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SALUD CEREBRAL PARA TODOS
Por Leandro Sequeiros San Román
En este día de reflexión con ocasión de la convocatoria para elecciones Generales el domingo 23 de julio, creo que no es propaganda electoral comentar que hoy, 22 de julio, celebramos el día Mundial del Cerebro. Y el uso de nuestras capacidades mentales (intelectuales y emocionales) son muy importantes en un día de reflexión como el de hoy. Porque participar con nuestro voto en la elección de aquellas concepciones del mundo que pensamos más pueden ayudar a construir una sociedad igualitaria y armoniosa con la naturaleza, implica un esfuerzo intelectual y también emocional. A la hora de votar es necesario apartar pulsiones de odio y de resentimiento.
El cerebro es más que un simple procesador de textos. Es mucho más potente que los ordenadores cuánticos porque tiene capacidad de sentir. Y por ello es necesario cuidarlo para que no se desconfigure. Este año, la World Federation of Neurology (WFN), Federación Mundial de Neurología, dedica el Día Mundial del Cerebro a concienciar sobre la importancia de la salud del cerebro, educar sobre la prevención de las enfermedades neurológicas (que a todos nos pueden afectar) y apostar por el acceso equitativo a los recursos, tratamiento y rehabilitación de los pacientes neurológicos, tanto cognitivos como de salud emocional.
“El cerebro humano consta de 100.000 millones de neuronas que son capaces de realizar más de 10 billones de conexiones (sinapsis) gracias a las cuales podemos hablar, leer, escribir, pensar, aprender, sentir, respirar, comer o movernos. Sin nuestro cerebro, que es el órgano más complejo del ser humano, perderíamos nuestra esencia como seres humanos, por lo que las enfermedades neurológicas tienen un fortísimo impacto en nuestra salud general y prevenirlas debe ser una prioridad”, ha señalado el Dr. José Miguel Láinez, presidente de la Sociedad Española de Neurología.
Las enfermedades neurológicas (cognitivas y emocionales) son altamente prevalentes: una de cada tres personas, en el mundo, parece algún tipo de trastorno neurológico. Pero, además también son la primera causa de discapacidad y la segunda causa de mortalidad. Así como el corazón suele identificarse como la sede de los sentimientos, el cerebro (erróneamente) suele considerarse por muchos solamente como la sede del pensamiento racional. Pero en el cerebro está todo lo que somos. De este órgano complejísimo emerge lo que somos y lo que queremos ser en la vida.
Cada vez se da más importancia al cultivo de una mente sana libre de malformaciones como el odio o el resentimiento. Fomentar actitudes positivas y constructivas para saber vivir en un mundo multicultural, es esencial. Las emociones impactan en la actividad cerebral directamente. Concretamente el sistema límbico, es una de las partes del cerebro encargadas de procesar las emociones. Esta red de neuronas encargadas de procesar emociones, es complementada por otras partes del cerebro como son el hipotálamo y el hipocampo.
El hipotálamo es el encargado de liberar todas las hormonas necesarias para sentir emociones mientras que el hipocampo controla los procesos mentales relacionados con la memoria, y con el recuerdo de situaciones que nos generan emoción de forma que podamos recordar estas situaciones. Con lo cual nos permite recordar y memorizar las experiencias más trascendentales de nuestra existencia, aquellas que influirán más tarde en nuestro modo de actuación. La amígdala también forma parte de este proceso y del sistema límbico, pues está vinculada a la respuesta emocional que despiertan las situaciones experimentadas. La amígdala es, pues, el principal núcleo de control de las emociones y sentimientos en el cerebro, controlando asimismo las respuestas de satisfacción o miedo. Es una estructura compleja, siendo una estructura con forma de almendra situada en el sistema límbico del cerebro. Por otra parte, la corteza orbitofrontal, la cual envía ordenes emocionales hacia el lóbulo frontal, es la encargada de la planificación de nuestras acciones una vez recibimos un impulso emocional. Sin embargo, este no es su papel más importante, sino que también asume la responsabilidad de detener los impulsos irracionales de los que el ser humanos a veces se arrepiente.
