Krisis

Julio Anguita “In Memoriam”

Hoy ha muerto Julio Anguita y toda la prensa y los medios de comunicación nacionales se han hecho eco de este luctuoso acontecimiento. Pero en el silencio y el anonimato de muchas personas que como yo seguimos y seguiremos apostando radicalmente por un mundo, un país y una ciudad más justa, más fraterna, más solidaria y más humana, su muerte nos llena de dolor. Un dolor también porque sabemos de los titánicos esfuerzos individuales y colectivos que hay que realizar para que la sociedad en su conjunto comprenda y sea más consciente de que el futuro de la humanidad, si es que tenemos futuro, pasa necesariamente por la vía de la justicia, la igualdad, la libertad y la fraternidad. Y aun así, aunque entregues toda tu vida, a la la causa de la justicia, la igualdad y la dignidad humana, tu éxito, no solo no está asegurado, sino que la derrota, los fracasos, las traiciones y las críticas inmisericordes, formarán parte de tu pan de cada día.

          Seguro que hoy y en los próximos días veremos a muchos de esos tertulianos que pontifican sobre lo mal que lo hace este Gobierno, derramando lágrimas de cocodrilo. Y seguro también que habrá muchos militantes y no militantes de la izquierda que lo glorificarán ahora en los altares revolucionarios, cuando en su práctica y en su conducta personal hicieron siempre todo lo contrario de lo que Anguita propugnaba y mostraba con su conducta.

          Esta mañana cuando me enteré de la noticia, tuve una extraña sensación y no sé por qué, me vino a la memoria la figura de Jesús de Nazareth entrando en Jerusalén aclamado por la multitud a lomos de un borriquillo. La misma multitud que una semana más tarde vociferaba sin misericordia “¡crucifícale, crucifícale!“. Y es que Julio Anguita, aunque haya sido considerado como el político más honesto y coherente que haya dado nuestra Democracia o aunque llenase plazas y auditorios con su verbo cargado de verdades como puños, nunca obtuvo la confianza política mayoritaria de los votantes.

          Para mí, que fui su seguidor en el tiempo en que milité en el PCE y en IU, fue un dirigente cargado de valentía, tenacidad, firmeza y coherencia. Por eso fue y será siempre para mí un referente o un testimonio encarnado de que es verdad lo que se hace. Sin embargo, en sus propias filas recibió innumerables críticas teniendo que soportar traiciones y desencuentros que sumados a los que ya de por sí realizaban sus adversarios políticos, hicieron que Izquierda Unida y su propia figura personal fueran motivo de burla, infundios, calumnias y desprecios. Todavía recuerdo aquella ignominiosa teoría de “La Pinza” en la que el PSOE y sus dirigentes haciendo gala del más vergonzoso victimismo, lo acusaban de traidor. Lo mismo que recuerdo también la extraordinaria oposición interna que recibió con aquello que se llamó “teoría de las dos orillas” por la que Anguita defendía que el Pacto con el PSOE no era posible. Y en este maremagnum surgió aquel partido que se llamó el “Partido Democrático de la Nueva Izquierda” y que terminó por integrarse en el PSOE.

          Para mí, Julio Anguita fue en realidad el gran Profeta Laico de la Modernidad. Siempre tuvo una capacidad de intuición y creatividad extraordinaria para adivinar el porvenir político y social de nuestro país. Aun recuerdo sus declaraciones sobre la Europa de los Mercaderes del Tratado de Mastrich, profecías que se pudieron comprobar como ciertas cuando sufrimos la crisis de 2008 que todavía arrastramos, o cuando PSOE y PP modificaron el artículo 135 de la Constitución. Pero además y como Profeta, no exento tampoco de una cierta solemnidad litúrgica que fue afortunadamente limando con el tiempo haciéndose cada vez más llano, más claro y más didáctico, su conducta personal siempre fue impecablemente coherente. Que yo sepa, Julio fue de esas personas que creen que la verdad, cualquier verdad, siempre es histórica, concreta y de clase y que los hechos son siempre la prueba de nuestra honradez y no lo que se predica o se dice. Y no digamos si hablamos de su honradez personal o de su extraordinaria honestidad intelectual. Cuando vemos como hoy, son muchos los políticos profesionales que aprovechan su paso por los cargos públicos para lucrarse o beneficiarse después en cargos privados. O cuando comprobamos como el más indocumentado e ignorante se convierte de pronto en líder audiencias ya sea en la televisión o en las redes sociales, me convenzo de que Julio era realmente un Maestro del rigor, del estudio, del análisis minucioso y documentado de la realidad.

