20.- De espaldas a sí mismo

BudaVolador

Un aspirante espiritual se preguntaba por qué el ser humano no buscaba su maestro interior si realmente, como declaraban todos los maestros, la respuesta está dentro de uno mismo.
      Esta duda lo atormentaba. Decidió acudir a visitar a un anciano eremita que había entregado su vida a la búsqueda interna y que por todos era considerado un sabio. Le expuso sus dudas y el eremita le pidió que se sentara a su lado.
      Tras una pausa, contó una significativa historia:
«Erase una vez un ciervo almizclero. Es propio de los ciervos almizcleros exhalar un penetrante perfume que brota de sus órganos internos y que se esparce muchos metros a su alrededor. Cuando el ciervo se hizo adulto, comenzó a oler el embelesante aroma.
      ¿De dónde provenía aquel sugerente olor?
      Comenzó a buscarlo, pero no podía hallar de dónde surgía.
      Era un olor dulce, envolvente, que cada día le despertaba mayor anhelo de querer saber de dónde surgía.
      Durante años buscó el origen del perfume, ignorante por completo de que lo exhalaba de sí mismo.
      Envejeció y murió. Todavía mientras agonizaba, el ciervo se preguntaba de dónde surgía ese maravilloso perfume y se lamentaba por no haber encontrado su origen.
»
      El eremita hizo una nueva pausa. El silencio de la tarde era perfecto. El aspirante espiritual sentía la contagiosa paz que envolvía al anciano. De repente el hombre preguntó:
      —¿Has comprendido, querido mío?
—      Sí, susurró el aspirante espiritual.

FUENTE: CALLE, Ramiro. Antología de cuentos de la India y el Tibet. EDAF. Colección “Arca de la sabiduría”. Madrid. 1999. MÚSICA: TEMPLE OF SILENCE (2)-Deuter-

Un comentario sobre «20.- De espaldas a sí mismo»

  1. Paracelso decía: “Quien pueda pertenecerse a sí mismo, no debería pertenecer a otro”. Un fuerte abrazo en la libertad interior.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: