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La Escuela de Cultura Popular de Camas

Cartel-Logo de la Escuela de Cultura Popular
Logotipo-Cartel de la Escuela de Cultura Popular de CAMAS (Sevilla)

La Escuela de Cultura Popular, que a nuestro juicio es una de las mayores y mejores innovaciones culturales, educativas y de convivencia que ha tenido Camas en toda su historia, inicia su andadura en 1979, gracias a la iniciativa del primer Delegado de Cultura del nuevo Ayuntamiento democrático, Miguel Fernández Villegas (1979-1983). Una iniciativa que es fuertemente apoyada y respaldada por un amplio número de personas que participaron activamente, no solo en todas sus actividades, sino también en la gestión, programación y evaluación de las mismas, constituyendo así lo que se denominó “Comisión de Cultura“. Comisión, que coordinada por Miguel, estaba formada por todas aquellas personas participantes y con deseos de cooperar en la nueva tarea de poner en marcha un amplio programa de actividades culturales.

       Los objetivos, funciones y el especial estilo participativo de esta Comisión y de la propia Escuela de Cultura Popular termina por desarrollarse y consolidarse con el segundo Delegado de Cultura, Lorenzo Rastrero Bermejo (1983-1987). No obstante, aquella experiencia va poco a poco transformándose y se abandona tras la pérdida de la Elecciones Municipales de 1993 por el PCE y que darían acceso a la alcaldía a Antonio Rivas de la candidatura del PSOE, gracias al conocido pacto con la candidatura independiente ACIN. En cualquier caso, tanto la Comisión de Cultura como la Escuela de Cultura Popular, se termina definitivamente transformando en los clásicos talleres formativos que como un servicio más, gestionado por técnicos especializados, los Ayuntamientos ofertan y en los que se pierde ya todo carácter autogestionario, sociopolítico, participativo y de decisión programática colectiva.

      La Escuela de Cultura Popular nace a partir de la voluntad de Miguel Fernández Villegas de poner en marcha una experiencia de esta naturaleza, movido tanto por la necesidad de coherencia con las líneas generales del Programa Electoral del PCE, como por la posibilidad de contar con la cooperación altruista de un grupo de profesores amigos. Se trataba simplemente de compartir sus conocimientos con la ciudadanía intentando así acercar la cultura a aquellos ciudadanos que contaron con menos posibilidades de formación. Todo con el fin de aumentar el interés colectivo de todo el municipio por la cultura y especialmente en los barrios más desfavorecidos.

Carácter y antecedentes

      Después de tanto tiempo y viendo aquella extraordinaria experiencia formativa, educativa, cultural, cooperativa y de convivencia en perspectiva, creo que la idea base de la misma hay que situarla en los conocidos “Círculos de Cultura” que Paulo Freire puso en marcha en Brasil y que dieron lugar a la creación de su original método de alfabetización. Unos “círculos” en los que los sujetos que participaban en el proceso de alfabetización, entablaban siempre numerosos diálogos en torno a su vida cotidiana, laboral y las dificultades por las que atravesaban. Diálogos que daban lugar a las llamadas frases o palabras generadoras.

      En este sentido, me parece importante destacar, como testigo y participante puntual que fui de aquella experiencia, que si bien aquello era realmente una “Escuela” en la que se enseñaba y se aprendía al mismo tiempo, su carácter de “Cultura Popular” no derivaba de lo que normalmente se entiende por eso. No se trataba pues de una Escuela para repetir o reproducir los esquemas tradicionalistas y populistas que la cultura dominante del franquismo había inoculado a las grandes mayorías de la población. Era exactamente todo lo contrario. Se trataba de estimular y desarrollar el pensamiento crítico ante la realidad social y ante aquellos saberes que se daban por supuestos y verdaderos, al mismo tiempo que se animaba a los participantes a comprometerse en su metro cuadrado de realidad. Efectivamente en aquella Escuela se enseñaba historia, cerámica, fotografía, corte y confección, temas de actualidad y otros muchos, pero nunca tuvo un carácter memorístico o libresco, sino que por el contrario se fundamentaba siempre en los intereses, interrogantes e inquietudes que expresaban y formulaban los participantes.

Los comienzos

      Al comienzo, en el primer año de funcionamiento (1979-1980), la Escuela consistió básicamente en un Curso General de Historia de carácter crítico y el que se intentaba dar una visión más fundamentada y objetiva de los acontecimientos históricos de carácter económico, político y social.

      Posteriormente y a medida que la Escuela se configuraba como algo real, posible y útil, fueron creciendo sus actividades que nacían, no solo al calor del interés de los participantes y asistentes, sino sobre todo gracias a la disposición para cooperar y ayudar de ciudadanos que se ofrecían para compartir sus conocimientos y saberes. Se trataba de ofrecer a todos los participantes la satisfacción de la creación de un producto cultural concreto, ya fuese una composición escrita, una vasija de cerámica, un reportaje fotográfico, una creación de corte y confección o el desarrollo de una conferencia, una ponencia o una clase de un determinado tema que interesase a los participantes. Incluso, aquella Escuela sirvió como plataforma de formación y cualificación profesional, permitiendo a algunos participantes fraguarse un futuro laboral, superando así la situación de desempleo en la que se encontraban.

