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Cristóbal Colón y el descubrimiento de América (4)

Escena tercera: presentación de Colón a los Reyes Católicos en Córdoba
Bernáldez informa de este primer encuentro:” Así que Cristóbal Colón se vino a la corte del rey don Fernando y de la reina doña Isabel y les hizo relación de su imaginación, a la cual no daban crédito, y él les platicó, y dijo ser cierto de lo que les decía, y les enseñó el mapa mundo, de manera que les puso en deseo de saber de aquellas tierras”.
Hay pues un momento de confianza, pero los Reyes no podían distraer su atención de la guerra de Granada que pondrá remate a 800 años de reconquista.
Los Reyes deciden adscribirlo a sus servicios, incorporarlo al séquito real, y asignarle una cantidad para el pago de alojamiento y comida. Lo importante era que Colón tenía ahora libre acceso a la corte y que podía establecer relaciones y ganar partidarios. Siete años (1485-1492) pasa Colón en el séquito de los Reyes.

Escena cuarta: Colón explica su teoría ante una junta de sabios.
Comisión de expertos en Salamanca
Fernando e Isabel decidieron constituir un consejo de expertos en la primavera de 1486, un año después de la estancia de Colón en la corte. Las reuniones se iniciaron en Salamanca y siguieron luego en los lugares donde la corte se hallaba. La presidía fray Hernando de Talavera, confesor de la reina y la figura más influyente de la corte, ministro universal de los reyes. La comisión la formaban también algunos matemáticos, cosmógrafos, astrónomos y filósofos. Salamanca era entonces uno de los centros científicos más destacados del mundo, donde enseñaba el judío Abraham Zacut, insigne matemático.
La Junta actuó con lentitud desesperante y de hecho Colón llegó a desesperarse y estuvo a punto de perder la paciencia. Tardó cinco años en emitir su veredicto (1486-1491). “Todos ellos concordaron que era imposible ser verdad lo que el dicho Almirante decía”, dice Rodrigo Maldonado, gobernador de Salamanca y miembro de la Junta. Y es que Colón se reservó, como había hecho en Lisboa, su prueba fundamental: el mapa y los datos de Toscanelli, que había copiado en Lisboa antes de su marcha. Colón era prudente; la vida le había acostumbrado a actuar con máxima cautela. Colón dio argumentos de Marco Polo, autoridad poco valorada en la época hasta el punto de que nadie creía que fuera verdad que los chinos utilizaban una piedras negras- el carbón- para hacer fuego. La figura de Colón quedó desprestigiada. La Junta lo consideró como un incompetente. Salvador de Madariaga, biógrafo de Colón, nos dice que en esas circunstancias lo extraño no es que la Junta tardara cinco años en emitir su veredicto, sino que tardara tanto en despedir al oscuro navegante, cuyo proyecto ya les pareció quimérico e infundado desde el principio.
No se sabe a qué combates asistió. Probablemente siguiendo a los reyes asistió a la toma de Málaga, que cayó tras un asedio prolongado.
No debió luchar, porque ninguno de los cronistas de aquel tiempo nos habla de su participación directa en ningún hecho de armas. Aunque otros citan como probable su participación en el sitio de Baza.
El rey Boabdil de Granada, temeroso de la ocupación de la ciudad, se puso en contacto con los turcos y solicitó la presencia de unos monjes de Jerusalén, que comunicaron a la reina el propósito de los musulmanes de destruir el Santo Sepulcro si no cesaba inmediatamente el ataque de los castellanos contra Granada. La reina se vio en un duro apuro, pero decidió seguir la ofensiva, y envió a los monjes con mil ducados y la promesa de enviar otro tanto cada año para su convento.
Colón, a pesar del buen trato que recibe de los reyes, pierde toda esperanza. En 1491, en vísperas de la toma de Granada, se reúne de nuevo la Junta, y dictamina que la empresa es imposible. Colón, desesperado, abandona la corte y vuelve a la Rábida en busca de su hijo Diego, de 11 años. Allí estaba aún su amigo fray Juan Pérez, y allí encuentra un personaje que va a resultar decisivo para el triunfo de su empresa: Martín Alonso Pinzón. Está también fray Antonio de Marchena. Pinzón era un rico armador, con naves propias. Había recorrido todo el Mediterráneo y conocía el Atlántico desde Huelva a las Azores, y la costa africana hasta Guinea.

Escena quinta: Colón se entrevista con los Reyes en Sta. Fe (Granada)
Colón pasó un tiempo en La Rábida y fue entonces cuando por primera vez comunicó a fray Juan Pérez los datos que tan celosamente guardaba desde su huida de Lisboa. El fraile despachó en seguida un mensajero a la reina rogándole un nuevo estudio de los planes de Colón a la luz de los nuevos datos. Días más tarde llegaba un correo de la reina con 20.000 maravedíes “para que los diese a Colón para que se vistiese convenientemente y compareciese ante su Alteza”. Así pues, de nuevo se dirige a entrevistarse con los reyes que se encontraban en Santa Fe, a la vista de los muros de Granada.
Continuará…

JOSÉ MELERO PÉREZ, nació en Madrid el 15 de septiembre de 1941. Está licenciado en Psicología y en Geografía e Historia por la Universidad de Barcelona. Profesor jubilado. Actualmente escribe en su blog OJO CRÍTICO; en la sección “Entre Todos” de El Periódico. y en la revista electrónica “Religión Digital” a la que pertenece este artículo.
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