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Evolución del concepto de Desarrollo:
de Estocolmo (1972) a la Cumbre de Río (1992)
Por Leandro Sequeiros San Román
¿Cómo ha evolucionado el concepto de “desarrollo”? ¿Qué ha significado en este contexto la Cumbre de Río celebrada del 3 al 13 de Junio de 1992?. Será necesario hacer un breve recorrido histórico, ya que hubo antes otras dos Conferencias: la primera se celebró en Estocolmo (1972) y la segunda diez años después en Nairobi (1982) 1 Ref. Algunos de los textos y declaraciones pueden encontrarse en: Sequeiros, L. (1989) Educación Ambiental para profesores andaluces. CEP de Ubeda, Junta de Andalucía, 90 pp; también en: VVAA (1993) Declaraciones internacionales sobre Educación Ambiental. Alminar, Delegación de Educación y Ciencia, Córdoba, nº 27 (Monográfico sobre Educación Ambiental.
Estocolmo 1972
En el año 1971, Maurice F.Strong (Secretario General para la Organización de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano, y artífice también de la Cumbre de Río) encargó a René Dubos que ocupara la presidencia de un grupo de expertos distinguidos que habían de elaborar un informe. Un gran comité de 152 hombres de ciencia y dirigentes intelectuales de 58 países sirvieron como consultores para la preparación de un informe general. Por parte española no hubo ninguna participación.
Bárbara Ward, profesora de Desarrollo Económico Internacional en la Universidad de Columbia redactó el informe final en un lenguaje comprensible para el gran público. En castellano, y con el título Una Sola Tierra. El cuidado y conservación de un pequeño planeta se publicó en 1972 (México, Fondo de Cultura Económica).
El informe Una sola Tierra recoge un primer esfuerzo mundial para examinar con perspectiva universal la problemática del medio ambiente, no sólo desde un punto de vista estrictamente científico, sino a través de sus aspectos sociales, económicos y políticos. El informe Una sola Tierra sirvió de base de trabajo para la I Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente celebrada en Estocolmo en 1972. El Documento final se ha convertido ya en un texto histórico, por cuanto plantea la Estrategia Mundial para la Conservación. Sus 26 principios vienen a ser la Carta Magna de los derechos ecológicos de la Humanidad. En ellos se hace una llamada a los países desarrolados para que “sus poíticas ambientales estén encaminadas a aumentar el potencial de crecimiento actual o futuro de los países en desarrollo y no deberían coartar ese potencial” (Principio 11).
Desde el punto de vista de la educación, se hace hincapié en la Educación Ambiental (Principio 19): “Es indispensable una labor de educación en cuestiones ambientales….para ensanchar las bases de una opinión pública bien informada y de conducta de los individuos, de las empresas y de las colectividades inspirada en el sentido de su responsabilidad en cuanto a la protección y mejoramiento del medio en toda su dimensión humana“.
Uno de los escasos frutos prácticos de la Conferencia de Estocolmo fué la creación en 1974 del PNUMA (Plan de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente) a través del cual se han ido canalizando después las iniciativas.
Nairobi 1982
Diez años después de la Conferencia de Estocolmo el PNUMA hizo en Nairobi (1982) un intento de Balance Crítico de lo logrado en el transcurso del decenio. Fue la II Conferencia Mundial sobre Medio Ambiente. Tuvo que reconocer la insuficiencia de las medidas tomadas, llamó la atención sobre los planteamientos ambientales que las relaciones entre países pobres y países ricos tenían para el planeta y expresa la acuciante necesidad de un mayor esfuerzo en pro de la protección y mejora del medio ambiente mundial.
