Con Israel, contra Israel: Conflicto de interpretaciones en el cristianismo

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Con Israel, contra Israel:
Conflicto de interpretaciones en el cristianismo

Genocidio en Gaza

Por Juan José Tamayo Acosta

El genocida Benjamin Netanyahu acaba de dinamitar la tregua acordada con Hamás con los bombardeos indiscriminados contra una población gazatí indefensa y humillada. En los cuatro días desde la ruptura de la tregua ha provocado el asesinato de más de 600 personas, entre ellas cerca de doscientos de niñas y niños, y cerca de 800 personas heridas. El genocidio suma ya más de 60.000 muertos. Tamaña y mortífera agresión se ha lanzado con el asentimiento expreso y el apoyo incondicional de Donald Trump, que ha responsabilizado de los bombardeos a Hamás, y con el silencio cómplice y vergonzante de la Unión Europea. Vuelve a repetirse la lógica de la complicidad con el exterminio del pueblo palestino y de su desplazamiento forzoso, que ya desarrollara el anterior presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, con su apoyo militar al ejército israelí. Dolor y más dolor del pueblo palestino e impotencia de quienes condenamos tamaña masacre. 

“Esto es solo el comienzo”, ha declarado Netanyahu, quien no atiende a las demandas de los familiares de los rehenes que reclaman su liberación. Le ciega el odio al pueblo palestino. Sabe que nadie le va a detener porque cuenta con total impunidad. Ni la protesta del secretario general de la ONU, ni la condena del Tribunal Penal de la Haya, ni la voz de denuncia de las iglesias cristianas de Palestina, ni las protestas de los familiares de los rehenes consiguen disuadirle de que respete el alto el fuego y que frene las matanzas. Cada día da un paso más hacia el exterminio de la comunidad palestina.  

Así las cosas, en el seno del cristianismo se está produciendo un conflicto de interpretaciones y una guerra ideológica a favor o en contra de Trump-Netanyahu. La operación de exterminio cuenta con el apoyo y la legitimación del sionismo cristiano, que apoya la política de Trump y Netanyahu de anexión de Palestina y de la creación del Gran Israel. Es el posicionamiento de Cristianos Unidos por Israel, una organización sionista cristiana creada en Estados Unidos en 2006, a la que pertenece Mike Pompeo, ex jefe de la CIA y ex secretario de Estado durante el primer mandato de Trump, quien pidió al presidente estadounidense que reconociera a Jerusalén como capital de Israel y trasladara la embajada de Estados Unidos a Jerusalén. Otra organización en favor de Israel es Proclamando Justicia para los Pueblos, que exigió la dimisión del secretario general de la ONU, Antonio Guterres, por sus críticas a Israel.

La operación de exterminio cuenta con el apoyo y la legitimación del sionismo cristiano, que apoya la política de Trump y Netanyahu de anexión de Palestina y de la creación del Gran Israel

Recientemente más de 3000 pastores y líderes sionistas cristianos, afiliados a la organización Líderes Cristianos Americanos por Israel (ACLI), un proyecto de la extremista Embajada Cristiana Internacional de Israel, han firmado una declaración en la que instan al Donald Trump a declarar la soberanía israelí sobre la totalidad de Tierra Santa con argumentos bíblicos falaces.  

La respuesta no se ha hecho esperar y ha venido de una coalición de diversas voces cristianas, activistas y personas comprometidas con la paz y la justicia en Tierra Santa, que califica la declaración de los cristianos sionistas de profundamente inmoral, incoherente con el Dios de la paz y contraria a las exigencias morales de los cristianos y cristianas como seguidores de Jesús de Nazaret y de los profetas bíblicos. Reafirman el derecho inalienable de la población palestina a una vida digna y libre en su patria y se oponen al desplazamiento forzado. Califican al “sionismo cristiano” de “teología herética” que fomenta el desarraigo violento de familias y comunidades enteras de las tierras que han cultivado y en las que han vivido durante siglos.     

Consideran que la llamada a expandir las fronteras del Israel y expulsar violentamente a la población palestina de su territorio constituye una interpretación errónea del testimonio bíblico y la eliminación de miles de años de historia y de cultura palestinas. Rechazan de manera categórica el uso indebido de la Biblia para justificar actos que traicionan la esencia de la fe cristiana y el mensaje de Jesús de Nazaret.

Muestran su solidaridad con todas las comunidades palestinas que luchan contra la limpieza étnica, la opacidad cultural y el genocidio. Se refieren en concreto a las comunidades musulmanas de tradición sunita, chiita, drusa, etc., a las comunidades cristianas árabes, armenias, siríacas/arameas, a las comunidades judías palestinas, a otras minorías religiosas y a las minorías no religiosas, que conforman el mosaico de los diferentes credos y de las comunidades étnicas de Palestina. Cualquier intento de eliminar a alguna de estas comunidades o de reivindicar la exclusividad de una de ellas a expensas de las demás es “un crimen contra Dios y contra toda la humanidad”. 

Reivindican el derecho inalienable del pueblo palestino a vivir libremente y con dignidad en su patria. Condenan el empeño de Estados Unidos y de Israel por desposeer al pueblo palestino. Rechazan la limpieza étnica y la supremacía de un pueblo sobre otro. Su conclusión es que “la paz solo llegará cuando todos los pueblos de la Tierra Santa -palestinos e israelíes, cristianos, judíos, musulmanes, personas de todas las religiones y de ninguna vivan juntos en una tierra compartida”.      