          Verdaderamente Julio era un hombre de principios, principios que eran básica y fundamentalmente éticos, algo que por desgracia en nuestro país nunca ha estado de moda. Mirar un poco hacia atrás para darse cuenta de un vistazo que nuestros cuarenta años de Constitución están salpicados, por no decir plagados de corrupción, enchufismo, amiguismo, puertas giratorias e incluso de violencia de Estado, es simplemente constatar que Ética y Política por desgracia aun siguen divorciadas. Y Julio desde luego jamás pudo soportar ese divorcio, asumiendo el riesgo y el costo de que lo acusaran de iluminado, dogmático e intransigente. Él tenía muy claro que el poder, si sirve para algo, es para servir a los que más lo necesitan. Y tenía muy claro también, que todo político honesto, auténtico y coherente debe ser necesaria y continuamente intransigente con cualquier componenda que transgreda los principios y valores éticos.

          En el fondo y como dice hoy el excelente obituario publicado en eldiario.es con el título “Julio Anguita, el -comunista con sangre anarquista- cuya influencia creció con el paso del tiempo” Julio fue un anarquista singular y organizado. Anarquista porque bebió de los valores éticos del socialismo utópico que a su vez están indudablemente conectados a los valores éticos del Jesús original “El hijo del carpintero“. Curiosamente, esta misma mañana mi amigo y Maestro jesuita Leandro Sequeiros San Román me ha comentado algo que confirma de alguna manera lo que digo. Me cuenta que en una ocasión, cuando dio una charla en Córdoba sobre la vida y la obra de Gandhi, Julio Anguita que asistía a su conferencia, realizó diversas intervenciones en el coloquio citando numerosas frases del Evangelio. Y es que Julio Anguita, aunque siempre se declaró ateo y laico, me consta que era asiduo lector y admirador de los místicos españoles y especialmente de San Juan de la Cruz.

          A Julio Anguita, tuve la fortuna de conocerlo personalmente y convivir con él un día entero cuando en 1985 visitó la Agrupación del PCE en Camas para una entrega de carnets, pero sobre todo para impulsar el famoso Documento de las Amapolas. Un “documento” que fue el pistoletazo de salida para diseñar y construir, no solo una nueva forma de hacer política, sino también una estrategia para asumir la responsabilidad social del compromiso político. Y es que para Julio Anguita, “hacer política” no se reducía exclusivamente a depositar un voto cada cierto tiempo y después ponerse a descansar, sino que por el contrario es un compromiso social permanente. Compromiso que se deriva de la responsabilidad individual y colectiva de comportarse coherentemente con lo que se predica. Por eso “hacer política” es estar permanentemente en actitud de denuncia y de anuncio en todos los espacios en los que nos movemos y especialmente en el metro cuadrado que pisamos, algo que por cierto nos legó también el insigne y universal Pedagogo Paulo Freire.

          Como recuerdo de aquel encuentro, que fue tanto para mí, como para todos los militantes del PCE de Camas de aquel tiempo, absolutamente impactante en el sentido de que nos animó muchísimo a seguir trabajando en la línea de la participación ciudadana y de la elaboración colectiva de Programas aporto esta breve galería de fotos. Fue tanto el ánimo y la energía que nos contagió Julio Anguita, que de hecho y en las Elecciones Municipales de 1987 el PCE, encabezado por Francisco Pinto, consiguió la mayoría absoluta en el Ayuntamiento.

Obituarios magistrales

“LAS ÚLTIMAS REFLEXIONES DE JULIO ANGUITA” por Estela Bango . “SI JULIO ANGUITA HUBIERA SIDO PRESIDENTE” por David Acera, narrador oral y activista. “MUERE JULIO ANGUITA, EL LÍDER DE LA RECONSTRUCCIÓN DE LA IZQUIERDA EN LOS AÑOS 90” Redacción de “El salto diario“. “ANGUITA: SE VA EL MEJOR”, por Gabriel Rufián, diputado de ERC. “ANGUITA Y EL BANDO DE LA ÉTICA” por Yolanda Díaz, Ministra de Trabajo y Ecnonomía Social. “LA FUNCIÓN PROFÉTICA DE JULIO ANGUITA” Ex-coordinador general de IULV-CA.

Por último os dejo aquí unas galerías de vídeos que he recopilado en Youtube para que podáis verlos cuando queráis sin necesidad de buscarlos

(Podéis verlos todos a pantalla completa y/o pinchando en el símbolo de siguiente o anterior cuando proceda)

JULIO ANGUITA: histórico
JULIO ANGUITA: maestro
JULIO ANGUITA en “Salvados”
JULIO ANGUITA: 25 videos
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