Al “camarada Guerrero”

La verdad es que uno no sabe ya como soportar tanta pérdida valiosa de amigos y camaradas que lo dieron todo para derrotar aquella infame dictadura y dejarnos un porvenir de esperanza democrática. Y no lo sé, porque son tantas las emociones y sentimientos que se agolpan en mi maltrecho corazón, que a veces, cuando se producen estas pérdidas, me cuestiono si toda esa generosidad y valentía sin límites en la lucha por un país mejor merecieron realmente la pena viendo como campan a sus anchas las nuevas hordas fascistas y xenófobas. Hordas, que en Alemania han asesinado vilmente a nueve personas con la intención de iniciar una escalada criminal mayor.

Lo siento. Es inevitable que ahora recuerde emocionado todos los momentos vividos con mi “camarada Guerrero“, con el que me unía una hermosa y recíproca amistad desde que allá por el año 1977 nos conociésemos en la que ha sido para mí la mejor Escuela de Formación Humana, Social y Política que he tenido en mi vida: la Agrupación de Camas del Partido Comunista de España (PCE) de aquellos años. Y es inevitable también que en momentos como este vengan a mi memoria aquellas palabras que nos legó uno de los padres más heroicos y coherentes de la lucha por la paz y contra el racismo, Martin Luther King, que en uno de sus discursos decía “No me duelen los actos de la gente mala. Me duele la indiferencia de la gente buena“, un asunto por cierto que Guerrero y yo sacábamos a colación cada vez que nos encontrábamos.

Hace ya casi un año, cuando estuvo conmigo y un pequeño grupo de amigos y ciudadanos de Camas que intentábamos llamar la atención y hacer visible a toda la ciudadanía la necesidad de luchar con todos los medios pacíficos y democráticos a nuestro alcance contra cualquier forma de fascismo en nuestra ciudad, me decía. “¿Cómo es posible que la gente de Camas no se dé cuenta del avance del fascismo? ¿Cómo es posible que tengamos que volver a hacer hoy lo que hicimos ayer? ¿Cómo es posible que la gente no tenga memoria? ¿Vamos a permitir que estos de Vox aprovechándose de la democracia llenen de odio, racismo y xenofobia nuestra Camas? ¿Dónde están los jóvenes, porque yo aquí nada más que veo a cinco o seis viejos?“.

Meses más tarde y cuando ya se celebraron todas las elecciones del pasado año, nos paramos otra vez a comentar la realidad social y política de nuestra ciudad y entonces me dijo: Camarada, creo que esto ya no tiene arreglo. Que en Camas hayan sacado los de Vox más de dos mil votos es una enfermedad muy grave para la que no hay bastantes medicinas que la puedan curar. Tenemos que volver a empezar otra vez aunque nos quedemos solos tú y yo, que para eso tú eres Batalloso y yo Guerrero, pero ya no tenemos tiempo.

Es tan hondo mi pesar y el pesar del Grupo de Camas de la Asociación “Memoria, Libertad y Cultura Democrática“, que inevitablemente caigo en la tentación de “tirar la toalla” y dejarlo todo para vivir escondido. Pero no, no va a ser así, porque cuando pienso en todos los camaradas y amigos que nos han abandonado recientemente, como Paco Méndez o Antonio Perejil, o en los que nos dejaron hace algunos años como Lorenzo Rastrero, Carlos Cano, Antonio Suárez, El Rubio y Fernando Camacho o cuando veo como está el mundo, España, mi ciudad y mi barrio, sería una inmoralidad desperdiciar todo ese caudal de esfuerzos y sacrificios que nos regalaron.

El “camarada Guerrero” fue siempre un luchador por la vida y la dignidad humana desde su infancia hasta el mismo día en que la enfermedad empezó a condicionar y limitar sus posibilidades de acción política y compromiso social y sindical. Nació en Camas en una familia de las más pobres y humildes y siendo todavía un niño tuvo la desgracia de quedarse sin madre , quedando al cuidado y la crianza de su abuelo, en un tiempo en el que las penurias, sufrimientos, la miseria y el hambre de la gran mayoría de los cameros y de todos los españoles eran indescriptible. Un tiempo en el que el franquismo más cruel y asesino segaba las vidas, no solo de los militantes o simpatizantes republicanos y de la izquierda política, sino que también perseguía, reprimía, torturaba y encarcelaba a todo aquel que se atreviese a discrepar de aquel dictador “Caudillo de España por la gracia de Dios” y al que todos los jerarcas de la Iglesia Católica bendecían, aplaudían y al que lamentablemente siguen aplaudiendo hoy algunos descerebrados y desmemoriados.

Como muchos niños huérfanos e hijos de familias sin recursos de Sevilla y provincia, vivió y estudió en el Hogar San Fernando de la calle Don Fadrique de nuestra capital, un Hogar que inaugurado en 1947 y regido por los salesianos permitió que muchos niños huérfanos como consecuencia del criminal Golpe fascista de Franco y de su matarife Queipo de Llano, cuyos restos todavía duermen en olor a santidad en la Basílica de la Macarena, consiguieran no solo un oficio, sino también recibir el alimento material, afectivo y social para poder sobrevivir ante tanta miseria provocada por la barbarie fascista. Menos mal que estaban allí los salesianos, con el mismo espíritu que el de Don Bosco cuando puso en marcha su primera escuela profesional en Turín a finales del siglo XIX.

