La Economía del Bien Común Municipal -II- (26M-11)

Continuando con el resumen y la interpretación que hago del excelente y sugerente trabajo “La Economía del Bien Común en el Ámbito Local” realizado por las profesoras de la Universidad de Sevilla Rosario Gómez-Álvarez Díaz y Carmen Rodríguez Morilla y del profesor de la Universidad Pablo Olavide de Sevilla Rafael Morales Sánchez, paso a detallar los objetivos-indicadores de los demás ámbitos de intervención económica municipal bajo la perspectiva de la Economía del Bien Común.

Empleados Municipales

  • Indicador C1. Calidad e igualdad en el puesto de trabajo. (Dignidad Humana). Aunque las relaciones laborales se rigen en gran medida por la legislación nacional y el Convenio Colectivo, siempre existen grandes posibilidades de realizar una gestión ética de los empleados municipales ya sean estos funcionarios o laborales con contratos indefinidos o temporales. De lo que se trata pues, es de determinar en que medida el Ayuntamiento regula internamente las relaciones laborales de forma que se garanticen salarios y complementos salariales justos, condiciones laborales dignas, saludables y respetuosas. Por ejemplo: ¿Cómo se gestionan los horarios? ¿Quién y que criterios se utilizan para su implementación? ¿Responden a criterios de calidad, eficiencia y servicio público o por el contrario son determinados en base a arbitrariedades, costumbres corporativas o conveniencias individuales? ¿Son los horarios lo suficientemente flexibles como para atender emergencias y condiciones de conciliación laboral? ¿Existen posibilidades y recursos de formación de los empleados, de estimulo a la innovación y de creatividad para incrementar la calidad de los servicios? ¿Los puestos de trabajo están adaptados a criterios de ergonomía? ¿Existen espacios de convivencia y relajación? ¿Son los horarios negociados y consensuados con los empleados y sus representantes sindicales? ¿Hay posibilidades de promoción y de acceso a puestos y funciones de mayor responsabilidad? ¿Hay una igualdad efectiva en el trato a hombres y a mujeres? ¿Existen acciones efectivas para garantizar la igualdad real de género en posibilidades de formación, condiciones salariales y laborales y promoción profesional? ¿Existen ayudas o estímulos para que los empleados municipales se impliquen en procesos de autoformación y estudios superiores?
  • Indicador C2. Reparto justo del volumen de trabajo (Solidaridad). ¿En qué medida el Ayuntamiento se compromete con estrategias y procedimientos para realizar un reparto de trabajo justo y solidario?¿Cómo promueve o qué realiza el Ayuntamiento para favorecer la empleabilidad y combatir el desempleo local? ¿Contempla reducciones de la jornada laboral para mantener el empleo en épocas de crisis? ¿Existen criterios objetivos, justos y solidarios para evaluar la eficacia y la eficiencia del trabajo de los empleados y de sus gestores, o por el contrario y dependiendo de que se sea o no funcionario se aplican criterios diferentes?
  • Indicador C3. Comportamiento ecológico del equipo humano. (Sostenibilidad Ecológica). Con este indicador se trata de conseguir que el Ayuntamiento promueva entre los empleados municipales una cultura organizativa respetuosa con el entorno natural, los hábitos de vida sana y el respeto del medio ambiente natural y del entorno de trabajo. Esto requiere por ejemplo, abordar como se gestionan los descansos y los tiempos para la alimentación en la jornada laboral; el fomento de buenas costumbres de higiene, vida saludable, convivencia, etc.; la movilidad de los empleados durante la jornada laboral; la existencia de programas de concienciación y de acción para todos los trabajadores y de medidas innovadoras y participativas (servicios verdes); o el control de la Huella ecológica (de Carbono)
    de los trabajadores municipales.
  • Indicador C4. Reparto justo de la renta (Justicia Social). El Ayuntamiento debe garantizar una retribución equitativa,
    responsable y transparente, para lo cual debe ser consciente e intervenir equilibrando las diferencias injustas y discriminatorias que no se corresponden con otras retribuciones de Ayuntamientos nacionales o comarcales de similar categoría, especialmente entre los salarios mínimos y salarios máximos como estrategia para contribuir a la Economía del Bien Común. Esto exige también aplicar criterios de equidad y de justicia tanto a los salarios de los cargos de confianza como a las retribuciones de los cargos con dedicación exclusiva.
  • Indicador C5. Democracia interna y transparencia (Participación Democrática y Transparencia). Una Economía del Bien Común no puede gestionarse y desarrollarse en un Ayuntamiento sin la participación de todos los empleados municipales de todas las áreas de trabajo y sin la participación efectiva de toda la ciudadanía. Y esto requiere preguntarse y responder a cuestiones tales como ¿Existen procedimientos democráticos para la toma de decisiones y la selección de personal? ¿Se garantizan los principios constitucionales de igualdad, mérito, capacidad y publicidad? ¿Existen procedimientos de consulta popular par asuntos tales como los presupuestos anuales, grandes obras e inversiones o cualquier otra gran medida de impacto para el conjunto de sus empleados y de toda la ciudadanía? ¿Existen presupuestos participativos? ¿Qué criterios se utilizan para asignar salarios a los cargos públicos? ¿Cómo se seleccionan los cargos de confianza y que competencias operativas se les asignan?

