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¿Es sostenible el desarrollo sostenible?
¿Qué desarrollo hay que sostener?
Por Leandro Sequeiros San Román
En el lenguaje social y político de estos años, así como en las planificaciones educativas, el concepto de desarrollo sostenible parece haberse impuesto y se usa con aparente desenvoltura. Pero ¿en qué sentidos se utiliza? Después de la Cumbre de Río (1992) parece que es la palabra “talismán” que todo lo explica. Sin embargo, en la Conferencia sobre Población y Desarrollo (El Cairo, 13-18 septiembre de 1996) y en la que se ha dado en llamar la II Cumbre de la Tierra (celebrada en Nueva York en junio de 1997), la expresión desarrollo sostenible parece haberse convertido en una cortina de humo para ocultar la falta de voluntad política de los grandes países del mundo. ¿Es “sostenible” el desarrollo sostenible? ¿Qué “desarrollo” hay que sostener?
LA SALUD DEL PLANETA TIERRA
El punto de partida de un análisis debe ser siempre la descripción de la realidad y la conciencia colectiva de la sociedad, los políticos. los técnicos y los científicos ante ella. Hace 20 años apenas existía en el mundo una conciencia generalizada de los problemas ambientales globales de nuestro planeta. En una época de floreciente crecimiento y expansión industrial y económica casi no existía conciencia de las limitaciones de los recursos del planeta y de su distribución irregular e injusta.
Obsesionados en las relaciones entre Este-Oeste, entre las dos grandes potencias rivales enfrentadas por la Guerra Fría, no afloraba la conciencia del gran enfrentamiento oculto: el que existía entre los países ricos y los países pobres, entre lo que posteriormente se ha denominado Norte y Sur.
Hoy, sin embargo, la situación objetiva y la conciencia subjetiva de los países, de los gobiernos, de los técnicos y científicos y de los ciudadanos parece haber cambiado mucho. Algunos pueden pensar que asistimos al gran espectáculo de la histeria catastrofista nacida del ecologismo radical. Los titulares de la prensa pueden, tal vez, parecer exagerados. Pero hay que reconocer honestamente que la salud del planeta está seriamente amenazada de forma irreversible.
Los datos, sin embargo, son bien expresivos1 Ref.Una serie de datos se encuentran en el tabloide Medio Ambiente (julio-agosto,1992) (AMA, Junta de Andalucía), nº 16. También en: John Erickson (1993) Un mundo en desequilibrio. La contaminación de nuestro planeta. McGraw Hill, Barcelona; Lynton K.Caldwell (1993) Ecología, Ciencia y Política medioambiental, que incluye las conclusiones de la Cumbre de la Tierra. McGraw Hill, Barcelona. Nadie duda de la grave crisis ambiental del planeta Tierra. Unos cuantos datos son expresivos: desde el final de la II Guerra Mundial, hace menos de 50 años, han desaparecido el equivalente a la superficie de la India y de China de tierras de cultivo. Por otro lado, el adelgazamiento de la capa de ozono que permite el paso de las nocivas radiaciones ultravioletas se amplía desde la Antártida a zonas como Europa Occidental.
El cambio climático de los gases del efecto invernadero parece que hará aumentar la temperatura media de la superficie del planeta en 0.3ºC cada década, con el consiguiente deshielo de los casquetes polares. Se calcula que la elevación de sólo 1ºC puede provocar a la larga la elevación de 15 m del nivel del mar, con el consiguiente arrasamiento de las costas.
Vivimos en un Planeta de frágil equilibrio. La vieja GAIA del visionario Lovelock parece haberse encolerizado con ese pequeño primate sin pelo recién aparecido en la biosfera y que se da a sí mismo el nombre de Homo sapiens. Las investigaciones sobre la salud del planeta Tierra que con motivo de la Cumbre de Río se han publicado llenarían muchos metros de estantería. Sarcásticamente han consumido bosques enteros para fabricar la pasta de papel necesaria para defender esos mismos bosques.
La llamada “Aldea Global” está aquejada de cánceres físicos, biológicos y sociales en muchos casos irreversibles. La Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro (1992) concluyó para muchos de forma decepcionante. Los grandes problemas del planeta han quedado archivados para mejor ocasión. Bien es verdad que la Cumbre finalizó con la firma de dos convenios sin precedentes sobre la biodiversidad y el cambio climático, además de la llamada “Carta de la Tierra”, la Declaración sobre los Bosques y la “Agenda 21”. Pero la problemática de fondo pivotando sobre la asimétrica distribución de las riquezas de la Tierra entre países ricos y países pobres no fue solventada en su cruel realidad.
La asimétrica e injusta distribución de riqueza y pobreza.
Sin embargo, la percepción subjetiva y sensibilidad de muchos expertos, políticos y ciudadanos no suele coincidir con la situación objetiva. Muchos de los que se consideran preocupados por el Medio ambiente y responsables según niveles de su deterioro suelen incurrir en dos fallos en sus percepciones: uno de ellos es el localismo y otro la simplificación.
Se incurre en localismo cuando se contempla la realidad solo desde “un” sitio concreto y desde un momento de tiempo concreto. Y es normal. Las preocupaciones que la humanidad consideras importantes son las inmediatas. Y ese es un obstáculo para poder adquirir la conciencia amplia en el espacio y tiempo que exige la problemática ambiental.
