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El que a twit mata civilmente, ¿a twit se inmola institucionalmente?
E n la noche del día de los enamorados, el señor presidente de la Nación en su cuenta personal “X”, irresponsablemente promocionó una criptomoneda superando toda barrera de gravedad institucional imaginable y violando simultáneamente disposiciones constitucionales, legales y de ética pública.
En efecto, Javier Milei sugirió invertir en una criptomoneda que movió millones de dólares pero que en minutos se derrumbó, con los desfalcos y perjuicios propios del caso.
¿Acaso así, la máxima investidura presidencial, institucionalmente inmolaba su activo patrimonial o capital de confianza pública, nacional e internacional?
Tal polémico y gravísimo twit rezaba: “La Argentina Liberal crece!!! Este proyecto privado se dedicará a incentivar el crecimiento de la economía argentina, fondeando pequeñas empresas y emprendimientos argentinos. El mundo quiere invertir en Argentina. $LIBRA”, publicó Milei, junto a un link del proyecto en el cual se promociona el token.
Acompañaron dicho twit -exponiéndose públicamente- la diputada libertaria Lilia Lemoine, así como personalidades oficialistas en las redes sociales vg., Gordo Dan (Daniel Parisini), tanto como reconocidos inversores vg., Ariel Sbdar, que se sumaron llamativamente a respaldar la propuesta.
A la alborada de este sábado 15, sugestiva y premonitoriamente el primer mandatario atónitamente borró este gravísimo twit, de insospechables consecuencias.
Luego del tremendo estrépito en el mundo de las redes sociales, Milei publicó: “hace unas horas publiqué un tweet, como tantas otras infinitas veces, apoyando un supuesto emprendimiento privado del que obviamente no tengo vinculación alguna”. “No estaba interiorizado de los pormenores del proyecto y luego de haberme interiorizado decidí no seguir dándole difusión (por eso he borrado el tweet)”, señaló.
“A las ratas inmundas de la casta política que quieren aprovechar esta situación para hacer daño les quiero decir que todos los días confirman lo rastreros que son los políticos, y aumentan nuestra convicción de sacarlos a patadas en el culo”, sentenció con su semántica singular, pretendiendo vanamente clausurar el asunto.
Inmediatamente después del posteo, -entre otros- legisladores de la Coalición Cívica y del socialismo, dado la inédita conmoción provocada, solicitaron públicamente que el presidente concurra de inmediato al Congreso Nacional para esclarecer los motivos y la justificación de este “twit”
Puntualmente el socialista Esteban Paulón exigió tal singular comparecencia para que el presidente pueda decir lo que tuviera para decir sobre este estruendo institucional, sin parangón conocido.
Inmediatamente de conocida la pretendida desmentida presidencial, Paulón acentuó dicha exigencia: “Los que inventaron el ‘hackeo mundial’ ahora deberán reconocer que el Presidente Milei por impericia o codicia, promocionó una estafa ponzi con meme coins”, concluyó.
Preconclusivamente, el presidente con dicho twit, quedó a tiro de juicio político, presunta e insólitamente por promover una estafa desde el sillón de Rivadavía, violando elementales parámetros legales de ética pública.
Finalmente, este notorio comportamiento e impropio involucramiento presidencial, no debería librarse de las consecuencias de tal negligente actitud, mucho menos cuando abundan indicios adversos (reconocer y borrar el twit, argüir que no estaba interiorizado del proyecto, anticipar un ataque a la casta u oposición, etc.); sin mencionar un presunto puñado de tremendos ganadores e inmensidad de perdedores.
Por último, dada la secuencia y recurrencia de estos polémicos sucesos, ¿acaso estaríamos hipnotizados por presuntos desquiciados; despojados por corruptos y distraídos por el círculo de adláteres periodistas, titulares de un invariable e indigno “amén”… sin repreguntas?

