CONVERSIÓN ECOLÓGICA (8) Educación Ambiental. Propuesta de objetivos

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Educación Ambiental. Sequeiros

PROPUESTA de objetivos para la Educación Ambiental y la Conversión Ecológica en la ESO

Por Leandro Sequeiros San Román

La Junta de Andalucía, a través del Programa ALDEA de Educación Ambiental (iniciado en los años 80) ha dedicado dinero y personas a la Educación Ambiental[1]. De modo indiciativo (no presciptivo) la Junta ofrece estos objetivos:

1. Desarrollar la sensibilización ante las problemáticas ambientales, mejorando la capacidad de  plantearse  problemas, de debatirlos, de construir opiniones propias y de definir vías de intervención con respecto a los mismos.

2. Adquirir conciencia de las posibles incidencias de las propias actitudes y comportamientos habituales sobre el equilibrio del entorno, valorando, al mismo tiempo, con opiniones propias, las repercusiones de impactos importantes, de mayor escala, sobre el medio, como pueden ser vertidos industriales, posibles accidentes nucleares, etc.

3. Progresar en una comprensión más compleja de conceptos básicos para entender el funcionamiento del medio natural y social, como son, especialmente, la idea de interacción y la idea de cambio, aplicadas tanto a los elementos del medio como a la relación entre diversos medios. Ello debería traducirse, sobre todo, en la mejor comprensión del equilibrio dinámico que existe en un medio concreto y de las relaciones existentes entre la situación actual de ese medio y su evolución anterior y futura.

4. Desarrollar actitudes de solidaridad entre los habitantes de la Tierra, a partir de la comprensión de las interconexiones existentes entre los diversos medios del Planeta, y de la interdependencia socioeconómica, política y cultural del mundo actual, superando, por tanto, la concepción del medio natural como puro recurso para uso de las personas y la idea de separación rígida entre el “medio natural” y el “medio social”[2].

5. Valorar el patrimonio cultural (natural y social) como expresión de la propia sociedad en que se vive, contextualizando esta valoración en relación con los referentes de otras culturas, desde posiciones de relativismo y de respeto hacia las diversas manifestaciones culturales[3]

6. A partir de un mejor conocimiento del medio próximo y de una comprensión más correcta de su dinámica, desarrollar la actitud y la capacidad de disfrutar del entorno, compatibilizando dicho disfrute con la conservación de ese entorno y manteniendo un equilibrio entre el uso individual y el colectivo.

7. Desde la perspectiva global de una ética ambientalista[4], mejorar la capacidad y las posibilidades de aplicar los análisis, las actitudes y los comportamientos ambientales a la vida cotidiana, “ambientalizando” tanto las actuaciones personales como, especialmente, la dinámica del Centro de enseñanza, como entorno inmediato, favoreciendo su integración en la sociedad.

El desarrollo práctico de estos objetivos, expresado en las Áreas de la ESO, se puede encontrar en el libro de la Junta de Andalucía que comentamos[5].

Una hipótesis sobre cómo los alumnos pueden conocer (para transformar) progresivamente el medio

La aproximación al medio desde el pensamiento cotidiano

En los adolescentes encontramos una concpeción “sacralizada” y “mítica” del medio y de la naturaleza (como algo estático, ordenado, regido por leyes rígidas). Ese medio no se debe alterar. La conteminación es algo “sucio”, “desagradable”, “rechazable” que destruye el “equilibrio natural” y es un mal “inevitable”. El medio y la naturaleza se conciben como algo ajeno y distinto a lo humano, algo que puede y debe ser “controlado” y “dominado” y que los humanos tienen poder suficiente para disponer de todo ello como dueño de la naturaleza. Sobre estas ideas previas hay trabajos publicados[6] .