Rio de Janeiro 1992
Entre extraordinarias medidas de seguridad se celebró entre el 3 y 14 de junio de 1992 la III Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Entorno y Desarrollo. El Secretario General de la misma fué Maurice F.Strong, el mismo de Estocolmo. Asistieron a ella 178 delegaciones nacionales. La Conferencia acabó con la llamada Cumbre de Río o Cumbre de la Tierra, que ha visto desfilar por su tribuna nada menos que 118 Jefes de estado y de Gobierno. Técnicamente se trataba de la III Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUED). Un año después se ha publicado en España la edición castellana 2 Ref.MOPT (1993) Río 92: Textos y Documentos. 2 vol., MOPT, Madrid, 44 pp., 312 pp. El Documento Resumen de la Conferencia se titula Declaración de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y ocupa solo 3 páginas, con 27 principios. La expresión más repetida es “desarrollo sostenible” que aparece 14 veces, como símbolo mágico de una fórmula universal.
Los últimos redactores del Documento llamado Agenda 21 (Programa 21 en la edición del MOPT) encontraron aquí la piedra filosofal que une dos realidades aparentemente contradictorias: desarrollo y respeto al medio ambiente, economía y ecología. Este texto es beligerante y apuesta por la fragilidad de la expresión (y los contenidos) de la que podríamos llamar “cultura” del desarrollo sostenible. Fragilidad, entre otras razones, porque es política y económicamente inviable. Algo así como el círculo cuadrado. Con las obligadas limitaciones de este texto procuraremos argumentar la hipótesis.
El objetivo concreto de la Cumbre era discutir y aprobar cinco textos durante dos semanas de intenso trabajo: dos declaraciones, dos convenciones y la Agenda 21, programa de acción para el siglo XXI.
1. La Declaración de Río o Carta de la Tierra no ha suscitado particular dificultad, porque enuncia los grandes principios -27 en total – para una buena gestión de los recursos del planeta. Esta carta resume la filosofía del denominado desarrollo sostenible (sustainable development) elaborada bajo el patrocinio de las Naciones Unidas por la Comisión Brundland. Da la impresión que los asistentes encontraron en esa expresión la “piedra filosofal”. En el breve texto de 27 principios aparece 12 veces nada menos.
Véanse, por ejemplo, los principios 1 y 4 de la Carta de la Tierra:
Principio 1. Los seres humanos constituyen el centro de las preocupaciones relacionadas con el desarrollo sostenible. Tienen derecho a una vida saludable y productiva en armonía con la naturaleza.
Principio 4: A fin de alcanzar el desarrollo sostenible, la protección del medio ambiente deberá constituir un elemento integrante del proceso de desarrollo y no puede considerarse en forma aislada.
2. La Declaración sobre el Bosque ha sido más difícil de aceptar. Bajo la presión de los países con fuerte potencial forestal (Brasil, Malasia o Indonesia) el proyecto de Convenio primitivamente previsto por la CNUED tuvo que ser abandonado.
Entonces hubo que reducirse a una simple Declaración cuyos vagos términos no pueden inquietar ni a los países tropicales (impacientes por explotar sus bosques) ni a los países ricos del Norte (deseosos de ver preservar un patrimonio común de la humanidad).
3. El Convenio sobre la Biodiversidad pretende preservar la flora y la fauna amenazadas de extinción. Fué también difícil de aceptar. los países del Sur no querían que se les impusieran territorios-reserva, lo que hubiera supuesto una limitación de su soberanía. Y los países del Norte, que explotan en beneficio propio los recursos naturales del mundo entero, no querían ver aparecer barreras que les pudieran impedir el acceso a esos recursos.
Finalmente, solo los Estados Unidos se negaron hasta el final a firmar un texto que, según ellos, ponía en peligro su industria biotecnológica. Interpretaban que este Convenio vendría a modificar el sistema de patentes y derechos de propiedad intelectual. Noticias de hoy mismo (22 de abril 1993) informan que Clinton ha decidido firmar el Convenio sobre Biodiversidad.
Francia, que deploraba la ausencia de una lista de especies amenazadas y de espacios a proteger, se sumó sin entusiasmo al texto.