El I Informe al Club de Roma (1972) era ya consciente del obstáculo conceptual y epistemológico que supone la percepción de la globalidad2 Ref.Ver a este respecto el interesante trabajo de J. J. Romero (1993) Los límites del crecimiento después de Río 92: ¿más allá del “desarrollo sostenible”?. Revista de Fomento Social, Córdoba, nº 48, 11-40, del que se toman muchas ideas de este trabajo. L. Sequeiros (1997) Educar para la Solidaridad. Proyecto didáctico para una nueva cultura de relaciones entre los pueblos. Editorial Octaedro, Barcelona, 174 pág. Pero en estos últimos años, con la irrupción triunfalista de la que han dado en llamar la “religión del mercado” procedente de la ideología Neoliberal, se oculta la dimensión de asimetría que supone el desarrollo3 Ref.PNUD (1992) El abismo de la desigualdad. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Resumen. Cuad.Crist. y Justicia, Barcelona, nº 50, 35 pág.; Henri Rouillé d´Orfeuil (1994) El Tercer Mundo. Claves de lectura. Sal Terrae, Presencia Social, 10, 156 pág.; Mariano Aguirre (1996) Los días del futuro. La sociedad internacional en la era de la Globalización. ICARIA, Madrid, 200 pág.; Michel Lacroix (1995) El Humanicidio. Ensayo de una moral planetaria. Presencia Social, Sal Terrae, 167 pág. . La conciencia de la asimétrica e injusta distribución de la riqueza y de la pobreza debe ser recuperada. Dominados por lo que se ha dado en llamar la “cultura de la ceguera y del olvido” los llamados países del Norte o Primer Mundo, no solo no tienen voluntad política para resolver los problemas que inciden sobre los más pobres, sino que además han perdido en gran parte la capacidad para percibir esa asimetría.
Muchos expertos, científicos y técnicos, así como educadores suelen considerar solamente la primera de las claves de la problemática ambiental: la de los desajustes estructurales globales de nuestro planeta debidos a una deficiente organización de los procesos de uso de recursos y tranformación de materias primas en productos para el consumo.
Existe, sin embargo otra clave que con frecuencia se ignora: la conciencia de la desigualdad, la asimetría en el uso y disfrute de los recursos del planeta. La frase del Secretario General de la ONU, Butros Gali, es dura pero certera: “La Tierra está enferma de subdesarrollo y está enferma de desarrollo excesivo”.
Veamos unos ejemplos:1.200 millones de personas carecen de algo tan elemental como el agua potable, otros mil millones de personas viven ‑malviven o subsisten‑ desnutridas, y nada menos que 13 millones de niños, según datos de la Organización Mundial de Salud (OMS) menores de 5 años mueren cada año.
El debate hoy está en que los problemas ambientales de nuestro planeta se ven de modo muy diferente desde el Norte rico que desde el Sur pobre. Y el problema es quién “paga” los costes del mantenimiento del planeta. Un análisis de la situación ambiental del planeta no puede olvidar la asimetría en la distribución, uso y disfrute de los recursos de la Tierra.
En este sentido, como veremos más adelante, el concepto de desarrollo sostenible, tal como es utilizado y puesto en práctica por los políticos occidentales ha devenido en desarrollo insostenible para una gran parte de los habitantes del planeta. Pero habrá que recorrer todo el proceso para poder percibir sus fortalezas y debilidades, así como sus alternativas.
En el Informe de la UNESCO (1997) sobre Desarrollo Humano pueden hallarse muchos datos comparativos actualizados que veremos más adelante.
CONTINUARÁ…
LEANDRO SEQUEIROS SAN ROMÁN nació en Sevilla en 1942. Es jesuita, sacerdote, doctor en Ciencias Geológicas y Licenciado en Teología. Catedrático de Paleontología (en excedencia desde 1989). Ha sido profesor de Filosofía de la Naturaleza , de Filosofía de la Ciencia y de Antropología filosófica en la Facultad de Teología de Granada. Miembro de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Zaragoza. Asesor de la Cátedra Francisco Ayala de Ciencia, Tecnología y Religión de la Universidad Pontificia de Comillas. Presidente de la Asociación Interdisciplinar José Acosta (ASINJA).Es autor además, de numerosos libros y trabajos que se ofrecen gratuitamente en versión digital en BUBOK.En la actualidad reside en Granada continuando sus investigaciones y trabajos en torno a la interdisciplinaredad, el diálogo Ciencia y Fe y la transdisciplinariedad en la Universidad Loyola e intentando relanzar y promover la Asociación ASINJA que preside. Un nuevo destino después de haber trabajado solidariamente ofreciendo sus servicios de acompañamiento, cuidado y asesoramiento en la Residencia de personas mayores San Rafael de Dos Hermanas (Sevilla). Actualmente Lenadro ha sido destinado a Salamanca, ciudad en la que reside.
La persona de Leandro Sequeiros es un referente de testimonio evangélico, de excelencia académica, de honestidad y rigor intelectual de primer orden. Vaya desde aquí nuestro agradecimiento más sentido por honrar con sus colaboraciones este humilde sitio de KRISIS.
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