de recomendaciones que me hacen contestar. El verdadero reto del municipalismo es hacer que el ciudadano participe de manera activa en las decisiones o que al menos tenga inquietudes por ello. Lamentablemente no ocurre como me gustaría, un sólo ejemplo lo tienes en los plenos, son por la tarde y apenas hay tres o cuatro personas entre el público y casi siempre alguien interesado en los temas a tratar. Los concejales no somos seres de otro planeta, ni seres de luz que se supone mejor que la gente a la que representa, aún queda mucho por hacer en relación a la participación de la ciudadanía. No es algo que se me haya pasado por alto, no, es y ha sido mi principal objetivo. En nuestra propia asociación te das cuenta que la ciudadanía no acude a nuestros actos, pues sencillamente no les interesa perder su tiempo, si son dados a marcar en el teclado y las redes sociales y apoyar o no las decisiones. Ahí está el nuevo pulso, la calle, las reuniones con vecinos son y serán siempre útiles para saber el verdadero interés de los colectivos pero se han quedado obsoletas y quizás fue importante cuando empezaron los gobiernos democráticos pero hoy te puedo garantizar por la experiencia vivida que es muy residual.

    Por otra parte me gustaria darte mi opinion sobre un asunto, es difícil entender que la Administración es un enjambre creado por estos 40 años de democracia, intentando demostrar la honradez del político y eso requiere de mucho esfuerzo de gestión que por otra parte no ha evitado que el ciudadano sea escuchado y atendido. Entendiendo que un gobierno no puede ser perfecto pues la ciudadanía no lo es y la sociedad en la que vivimos tampoco, hemos hecho lo que mejor hemos sabido, cada uno aportando su mejor hacer y completando las debilidades de unos con las virtudes de otros . En cuanto a los cargos de confianza que a veces mencionas, indicarte que hay 7 en total para todas las áreas y que ninguno es asesor, hacen lo que pueden, son administrativos polivalentes pues necesitamos estos perfiles ya que no hay personal suficiente, tenemos un techo de gastos que nos impide nuevas contrataciones, que garantice las tareas cotidianas de los concejales, agenda, trámites, facturas, atención al público, correspondencia y hasta abrir y cerrar salones para los colectivos que lo soliciten.
    En cuanto al número de concejales liberados en dedicación exclusiva, quiero indicarte que sólo son la mitad, los demás están en régimen de parcialidad, entre ellos el Alcalde, el primer teniente Alcalde y otros compañeros más. 
    En definitiva que ser concejal es muy difícil, a veces entran ganas de tirar la toalla, no es un premio, ni una carrera, aquí ninguno llegará más allá del Ayuntamiento de Camas. Elegir esta opción no es por temas económicos pues cobramos menos que el 50 por ciento de la plantilla. Pero ninguno tenemos tierras ni rentas para poder pagar nuestras casas. Seguramente alguien de otros partidos con un extenso patrimonio se lo puedan permitir pero todos venimos de clase trabajadora y nuestros hijos comen y necesitan una casa.

    En definitiva, me gusta leerte y atiendo a tus recomendaciones, ya que nadie las hace, pero como tengo un peral, me siento obligada a darte mi visión sobre tus opiniones. Mi conclusión podría ser, estamos en otra Era, más tecnológica, la gente no se desplaza e interesa presencialmente y no hemos sabido entender este cambio, intentamos reconducir con fórmulas del pasado que funcionaron bien y que hoy exigen de un nuevo análisis, con mucha más dificultad,  pues predomina la visión negativa sobre el gobierno y  se vuelca en redes sociales. Por eso, hemos hecho la campaña a la que haces referencia, nuevos modelos y nuevos tiempos, con un presupuesto modesto, no creas que para las campañas llegan fondos a raudales, en absoluto, horas de trabajo de nuestro comité y muchas ganas. Un abrazo Juan Miguel.

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    1. Muchísimas gracias de todo corazón por tu amplio comentario que pone los pies en la tierra. Estoy de acuerdo y comparto todo lo que dices. Es verdad que vivimos ya en la era digital y que lo analógico es obsoleto, sin embargo lo digital no puede, ni debe a mi juicio sustituir la comunicación humana en vivo y en directo porque de lo contrario la conducta social concreta, la responsabilidad social se diluye y la sociedad se hace líquida como dice Zygmunt Bauman y si todo es líquido y se convierte en metarrelatos de igual validez, los valores éticos universales desaparecen como fuente de legitimidad. Ni todo lo nuevo es bueno y hay que someterse necesariamente a sus dictados de eficiencia y eficacia (valores de la tecnoindustria capitalista), ni todo lo viejo es malo e inservible. La pregunta es ¿Por qué la gente no participa? La respuesta es muy compleja pero creo que va en el sentido de que no se la ha enseñado a participar ni en la familia ni en la escuela ni en el barrio ni en el municipio y la ciudadanía acaba por ver y asumir la realidad social como un espectáculo virtual sobre el que no tiene control. Además de que las nuevas tecnologías tienen también contraindicaciones y efectos secundarios: la multiplicación de mensajes hace que existan cada vez más residuos y basura, porque cualquiera que tenga un móvil cree que por escribir en FB o en TW, ya se ha convertido enescritor. Y esos residuos y basuras solamente pueden reciclarse o eliminarse con una Educación y una Formación para toda la vida, lo cual es algo lento y requiere mucha comunicación humana no mediada por aparatos. En fin, un buen tema para estudiar, debatir y buscar soluciones. Me alegra mucho que te hayas detenido por aquí y te reitero mi gratitud y cariño por prestarme atención.

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