Krisis

¿DELENDA EST MONARCHIA? (7)

Por Jerónimo Sánchez Blanco

Los primeros acuerdos  de la  Democracia

El principal  foco de atención  de los medios de comunicación a la vuelta del verano de 1977 e iniciado  el  Otoño,  fue  el regreso de Josep Tarradellas,  como presidente de la Generalitat de Cataluña, que suponía  el restablecimiento provisional de la Generalitat, en la persona de  quien  había representado  en el exilio  las instituciones  catalanas, reconocida  en el Estatuto  de Autonomía aprobado  en  la  Segunda República. Esta medida favoreció  la distensión  con los grupos nacionalistas  y  contribuyó  a integrarlos  en  las tareas del  Congreso y del Senado haciendo  valer  las  movilizaciones  al grito de “amnistía, libertad y estatuto de autonomía”. El reconocimiento de la Generalitat  catalana, se  hizo  extensible, varios meses  más tarde,   al restablecimiento también provisional  del Gobierno  Vasco. Obviamente  todas  estas  decisiones, suscitaron  rechazo  y animadversión  en  los sectores del franquismo  y sectores de Alianza  Popular.

En segundo lugar, la mayor preocupación era  la situación económica y con el fin  de afrontarla  con carácter  previo a los trabajos parlamentarios,  el  Gobierno  convocó varias reuniones con los líderes de los  grupos políticos  con representación parlamentaria, en el palacio de la Moncloa,  para explicar la necesidad urgente de afrontarla. Con  este objeto, un grupo de   expertos principalmente  del círculo próximo al  vicepresidente  económico,  Enrique Fuentes  Quintana, y la presencia  de algún  representante de la oposición,  redactó  un  documento  que contenía  un conjunto de medidas  económicas y políticas  que fueron  aprobadas por el Congreso, a mediados del mes de Octubre y denominados  Pactos de la Moncloa. Estas medidas crearon  un ambiente  muy positivo e incluso optimista en el conjunto de la sociedad,  aunque hubo reticencias  especialmente   parte de los  sindicatos (CCOO y UGT)  y negativa de los empresarios (CEOE). Uno de los  factores  determinantes  de los Pactos  de la  Moncloa fue  el descontrol  de los precios, iniciado  en el  año  1973,  tras   la subida del  precio del  barril de petróleo, que pasó  de  3 dólares  a 12  dólares en el último trimestre  del año, por causa de la guerra del  Yom Kipur. En el verano de  1977   el  Índice  de  Precios  al Consumo (IPC)  alcanzaba  el 26%  en tasa anual y finalizó  con el  24%. Frente a  esta  situación  que  alarmó  al Gobierno, se aprobó para la contención de precios y  salarios,  una cláusula de revalorización de los salarios, ex antes y  no a posteriori,  a fin de contener  en el año  1977 el aumento de los salarios  próximos  al 30% anual. Los empresarios  recién constituida  la CEOE, no  firmaron los Pactos de la Moncloa, según informaron  en un comunicado  firmado  el  12 de Octubre de ese mismo año, por no haber sido invitados los empresarios  a su  elaboración y por  no recoger  aspectos  relativos a la libertad de mercado  y al despido, así como  otros  motivos. Incorporaban  los citados Pactos,  un conjunto de medidas   financieras, fiscales y monetarias y ayudas sociales. Destacaron, de una parte  las inversiones  en  la creación de  miles  de puestos escolares,  la  creación de un fondo   para   atender  el seguro de desempleo,  ante la  previsión de un fuerte  incremento  del paro,  el aumento de la dotación  para   las pensiones,   determinadas restricciones  crediticias y  la puesta  en marcha  de  una reforma  fiscal que  permitiese  incrementar los ingresos del Estado y  reducir  el  déficit público. Unos meses  antes de la aprobación  de los Pactos de la Moncloa, se había  llevado a efecto una devaluación de la peseta  para corregir el desequilibrio de la balanza de pagos, medida  que  permitió detener  la intensa salida de reservas  de dólares  para pagar las importaciones.  De otra parte, los Pactos de la Moncloa, incluían  varios capítulos  de reformas políticas,  relativas a  los derechos   de  reunión  asociación, libertad de información, medios de  información del Estado, así como a la  reforma del Código Penal, de la Ley de Enjuiciamiento Criminal y del Código  de  Justicia Militar. Buena parte  de este programa  de  reformas  se  empezaron  a tramitar  y debatir   en el transcurso  del  año  1978, aunque no todas.

En tercer lugar,  fue  aprobada la  amnistía, a mediados del mes de Octubre, que era  una  reivindicación de los  partidos políticos nacionalistas, principalmente  vascos, apoyados por  la oposición. El precedente lo fue el indulto  concedido el 25 de  Noviembre de  1975, con ocasión  de la coronación del Rey Juan Carlos  y una  amnistía del nuevo  Gobierno de  Suárez  en Julio de 1976.  En este contexto, ETA,  principal  grupo terrorista, continuó   una  confrontación  armada  contra el  Estado con sucesivos atentados terroristas, que se sucedieron en el primer  semestre  de 1977. Los partidos  de la oposición, principalmente el  PNV,  celebradas  las elecciones generales  del 15 de Junio, estaban convencidos  que una  nueva amnistía  contribuiría  a la pacificación terrorista  de País Vasco y dado el convencimiento que manifestaban los representantes del PNV  de que  sería la medida de gracia definitiva,  el Gobierno  presentó  un proyecto de Lay  que se aprobó  el 14 de  Octubre de 1977 en el  Congreso y posteriormente en el  Senado, casi por unanimidad. Todos   los presos  de  ETA  condenados, fueron saliendo de las cárceles en las semanas siguientes  y estaban libres en la  Navidad de 1977. Poco duró la tregua de ETA que  volvió  a asesinar  y realizar  actor terroristas, ante la consternación y perplejidad  de los miembros del Gobierno, del Congreso, del Senado y de  la sociedad.  Sólo en el año 1978, asesinó  a  66 personas  y continuó  muchos años desestabilizando la  incipiente democracia, que pudo  vencer  a ETA, transcurridos 34 años más tarde,  en el año 2011, siendo  Ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, al que debemos su  contribución al fin de ETA  y un gran  reconocimiento por esa  victoria  histórica.


Jerónimo Sánchez Blanco, nació en San Martín del Tesorillo (Cádiz) en 1942. Obtuvo la Licenciatura y el Doctorado en Derecho, así como la Licenciatura en Ciencias Políticas en la Universidad Complutense de Madrid.
Asimismo cursó la Licenciatura en Dirección y Administración de Empresas en la Escuela Superior de Dirección de Empresas en Madrid.
Durante dos décadas ha sido profesor en las Facultades de Ciencias Económicas y Empresariales de la UCM y de la Universidad Pontificia Comillas, de Madrid. Esta actividad universitaria la compaginó con diversas responsabilidades, sucesivamente en el Banco de Crédito Industrial, el Crédito Social Pesquero, el Instituto de Crédito Oficial y el Banco Exterior de España.
En la Transición desarrolló una intensa actividad política, siendo elegido Diputado del Congreso por Cádiz en las Cortes Constituyentes de 1977-1978, donde participó en los debates y aprobación de la Constitución de 1978, por lo que es reconocido como miembro de la Orden al Mérito Constitucional.
Ha escrito varios libros sobre economía, política e historia, y continúa dictando conferencias y participando en diversos Congresos y Jornadas de debate.
Vaya desde aquí nuestro más sentido agradecimiento por honrarnos con sus colaboraciones.

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