      Otro aspecto de fundamental importancia a destacar, es que aquella Escuela tenía un profundo carácter comunitario y solidario. Todo se gestaba en la mencionada “Comisión de Cultura” y era de esta comisión de la que nacía todo. En ella se hacían incluso las propuestas económicas necesarias que había que gestionar con el Ayuntamiento con el fin de dotar de recursos a las actividades, propuestas que después el Delegado de Cultura, Miguel F. Villegas, trasladaba, bien a la Comisión Permanente o al Pleno para su aprobación.

       Pero además este grupo humano que constituía la Comisión de Cultura y participaba en la Escuela de Cultura Popular, fueron desarrollando unos lazos amistosos y de ayuda mutua extraordinarios. Lazos que se estimulaban y estrechaban con la celebración de numerosos encuentros y excursiones culturales. Todo lo cual hizo posible que aquel grupo de personas se comprometieran activamente con la transformación social y cultural de la ciudad.

Finalidades y objetivos

En cuanto las finalidades y objetivos de la Escuela, se trataba de:

  1. Construir una nueva sociedad y una nueva ciudad mediante:
    a) Un cambio a nivel personal creando una mentalidad solidaria y no competitiva, pluralista, critica y no autoritaria.
    b) Un cambio a nivel colectivo tratando de influir en las organizaciones sociales del municipio contribuyendo a que fueran más solidarias y cooperativas, así como más críticas y democráticas.
  2. Ir creando una cultura social más activa y democrática, de forma que la ciudadanía participe en la gestión y solución de sus problemas y dificultades. En este sentido, se trataba de superar los viejos hábitos impuestos por la dictadura de desentenderse de los asuntos públicos, creando espacios de encuentros y participación.
  3. Hacer posible la realización de acciones sociales y culturales cooperativas, en las que ningún ciudadano o participante se sintiese excluido o sin la posibilidad de hacer oír su voz o aportar lo que pudiese para la realización de actividades.

Metodología

      La metodología utilizada en la Escuela, siempre fue activa y participativa. Así y al igual que Paulo Freire hacía en los Círculos de Cultura, se investigaba la realidad y los intereses de los participantes y a partir de ellos, se seleccionaban los temas o contenidos y los recursos necesarios para poderlos desarrollar.

      La participación se aseguraba con asambleas de clase o de Escuela que servían para organizar y evaluar. En las clases de Historia por ejemplo, se entregaba el material de una clase para otra, de forma que todos los alumnos y alumnas lo pudieran leer previamente, consiguiéndose así una clase más participativa y activa. Participación y actividad que se garantizaba combinando la lectura, el estudio y la interrogación con los  intereses concretos de las personas y no perdiendo el contacto con el medio.

Participación

      El profesorado que participó en la Escuela, siempre prestaron una gran importancia a la participación de los alumnos. Para ello:

  • Incentivaban la participación activa de forma que fuesen los propios alumnos los que desarrollasen las clases después de un proceso previo de investigación y de selección de contenidos.
  • Someter permanente y continuamente el programa de contenidos a la opinión y a la crítica de los alumnos.
  • Para cada tema se entregaba una hoja multicopiada con esquemas y comentarios que aclaraban lo que se explicaba en clase, además de ofrecer bibliografía para poder preparar o ampliar el tema por su cuenta.
  • Acabado el curso se realizaba una asamblea de evaluación en la que se revisaban los contenidos, las actividades y los métodos empleados, realizándose propuestas de mejora para el curso siguiente.

Locales

      El primer mes de funcionamiento de la Escuela de Cultura Popular solo contó con el local de la Asociación de Vecinos “Cal y Barro”. De ahí se pasó a las dependencias del Colegio Público “Raimundo Lulio” y finalmente al antiguo Instituto “Tartessos” que se convertiría en el Colegio Público “Andalucía”, un espacio por cierto, en el que se celebraban la reuniones del Pleno del Ayuntamiento durante varios años. En el curso 1981-1982, la Escuela contaba con el C.P. “Andalucía” y la Biblioteca Pública Municipal, cuya sede estaba exactamente detrás de este Colegio, concretamente y si no recuerdo mal, en un local de la C/ Júcar. En 1983 se añadieron otros dos locales más, el de la Casa de la Juventud que estaba en la C/ Ramón de Galíndez y uno especialmente dedicado al Taller de Cerámica en La Pañoleta.

Organización

  1. Una Junta Coordinadora formada por representantes de todos los talleres formativos y el “Aula de Estudios”, cuya misión era ejecutar las decisiones que la Asamblea de la Escuela había acordado.
  2. Una Tesorería que administraba las cuotas de los alumnos y las entradas del Ayuntamiento.
  3. Un Coordinador General que presidía y coordinaba tanto la Junta como la Asamblea de la Escuela.
  4. La Asamblea de la Escuela, que era el máximo órgano de decisión y de organización que se reunía al menos tres veces a lo largo del curso:al comienzo, en las Navidades y al final de curso.

