EL UNIVERSO AFECTIVO (15). El apego a las personas

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EL UNIVERSO AFECTIVO (15) El apego a las personas

Por Juan Miguel Batalloso Navas

S on numerosas las personas que sufren como consecuencia de una obsesiva y enfermiza dependencia emocional de aquellas otras que dicen amar. Una dependencia que no solamente les impide ser ellas mismas y comportarse de un modo congruente y auténtico con las personas a las que aman, sino que además las involucra en toda una serie de espirales neuróticas que les impiden alcanzar un mínimo de equilibrio y bienestar psíquico.

         El apego a una persona puede ser conceptualizado entonces como la de­pendencia emocional de otra que se manifiesta en una necesidad afectiva que le lleva a estar en continua presencia o contacto con ella. Se trata por tanto de una incapacidad para mantener relaciones interdependientes de autonomía y cooperación mutua, además de una neurótica tendencia al control de la otra persona que llevado a casos extremos se manifiesta en conductas de celos en­fermizos, agresividad y violencia.

         El vínculo afectivo que el dependiente reproduce en sus relaciones de pareja, con sus amistades o con miembros de su familia, es el de tipo ansioso-ambivalente, caracterizado por una marcada inseguridad y ansiedad ante la separación. En las relaciones amorosas se evidencia en la continua necesidad de saber que es amado por su pareja; búsqueda incesante del candidato a pareja y selección precipitada de la misma; miedo a no ser querido; miedo a la pérdida de su pareja e ideas contradictorias sobre el amor, etc. En este sentido se puede hablar de tres grados de vinculación:  1) Vinculación afectiva adecuada: amor sano, consistente en dar y recibir. 2) Vinculación afectiva exagerada (por defecto): la persona es incapaz de establecer lazos con otras personas, mostrándose fría, distante y hostil y 3) Vinculación afectiva exagerada (por exceso): característico de la dependencia emocional, el vínculo que se establece con la pareja estaría desvirtuado por una excesiva necesidad de afecto con el fin de compensar sus carencias afectivas1 Ref.FUENTE: Wikipedia. Dependencia emocional. Disponible en: https://es.wikipedia.org/wiki/Dependencia_emocional.

         En el excelente y breve artículo del psicólogo y profesor peruano Oscar Vela Miranda se nos dice que las relaciones amorosas o de pareja pueden convertirse en psicopatológicas cuando las personas 2 Ref.VELA M., Oscar. Psicopatología del amor. Piura (Perú): Universidad César Vallejo. Revista de Psicología Vol. 9 2007. Disponible en: https://sisbib.unmsm.edu.pe/bvrevistas/rev_psicologia_cv/v09_2007/pdf/a10.pdf, 2007, p. 112:

  1. Eligen pareja y se enamoran exclusivamente de aquellas que compen­san sus carencias y esperan de ellas gratificaciones o compensaciones egocéntricas. Se trata pues de un amor exclusivamente receptivo.
  2. Manifiestan actitudes de control y celos creyendo que este es el crite­rio primario de su amor. Son personas que aunque aseguran estar enamoradas expresan y hacen daño objetivo a su pareja mediante los más diversos procedimientos de agresión, humillación, acoso y vio­lencia física o psicológica.
  3. Pierden su dignidad, su autoestima con tal de permanecer con la per­sona a la que dicen amar. Se manifiestan en conductas humillantes y degradantes de la dignidad como arrodillarse, espiar, perseguir, im­plorar, etc.
  4. Manifiestan conductas de adicción como consecuencia de la pérdida de contacto temporal o definitivo con la persona supuestamente amada. Como todo adicto, al perder su fuente de gratificación se sumerge en un síndrome de abstinencia que se expresa mediante sentimientos de ansiedad, tristeza y depresión. Inmersos en un cuadro neurótico, los amantes adictos son capaces de cualquier cosa con tal de asegurar el control, el contacto y la posesión de la persona amada. Este es el caso de la mayoría de los episodios de violencia de género que desgracia­damente en numerosas ocasiones conducen hasta el asesinato de la pareja.

