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El genocida Benjamín Netanyahu
El Estado de Israel se creó con la intención de no compartir Palestina con los palestinos. El discurso de Ben Gurion, que fue primer ministro de Israel entre 1948 y 1953, fue claro y conciso: “El sionismo ha alcanzado su meta el 14 de mayo de 1948 con la creación del Estado judío, y mucho más de lo que esperaba, gracias a las fuerzas del brazo armado de la Haganah. Este, sin embargo, no es el fin de nuestra lucha, sino que empezamos hoy y tenemos que seguir hasta crear un Estado desde el Eúfrates hasta el Nilo. Tenemos intención de conquistar más y más”.
Ben Gurión no se sacó de la manga esa declaración de intenciones, la misma que esgrime Netanyahu, sino que se fundamenta en la sólida, irrefutable e inmutable argumento de la Biblia.
En el nombre de Yahvé, los hebreos perpetraron un genocidio al invadir la tierra prometida de Canaán, que estaba poblada por diversos pueblos, exterminando a sus habitantes. Yahvé les comunicó a Moisés y a Josué que se dirigieran al pueblo de Israel con estas palabras:
“Cuando paséis el Jordán hacia el país de Canaán, arrojaréis delante de vosotros a todos los habitantes del país. Destruiréis todas sus imágenes pintadas, destruiréis sus estatuas, saquearéis todos sus altos. Os apoderaréis de la tierra y habitaréis en ella, pues os doy a vosotros todo el país en propiedad”(Números 33, 51-53). Los israelitas tomaron sin compasión ciudad por ciudad, matando a todos sus habitantes.
“Nos apoderamos de todas sus ciudades y no dejamos supervivientes; ni hombres, ni mujeres ni niños. Tan solo guardamos como botín el ganado y los despojos de las ciudades tomadas……Yahvé nuestro Dios nos las entregó todas” (Deuteronomio 2, 34-35 )

Lo que explican estos textos está volviendo a ocurrir. Si Yahvé lo consintió y lo promovió, ¿por qué no volverlo a permitir ahora como piensan Netanyahu y los judíos ultraortodoxos? Al fin y al cabo, toda Palestina pertenece a Israel por voluntad divina, permitiendo que goce de impunidad para deshacerse de todos los palestinos gazatíes: niños, niñas, mujeres, ancianos, enfermos, hombres combatientes o no. ¿Cómo?: recurriendo a la acción criminal militar indiscriminada, a la limitada e insuficiente entrada de productos alimenticios y sanitarios en Gaza, y a la intención de que se vayan despavoridos de sus tierras. Todos los palestinos, por tanto, sin excepción, son objetivos de los ataques genocidas de Israel con la intención de crear el Gran Israel, con el apoyo incondicional de Trump y el abandono de los palestinos por parte de la UE y de las instituciones internacionales. Ese es el destino del pueblo palestino como fue el de los cananeos. No cabe pensar en una solución humanitaria para los palestinos, simplemente porque ni existe ni se asoma un simple atisbo de que eso pueda ocurrir.
Como señaló Yuval, autor del bestseller mundial Sapiens, en un artículo periodístico, Netanyahu y sus aliados políticos han llevado a Israel al borde de la destrucción. “Hasta ahora, no han mostrado ni arrepentimiento por sus errores pasados ni la más mínima intención de cambiar de rumbo. Si siguen así arrastrarán al abismo, junto con nosotros, a todo Oriente Próximo. Tras la atroz masacre del 7 de octubre, el gobierno de Netanyahu se ha centrado en la venganza. Ni ha liberado a los rehenes ni ha desarmado a Hamás. Peor aún, ha infligido deliberadamente un desastre humanitario a los 2,3 millones de palestinos de la Franja de Gaza, socavando de paso la base moral y geopolítica de la existencia de Israel. Es demasiado fácil acusar de antisemitismo a quienes no quieren olvidar que el nacimiento del Estado de Israel se fundó sobre la limpieza y el exilio de los palestinos. O a quienes ven un riesgo de genocidio o limpieza étnica en el castigo colectivo masivo infligido a la población de Gaza desde hace siete meses”.




JOSÉ MELERO PÉREZ, nació en Madrid el 15 de septiembre de 1941. Está licenciado en Psicología y en Geografía e Historia por la Universidad de Barcelona y es Graduado en Teología. Profesor jubilado. Actualmente escribe en su blog OJO CRÍTICO; en la sección “Entre Todos” de El Periódico. y en la revista electrónica “Religión Digital” a la que pertenece este artículo.
Vaya desde aquí mi más sincero agradecimiento por participar en este humilde sitio que es KRISIS.
Referencia
Todo dolor es una advertencia. No hay que turbarse, por muy brutal que sea. Lo que hay que hacer siempre es tomar la actitud adecuada. Los genocidas no existirían si los ciudadanos tomáramos consciencia de lo que somos y de nuestro destino. Hasta que no consigamos esto, la humanidad y la naturaleza en general, seguiremos padeciendo el espanto de tanta crueldad. Debemos unirnos para parar este horror. ¡Hay que despertar!. ¡La vida siempre juega a nuestro favor!. ¡Ánimo!.