Las emociones responden rápidamente ante aquellas situaciones que atentan contra nuestra integridad y también influyen de forma muy importante en la motivación y el aprendizaje, toma de decisiones, cognición, conducta y adaptación. Proporcionan una respuesta fisiológica y conductual coordinada con un mismo organismo, como la postura o expresiones faciales, liberación de hormonas, aumento del ritmo cardiaco. Estas emociones en ocasiones nos llevan a situaciones complejas, nos vemos desbordados por emociones que no sabemos cómo manejar. Es necesario encontrar el equilibrio entre mente racional (lóbulo frontal) y mente emocional (sistema límbico), para ello es necesario conocer nuestras emociones, respuestas fisiológicas y el funcionamiento en general, de forma que podamos controlar y utilizar estas emociones en ocasiones desbordadas a nuestro favor.
Las personas que desarrollan trastornos emocionales no pueden o no logran regular sus emociones. Las situaciones de estrés continuado y sin una buen gestión o expresión emocional va creando con el tiempo cada vez más angustia, hasta llegar a situaciones donde todo escapa a su control. Por tanto, debemos tenerlo claro: las emociones que no regulamos hoy nos desbordarán mañana, y si esta situación se vuelve crónica pueden aparecer condiciones como la ansiedad generalizada y la depresión.
Según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), las enfermedades neurológicas afectan a más de 7 millones de personas en España y también lideran los rankings de incidencia, mortalidad y/o discapacidad. Se estima que hasta un 90% de los casos de ictus, un 40% de los casos de demencia, o un 35% de los casos de epilepsia se pueden prevenir con hábitos de vida cerebro-saludables. Por esa razón, La Sociedad Española de Neurología llama a la unión de políticos, administraciones y la sociedad en general para llevar a cabo medidas que garanticen la cobertura sanitaria universal y el acceso a la atención médica

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LEANDRO SEQUEIROS SAN ROMÁN nació en Sevilla en 1942. Es jesuita, sacerdote, doctor en Ciencias Geológicas y Licenciado en Teología. Catedrático de Paleontología (en excedencia desde 1989). Ha sido profesor de Filosofía de la Naturaleza , de Filosofía de la Ciencia y de Antropología filosófica en la Facultad de Teología de Granada. Miembro de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Zaragoza. Asesor de la Cátedra Francisco Ayala de Ciencia, Tecnología y Religión de la Universidad Pontificia de Comillas. Presidente de la Asociación Interdisciplinar José Acosta (ASINJA).Es autor además, de numerosos libros y trabajos que se ofrecen gratuitamente en versión digital en BUBOK.En la actualidad reside en Granada continuando sus investigaciones y trabajos en torno a la interdisciplinaredad, el diálogo Ciencia y Fe y la transdisciplinariedad en la Universidad Loyola e intentando relanzar y promover la Asociación ASINJA que preside. Un nuevo destino después de haber trabajado solidariamente ofreciendo sus servicios de acompañamiento, cuidado y asesoramiento en la Residencia de personas mayores San Rafael de Dos Hermanas (Sevilla).
El presente artículo pertenece a la obra SEQUEIROS, Leandro. Formación permanente: materiales básicos. Madrid: Bubok, 2023
La persona de Leandro Sequeiros es un referente de testimonio evangélico, de excelencia académica, de honestidad y rigor intelectual de primer orden. Vaya desde aquí nuestro agradecimiento más sentido por honrar con sus colaboraciones este humilde sitio de KRISIS..
Excelente artículo en el que echo de menos, aunque sea de paso, una referencia a la glándula pineal. Sé de su importancia por experiencia personal, pero dejo este enlace que nos ilustra brevemente de su conocimiento a lo largo de la historia hasta nuestros días para aquellos que quieran saber de su valor en nuestras vidas.
https://www.ciudadrealdigital.es/barricada-cultural/1043/El/ojo/de/Horus/y/la/glandula/pineal