Guerrero, fue auténticamente un hombre valiente en todos los sentidos. Nunca tuvo miedo ni ningún reparo a trabajar en las más diversas empresas y en las más diferentes ocupaciones con tal de que su familia y sus dos hijos no pasaran por lo que  él había pasado en su infancia y juventud. Fue un obrero “todo terreno”, tanto del metal, como también de la construcción, que lo mismo echaba muros y tabiques, que hacía trabajos de fontanería, soldadura o electricidad o se hacía cargo de los trabajos más duros en las fundiciones por las que pasó. Trabajó en Fundiciones Caetano, en Fundiciones Maceda y también en la empresa de construcciones y estructura metálicas Noguera Hermanos, cuya producción era básicamente una subcontrata de Astilleros. Y digo valiente en todos los sentidos, porque Guerrero tenía una gran capacidad crítica y lo mismo que se atrevía a debatir y discutir cualquier instrucción en su trabajo o con sus compañeros, lo hacía también y de forma permanente en su propia organización sindical y política. Yo mismo he sido testigo en innumerables ocasiones de como el “camarada Guerrero” pedía siempre la palabra para manifestar abiertamente su opinión y sus matices ante cualquier posicionamiento de la asamblea de la Agrupación de Camas del PCE. Nunca tuvo miedo de quedarse en minoría o de afrontar el riesgo de que sus palabras fuesen criticadas o rechazadas por los demás, pero siempre comprendió que para luchar por la dignidad humana y los derechos de los trabajadores hay que estar necesariamente organizado y unidos.

Fue en esas empresas del metal de Camas en las que Guerrero trabajó, donde se implicó y protagonizó su incansable lucha por defender los derechos de los trabajadores y las libertades democráticas, siendo realmente un sindicalista nato y fraguado en los más duros trabajos y las más opresivas condiciones laborales. No en vano, impulsó, promovió y fundó junto a otros compañeros trabajadores de Camas el movimiento sindical y el sindicato de Comisiones Obreras en nuestra ciudad, liderando las movilizaciones de su sector y de todas las empresas del polígono industrial que se produjeron en noviembre de 1976 como consecuencia de la Huelga General convocada con un paro de 24 horas por la COS (Coordinadora de Organizaciones Sindicales) que agrupaba entre otras a las centrales sindicales CC.OO., UGT y USO cuya finalidad era luchar contra las medidas de ajuste laboral y económico del gobierno de Adolfo Suárez, entonces un presidente impuesto por el rey Juan Carlos, pero sobre todo para reivindicar la amnistía y las libertades democráticas. Una huelga por cierto, que en Camas tuvo un éxito enorme que se concretó en un paro total en todo el polígono, gracias a los esfuerzos y el compromiso heroico, cuando todavía no había democracia, tanto de Guerrero como de otros compañeros.

Con esos antecedentes de innata rebeldía y lucha por la propia dignidad y esa conciencia de clase adquirida a base de sufrimiento y explotación, era natural que el “camarada Guerrero” se hiciese militante comunista siendo muy joven, adscribiéndose así al que fuera Partido Comunista Internacional (PCI) que después se convertiría en el Partido del Trabajo de España (PTE), para posteriormente militar en el Partido Comunista de España (PCE) y pertenecer a la Agrupación de Camas.

Pero el “camarada Guerrero” no fue solamente un obrero honesto y un militante sindical y político, sino también un ciudadano entregado y comprometido con el Movimiento Ciudadano de aquellos años de la Transición Democrática en Camas, luchando también por las mejoras y necesidades de por aquel entonces su barrio de La Extremeña. Ciudadano comprometido y siempre solidario que se preocupó y se ocupó de primera mano por la educación y formación de sus hijos, participando activamente en la Asociación de Madres y Padres de Alumnos. Y sin embargo, y a pesar de todas las crisis políticas que vivió, el “camarada Guerrero” nunca dudó de que tenía que hacer lo que pudiera para ayudar a la causa de la lucha por la profundización y extensión de la Democracia y los Derechos Humanos. Él mismo me decía: “no podemos permitirnos tantas vacaciones cuando vemos que nuestra juventud no tiene futuro y la corrupción ha llegado tan lejos. Me ha gustado mucho lo que los jóvenes han hecho con el 15-M y de nuevo ha nacido en mí la esperanza porque creo de verdad que sí se puede” Y así, se hizo militante de PODEMOS participando activamente en todas sus actividades y dejando siempre su impronta y su estilo crítico en todas sus reuniones, llegando así a ir en la lista de candidatos que la Agrupación de PODEMOS en Camas presentó en las últimas Elecciones Municipales de 2019.

