DESACTIVAR EL ODIO (5). Cómo eliminar el odio paso a paso

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“Pirámide del odio”: Movimiento por la Paz.

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Por Paula Parra Maté a través de Leandro Sequeiros San Román

¿Qué es el odio y el ODIO?

El odio es un sentimiento negativo que pueden experimentar los seres humanos hacia otras personas. Es perverso, destructivo y contraproducente. Tiene el significado de no tolerar a alguien, una cosa o un fenómeno por alguna razón. Por ejemplo, si una persona odia a otra, lo más seguro es que desee que no exista.

Por otro lado, el ODIO es el sentimiento de hostilidad, o de gran resentimiento, hacia alguien quien nos ha hecho algún tipo de ofensa o daño.

Todas las personas que odian o mantienen un ODIO hacia una persona suelen tener una razón de base que ha despertado ese sentimiento negativo de forma muy fuerte. Estas personas piensan que al odiar a alguien le están haciendo daño, aunque en realidad es todo lo contrario, se hacen daño a sí mismos.

Las consecuencias de alimentarlo

El odio y el ODIO son dos sentimientos profundos y poderosos que una vez están dentro de nosotros desequilibran nuestra mente y cuerpo. En realidad, ocurre con cualquier sentimiento negativo, si está presente durante muchos años acaba volviéndose contra nosotros.

El ODIO y el odio acaban creando un resentimiento tan profundo, basado en la necesidad de decir algo que nunca se ha podido expresar. La persona se siente defraudada y empieza a generar en su mente sentimientos negativos hacia la persona. A medida que pasa el tiempo, esas idean aumentan su intensidad y acaban provocando problemas graves como ansiedad o enfermedades psicosomáticas. El caso es que si vivimos con estas emociones negativas dentro de nosotros no nos dejará ser felices del todo. De este modo, a parte de tener sentimientos negativos dentro de ti, te niegas tu propia felicidad.

Aunque cueste, lo mejor es aprender a trabajarlos y a gestionarlos ya que no generan nada positivo. Estas emociones nos perjudican y nos destrozan física y mentalmente.

¿Sirve de algo sentir estas emociones?

Odiar o pensar en algo que ya pasó no tiene ningún sentido. Pensar constantemente en el daño que nos han hecho, pero no aprender a gestionarlo, solamente hace que caigamos en pensamientos tóxicos. Hay que aprender a soltar y a olvidar ese dolor.

No podemos vivir deseando el mal a los demás, aunque suene obvio, no podemos utilizar la excusa de “fueron ellos quienes empezaron”. El odio no se apaga con más odio. En realidad, si cada vez vamos odiando más y más acabaremos en una espiral de violencia física y verbal increíble.

Por lo que, el ODIO y el odio no sirven de nada. Son obstáculos que se entrometen a la hora de mantener una relación con alguien, ya sea de amistad o de amor. Lo interpretamos como una ofensa que, aunque pase el tiempo, lo hemos ido criando en nuestra mente. Es un problema grave que puede afectar a nuestras relaciones con los demás.

¿Cómo eliminar el ODIO?

Para eliminar el ODIO, el primer paso es identificar ese sentimiento. No significa lo mismo enfadarse o tener una discusión con alguien que es un sentimiento que con el tiempo se irá, a sentir una necesidad de venganza por lo que nos han hecho. Si nuestro cerebro empieza a tener imaginaciones terribles en relación a esa persona, se puede decir que tenemos ODIO.

Una vez identificada la emoción toca una parte que no suele gustar mucho: la comunicación. Es fundamental hablar a esa persona y expresarle lo que nos ha molestado o el por qué, sacar lo que tenemos dentro. Este es un buen intento de hacer que la relación vuelva a su estado normal. Perdonar ayuda a estabilizar nuestras interacciones con los demás.

Si por lo que sea no podemos hablar con esa persona hay otra posibilidad: desahogarnos con alguien de confianza. Al hablar con esa persona, explicarle lo que ha sucedido y desahogarnos de formar sana lo más seguro es que sea empático con nosotros y eso haga sentirnos mejor.