Ciudadanos y organizaciones del municipio

  • Indicador D1. Servicios básicos que garanticen la calidad de vida a todos los ciudadanos. (Dignidad Humana). La calidad de vida de los ciudadanos siempre ha sido por lo general no más que un bonito eslogan para el consumo en campañas electorales. Pero ¿Qué significa esto realmente? ¿Qué objetivos y acciones concretas debe realizar un Ayuntamiento para garantizar y mejorar permanentemente la calidad de vida de sus ciudadanos? ¿Cuáles son los objetivos operativos y de proceso, o los indicadores objetivos que definen y caracterizan “la calidad de vida de la ciudad y de los ciudadanos” . Por ejemplo ¿Qué programa de eliminación de barreras arquitectónicas se están realizando? ¿Cómo contribuye el Ayuntamiento a la seguridad ciudadana?¿Qué servicios y que áreas o bloques de actividades presta en seguridad ciudadana? ¿Cómo participa el Ayuntamiento en la atención a los más desfavorecidos? ¿Qué hace en concreto para proteger, cuidar, dar protagonismo y educar para la ciudadanía a la Infancia y a la Juventud del Municipio? ¿Qué hace para proteger, cuidar y aprovechar el capital humano de las personas mayores y jubiladas? etc.
  • Indicador D2. Infraestructuras y medios para la generación del bien común por los agentes sociales (Solidaridad). El desarrollo y la promoción del Bien Común únicamente es posible si existen procedimientos y estructuras capaces de vincular y hacer posible la comunicación y la convivencia entre los diferentes agentes sociales del municipio. Se trata de que el Ayuntamiento ponga en marcha iniciativas y estructuras de comunicación, convivencia, colaboración y cooperación para que los diversos agentes sociales de la ciudad (empresas, iglesias, sindicatos, partidos, asociaciones, hermandades, etc.) se pongan de acuerdo para construir y desarrollar acciones comunes de solidaridad. Y en este sentido son posibles muchas iniciativas, como podrían ser por ejemplo “Bancos de Tiempo“, “Redes de intercambios de saberes“, “Mercadillos artesanos“, “Talleres de cocina“, “Comedores sociales“, “Economatos populares“, “Fiestas de solidaridad“, “Mercadillo de objetos usados“, “Ferias del libro“, etc.
  • Indicador D3. Concepción ecológica en todos los servicios municipales y sostenibilidad de los elementos patrimoniales. (Sostenibilidad Ecológica). Todo Ayuntamiento preocupado, comprometido y ocupado en la Economía del Bien Común, debe necesariamente desarrollar programas de divulgación y concienciación ciudadana dirigidas al reciclado de residuos; a la limpieza y la higiene pública; al cuidado y responsabilidad de los animales de compañía; a la regeneración y el mantenimiento de zonas verdes; al uso de energías renovables; al consumo responsable de agua y energía; a la reducción de la contaminación atmosférica y acústica y en general al cuidado y protección de los espacios públicos y los edificios de significación histórica, valor cultural y patrimonial, sin olvidarse del patrimonio inmaterial, es decir de aquellos saberes autóctonos relativos a tradiciones orales, musicales, artes del espectáculo, usos sociales, rituales, actos festivos, conocimientos y prácticas relativas a la naturaleza y el universo, así como saberes y técnicas vinculados a la artesanía tradicional.
  • Indicador D4. Fiscalidad municipal equitativa y políticas para la justicia social. (Justicia Social). El Ayuntamiento como estructura social e institucional que representa y sirve a toda la comunidad debería ser el primero en garantizar la reducción y eliminación de situaciones de necesidad presentes y futuras promoviendo la equidad en la distribución de la riqueza. La fiscalidad municipal tiene que estar distribuida con equidad, es decir tiene que ser progresiva de forma que pueda contribuir a reducir la desigualdad social. Así por ejemplo el Ayuntamiento y sus responsables políticos debían preguntarse: ¿Qué modelo de fiscalidad genera un equilibrio
    en las diferentes rentas de los ciudadanos? ¿Qué formación se realiza para la búsqueda activa de empleo? ¿Qué políticas activas se realizan para la resolución de necesidades económicas de precariedad social? ¿Qué criterios se aplican para asegurar la justicia social en todas las políticas dirigidas a los más necesitados?
  • Indicador D5. Gestión municipal transparente y con participación ciudadana. (Participación Democrática y Transparencia). La Transparencia es un requisito esencial e indispensable que fundamenta la Democracia y al mismo tiempo la profundiza. Si los ciudadanos no pueden acceder fácilmente a la información pública, no es posible que estos puedan controlar o participar en la misma. En consecuencia si un Ayuntamiento no es capaz o no tiene la suficiente voluntad política, organizativa y técnica para ofrecer un máximo y permanente nivel de información a toda la ciudadanía, difícilmente podrá garantizar la participación democrática de esta. Así por ejemplo podríamos preguntarnos: ¿Qué sistema se sigue para la solicitud para un préstamo de espacios públicos? ¿Qué políticas de presupuesto participativo y/o consultas ciudadanas del gasto realizan? ¿Qué
    participación ciudadana realizan para encontrar soluciones a los problemas del municipio? ¿Cómo realizan la transparencia y publicación de los gastos municipales? ¿Cómo se articula la participación ciudadana en la prestación de los servicios públicos? ¿Se fomenta una cultura de la diversidad, de la acogida y de la integración social?

