Clásicos del Flamenco (3). Una llave de Oro, Embrujo Gitano y Caballerosidad del Cante

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Hace ya bastante tiempo que propuse al primer amigo verdadero de mi vida, Nicolás Cabello Cejudo, que ofreciera a KRISIS de la forma que él conisderara más conveniente todo el conocimiento y experiencia que acumula en relación con el flamenco, que como sabemos, forma parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad desde noviembre de 2010.
Con gran alegría y regocijo acogemos aquí su primera publicación con la que inicia un ciclo de audiciones comentadas de los “Clásicos del flamenco” para conocimiento y disfrute de todos los aficionados y seguidores de este sitio y para el mundo mundial.
Ni que decir tiene, que agradecemos sumamente a Nicolás su presentación y todas las que vengan con la misma intensidad con que agradezco a la vida de tenerlo como amigo y hermano. Muchas gracias, querido y adelante siempre !!!

CLÁSICOS DEL FLAMENCO (3)u003cbru003eUna llave de Oro, Embrujo Gitano y Caballerosidad del Cante:u003cbru003eManuel Vallejo, Manolo Caracol y Pepe Pinto.

Por Nicolás Cabello Cejudo

Manuel Jiménez Martínez de Pinillos, conocido artísticamente como Manuel Vallejo, (Sevilla, 15 de octubre de 1891-7 de agosto de 1960), fue un cantaor flamenco.
Manuel Vallejo fue un cantaor polifacético capaz de interpretar multitud de palos y estilos diferentes: de los fandangos a las bulerías, pasando por cantes como las siguiriyas y las soleás o los cantes de Levante, estilo donde se empleó con especial maestría en las malagueñas y en la media granaína. Asimismo, excepcionales fueron sus actuaciones por saetas en la Semana Santa de su Sevilla natal, sobre todo ante el Cristo del Gran Poder, en la Plaza de San Lorenzo, del que era fervoroso seguidor.
Discípulo aventajado de Antonio Chacón, su cante se encuadra dentro de la línea marcada por el maestro de Jerez de la Frontera y las lecciones que recibió en La Alameda de Hércules. Tras la muerte de Chacón, Vallejo encabezó espectáculos de ópera flamenca con los que se mantuvo en carteles hasta 1936. Pasada la guerra civil, siguió actuando en distintos elencos, haciendo giras hasta 1954, aproximadamente. Se retiró en los años cincuenta del siglo xx, falleciendo en Sevilla en 1960.1 Llegó a grabar en el curso de su carrera artística 123 discos. Fue acompañado por guitarristas de la categoría de Ramón Montoya, Miguel Borrull, Manolo de Huelva o Niño Ricardo, entre otros.
Se le otorgó la Llave de Oro del Cante en el año 1926, que le fue entregada personalmente por Manuel Torre. Un año antes había sido galardonado con la Copa Pavón, instituida por la dirección del popular teatro madrileño situado en la cabecera del Rastro madrileño con un jurado presidido por Antonio Chacón. A iniciativa de un grupo de aficionados, se colocó en 1982 un azulejo conmemorativo en la casa donde nació, en la calle San Luis, esquina con la barreduela de Padilla, en Sevilla.

Manuel Ortega Suárez (Sevilla, 7 de julio de 1909-Madrid, 24 de febrero de 1973), comúnmente conocido por su nombre artístico de Manolo Caracol fue un cantaor gitano de flamenco . De gran popularidad durante la primera mitad del siglo xx, está considerado uno de los más importantes exponentes en la historia de este arte. Aunque era un cantaor bastante largo, entre sus palos más populares se encuentran el fandango y la zambra. Innovó el flamenco acompañando sus cantes en algunas ocasiones de piano o de orquesta.
Manuel Ortega provenía de una larga estirpe gitana dedicada al mundo del flamenco y del toreo, era tataranieto de El Planeta, uno de los primeros cantaores de flamenco de los que se tiene noticia. Otros artistas miembros de su familia fueron El Fillo, Enrique Ortega El Gordo, El Mellizo y Curro Dulce.
Manolo Caracol nació en el Corral de los Frailes en el barrio de la Alameda de Hércules, en Sevilla. Empezó a cantar muy joven por las tabernas de la Alameda y con 12 años, obtuvo en 1922 el primer premio, compartido con Diego Bermúdez ‘El Tenazas’, del Concurso de Cante Jondo de Granada, organizado entre otros por Manuel de Falla y Federico García Lorca y de cuyo jurado formó parte la genial cantaora Pastora Pavón “Niña de los Peines”.
Tras su éxito en el Concurso, inició su participación en espectáculos. Lo hizo por primera vez en el teatro Reina Victoria de Sevilla y en Madrid debutó el 3 de agosto de 1922 en el transcurso de un festival flamenco desarrollado en la terraza de verano del teatro del Centro, hoy llamado Calderón. Se anunciaba como “el niño Caracol, ganador del concurso de cante jondo de Granada”. En 1930 contrajo matrimonio con la jerezana Luisa Gómez Junquera, madre de sus hijos a la que nunca abandonó. En este mismo año grabó su primer disco y en 1935 se estableció en Madrid.
En 1943, inició su colaboración artística con Lola Flores, debutando ambos con el espectáculo Zambra que se mantendría varios años y que les dio gran fama a ambos. El éxito obtenido por estos espectáculos, les llevó a rodar dos películas en las que ambos compartían cartel, “Embrujo” en 1947 y “La niña de venta”, en 1951. En ese mismo 1951, se produjo la separación artística y sentimental de la pareja, que comenzaría a trabajar por separado.
Tras su separación de Lola Flores realizó una gira por América junto a la bailaora Pilar López. A su vuelta a España, estrenó el espectáculo “La copla nueva”, en el que presentó como cantaora a su hija Luisa Ortega. En 1958, publicó su antología “Una historia del cante” y marchó a América donde permaneció tres años trabajando. A su vuelta, en 1963 inauguró el tablao “Los Canasteros”, al que dedicaría el resto de su vida y por el que pasaron los artistas más destacados de la época. Durante ese periodo simultaneó la dirección de la sala con actuaciones junto a algunos de sus hijos, especialmente Enrique y Luisa, en teatros y festivales.
En 1972, publicó su último disco y murió el 24 de febrero de 1973, en accidente de tráfico en Madrid, cuando se dirigía a su tablao Los Canasteros. Esa madrugada, el artista, que tenía 63 años, se dirigía con su chófer a su tablao, Los Canasteros, en la calle Barbieri de Madrid, cuando en una curva de la carretera de La Coruña, a la altura del Puente de los Franceses, el automóvil derrapó por el fuerte viento, estrellándose contra un poste. Nada se pudo hacer por la vida de Caracol, que falleció en el acto.
Su concepción del flamenco se sintetiza en sus palabras: “Yo, cuando canto, no me acuerdo ni de Jerez, ni de Cádiz, ni de Triana, ni me acuerdo de nadie. Intento hacer los cantes a media voz, que es como duelen. Esa es la hondura. Porque el cante no es gritos ni pa’ sordos. El cante hay que hacerlo caricia honda, el pellizco chico… El que se pone a dar voces, ése no sirve”.