Un primer paso en la construcción de la noción científica del medio: la realidad como suma de partes

En los preadolescentes suele encontrarse una concepción “aditiva” del medio. La realidad natural y social está constituida por una serie de elementos espacial y temporalmente distribuidos. La idea de unidad-diversidad está presente y es importante haberla adquirido. Para los alumnos que inician la ESO, “el aire,  la tierra, el agua” o “los distintos tipos de animales” están yuxtapuestos en el escenario natural. En este estadio se deben trabajar las relaciones de comparación entre los elementos (igualdad-desigualdad, semejanza-diferencia, simetría-asimetría) que permiten la “clasificación” de los mismos.

De este modo se pueden empezar a trabajar las relaciones de causalidad, que en un primer momento se refieren a un determinismo mítico o a una causalidad final (conductas con intención). Luego se va pasando a otra causalidad más física (causa-efecto). Es la etapa lamarckista del pensamiento biológico. Desde aquí se podrá pasar a la etapa siguiente:

La transición al medio entendido como organización de interacciones.

En la ESO se puede establecer una progresión desde el medio como suma de partes al medio organizado en base a interacciones. Esto supone:

a) El paso de las relaciones simples (causalidad lineal), como que el águila se come a los conejos, a las relaciones complejas (interacción, discrepancia recíproca de unos elementos respecto a otros). Se va percibiendo que la realidad es compleja (producto de muchas acciones recíprocas… como sucede en un ecosistema).

b) La superación de una visión egocéntrica y antropocéntrica del mundo y el desarrollo de la capacidad de relativizar.

c) El paso de lo próximo a lo lejano, de lo “evidente” a “lo oculto”. El adolescente, en un primer momento, presta más atención a los rasgos más salientes y superficiales de los fenómenos naturales y sociales. Reconoce lo inmediato y evidente a la propia experiencia. Poco a poco, debe madurar su pensamiento y objetivar las cosas.

La perspectiva sistémica: hacia un modelo integrador.

A partir de lo expresado, se propone una progresión en la construcción del conocimiento sobre el medio en adolescentes que supone la superación de la concepción aditiva y descriptiva de la realidad y la aproximación a una visión sistémica del mundo. La consideración del medio como escenario de los procesos complejos que constituyen un sistema es esencial para conseguir los objetivos de la EA.

En definitiva: la elaboración de una forma de pensar más abstracta y compleja facilita la construcción racional y autónoma de unos principios y de unos valores que suponen una relación más armónica del ser humano con su medio.

5. Educación ambiental y para el desarrollo(G.Lucini, 1994; Palos,J. 1996, 1998; Novo, 1996; Cañal y otros, 1985; Marluenda, 1994)[7]

  Objetivos: se proponen algunos, que los profesores deben completar y adaptar:  Sensibilizar y despertar el interés y respeto por el medio ambiente. Comprender las relaciones que existen entre nosotros y las personas de otras partes del mundo. Conocer los factores sociales, económicos y políticos que explican y generan las desigualdades, la pobreza y la opresión y condicionan nuestras vidas en cualquier parte del planeta. Incrementar los conocimientos y estrategias para identificar los problemas ambientales y para actuar de acuerdo con una escala de valores que tienda a su solución. Conocer y reflexionar sobre el papel que juega la tecnología en un desarrollo equilibrado y sostenido y sobre la importancia de un uso correcto. Fundamentar unos principios éticos en las relaciones entre los seres humanos y su medio que favorezcan las mejoras de las condiciones naturales y sociales del medio ambiente….
  Contenidos: se proponen los siguientes, que deben adaptarse a las situación concretas del centro:  Conceptuales (hechos, conceptos y sistemas): Dinámica de la biosfera. Ecosistemas y el lugar humano en la biosfera. Ciencia, Tecnología y Sociedad. Ecología y Desarrollo humano. Las crisis ambientales. Ética, desarrollo, cultura y ciencia. Procedimentales: Elaboración de mapas. Elaboración, lectura e interpretación de datos estadísticos. Uso de fuentes. Introducción a la investigación científica. Actitudinales y valores: Conciencia sobre la problemática ambiental existente a diferentes escalas territoriales. Actitud crítica y autocrítica ante las relaciones que se establecen entre medio y ser humano. Suscitar hábitos saludables con respecto al medio natural y social. Respeto al patrimonio natural y cultural. Cooperación y solidaridad ante los problemas ambientales. Participación y compromiso en la defensa, protección, conservación y mejora del medio ambiente natural y social.
  Orientaciones metodológicas para el PCC  Potenciar la experimentación. Posibilitar el análisis de problemas reales. Favorecer la identificación y análisis de la perspectiva sistémica del medio ambiente natural y social. Utilizar técnicas de reflexión, desarrollo y comportamiento ético: búsqueda y ampliación de información, debates sobre experiencias, clarificación de valores, discusión de dilemas morales, resolución de conflictos, dramatizaciones.

