Krisis

CONTRA EL VICTIMISMO, EL ODIO Y EL FATALISMO. Para una espiritualidad de resistencia y esperanza, de paz y compromiso, de reconciliación y perdón (1)

Por Leandro Sequeiros San Román

No es fácil describir lo que es nuestro mundo en los tiempos del COVID-19. Muy diversos factores inciden en la construcción y deconstrucción de una sociedad mundial compleja en la era digital o la era de la ciencia que ha supuesto un cambio cualitativo en nuestro planeta. Pero estos avances, que podrían haber transformado nuestras sociedades en la dirección del bienestar universal y de la distribución justa de los recursos naturales y culturales, han generado malas prácticas.
Nuestra sociedad global, parece lastrada ya antes de la pandemia – entre otras cosas- por la desigualdad (como efecto perverso colateral de la sociedad de libre mercado), la crisis ambiental global (dentro del contexto del cambio climático), la globalización del paradigma tecnocrático , el individualismo y el consumismo compulsivo.

Pero en marzo de 2020 llegó la pandemia. El COVID-19 está desarticulando nuestras sociedades. Algunos expertos aplican la matriz DAFO1La matriz de ANÁLISIS DAFO es una conocida herramienta estratégica de análisis de la situación de la realidad. El principal objetivo de aplicar la matriz DAFO, es ofrecer un claro diagnóstico para poder tomar las decisiones estratégicas oportunas y mejorar en el futuro. Su nombre deriva del acrónimo formado por las iniciales de los términos: debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades. La matriz de análisis DAFO permite identificar tanto las oportunidades como las amenazas que presentan las nuevas situaciones, como el COVID-19, y las fortalezas y debilidades que muestra nuestra sociedad. Desde nuestro punto de vista, la pandemia puede ser una oportunidad para rectificar el rumbo. a los efectos que la mundialización del Coronavirus está causando a nuestro mundo tanto humano como a la biosfera, a la litosfera y a la hidrosfera. ¿Qué va a ocurrir con la noosfera, entendida como la capa virtual (no material) del pensamiento, la creatividad, los valores, la espiritualidad, la interacción humana, la solidaridad, el amor?

La pandemia como oportunidad

Tal vez quien esto escribe sea de los utópicos que creen que esta pandemia y sus secuelas, pese a los efectos perversos, puede ser una oportunidad global para rectificar el rumbo individual, social, político, espiritual e intelectual de la humanidad. Tal vez sea un iluso (en la doble acepción de la palabra en castellano, la utópica y la ilusoria).

Soy consciente de que en la mente y en el corazón de muchas personas y sociedades la situación actual está generando sentimientos confusos. Muchos se consideran víctimas de confabulaciones mundiales que desean dominarlos (los conspiranoicos). Hay personas y sociedades en las que crecen en el corazón el odio hacia los que no son como nosotros (los xenófobos envenenados de aporofobia). Hay personas y sociedades en las que ha prendido la droga del fatalismo (la GAIA de Lovelock se ha propuesto acabar con estos enanos que se han ensoberbecido en el antropoceno y solo queda rendirse sin condiciones).

Podemos decir que con el COVID-19 parece que ha entrado en el cuerpo humano el victimismo, el odio y el fatalismo.

Y frente a estos sentimientos y comportamientos autodestructivos de muchos (a pesar de que es una minoría pero que se oye mucho) caben muchas posturas: políticas, sociales, humanitarias y científicas.

Una crisis de espiritualidad

En el fondo – desde mi punto de vista- existe en la humanidad actual una crisis de espiritualidad. Desgraciadamente, en el imaginario colectivo de muchas sociedades la palabra “espiritualidad” tiene ecos solamente religiosos, e incluso provoca rechazos en muchos.

No es este el lugar para impartir doctrina sobre lo que es la “espiritualidad”. Apuntamos solo que es una dimensión poco cultivada del ser humano. Es el cuidado de nuestras experiencias interiores. Aprender a “sentir y gustar de las cosas internamente” (que escribe Ignacio de Loyola en los Ejercicios Espirituales).