José Torres Garzón, conocido artísticamente como PEPE PINTO (Sevilla, 22 de julio de 1903-ibídem, 6 de noviembre de 1969), fue un cantaor español de flamenco, casado con La Niña de los Peines, también cantaora.La Niña de los Peines, también cantaora.
La primera vez que cantó en público Pepe Pinto fue en el Café Novedades de su ciudad natal, hacia 1917, junto a otros dos jóvenes que luego serían también figuras del cante, El Carbonerillo y Pepe Marchena, de forma casual, pues estaban presentes en el espectáculo como espectadores y lo hicieron a petición del auditorio.
No se dedicó profesionalmente al flamenco hasta el año 1927, realizando a continuación sus primeras grabaciones y sus primeras giras con elencos artísticos, contratándole La Niña de los Peines para un espectáculo que se presentó en el sevillano Teatro del Duque, en el que también participó la pareja de baile Los Chavalillos Sevillanos, compuesta por Rosario y Antonio. (Antonio Soler).
En 1931, Pepe Pinto contrae matrimonio con la Niña de los Peines en la Basílica de la Macarena. Al año siguiente, recorrieron España encabezando un grupo de ópera flamenca organizado por el empresario Vedrines, gira que se repitió en 1935, con la colaboración de Pepe Marchena, y en el siguiente, con otros artífices, entre ellos El Sevillano y Canalejas de Puerto Real.
A partir de 1939 continuó sus giras artísticas por toda la geografía española con distintos conjuntos, interviniendo en 1940 en la función andaluza Las calles de Cádiz, protagonizada por la cancionista Concha Piquer.

En definitiva, tres clásicos del Cante cada uno con su personalidad artística y largo recorrido, Manuel Vallejo está acompañado en el fandango por soleá por Ramón Montoya en una grabación de 1929, si bien dominaba muchos palos, pero en la línea de Chacón granaínas, malagueñas y por saetas, sencillamente genial, sin olvidar sigueriyas, soleares, bulerías, etc.

Manolo Caracol, con un linaje cantaor impresionante como hemos visto en su biografía, cantaba puro gitano en los cantes básicos, y desde niño se notaba su figura artística primero en Sevilla y luego en Madrid, no paró de crecer si bien en un momento de su vida profesional giró hacia el espectáculo en teatro, con sus famosas zambras. Hoy lo citamos con Melchor de Marchena a la guitarra en un cante por soleá en una grabación de 1953.

Pepe Pinto, empezó en los cafés cantantes de Sevilla, pero deriva hacia un estilo propio donde mezcla cante y recitado, lo que no lo excluye de ser un profundo conocedor de los estilos y palos flamencos, quien no recuerda su “Maria Manuela me escuchas, yo de vestío no entiendo…” Hoy lo acompaña también Melchor de Marchena en cantes de soleá y malagueña del año 1949.

Hasta el próximo capítulo:

Nicolás Cabello
Hasta pronto amigos

Nicolás Cabello Cejudo, es Maestro de Educación Primaria y Orientador Escolar jubilado, además de un profundo conocedor de la cultura popular andaluza y muy especialmente del flamenco en todas sus dimensiones. No en vano, Nicolás nació en La Puebla de Cazalla (Sevilla) y bebió de las fuentes primarias representadas entre otros por los cantaores José Menese (1942-2016), Diego Clavel, Manuel Gerena y el guitarrista Fernando Rodríguez, todos también nativos de La Puebla
Podría decirse que Nicolás lleva el flamenco en su sangre y en su alma, no solo porque forme parte de sus más entrañables recuerdos de su infancia, sino porque además lo ha estudiado desde su juventud hasta el día de hoy e incluso lo ha practicado en los más diferentes palos.
Estamos pues ante un auténtico flamencólogo en su vertiente más popular, académica y comprometida con el conocimiento y la divulgación de este Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Desde hace muchos años está responsabilizado en las tareas y actividades de la Peña Flamenca de Enseñantes Calixto Sánchez de Sevilla, de la que es su secretario y en la que desarrolla y ofrece todos sus conocimientos y experiencias.

Me encantaría que hicieras un comentario. Muchas gracias.

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