[1] Son muy numerosos los trabajos emanados de la Junta de Andalucía sobre EA. Hasta 1990 pueden encontrarse en Sequeiros, L. (1990) CEP de Úbeda y en la revista Alminar (Delegac.Provincial de la CEJA), 1993; también en Junta de Andalucía (1995) pág.206 y ss.

[2] Este aspecto se contiene en el eje transversal de Educación para la Solidaridad y para el Desarrollo. Ver: Sequeiros, L. (1997) Educar para la Solidaridad. Propuesta educativa para una nueva cultura de relaciones entre los pueblos. Octaedro, Barcelona, 170 pág.

[3] Este aspecto se contiene en el eje transversal de educación para la convivencia y la paz, y para la coeducación y la tolerancia.

[4]  Se recomienda la lectura de: Garcia Gómez-Heras, J.M. (coord.) (1997)  Ética del Medio Ambiente. Problema, perspectivas,historia. Tecnos,  Madrid, 261 páginas.

[5]  Junta de Andalucía (1995), pág. 163-206;  También hay elementos en Reyzábal y Sanz (1995), pág. 142-156.

[6] Sequeiros, L. (1990) Educación Ambiental... CEP, Ubeda; Sánchez Sánchez-Cañete, J. (1997) Las ideas previas y los intereses de los alumnos en Educación Ambiental. Aula de Encuentro, Ubeda, cero, 9-14,

[7] Muchas de estas ideas están tomadas de SEQUEIROS, L. (1997) Educar para la solidaridad. Propuesta didáctica para una nueva cultura de relaciones entre los pueblos. Octaedro, Barcelona, 170 pág.

CONTINUARÁ…

LEANDRO SEQUEIROS SAN ROMÁN nació en Sevilla en 1942. Es jesuita, sacerdote, doctor en Ciencias Geológicas y Licenciado en Teología. Catedrático de Paleontología (en excedencia desde 1989). Ha sido profesor de Filosofía de la Naturaleza , de Filosofía de la Ciencia y de Antropología filosófica en la Facultad de Teología de Granada. Miembro de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Zaragoza. Asesor de la Cátedra Francisco Ayala de Ciencia, Tecnología y Religión de la Universidad Pontificia de Comillas. Presidente de la Asociación Interdisciplinar José Acosta (ASINJA).Es autor además, de numerosos libros y trabajos que se ofrecen gratuitamente en versión digital en BUBOK.
    En la actualidad reside en Granada continuando sus investigaciones y trabajos en torno a la interdisciplinaredad, el diálogo Ciencia y Fe y la transdisciplinariedad en la Universidad Loyola e intentando relanzar y promover la Asociación ASINJA que preside. Un nuevo destino después de haber trabajado solidariamente ofreciendo sus servicios de acompañamiento, cuidado y asesoramiento en la Residencia de personas mayores San Rafael de Dos Hermanas (Sevilla). Actualmente Lenadro ha sido destinado a Salamanca, ciudad en la que reside.
    La persona de Leandro Sequeiros es un referente de testimonio evangélico, de excelencia académica, de honestidad y rigor intelectual de primer orden. Vaya desde aquí nuestro agradecimiento más sentido por honrar con sus colaboraciones este humilde sitio de KRISIS.

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