En este conflicto de interpretaciones y posicionamientos ideológicos no cabe la neutralidad. La teología de la liberación, la hermenéutica bíblica, la historia y el derecho internacional están de lado del pueblo palestino. Yo también lo estoy. 

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Juan José Tamayo Acosta es teólogo vinculado a la Teología de la Liberación. Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones “Ignacio Ellacuría”, de la Universidad Carlos III, en Madrid, y secretario general de la Asociación de teólogas y teólogos Juan XXIII. Conferencista nacional e internacional y autor de más de 70 libros. Articulista habitual en prestigiosos periódicos nacionales e internacionales, así como reconocidos sitios como Religión Digital.
Entre algunas de sus publicaciones se encuentran: San Romero de América, mártir por la justicia (Editorial Tirant, 2015);  Teologías del Sur. El giro descolonizador (Trotta, 2020, 2ª ed.)De la iglesia colonial al cristianismo liberador en América Latina (Tirant lo Blanc, 2019); ¿Ha muerto la utopía? ¿Triunfan las distopías?  (Biblioteca Nueva, 2020, 3ª ed.); Hermano islam (Trotta, 2019).Pedro Casaldáliga. Larga caminada con los pobres de la tierra; (Herder, noviembre 2020); ¿La Internacional del odio. ¿Cómo se construye? ¿Cómo se deconstruye? (Icaria, 2020);La compasión en un mundo injusto
Su última obra, editada por Trotta en 2025, es la titulada Cristianismo radical, que puedes adquirir como todas las demás, AQUÍ
Este artículo fue publicado en el diario digital Infolibre, hoy día 27 de marzo de 2025.
      Vaya desde aquí nuestro más sincero agradecimiento por honrar con sus colaboraciones este sitio.

4 thoughts on “Con Israel, contra Israel: Conflicto de interpretaciones en el cristianismo

  1. ¡Cuánto daño siguen haciendo las creencias religiosas!. Esto no acabará hasta que obedezcamos al Dios de nuestra conciencia, que es el Dios de la Naturaleza, el dios Inteligencia, el Dios de la Conciencia Universal del que todos participamos, el Dios de la Infinita Compasión, el Dios de la Vida.

    1. Muchísimas gracias por el interés y atención que muestras en este humilde Blog. Y muchísimas gracias también por todos tus comentarios que son siempre enriquecedores. Un fuerte abrazo desde Cala (Huelva)

  2. El Estado de Israel se creó con la intención de no compartir Palestina con los palestinos. El discurso de Ben Gurion, que fue primer ministro de Israel entre 1948 y 1953, fue claro y conciso: “El sionismo ha alcanzado su meta el 14 de mayo de 1948 con la creación del Estado judío, y mucho más de lo que esperaba, gracias a las fuerzas del brazo armado de la Haganah. Este, sin embargo, no es el fin de nuestra lucha, sino que empezamos hoy y tenemos que seguir hasta crear un Estado desde el Eúfrates hasta el Nilo. Tenemos intención de conquistar más y más”.
    Ben Gurión no se sacó de la manga esa declaración de intenciones, la misma que esgrime Netanyahu, sino que se fundamenta en el sólido, irrefutable e inmutable argumento de la Biblia.
    En el nombre de Yahvé, los hebreos perpetraron un genocidio al invadir la tierra prometida de Canaán, que estaba poblada por diversos pueblos, exterminando a sus habitantes. Yahvé les comunicó a Moisés y a Josué que se dirigieran al pueblo de Israel con estas palabras:
    “Cuando paséis el Jordán hacia el país de Canaán, arrojaréis delante de vosotros a todos los habitantes del país. Destruiréis todas sus imágenes pintadas, destruiréis sus estatuas, saquearéis todos sus altos. Os apoderaréis de la tierra y habitaréis en ella, pues os doy a vosotros todo el país en propiedad” (Números 33, 51-53). Los israelitas tomaron sin compasión ciudad por ciudad, matando a todos sus habitantes.
    “Nos apoderamos de todas sus ciudades y no dejamos supervivientes; ni hombres, ni mujeres ni niños. Tan solo guardamos como botín el ganado y los despojos de las ciudades tomadas……Yahvé nuestro Dios nos las entregó todas” (Deuteronomio 2, 34-35 )
    Lo que explican estos textos está volviendo a ocurrir. Si Yahvé lo consintió y lo promovió, ¿por qué no volverlo a permitir ahora como piensan Netanyahu y los judíos ultraortodoxos? Al fin y al cabo toda Palestina pertenece a Israel por voluntad divina, permitiendo que goce de impunidad para deshacerse de todos los palestinos: niños, niñas, mujeres, ancianos,enfermos, hombres combatientes o no. ¿Cómo?: recurriendo a la acción criminal militar indiscriminada, a la limitada e insuficiente entrada de productos alimenticios y sanitarios, y a la intención de que se vayan despavoridos de sus tierras. Todos los palestinos, por tanto, sin excepción, son objetivos de los ataques genocidas de Israel con la intención de crear el Gran Israel, con el apoyo incondicional de Trump y el abandono de los palestinos por parte de la UE y de las instituciones internacionales. Ese es el destino del pueblo palestino como fue el de los cananeos. No cabe pensar en una solución humanitaria para los palestinos, simplemente porque ni existe ni se asoma un simple atisbo de que eso pueda ocurrir.

Me encantaría que hicieras un comentario. Muchas gracias.

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