Perdidos en la esperanza

Por Concepción Ojeda Córcoles

Cuando muera
no me enterréis en esta tierra.
Esparcid mis cenizas al viento,
para que la naturaleza
de toque suave y ligera brisa
recorran inmensos mares,
desiertos llenos,
valles umbríos,
donde el río serpentea en la llanura
y por montañas
de pasos elevados a remotas tierras,
hasta la fuente donde bebe
la hermosa rosaleda.

No sé cuándo empecé a cambiar
patria por hogar,
techo por cielo,
mente por alma…
Dejando atrás restos deshilachados
en vacíos inciertos de las cosas mundanas.
Ni a volar en lugares infinitos,
sobrecogida en la impotencia
de los años de fragilidad y vana espera,
o recuerdos perdidos del futuro.

No quiero yacer sobre mi madre cuando muera.
Madre primera y nutriente,
que en gratitud acogedora
me sostiene en su seno.
Sólo daré las gracias al partir,
sin dejar rastro de mi estancia,
como en un sueño
en un lugar de nadie,
de puntillas y en silencio.
Pues amor me ha creado
y a él vuelvo.

13 octubre 2020

Aprendí pronto a mendigar amor
¡Amor a los cuatro vientos!
La barca donde siempre subía
hacía aguas, y para achicar mis sueños
tapaba con colores los huecos.
Abandonos y ausencias perdidas
de callejones sin salidas, luz incierta
al vaivén del acontecer de otro.

Seguía la música acompasada
de la mecedora de tela verde
que tapizaba a diario el vacío
de abismos. Un niño surgía
perdido en busca de la esperanza
contemplando el cielo implacable
de las noches seguras y silenciosas,
mitigando temores desconocidos.

Volvían historias
oníricas y zen, danzantes
orillas de lunas rotas,
sobre el tiesto en la azotea,
diminutas piedras negras.

Tu recuerdo traía el sonido
sin distancia de la campana
mientras el atardecer
desplomaba momentos de luz
transmutados, aleteando
puntos brillantes en la oscuridad.
Cientos de brazos ausentes
perdidos en la esperanza
mendigaban buscando amor.

Enero 2020

CONCEPCIÓN OJEDA CÓRCOLES estudió Historia y Filosofía en la Universidad de Sevilla. Siempre fue y sigue siendo una lectora incansable y una observadora permanente del mundo interior de los seres humanos a través de las más diversas búsquedas de autoconocimiento y del análisis de la realidad social y los vínculos que unen a las personas.
Ha explorado e investigado en las más diversas corrientes espirituales de Oriente y Occidente buscando siempre apasionadamente conocimiento y sabiduría. Durante más de veinte años ha estudiado la filosofía china, profundizando en los más diversos métodos de sanación corporal y mental basados en la medicina tradicional china, llegando especializarse y graduarse en la Escuela de Tian.
Profesionalmente se dedica a ofrecer servicios terapéuticos basados en la medicina tradicional china por medio de los más reconocidos y contrastados procedimientos y técnicas de sanación y bienestar psicofísico, actividad que realiza tanto en su consulta como mediante servicios a domicilio.
Personalmente la he conocido hace muy poco tiempo gracias a las redes sociales, pero sobre todo por tener un amigo y Maestro común: Leandro Sequeiros San Román. El hecho de traerla aquí es debido a que comparto con ella una visión espiritual del mundo, de la realidad y del ser humano en el sentido de que lo queramos o no, realmente existe un “orden implicado” como dice David Bohm o una infinita realidad icognoscible en la que todo está conectado. Como ella dice de sí misma y yo comparto “surfeo en la ola de la vida intentando mantener el equilibrio”. Vaya desde aquí mi más sincero agradecimiento por participar en este humilde sitio que es KRISIS.

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