El fenómeno del apego a las personas y del amor ha sido muy estudiado por el conocido y prestigioso psicoanalista Erich Fromm (1900-1980) especialmente en su mundialmente conocida obra “El arte de amar”, obra en la que nos describe las más diversas distorsiones y disfunciones del amor y de la cual entresacamos las siguientes ideas:

1) Para una gran mayoría de personas el problema del amor consiste en ser amado y no en amar. Su amor es básicamente receptivo, está orientado al recibir, al tener y al poseer. Así, para conseguir ese obje­tivo y seducir o enamorar a su pareja, especialmente los hombres, intentan tener éxito y ser tan poderosos o ricos como se lo permita su posición social. Otro procedimiento, usado especialmente por las mu­jeres consiste en mostrarse singularmente atractivas mediante el cui­dado corporal, el vestido, el maquillaje, etc. 3 Ref.FROMM, Erich. El arte de amar. Buenos Aires. Paidós. 1963

2) Las relaciones amorosas están insertas en un contexto sociocultural y económico y en consecuencia participan de los valores dominantes. Por tanto, en una cultura en la que lo fundamental es ganar sin arriesgar o haciendo un mínimo esfuerzo y en la que todo se puede comprar y vender, no es ninguna sorpresa que exista también un mercado de la personalidad:

«…En una cultura en la que prevalece la orientación mercantil y en la que el éxito material constituye el valor predominante, no hay en realidad motivos para sorprenderse de que las relaciones amorosas humanas sigan el mismo esquema de intercambio que gobierna el mercado de bienes y de trabajo (…) la sensación de enamorarse sólo se desarrolla con respecto a las mercaderías humanas que están dentro de nuestras posibilidades de intercambio…» (Fromm, 1963, p. 5).           

3) Una de las perversiones y distorsiones de las relaciones amorosas es la actitud masoquista que es aquella que con tal de no soportar la sen­sación de separación, aislamiento o soledad es capaz de someterse e incluso esclavizarse a los deseos de su pareja:

«…La persona maso­quista no tiene que tomar decisiones, ni correr riesgos; nunca está sola, pero no es independiente; carece de integridad; no ha nacido aún totalmente. En un contexto religioso, el objeto de la adoración recibe el nombre de ídolo; en el contexto secular de la relación amo­rosa masoquista, el mecanismo esencial, de idolatría, es el mismo. La relación masoquista puede estar mezclada con deseo físico, se­xual; en tal caso, trátase de una sumisión de la que no sólo participa la mente, sino también todo el cuerpo. Puede ser una sumisión ma­soquista ante el destino, la enfermedad, la música rítmica, el estado orgiástico producido por drogas o por un trance hipnótico; en todos los casos la persona renuncia a su integridad, se convierte en un ins­trumento de alguien o algo exterior a él; no necesita resolver el pro­blema de la existencia por medio de la actividad productiva…» (Fromm, 1963, p. 12).

4) Otra de las formas perversas, distorsionadas y destructivas de las rela­ciones amorosas es la actitud y el comportamiento sádico:

«…La per­sona sádica quiere escapar de su soledad y de su sensación de estar aprisionada haciendo de otro individuo una parte de sí misma. Se siente acrecentada y realzada incorporando a otra persona, que la adora. La persona sádica es tan dependiente de la sumisa como ésta de aquélla; ninguna de las dos puede vivir sin la otra. La diferencia sólo radica en que la persona sádica domina, explota, lastima y hu­milla, y la masoquista es dominada, explotada, lastimada y humi­llada…» (Fromm, 1963, p. 12).

5) Más allá de las pasiones arrebatadoras del enamoramiento y de las conductas de posesión, sumisión, envidia, celos, ambición, placeres adictivos, etc.

«…el amor es una acción, la práctica de un poder hu­mano, que sólo puede realizarse en la libertad y jamás como resul­tado de una compulsión. El amor es una actividad, no un afecto pa­sivo; es un “estar continuando”, no un “súbito arranque”. En el sentido más general, puede describirse el carácter activo del amor afir­mando que amar es fundamentalmente dar, no recibir…» (Fromm, 1963, p. 13).

6) Si el amor es dar, el amor necesariamente es un poder que produce amor:

«…Si amamos sin producir amor, es decir, si nuestro amor como tal no produce amor, si por medio de una expresión de vida como personas que amamos, no nos convertimos en personas ama­das, entonces nuestro amor es impotente, es una desgracia…» (Fromm, 1963, p. 14).

7) El fenómeno del amor siempre va más más allá de la específica relación afec­tiva que una persona pueda mantener con otra, es decir, tiene un carácter transdisciplinar:

«…El amor no es esencialmente una relación con una persona específica; es una acti­tud, una orientación del carácter que determina el tipo de relación de una persona con el mundo como totalidad, no con un “objeto” amoroso. Si una persona ama sólo a otra y es indiferente al resto de sus semejantes, su amor no es amor, sino una relación simbiótica, o un egotismo ampliado…» (Fromm, 1963, p. 24).