Excursiones y visitas

Otra de las actividades de extraordinaria importancia que la Escuela realizaba fueron las Excursiones Culturales, cuya finalidad era llevar a todos los alumnos que lo deseasen a lugares desconocidos para ellos de gran valor cultural y patrimonial.

Se organizaban de forma muy económica y participativa, de modo que los propios alumnos se hacían responsables de los diversos aspectos de la Excursión, lo cual sin duda los hacía sentirse protagonistas de la misma al prestar un servicio necesario a toda la comunidad.

Junto a las excursiones se organizaron visitas específicas que tenían que ver con el tema que se estaba trabajando en clase. Así por ejemplo, se hicieron visitas a Itálica, al Museo Arqueológico, a la Catedral de Sevilla o también a Madrid, visita que se realizó concretamente del 19 al 21 de marzo de 1982.

Las excursiones eran preparadas de antemano, de forma que cuando se fuera pasando por los diversos lugares se pudieran ir explicando las características de estos en los más variados aspectos. Las excursiones supusieron sin duda una forma de acrecentar el acervo cultural de las personas que asistían, pero sobre todo un excelente medio de convivencia, encuentro y fomento de la amistad.

El “Aula de Estudios”

Las actividades del Aula de Estudios comienzan en 1982 y fueron las que sustituyeron el Curso de Historia General una vez terminado este. Su finalidad era conseguir un espacio de diálogo, reflexión y construcción de conocimiento colectivo partiendo de los intereses concretos de los participantes, participantes que podían ejercer ya fuese como alumnos o como ponentes de un tema determinado. En este sentido recuerdo que tuve la oportunidad de exponer en una serie de charlas un tema que por aquel entonces era muy poco común: “La crisis de los partidos políticos“. Se trataba en suma de analizar críticamente la realidad social y política denunciando todos los problemas y dificultades  de la sociedad española en aquel momento: individualismo, consumismo, violencia, drogadicción, etc. anunciando al mismo tiempo alternativas y propuestas para hacer frente a esos problemas.

A su vez, se trataba de descentralizar la Escuela y llevarla directamente a los barrios de forma que la discusión saliera de un determinado núcleo de población, afectada o inquieta por los problemas sociales. Se motivaba al auditorio a partir de montajes audiovisuales y prestando atención exclusiva a temas reales de la vida cotidiana, tales como la Educación de los hijos, la Ecología, la Carrera de armamentos, etc.

Todos estos esfuerzos se concretaron en las “Mesas redondas de los Martes” en las que se trataban entre otros, temas, como “El golpismo”, “Los militares”, “Las elecciones”, “El desempleo en Camas”. Temas que se planificaban de un curso para otro. Se hacían y programaban sin agenda, sino solamente en función de los intereses y la actualidad de los mismos y su selección se determinaba en las Asambleas de la Escuela.


Como testigo que fui tanto de la Escuela de Cultura Popular como del FOCODE, creo sinceramente que el FOCODE es en realidad una continuación renovada de aquella Escuela de Cultura Popular, cuyo carácter, funcionamiento, objetivos y metodología comparten numerosos rasgos. Semejanza que sin duda se debe también a que tanto el inspirador, fundador y mayor impulsor de aquella Escuela, como del FOCODE desde su fundación es Miguel Fernández Villegas.


Finalmente expresar mi más sincero agradecimiento a la persona que me proporcionó toda la documentación de la que he podido disponer: el catedrático de Teoría e Historia de la Educación y Pedagogía Social, Emilio Lucio Villegas Ramos.


Galería de documentos

  • Cartel-Logo de la Escuela de Cultura Popular
  • Informe Delegación de Cultura 1980
  • Programa de la Escuela de Cultura Popular. Enero-Junio de 1981 (-el 23 F golpe de Tejero-)
  • Información de la E.C.P. Boletín Informativo Municipal. Programa 82-83
  • Información de la E.C.P. Boletín Informativo Municipal.
  • Programa de Actividades de la Escuela de Cultura Popular (A) 1983. Cursillo de Fotografía.
  • Programa de Actividades de la Escuela de Cultura Popular (B) Cursillo de Fotografía. 1983.
  • Programa de Actividades de la Escuela de Cultura Popular (Aula de Estudios-A-)
  • Programa de Actividades de la Escuela de Cultura Popular (B) -Aula de Estudios-
  • Programa de Actividades de la Escuela de Cultura Popular (A) Curso 1980/1981
  • Programa de Actividades de la Escuela de Cultura Popular (B) Curso 1980/1981
  • Programa de Actividades de la ECP: 81/82 (a)
  • Programa de actividades de la ECP 81/82 (b) CAMAS (Sevilla)
  • Cartel Mesa Redonda sobre Educación
  • Cartel Exposición de la Esc. Cult. Pop. CAMAS (Sevilla) 1982.
  • Curso de Marxismo. Escuela de Cultura Popular.
  • ECP  Visita 13.04.1980

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