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Todas las conferencias han sido para mí de un interés extraordinario ya que me han aportado una visión analítica y global del estado de la Guerra y la Paz en el mundo, así como de las diferentes perspectivas socioculturales, sociopolíticas y éticas para afrontar el compromiso con la Paz en el mundo y con la Paz en nuestro contexto concreto y en nuestro interior.
Todas ellas son de sumo interés para aquellas personas que estamos interesadas en construir la Paz desde el metro cuadrado que pisamos. Pero si tuviera que destacar alguna de ellas, personalmente destacaría la de Jesús Núñez Villaverde, la de Itziar Ruíz-Giménez y la de Leonardo Boff.
Adjunto pues, las conclusiones del referido Congreso que son a mi juicio extraordinariamente importantes para abordar este problema que afecta a la humanidad entera y a la vida en nuestro planeta.

MENSAJE DEL 43 CONGRESO DE TEOLOGÍA
GUERRA Y PAZ: ¿HAY SALIDA A LA VISTA?
Del 6 al 8 de septiembre de 2024 hemos celebrado el 43 Congreso de Teología sobre GUERRA Y PAZ: ¿HAY SALIDA A LA VISTA? Han participado personas de diferentes países y continentes y especialistas en diferentes disciplinas que nos han ayudado a entender mejor el panorama conflictivo internacional.
1. Según el Instituto de Economía y Paz, existen 56 conflictos activos con 92 países involucrados, la cifra más elevada desde la II Guerra Mundial. Se han alcanzado cifras record en gasto militar, que asciende a 2913 billones de dólares, 190 veces mayor del empleado para combatir el hambre. Los conflictos en Ucrania y Gaza son los principales impulsores de la disminución de la paz.
2. Ucrania está viviendo una situación de guerra tras la invasión de Rusia, que le niega su independencia y soberanía trasgrediendo así el derecho internacional. Estados Unidos y la Unión Europea rearman a Ucrania provocando un conflicto de larga duración con numerosas víctimas de ambos lados, sin ninguna propuesta de la paz.
3. Palestina vive sometida al sistema colonial israelí, una de cuyas bases es el sionismo religioso. Desde el 7 de octubre de 2023 en que militantes de Hamas asesinaron a 1150 personas y secuestraron a otras 240, lo que constituye un crimen de guerra, el ejército israelí está llevando a cabo un genocidio con 41.000 asesinatos en su mayoría niños, niñas y mujeres, y 92.000 heridos, y un ecocidio con el 75 por ciento de las infraestructuras destruidas. Todo ello con el apoyo político y militar de Estados Unidos y de la Unión Europea y ante la pasividad de la comunidad internacional. Israel viola impunemente el derecho internacional humanitario sin ser objeto de sanciones.
4. Los conflictos bélicos están causando destrucción, muertes, fragmentación social, pobreza, hambre, sufrimiento, destrucción de la naturaleza, desplazamientos masivos en condiciones precarias, feminicidios e infanticidios. Los pueblos nunca ganan las guerras y siempre ponen los muertos.
5. Asistimos a un alarmante crecimiento de narrativas belicistas que presentan la vía de la guerra como la opción inevitable. Cada vez hay más sectores que ridiculizan la defensa de la paz, de los derechos humanos y del derecho internacional. Crece la impunidad, se normaliza la banalidad del mal y se reduce a las víctimas a simples números.
6. Frente a los discursos hegemónicos, patriarcales, racistas y antropocéntricos, hemos dirigido una mirada ecofeminista a la guerra y a la paz, que nos ha descubierto la existencia de otros lugares y formas de guerra como la división sexual del trabajo y la violencia de género, que atentan contra el corazón, las mentes y los cuerpos sufrientes de las mujeres y las niñas, y contra las personas LGTBIQ, así como el ecocidio a nivel planetario. Una mirada decolonial nos ha mostrado la pervivencia del colonialismo en los conflictos mundiales. Denunciamos el apartheid de género al que son sometidas las mujeres afganas oprimidas, silenciadas, invisibilizadas y tristemente olvidadas.
7. Existen también escenarios de resistencia pacífica frente a las lógicas coloniales y patriarcales y al genocidio, así como afectos de sororidad y redes de solidaridad y de cuidados que luchan por la paz y apuestan por la vida.
8. Los textos bíblicos resultan iluminadores en el trabajo por la paz, que es inseparable de la justicia, como afirma bellamente el Salmo 85: “La Justicia y el Amor se han dado cita. La Justicia y la Paz se besan. La verdad brota de la tierra. La Justicia se asoma desde el cielo”. Los profetas de Israel/Palestina consideran que la paz es fruto de la justicia. No hay, por tanto, paz sin justicia, ni justicia sin paz. Jesús de Nazaret declara bienaventuradas a las personas constructoras de paz. El término hebreo que mejor expresa el ideal de paz es Shalom, que no debe entenderse simplemente como ausencia de guerra, sino como bienestar integral: estar en armonía con la naturaleza, con los demás seres humanos y con Dios.
9. Ante el panorama descrito no podemos guardar silencio, ni ser neutrales, ya que nos convertiríamos en cómplices. Tampoco podemos caer en actitudes derrotistas y fatalistas, que nos llevarían a cruzarnos de brazos ante las guerras y las injusticias. Es necesario ponerse del lado correcto de la historia, que son las personas, los colectivos y los pueblos sufrientes y buscar alternativas para evitar que la guerra sea eterna.
10. La prioridad en la lucha por la paz es la eliminación de las brechas de la desigualdad por género, identidad sexual, etnia, clase social, cultura y religión. Es necesario, asimismo, imaginar futuros no distópicos y hablar de otro modo que el relato hegemónico. El ideal de paz requiere la justicia social y personal y el cuidado de la integridad de la Tierra, de sus derechos y su biocapacidad.
Concluimos este mensaje con la propuesta ética de Kapuscinski: “Hay que estar siempre con la gente que sufre” y la consiga de este Congreso: “Si quieres la paz, apuesta por la trama de la vida”.
8 de septiembre de 2024
Unas conclusiones muy ciertas pero muy idealistas, mientras se mantenga in crecendo la producción armamentista, destinada precisamente a los países en guerra , como Israel , que no deja de recibir armamento de Estados Unidos para que consuma el holocausto palestino. No se trata de tener una visión catastrofista, sino de aceptar que la situación actual es catastrófica, sin que se vislumbre una salida deseada, pero utópica. Estoy, por tanto decepcionado por la pasividad de la ONU, del Consejo de Seguridad y del Tribunal Internacional de Justicia de la Haya. Solo empezaré a creer que la paz es posible cuando estas tres instituciones pongan en marcha un plan efectivo para conseguir la paz, empezando por prohibir la producción de armamento y la venta a países en guerra o en conflicto. Otra medida sería el aislamiento internacional de los países bélicos, cerrando las embajadas de esos países como muestra de rechazo.
Son propuestas que considero imprescindibles para atajar el belicismo que inunda nuestro mundo. Son propuestas mías, que ni por asomo asume este Congreso de Teología, limitándose a describir y a criticar la situación. No hablar de esas propuestas y de otras deja al Congreso en una situación lamentable. Las palabras se las lleva el viento, aunque expresen buenas intenciones. Hay que ir más allá de las palabras, si deseamos que el mundo cambie su trayectoria del homo belicus por la del homo sapiens.