Ámbito local

  • Indicador E1. Efecto social. Fomento de los valores éticos. (Dignidad). Desde la Economía del Bien Común, todo Ayuntamiento debería realizar campañas que impulsen el conocimiento, la aplicación y desarrollo de los Derechos Humanos Universales, participar en la creación de Plataformas Ciudadanas dirigidas a luchar contra cualquier forma de discriminación social, apoyar y potenciar proyectos sociales e innovadores a favor de la participación basados en la autogestión, o favorecer el urbanismo solidario.
  • Indicador E2. Fomento de redes con otros agentes dentro y fuera del municipio (Solidaridad). Cambiar la cultura de una calle, un barrio o una ciudad para que esta sea más fraterna y solidaria exige del Ayuntamiento ir mucho más allá de una concepción empresarial o técnica basada en la provisión de servicios públicos. Esto exige que el Ayuntamiento se convierta en el impulsor, mediador, facilitador y colaborador de aquellas iniciativas ciudadanas que promuevan la cooperación entre los diferentes agentes sociales, de forma que estos puedan compartir conocimientos, saberes, financiación y todo tipo de actuaciones conjuntas. Al mismo tiempo puede también mancomunar esfuerzos entre municipios cercanos para la dignidad humana, o fomentar los convenios y redes con asociaciones y organizaciones para impulsar la solidaridad.
  • Indicador E3. Fomento del comportamiento ecológico. (Sostenibilidad ecológica). La sostenibilidad ecológica es responsabilidad de todos, por ello el Ayuntamiento puede mancomunar esfuerzos para un programa de apoyo sostenible de los espacios ecológicos municipales, fomentar el ahorro energético del municipio y el uso de energías renovables entre la población y favorecer estilos de vida respetuosos con el medio ambiente.
  • Indicador E4. Deuda sostenible para no dejar cargas a generaciones futuras. (Justicia Social). Todo Ayuntamiento tiene la responsabilidad de no realizar gestiones irresponsables que comprometan la prestación de servicios para las generaciones futuras, como aquí en Camas lamentablemente ha sucedido. Para ello sus presupuestos tienen que ser sostenibles, es decir, dotados de planes de amortización de deuda que generen costos que disminuyan la calidad y la cantidad de sus servicios.
  • Indicador E5. Fomento de los valores democráticos y de la participación activa en la gestión del municipio. (Participación democrática y transparencia). El Ayuntamiento debería dotarse de procedimientos y herramientas que le permitan conocer con frecuencia los resultados de la evaluación del bienestar de los ciudadanos. Esto requería hacer encuestas de opinión por sectores, barrios o agentes sociales que anualmente diesen cuenta de la opinión de sus ciudadanos en relación a los servicios que presta y a las sugerencias que estos puedan exponer, algo por cierto que hoy es bastante fácil de realizar gracias a las nuevas tecnologías de información y comunicación.

En mi opinión todas estas sugerencias que la Economía del Bien Común aporta para su realización en los municipios, no solamente son sumamente necesarias para Camas, sino que además son perfectamente posibles si se tiene voluntad política para aplicarlas. Así que lo único que me queda para terminar este ámbito de gestión municipal es volver a insistir en la importancia trascendental que tiene para el futuro de nuestra ciudad el que sepamos colocar al frente del nuevo Gobierno Municipal a las personas más comprometidas, capacitadas y responsables para que nuestra ciudad no deje de ser lo que ya es, es decir, una ciudad diversa, plural, respetuosa, tolerante, pacífica, integrada y acogedora que es capaz de afrontar los retos que el momento político y social de nuestro país requiere y que es capaz de mirar más allá de los estrechos márgenes de las urgencias. Y claro y dicho con mi más profundo respeto a las personas, ni la derecha; ni la ultraderecha; ni los que cambian de camiseta cada 4 años, como tampoco los que se llaman a sí mismos “liberales” cuando el liberalismo, especialmente el económico, es el responsable de todas las injusticias y desigualdades sociales, son para mí adecuados para construir la Camas del Siglo XXI. que estoy disoñando y que creo con convicción que necesitamos.

Un comentario

  1. Excelentes indicadores de la gestión ideal del Ayuntamiento de Camas y de todo Ayuntamiento que se precie. Serías una persona muy válida si entraras a formar parte del Gobierno del Ayuntamiento de tu ciudad. Un abrazo, J. Melero

    Me gusta

Responder a José Melero Pérez Cancelar respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s