KRISIS

Libros que marcan (1): LA RESISTENCIA

LA RESISTENCIA de Ernesto Sabato
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Todos los seres humanos que hemos tenido la suerte de aprender a leer y hemos estado en mayor o en menor medida apasionados por la lectura y el conocimiento, tenemos siempre en la memoria de nuestro corazón, libros que han marcado nuestra vida. Y la han marcado porque nos han ayudado, no solo a madurar como personas y a pensar con nuestra propia cabeza, sino porque también nos han servido de trampolín para imaginar y soñar nuevos mundos de fraternidad, solidaridad y felicidad.
Así pues, con esta nueva serie que ahora inicio, ofrezco por aquí todos aquellos libros que desde mi juventud, me han ayudado enormemente a desarrollar mi conciencia y a construir mi particular visión del mundo, de mi contexto y de mi mismo. De algunos ofrezco síntesis, de otros un breve comentario, alguna anécdota, citas e incluso la obra completa para leer y/o descargar. Casi todos son ensayos relativos a temas de filosofía, psicología, educación, aunque también los hay de política, sin excluir, claro está, la Literatura, tanto en narrativa y especialmente la poesía. No obstante he de confesar, que siempre preferí el ensayo filosófico, educativo y psicológico. Espero pues, que esta nueva serie os guste y la podáis aprovechar. Muchas gracias por tu atención.

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Presentación

Acabo de consultar la palabra «resistir» en el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua (DRAE) y he encontrado que esta palabra tiene hasta ocho acepciones diferentes. La primera de ellas la define como «Tolerar, aguantar o sufrir«, no obstante, a mí esta definición, aunque puede dar una idea de su significado, no creo que sirva para describir la profundidad y complejidad del concepto o la idea de «resistencia«. Me explicaré.

        Aguantar hace más bien referencia al hecho de tener que soportar un peso o una carga de la que no podemos librarnos. Implica a mi juicio una actitud de resignación que siempre en mayor o en menor grado es un sentimiento de autoconmiseración o de sufrir una profunda pena por nuestra desgracia. Pena que se extiende como una mancha de aceite a otras dimensiones y aspectos de nuestra mente hasta el punto de darnos pena de nosotros mismos sintiéndonos así unos desgraciados. Aguantar implica por tanto, como una especie de sometimiento a una desgracia o una dificultad que creemos que no se puede resolver o que cuya solución no depende de nosotros y nada podemos hacer para solucionarla.

        La resistencia, después de haber leído de nuevo esta magistral obra de Ernesto Sabato y de haber procesado diversas experiencias de adversidad que he tenido a lo largo de mi vida , es para mí otra cosa. En cualquier caso, estoy convencido que desde luego no es aguante, como tampoco resignación. Aguantar implica una actitud de estoicismo o de fortaleza imperturbable que desde luego choca frontalmente con nuestra compleja condición humana, así como con nuestra vulnerabilidad e incertidumbre y desde luego contra el principio budista de impermanencia. Resignarse, a su vez, supone abrir las puertas a la desesperanza absoluta y «tirar la toalla«, sintiéndonos así perdedores sin posibilidad de seguir peleando o luchando contra las dificultades. La resignación en realidad es un sentimiento de abandono total mezclado con la pena de sentirse perdedor y desde luego es algo muy distinto a la idea de «conformidad«, una idea, que por lo común está muy mal entendida.

        La conformidad, para mí, no significa en absoluto resignación, como tampoco pasividad o asentimiento ante la inevitabilidad de un mal, una dificultad o un obstáculo. Por el contrario, la conformidad yo la entiendo como una aceptación natural de los límites de nuestra condición humana, que son, desde siempre, la vejez, la enfermedad y la muerte. Estar conforme, por tanto, no significa en absoluto ser conformista. La conformidad de la que hablo creo que nace de una fe profunda en uno mismo y en todos y cada uno de los seres humanos, o si se prefiere en la Humanidad entera. Una fe, que como consecuencia de los avatares y emergencias que se nos presentan en la vida muchas veces flaquea y otras creemos que ha desaparecido cuando nos sentimos atribulados, decepcionados y deprimidos ante problemas que no acaban de resolverse. Sin embargo, es esa conformidad-fe la que de algún modo, siempre está ahí aunque sea como una llamita insignificante de una diminuta vela que se hace llamarada cuando alguien nos manifiesta su solidaridad, su afecto y su amor. Lo dice magistralmente Sabato cuando afirma que únicamente nos salvamos por los otros y especialmente por las mujeres.

        También hay que añadir, que esta conformidad-resistencia se alimenta también de serenidad, sosiego, paciencia y en definitiva de paz interior y conciencia limpia, algo que no nace así como así, sino que se aprende poco a poco con el transcurso de los años. Sin embargo, un ser humano puede haber tenido muchas vivencias y no haber aprendido absolutamente nada. Esta es la razón por la que entiendo que el acto de aprender de las vivencias siendo capaces de transformarlas en experiencias significativas de conocimiento y sabiduría requiere una estrategia de análisis, comprensión y esfuerzo por conocernos a nosotros mismos. Y en esa estrategia, a mi me parece que hay que incluir herramientas de aprendizaje tales como el silencio, la contemplación del milagroso hecho de nuestra existencia y de todo lo vivo, la meditación con cualquier procedimiento y desde luego aprovechar esos momentos de sobrecogimiento que nos brindan los instantes inefables vividos.

        Resumiendo, solo podemos resistir cuando gozamos de paz interior e incluso más: solo podemos rebelarnos y desobedecer cuando somos capaces de apostar y arriesgar nuestra propia vida si es preciso, por aquellos valores que definen nuestra humanidad, que como todo el mundo sabe, no son otros que los que se derivan del amor incondicional. Lo he aprendido de un gran amigo que siempre me dice que «Los afectos son los efectos«, pero lo dijo muchísimo antes Agustín de Hipona cuando afirmó aquello de «Ama y haz lo que quieras«.

        En cuanto a este libro, que es desde luego para mí una preciosísima joya, lo descubrí un poco antes de cuando Ernesto Sabato vino a Sevilla en el año 2002, ocasión que desde luego no desaproveché para saludarlo personalmente y escucharlo en una magistral conferencia.

        Espero pues que este libro te sirva para gozar de tu propia humanidad y agradecer en todo momento y en todo lugar el misterioso y milagroso acontecimiento de estar vivo. Muchas gracias por tu atención.

Citas

Libro completo

Ernesto Sabato: LA RESISTENCIA
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