Pero la interioridad no se contrapone a exterioridad, sino a superficialidad. Una persona que no ha aprendido a “sentir y gustar” internamente se convierte en “superficial”, insensible a la belleza, a la empatía, al dolor de las víctimas. Y nuestra sociedad líquida (que escribe Z. Bauman) favorece (cuando no impulsa de forma planificada por el consumo compulsivo) la banalidad, la superficialidad, lo efímero e intrascendente. Como repetía Rafael Díaz Salazar, la “cultura de la ceguera y del olvido”.

Espiritualidad se contrapone a superficialidad, no a exterioridad

La espiritualidad no se contrapone a la exterioridad sino a la superficialidad. Vivir en la superficie es vivir resbalando infantilmente por la superficie de la vida “pasándolo bien”, pero sin vivir.

Vivir” significa para nosotros “sentir y gustar de las cosas internamente”. Nos parece que uno “vive” cuando armoniza lo interior y lo exterior. Cuando resuena la música interior que armoniza los propios sentimientos y la experiencia mundana, el compromiso con la sociedad, el estímulo que lleva a comprometerse para construir una sociedad más justa, igualitaria y convergente hacia objetivos comunes. Es lo que Pierre Teilhard de Chardin llamaba “amorización”. 

Desde nuestro interior organizamos y planificamos individual y socialmente nuestras interacciones con la realidad natural, con la naturaleza, y con los otros humanos de acuerdo con unos valores solidarios y ecológicos. Desde este punto de vista, la ecología espiritual reconoce que es crítico admitir y abordar la dinámica espiritual en la raíz de la degradación medioambiental.

Ecología espiritual

La ecología espiritual es un campo que está emergiendo por medio de tres ramas principales de estudio y actividad formal: la ciencia y academia, la religión y la espiritualidad, y la sustentabilidad ecológica.  Más allá de que las áreas de estudio sean diferentes, los principios de la ecología espiritual son sencillos: para poder resolver problemas del medioambientales tales como la disminución de las especies, el cambio climático, el calentamiento global y el hiperconsumo, la humanidad necesita examinar y re-evaluar nuestras actitudes y creencias subyacentes acerca de la Tierra y nuestra responsabilidad espiritual hacia el planeta.  Por consiguiente, la renovación y sustentabilidad ecológica necesariamente dependen de la conciencia espiritual y de una actitud de responsabilidad. Los ecologistas espirituales concuerdan que esto incluye tanto el reconocimiento de la creación como sagrada como así también, a las conductas y comportamientos que honran lo sagrado.

LEANDRO SEQUEIROS SAN ROMÁN Es doctor en Ciencias Geológicas y Licenciado en Teología. Catedrático de Paleontología (en excedencia desde 1989). Ha sido profesor de Filosofía de la Naturaleza , de Filosofía de la Ciencia y de Antropología filosófica en la Facultad de Teología de Granada. Miembro de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Zaragoza. Asesor de la Cátedra Francisco Ayala de Ciencia, Tecnología y Religión de la Universidad Pontificia de Comillas. Presidente de la Asociación Interdisciplinar José Acosta (ASINJA)
Es autor además, de numerosos libros y trabajos que se ofrecen gratuitamente en versión digital en BUBOK.
En la actualidad trabaja solidariamente ofreciendo sus servicios de acompañamiento, cuidado y asesoramiento en la Residencia de personas mayores San Rafael de Dos Hermanas (Sevilla)
La persona de Leandro Sequeiros es un referente de testimonio evangélico, de excelencia académica y de honestidad y rigor intelectual de primer orden. Vaya desde aquí nuestro agradecimiento más sentido por honrar con sus colaboraciones este humilde sitio.

Referencias   [ + ]

1. La matriz de ANÁLISIS DAFO es una conocida herramienta estratégica de análisis de la situación de la realidad. El principal objetivo de aplicar la matriz DAFO, es ofrecer un claro diagnóstico para poder tomar las decisiones estratégicas oportunas y mejorar en el futuro. Su nombre deriva del acrónimo formado por las iniciales de los términos: debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades. La matriz de análisis DAFO permite identificar tanto las oportunidades como las amenazas que presentan las nuevas situaciones, como el COVID-19, y las fortalezas y debilidades que muestra nuestra sociedad. Desde nuestro punto de vista, la pandemia puede ser una oportunidad para rectificar el rumbo.

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