18.- La insuficiencia del pensamiento

BudaVolador

Se trataba de un maestro que hablaba sólo en contadas ocasiones. A veces daba alguna explicación sucinta e impartía alguna enseñanza, pero a menudo guardaba silencio.
      Era conocido como el maestro del silencio; otros lo llamaban «el yogui que apenas mueve la lengua».
      Hablaba en silencio, de corazón a corazón. Pero había un discípulo que sobrevaloraba las funciones del pensamiento y siempre estaba tratando de inmiscuir en conversaciones espirituales al yogui del silencio.
      Era un joven que necesitaba elaborarlo todo a través del pensamiento. Confiaba plenamente en la mera comprensión intelectual. Se hacía muchas preguntas metafísicas. Quería entenderlo todo a través de la lógica. Un día, con cierto descaro, dijo:
      —Maestro, te pregunto, pero no me respondes. No me das respuestas al misterio de la vida, ni del ser o el no-ser, ni de la muerte, ni del sufrimiento. No logro entender tu negativa a no darme respuestas a mis preguntas.
      El maestro guardó silencio. Todos los asistentes entraron en el ánimo apacible y contagioso del maestro y dejaron su mente absorta en lo Inefable.
       Al finalizar la reunión espiritual, el maestro le pidió al joven intelectual que se quedara. Le entregó una aguja y le dijo:
      —Quiero que coloques una gota de agua en la punta de esta aguja.
      —¡Imposible!, exclamó sorprendido el discípulo.
      —Más imposible es querer responder con el pensamiento a lo que siempre ha estado más allá del pensamiento. Cuélgate la aguja al cuello y, cuando te enredes en pensamientos metafísicos, recuerda: «Más difícil que colocar una gota de agua en la punta de una aguja es encontrar respuestas sólo a través del intelecto
      El discípulo se sintió avergonzado y se ruborizó. Pero el maestro lo tranquilizó:
      —No te sientas ridículo. Mi maestro me dio a mí esa aguja y yo la he llevado muchos años colgada en el pecho. Ahora es tuya.

FUENTE: CALLE, Ramiro. Antología de cuentos de la India y el Tibet.EDAF. Colección “Arca de la sabiduría”. Madrid. 1999. MÚSICA: GOVINDA, GOVINDA, HARI, HARI (Mantra del niño divino interior)

Sobre la música que acompaña

      La pieza musical de 3 minutos y 34 segundos que acompaña este cuento es el mantra “GOVINDA, GOVINDA, HARI, HARI” interpretado por la cantante Snatam Kaur
      Como ya he señalado en notas anteriores, un “mantra” es una palabra sánscrita que tiene como objetivo relajar e inducir a un estado de meditación en quien canta, recita o escucha. La palabra está conformada por dos expresiones “man” que significa “mente” y “tra” que expresa “liberación”. El mantra “GOVINDA, GOVINDA, HARI, HARI” se conoce como “el mantra del niño interior”. Se trata de un canto de alabanza al dios hindú Govinda, que es el nombre con el que se conoce al dios Krisha cuando era niño, siendo Kishna una de las diversas encarnaciones de Visnú
       Así pues, al pronunciar o cantar GOVINDA se está haciendo referencia al dios que todo lo sostiene, que todo lo mantiene, que todo lo asegura porque está ahí siempre como el Universo en proceso permanente de expansión y garantía de vida. Es como la fuerza o energía universal que todo lo atraviesa y hace posible la existencia de seres.
       El término HARI hace referencia a la energía vital que está presente en cada ser vivo y que se renueva a cada instante como efecto de los procesos de nutrición, respiración e interacciones con nuestro medio. Representa la frescura del instante, la singularidad del momento o de la vida apreciada como un presente continuo cuyo valor únicamente puede vivirse en el ahora de cada instante.
      Como todos los mantras y dependiendo de las características y sensibilidad emocional de la persona que lo canta o recita, sus efectos son beneficiosos en cuanto que proporciona:

  • Desconexión de las preocupaciones y limpieza de nuestra mente de pensamientos tóxicos o inútiles.
  • Acceso a un estado emocional de paz, tranquilidad y alegría con todo y con nada.
  • Ánimo, fuerza, valor y energía para afrontar las adversidades.
  • Acercamiento a nuestro “niño o niña interior” y el reconocimiento de que somos seres de paz, bondad, transparencia y pureza al mismo tiempo que seres de imaginación, sueño, utopía y esperanza.
      Como todos los mantras es muy utilizado para meditar, liberarse del estrés y los pensamientos tóxicos, relajarse y entrar en estados de sosiego, quietud y paz, incluso en estados alterados de conciencia en los que se manifiestan y expresan emociones y sentimientos que surgen espontáneamente como efecto de la concentración meditativa en el mantra.

2 comentarios sobre «18.- La insuficiencia del pensamiento»

  1. Lo inefable no tiene explicación. Sólo nos acercamos a ello como experiencia sublime, que la razón se ve impotente de expresar. El silencio mental es la trampilla que nos permite conectar con la fuente del misterio. El santo grial que todos tenemos y la gran mayoría desconoce dónde. Esta crisis es como una señal de tráfico para orientarnos. Que la paz te inunde junto a tu familia. Un fuerte abrazo

  2. – Maestro, ¿ Dónde está la verdad?
    – En la vida de cada día.
    – Pues yo no la veo.
    – Ahí está la diferencia: unos la ven y otros no.

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