La educación como práctica de la libertad

 

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La educación como práctica de la libertad, fue el primer libro de Paulo Freire. Se publicó por vez primera en 1965 en Chile, país en el que nuestro autor e insigne Maestro estuvo exiliado como consecuencia del golpe militar que se produjo en Brasil en 1964 y que dio lugar a una Dictadura militar que duró hasta 1985. La primera edición en España la hizo Siglo XXI en 1976 y la obtuve de inmediato ya que en aquel año estaba cursando una materia denominada “Introducción a las Ciencias de la Educación” en el primer año de la Facultad de Ciencias de la Educación de Sevilla, en la rama de Pedagogía. Todo el libro es una clara propuesta de lo que Freire denomina “Educación Liberadora” cuyo fundamento consiste en partir de las necesidades concretas del contexto material de los educandos, así como de sus características socioculturales. Todo con el fin de satisfacer esas necesidades y transformar esas características mediante el desarrollo de la conciencia crítica mediante una metodología fundada y atravesada por el diálogo que ofrece permanentemente el protagonismo a los educandos. Este libro, es al mismo tiempo un libro de epistemología y de metodología pedagógica, teórico y práctico y por tanto del que se pueden obtener principios y reglas para toda educación democrática, problematizadora y transformadora.

ÍNDICE DE CITAS

Educación Democrática Diálogo Educación problematizadora El sectario y el radical Diálogo eterno La educación: acto de amor y de valor
Método, programa y técnicas Educación para el desarrollo y la democracia

«…La democracia y la educación democrática se fundan en la creencia del hombre, en la creencia deque ellas no sólo pueden, sino que deben discutir sus problemas, el problema de su país, de su continente, del mundo; los problemas de su trabajo; los problemas de la propia democracia. La educación es un acto de amor, un acto de valor. No puede temer el debate, el análisis de la realidad; no puede huir de la discusión creadora; bajo pena de ser una farsa…» (Págs. 92 y 93).

«…Y ¿Qué es el diálogo? Es una relación horizontal de A más B. Nace de una matriz crítica y genera crítica(Jaspers). Se nutre del amor, de la humildad, de la esperanza, de la fe, de la confianza. Por eso sólo el diálogo comunica. Y cuando los polos del diálogo se ligan así, con amor, esperanza y fe uno en el otro, se hacen críticos en la búsqueda de algo. Se crea entonces una relación de simpatía entre ambos. Sólo ahí hay comunicación…» (Pág. 104)

«…Una educación que posibilite al hombre para la discusión valiente de su problemática, de su inserción en esta problemática, que lo advierta de los peligros de su tiempo para que, consciente de ellos, gane la fuerza y el valor para luchar, en lugar de ser arrastrado a la perdición de su propio “yo”, sometido a las prescripciones ajenas. Educación que lo coloque en diálogo constante con el otro, que lo predisponga a constantes revisiones, a “análisis críticos” de sus descubrimientos, a una cierta rebeldía, en el sentido más humano de la expresión; que lo identifique, en fin, con métodos y procesos científicos. Frente a una sociedad dinámica en transición, no admitimos una educación que lleve al hombre a posiciones quietistas, sino aquellas que lo lleven a procurar la verdad en común, “oyendo, preguntando, investigando”. Sólo creemos en una educación que haga al hombre cada vez más consciente de su transitividad, críticamente o cada vez más racional…» (Pág. 85)

«… El sectario nada crea porque no ama. No respeta la acción de los otros.  Pretende imponer la suya, -que no es opción sino fanatismo-, a todos. De ahí la inclinación del sectario al activismo, que es la acción sin control de la reflexión. De ahí su gusto por eslóganes que difícilmente sobrepasan la esfera de los mitos, y por eso mismo, mueren en sus mismas verdades, se nutre de lo puramente relativo, a lo que atribuyen valores absolutos.  El radical por el contrario, rechaza el activismo y somete siempre su acción a la reflexión. El sectario, sea de derecha ode izquierda, se enfrenta a la historia como su único hacedor, como su propietario, difieren porque mientras que uno pretende detenerla, el otropretende anticiparla.  Si la historia es obra suya, si les perteneces, puede, uno de ellos, detenerla cuando quiera, yel otro, si es que le parece, anticiparla. De ahí que se identifiquen en la imposición de sus convicciones, en la reducción del pueblo a masa. El pueblo no cuenta ni pesa para el sectario, salvo como apoyo a sus fines…» (Pág. 42)

«… La existencia es un concepto dinámico, implica un diálogo eterno del hombre con el hombre; del hombre con el mundo; del hombre con su Creador. Es este diálogo del hombre sobre el mundo y con el mundo mismo, sobre sus desafíos y problemas lo que lo hace histórico… » (Pág. 53)

«…La educación es un acto de amor, un acto de valor. No puede temer el debate, el análisis de la realidad; no puede huir de la discusión creadora; bajo pena de ser una farsa. ¿Cómo a prender a discutir y a debatir con una educación que impone? Dictamos ideas. No cambiamos ideas. Dictamos clases. No debatimos o discutimos temas. Trabajamos sobre el educando. No trabajamos con él. Le imponemos un orden que él no comparte, al cual sólo se acomoda. No le ofrecemos medios para pensar auténticamente, porque al recibir las fórmulas dadas, simplemente las guarda. No las incorpora, porque la incorporación es el resultado de la búsqueda de algo que exige, de quien lo intenta, un esfuerzo de recreación y de estudio. Exige reinvención. No sería posible, repetimos, formar hombres que se integren en este impulso democrático, con una educación de este tipo…» (Pág. 93)

«… Pero ¿ Cómo realizar esta educación? ¿Cómo proporcionar al hombre medios para superar sus actitudes mágicas o ingenuas frente a la realidad? ¿Cómo ayudarlo a crear, si era analfabeto, el mundo de signos gráficos? ¿Cómo ayudarlo a comprometerse con su realidad? Nos parece quela respuesta se halla en: a) un método activo, dialogal, crítico y de espíritu crítico. c) una modificación del programa educacional y c) el uso de técnicas como la reducción y la codificación…» (Pág. 104)

«…Una educación para el desarrollo y la democracia debe ser proveer al educando de los instrumentos necesarios para resistir los poderes del desarraigo frente a una civilización industrial que se encuentra ampliamente armada, como para provocarlo; aun cuando esté armada de medios con los cuales amplíe las condiciones existenciales del hombre… No hay nada que contradiga y que comprometa más la superación popular que una educación que no permita al educando experimentar el debate y el análisis de los problemas y que no le propicie condiciones de verdadera participación…» (Págs. 64, 84 y 92)

Un comentario

  1. Muy interesante todo lo que dice Paulo Freire sobre la educación, que está presente en la escuela, en la universidad, en las familias y en política. La base es el diálogo que ” se nutre del amor, de la humildad, de la esperanza, de la fe, de la confianza. Por eso sólo el diálogo comunica. Y cuando los polos del diálogo se ligan así, con amor, esperanza y fe uno en el otro, se hacen críticos en la búsqueda de algo. Se crea entonces una relación de simpatía entre ambos. Sólo ahí hay comunicación…» (Pág. 104)

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