4. El Convenio sobre el Clima suscitó menos dificultades de las esperadas, en la medida que la conferencia preparatoria de Nueva York (mayo de 1992) había desbrozado el terreno bajo la presión de los norteamericanos: ya estaba convenido que no se fijaría ni un calendario, ni normas demasiado restrictivas para reducir la contaminación atmosférica, sospechosa de contribuir al efecto invernadero y -en consecuencia – al recalentamiento climático.
La Comunidad Económica Europea (CEE) -por su parte- había renunciado a proponer un eco-impuesto sobre el consumo de energía, como le había sugerido la Comisión de Bruselas. Esto provocó la irritación del hasta entonces comisario europeo de Medio Ambiente, carlo Ripa di Meana, unico responsable de alto nivel que no asistió a la Conferencia.
5. Por último, la llamada Agenda 21 (llamada ahora Programa 21) es un catálogo de 800 páginas donde se enumeran los programas de acción que la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo desea promover en el próximo decenio; se trata del documento que ha obtenido mayor unanimidad, en la medida en que cada estado miembro puede extraer del mismo un programa a su elección y fijar él mismo su participación financiera.
Los países del Norte se comprometieron a proporcionar al sur ayudas adiconales: la CEE promete 4.000 millones de dólares en los próximos 5 años. Felipe González anunció que España triplicaría su ayuda. Habría, además, 440 millones de dólares del gobierno japonés (50% de aumento) y 250 millones adicionales prometidos por George Bush (padre), por citar los más importantes.
Pero la financiación de las medidas establecidas y el calendario en relación con el presupuesto de los países industrializados consagrado al desarrollo (el famoso 0.7% del PNB) quedan muy vagos.
¿Qué valoración puede hacerse de Rio92?. La revista Time decía que la Conferencia de Río ha sido “un éxito decorativo, un tropel de palabras elegantes e ideas sin el interés político ni los medios prácticos para implementarlas, que habría de arrollar al mundo para que crea que toda acción necesaria está bajo control”. Sea lo que fuere, la Conferencia de Río ha servido para recordarnos de nuevo aquello de que “la Tierra no es un regalo de nuestros padres, sino un préstamo de nuestros hijos…”
En 1997, coincidiendo con los cinco años de la Cumbre de Río ha tenido lugar en Nueva York, en la sede de las NNUU lo que la prensa, erróneamente, han denominado la “II Cumbre de la Tierra” (El País, 28 junio 1997) y más técnicamente Cumbre Río +5. Muchas palabras pero poca capacidad de decisión política.
CONTINUARÁ…
LEANDRO SEQUEIROS SAN ROMÁN nació en Sevilla en 1942. Es jesuita, sacerdote, doctor en Ciencias Geológicas y Licenciado en Teología. Catedrático de Paleontología (en excedencia desde 1989). Ha sido profesor de Filosofía de la Naturaleza , de Filosofía de la Ciencia y de Antropología filosófica en la Facultad de Teología de Granada. Miembro de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Zaragoza. Asesor de la Cátedra Francisco Ayala de Ciencia, Tecnología y Religión de la Universidad Pontificia de Comillas. Presidente de la Asociación Interdisciplinar José Acosta (ASINJA).Es autor además, de numerosos libros y trabajos que se ofrecen gratuitamente en versión digital en BUBOK.En la actualidad reside en Granada continuando sus investigaciones y trabajos en torno a la interdisciplinaredad, el diálogo Ciencia y Fe y la transdisciplinariedad en la Universidad Loyola e intentando relanzar y promover la Asociación ASINJA que preside. Un nuevo destino después de haber trabajado solidariamente ofreciendo sus servicios de acompañamiento, cuidado y asesoramiento en la Residencia de personas mayores San Rafael de Dos Hermanas (Sevilla). Actualmente Lenadro ha sido destinado a Salamanca, ciudad en la que reside.
La persona de Leandro Sequeiros es un referente de testimonio evangélico, de excelencia académica, de honestidad y rigor intelectual de primer orden. Vaya desde aquí nuestro agradecimiento más sentido por honrar con sus colaboraciones este humilde sitio de KRISIS.
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