Y si hablamos de su sencillez, humildad y generosidad, simplemente decir que la ha demostrado siempre, incluso en la hora de su muerte, dado que el “camarada Guerrero” hace ya muchos años que decidió donar su cuerpo entero para la investigación médica, rechazando cualquier tipo de duelo o funeral ya fuese religioso o civil. Él mismo decía: “lo que he hecho en mi vida, hecho queda y ya está y si me recuerda alguien que me recuerde por mis hechos

El tiempo pasa para todos sin excepción y hay muy pocas cosas que permanecen como dice la canción “TODO CAMBIA” que cantan mi hija Raquel y mi amigo Gustavo Obermeller, “Pero no cambia mi amor, por mas lejos que me encuentre, ni el recuerdo ni el dolor de mi pueblo y de mi gente“. Por eso nuevamente canto y me afirmo en aquellas convicciones que comparto tanto con mi “camarada Guerrero” y otros tantos, como con mis camaradas que ya no están como Lorenzo, Antonio Suárez y Fernando Camacho y que nunca abandonaré, sencillamente porque “NO ME ARREPIENTO

A estas alturas del texto, ya no puedo decir casi nada más porque realmente no sé como hacer sentir a los demás el pesar y el dolor que nos asiste a todos los que compartimos con Manuel Guerrero Silva, convicciones, compromisos y sueños. Pero lo que desde luego no voy a dejar de repetir, reconocer y agradecer son los numerosísimos sacrificios, esfuerzos y heroicos compromisos de tantas personas humildes y anónimas de Camas que he tenido la fortuna de conocer y la oportunidad de aprender de sus vidas y testimonios. Es entonces y solo entonces, cuando me doy cuenta, de que soy y sigo siendo un ser privilegiado por haber tenido tantos y tan buenos Maestros y Maestras de Vida y de Lucha por la Justicia. Es entonces, cuando una emoción indescriptible de Esperanza que está muchísimo más allá de la espera o de esa conformidad resignada y apática que posterga o aplaza permanentemente sus sueños de justicia y libertad recorre todo mi cuerpo y todo mi ser. Es entonces, cuando comprendo desde el fondo de mis entrañas que la vida merece realmente la pena ser vivida a pesar de todo, porque en realidad es un regalo precioso, milagroso y misterioso, ante el cual solo cabe agradecer y agradecer en todo momento y en todo lugar. Es entonces, en suma, cuando al tener a todos mis camaradas fallecidos dentro de mi corazón, asumo y proclamo con orgullo y alegría que aunque cada ser humano encuentra el sentido y el significado de su vida por caminos muy diferentes y hasta incluso contradictorios e incompatibles con el regalo de la vida, el sentido y el significado más auténtico de la vida que yo he podido encontrar no es otro que el de amar hasta el extremo de dar la vida por los demás. Un amor por cierto que no es más que reconocer a cualquier ser humano como legítimo e igual a mí y que por tanto luchar por la igualdad en dignidad de cualquier ser humano sin distinción, es una forma sublime de amor universal y concreto que nos mantiene vivos.

Camarada Guerrero, descansa en paz y sigamos !!! “Agrupémonos todos en la lucha final

3 comentarios

  1. No he tenido la suerte de conocer al camarada Guerrero, pero por lo que tu cuentas de el debió de ser una gran persona. Luchadora por las libertades y las igualdades que una clase, la clase mas humilde en muchas ocasiones se nos niegan. Ejemplos como el del “Camarada Guerrero” debe de ser conocidos por todos, especialmente por los jóvenes que parecen siguen reacios a coger el testigo de la lucha.
    sin duda una gran perdida para su familia, sus amigos y para el pueblo de Camas.

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  2. Siento la valiosa pérdida de tu gran amigo el “camarada Guerrero” casi hace un año, cuando estuvo contigo y un grupo de amigos de Camas para luchar de forma pacífica y democrática contra cualquier forma de fascismo . Su pregunta expresaba preocupación, incluso incredulidad por ver lo que veía: “¿Cómo es posible que la gente de Camas no se dé cuenta del avance del fascismo? ¿Cómo es posible que tengamos que volver a hacer hoy lo que hicimos ayer? ¿Cómo es posible que la gente no tenga memoria? ¿Vamos a permitir que estos de Vox aprovechándose de la democracia llenen de odio, racismo y xenofobia nuestra Camas? ¿Dónde están los jóvenes, porque yo aquí nada más que veo a cinco o seis viejos?“.
    Sus palabras fueron una premonición de lo que ocurriría meses más tarde con las elecciones del pasado año. Os volvisteis a encontrar y entonces te dijo unas palabras que expresaban sorpresa e impotencia: “Camarada, creo que esto ya no tiene arreglo. Que en Camas hayan sacado los de Vox más de dos mil votos es una enfermedad muy grave para la que no hay bastantes medicinas que la puedan curar. Tenemos que volver a empezar otra vez aunque nos quedemos solos tú y yo, que para eso tú eres Batalloso y yo Guerrero, pero ya no tenemos tiempo“.
    No le faltaba razón, pero nunca, nunca jamás hay que tirar la toalla , aunque resulte difícil cuando uno alcanza cierta edad y ve poca cosecha de lo que uno ha sembrado. Un gran abrazo, José.

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