Semana Internacional de la Ciencia y la Paz

Por Leandro Sequeiros San Román

A veces se tiene la impresión de que la Ciencia, el conocimiento científico, se utiliza con frecuencia para investigar nuevas formas de destrucción humana. La crisis del COVID-19 y las sospechas de que este virus sea el producto de una mutación de laboratorio para desestabilizar y dominar las economías mundiales crea en muchos ciudadanos una imagen distorsionada da la tarea científica.
        Aunque muchos ciudadanos piden a los políticos que sean los científicos los que aporten los datos que lleven a estrategias de defensa contra el coronavirus, esta voz no tiene demasiado eco. Es más: no está demasiado instalada en la conciencia ciudadana lo que la ciencia y los científicos pueden y deben contribuir al establecimiento de una paz mundial estable, duradera y no basada en el miedo a las armas.
        La Semana Internacional de la Ciencia y la Paz se celebró por primera vez en todo el mundo en el año 1986 como parte del Año Internacional de la Paz. La organización de las celebraciones y actividades para la Semana se realizó como una iniciativa no gubernamental y dado el éxito que obtuvo, los organizadores continuaron sus esfuerzos en años sucesivos. En reconocimiento del valor de esta celebración anual, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la llamada Resolución 43/61 en el mes de diciembre de 1988.
        En esta Resolución solemne se instituyó la “Semana Internacional de la Ciencia y la Paz”. Esta semana, dedicada a la sensibilización ciudadana sobre lo que la ciencia y los científicos pueden y deben hacer por una cultura de la paz, tendría lugar todos los años durante la semana del 11 de noviembre. Este año 2020 corresponde a la semana del 11 al 17 de este mes de noviembre.
         La Asamblea General de las Naciones Unidas instó a los Estados Miembros y las organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales a participar. De modo que estas sensibilizasen, alentasen y dinamizasen a las instituciones, a las asociaciones y a los particulares pertinentes. ¿Para qué? Para impulsar y financiar Conferencias al gran público, Congresos de expertos y otras actividades para que promuevan el estudio y la difusión de información sobre los vínculos entre el progreso científico y tecnológico, y el mantenimiento de la paz y la seguridad. Y para esto, la Asamblea General de las Naciones Unidas pidió a los Estados Miembros que promovieran la cooperación internacional entre los científicos para elaborar estrategias comunes para un uso pacífico de los avances científicos. Y el uso pacífico de la ciencia debe tener en cuenta el final de la desigualdad, la rapiña ecológica y la depredación económica de los países y de las culturas vulnerables.
         La celebración anual de esta Semana Internacional intenta contribuir a la promoción de unos valores y una cultura de la paz. De igual modo, fomenta un mayor intercambio académico sobre un tema de importancia universal como es el de la cultura de la paz. Y, al mismo tiempo, la Semana Internacional de la Ciencia y la Paz debe contribuir a que los ciudadanos, el público en general, tome conciencia de la relación existente entre la Ciencia y la Paz. Además, con esta semana se espera que cada año aumente la participación y, como consecuencia, las oportunidades de cooperación en las aplicaciones de la ciencia para la promoción de la paz durante todo el año.
        La Semana va precedida por el Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo, que se celebra el día 10 de noviembre. Se intenta sensibilizar sobre esta idea: la ciencia es la herramienta que el ser humano ha creado tanto para comprender el mundo que le rodea, como para aplicar esos conocimientos en su beneficio. Los avances científicos nos permiten hallar soluciones a los nuevos desafíos económicos, sociales y medioambientales con los que construir un futuro sostenible. La ciencia tiene, además, un papel en la construcción de la paz al fomentar la cooperación internacional para alcanzar un desarrollo sostenible.
        Acercar la ciencia a la sociedad es fundamental para que los individuos tengan los conocimientos necesarios y, de esta forma, puedan elegir sus opciones profesionales, personales y políticas. Además, sirve para atraer a los ciudadanos hacia el apasionante mundo de la investigación.
        En este contexto, cada año, el Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo promueve que los ciudadanos estén informados sobre los avances científicos, creando sociedades más sostenibles, al tiempo que favorece la comprensión sobre la fragilidad del planeta en el que vivimos.
        La agencia de la ONU encargada de coordinar esos esfuerzos por acercar la ciencia a la sociedad, así como trabajar con los Estados Miembros en las dimensiones éticas que la ciencia plantea, es la Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura, la UNESCO.
        La celebración anual de la Semana Internacional de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo debe contribuir con la ayuda de todos los ciudadanos implicados (y de hecho, contribuye enormemente) a la promoción de la cultura de la paz y fomenta un intercambio académico, universitario y científico sobre un tema de importancia universal: el uso pacífico de los avances científicos. Además se busca generar conciencia sobre la relación entre la ciencia y la paz entre el público en general, de modo que la ciencia no sea solo la muleta de un determinado sistema económico y político, sino una palanca del bien común para todos los seres humanos y la armonía de la naturaleza.

LEANDRO SEQUEIROS SAN ROMÁN nació en Sevilla en 1942. Es jesuita, sacerdote, doctor en Ciencias Geológicas y Licenciado en Teología. Catedrático de Paleontología (en excedencia desde 1989). Ha sido profesor de Filosofía de la Naturaleza , de Filosofía de la Ciencia y de Antropología filosófica en la Facultad de Teología de Granada. Miembro de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Zaragoza. Asesor de la Cátedra Francisco Ayala de Ciencia, Tecnología y Religión de la Universidad Pontificia de Comillas. Presidente de la Asociación Interdisciplinar José Acosta (ASINJA).Es autor además, de numerosos libros y trabajos que se ofrecen gratuitamente en versión digital en BUBOK.
      En la actualidad reside en Granada continuando sus investigaciones y trabajos en torno a la interdisciplinaredad, el diálogo Ciencia y Fe y la transdisciplinariedad en la Universidad Loyola e intentando relanzar y promover la Asociación ASINJA que preside. Un nuevo destino después de trabajado solidariamente ofreciendo sus servicios de acompañamiento, cuidado y asesoramiento en la Residencia de personas mayores San Rafael de Dos Hermanas (Sevilla)
     La persona de Leandro Sequeiros es un referente de testimonio evangélico, de excelencia académica, de honestidad y rigor intelectual de primer orden. Vaya desde aquí nuestro agradecimiento más sentido por honrar con sus colaboraciones este humilde sitio.

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