Para vivir tenemos que aceptar lo que ha ocurrido. A veces el dolor que sentimos es tan grande que nos impide aceptar cosas que ya son parte del pasado y hay que pensar que eso ya pasó y no hay que darle más vueltas. Todos nos equivocamos alguna vez, lo importante es reconocerlo.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que aceptar no es lo mismo que perdonar. Tenemos que aceptar lo que ha ocurrido y también tomar decisiones que hagan mejorar esa situación. La comunicación es imprescindible para arreglar una situación (eso sí, siempre de forma sana)

Pero también hay a veces que no somos capaces de arreglar las cosas, sea por parte de la persona que no quiere asumir sus errores o por nuestra parte si nos han hecho mucho daño. Por ello, lo mejor es separarse de esa persona, aunque sea una medida drástica, a largo plazo será lo mejor. Muchas veces es mejor estar solo que mal acompañados.

¿Cómo combatir el odio?

Como el odio y el ODIO no son la misma emoción, la forma en la que gestionarla también es distinta.

  • Lo primero es aceptar que el odio es una emoción negativa, ya sea temporal o permanente.
  • Dedicar tiempo para pensar y reflexionar sobre la situación que nos ha hecho llegar hasta ese punto antes de actuar de forma impulsiva.
  • No podemos permitir que los sentimientos negativos de otras personas nos afecten a nuestra vida.
  • Hablar con la persona hacia la que sentimos odio y desahogarnos.
  • Perdonar, aunque sea difícil, si no perdonamos, ese sentimiento negativo seguirá dentro de nosotros.
  • Practicar deporte para evadirnos de las emociones negativas.
  • Si lo necesitas, pide consejo a alguien de confianza. A veces hasta que no hablamos con alguien y nos dicen las cosas no somos capaces de ver la realidad.
  • Leer libros o demás actividades que contribuyan a tu crecimiento personal.

LEANDRO SEQUEIROS SAN ROMÁN nació en Sevilla en 1942. Es jesuita, sacerdote, doctor en Ciencias Geológicas y Licenciado en Teología. Catedrático de Paleontología (en excedencia desde 1989). Ha sido profesor de Filosofía de la Naturaleza , de Filosofía de la Ciencia y de Antropología filosófica en la Facultad de Teología de Granada. Miembro de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Zaragoza. Asesor de la Cátedra Francisco Ayala de Ciencia, Tecnología y Religión de la Universidad Pontificia de Comillas. Presidente de la Asociación Interdisciplinar José Acosta (ASINJA).Es autor además, de numerosos libros y trabajos que se ofrecen gratuitamente en versión digital en BUBOK.
    En la actualidad reside en Granada continuando sus investigaciones y trabajos en torno a la interdisciplinaredad, el diálogo Ciencia y Fe y la transdisciplinariedad en la Universidad Loyola e intentando relanzar y promover la Asociación ASINJA que preside. Un nuevo destino después de haber trabajado solidariamente ofreciendo sus servicios de acompañamiento, cuidado y asesoramiento en la Residencia de personas mayores San Rafael de Dos Hermanas (Sevilla).
    La persona de Leandro Sequeiros es un referente de testimonio evangélico, de excelencia académica, de honestidad y rigor intelectual de primer orden. Vaya desde aquí nuestro agradecimiento más sentido por honrar con sus colaboraciones este humilde sitio de KRISIS.

3 thoughts on “DESACTIVAR EL ODIO (5). Cómo eliminar el odio paso a paso

  1. El odio es una emoción negativa que nos roba bienestar. Hay que tener voluntad y coraje para erradicarlo. Las recomendaciones de Paula son caminos para eliminar el odio y así recuperar nuestra salud mental.

  2. Todas las recomendaciones dadas son buenas, pero hay muchas personas que por educación, trayectoria personal o por situación social tienen tanto ruido mental, con tanto descontrol que son incapaces de ponerle orden. En ese maremagno en el que la mente se encuentra aflora la rebeldía con los peores sentimientos que aunque no lleguen a realizarse nos corroen, nos enferman. Si desde pequeños nos enseñaran a parar la mente, a hacer el silencio, a tener el poder sobre ese extraordinario instrumento, otro mundo personal y social tendríamos. Los poderes fácticos siempre han temido que se divulgue el poder que tenemos al tener el control de nuestra mente, por eso los grandes iluminados han sido los más perseguidos. El silencio mental es reparador, sanador, luminoso, mágico.

    1. Muchísimas gracias, querido. Por tu reconocimiento, tu amistad, tu visión del mundo y de la vida y también por todos los enriquecedores comentarios que haces aquí. Adelante siempre porque lo queramos o no “en é estamos, en él nos movemos y en él existimos” como dice el Libro de los Hechos de los Apóstoles refiriéndose a la inmanencia del Dios cristiano.

Me encantaría que hicieras un comentario. Muchas gracias.

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