8) Una de las formas patológicas o neuróticas del amor

«…radica en el hecho de que uno o los dos “amantes” han permanecido ligados a la figura de un progenitor y transfieren los sentimientos, expectaciones y temores que una vez tuvieron frente al padre o la madre, a la per­sona amada en la vida adulta; tales personas no han superado el patrón de relación infantil, y aspiran a repetirlo en sus exigencias afectivas en la vida adulta. En tales casos, la persona sigue siendo, desde el punto de vista afectivo, una criatura de dos, cinco o doce años, mientras que, intelectual y socialmente, está al nivel de su edad cronológica…» (Fromm, 1963, p. 44).

9) El apego a una persona que se expresa en las relaciones de pareja viene casi siempre acompañado de una idealización de la persona amada, lo cual evidentemente es una distorsión cognitiva y afectiva:

 «…Si una persona no ha alcanzado el nivel correspondiente a una sensación de identidad, de yoidad, arraigada en el desenvolvimiento productivo de sus propios poderes, tiende a “idolizar” a la persona amada. Está enajenada de sus propios poderes y los proyecta en la persona amada, a quien adora como al summum bonum, portadora de todo amor, toda luz y toda dicha. En ese proceso, se priva de toda sensación de fuerza, se pierde a sí misma en la persona amada, en lugar de encontrarse…» (Fromm, 1963, p. 46).

10) El apego a una persona se manifiesta también mediante la expresión de actitudes sentimentalistas que son aquellas que o bien obtienen placer del morbo que les produce un determinado hecho o aconteci­miento negativo, o en su defecto se separan de la situación real del objeto sentimental y se encadenan a impulsos y emociones sentimen­tales. Se trata de personas que tienen mucha facilidad para impresio­narse, llorar, dolerse o gozar de una manera exagerada, al mismo tiempo que no prestan ninguna atención al hecho objetivo provocador de su sentimiento bien sea para ayudar a que ese hecho se subsane o no se repita, o para sostener y hacer crecer la situación de alegría y goce compartiéndola con los demás. Una de las distorsiones y patologías del amor es precisamente el sentimentalismo:

«…Su esencia consiste en que el amor sólo se experimenta en la fantasía y no en el aquí y ahora de la relación con otra persona real. La forma más común de tal tipo de amor es la que se encuentra en la gratificación amorosa substitutiva que experimenta el consumidor de películas, novelas ro­mánticas y canciones de amor. Todos los deseos insatisfechos de amor, unión e intimidad hallan satisfacción en el consumo de tales productos. Un hombre y una mujer que, en su relación como esposos, son incapaces de atravesar el muro de separatividad, se conmueven hasta las lágrimas cuando comparten el amor feliz o desgraciado de una pareja en la pantalla…» (Fromm, 1963, p. 46).

11) Otra forma de amor patológico es la que Fromm denomina “amor proyectivo” que es aquel que utiliza

«…mecanismos proyectivos a fin de evadirse de los problemas propios y concentrarse, en cambio, en los defectos y flaquezas de la persona “amada”. Los individuos se comportan en ese sentido de manera muy similar a los grupos, na­ciones o religiones. Son muy sutiles para captar hasta los menores defectos de la otra persona y viven felices ignorando los propios, siempre ocupados tratando de acusar o reformar a la otra per­sona…» (Fromm, 1963, p. 47).

Desde mi punto de vista, todos los comportamientos mencionados en relación al apego a las personas y a las relaciones amorosas son indudable­mente y siguiendo la terminología de Albert Ellis, “comportamientos neuróti­cos”, pero esta temática la abordaremos en el siguiente artículo.

Por último, no me resisto a traer aquí las palabras de Bertrand Russell, que en su conocida obra “La conquista de la felicidad” nos dice:

«…La (actitud) que contribuye a la felicidad es la de aquél a quien le gusta observar a la gente y encuentra placer en sus rasgos individuales, sin poner trabas a los intereses y placeres de las personas con que entra en contacto, y sin pretender adquirir poder sobre ellas ni ganarse su admiración entusiasta. La persona con este tipo de actitud hacia los demás será una fuente de felicidad y un recipiente de amabilidad recíproca. Su relación con los demás, sea ligera o profunda, satisfará sus intereses y sus afectos; no se amargará a causa de la ingratitud, ya que casi nunca la sufrirá, y, cuando la sufra, no lo notará. (…) El que te gusten muchas personas de manera espontánea y sin esfuerzo es, posiblemente, la mayor de todas las fuentes de felicidad personal…» 4 Ref.RUSSELL, Bertrand. La conquista de la felicidad. Barcelona: Edición Kindle, 2021, p.126-127

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Juan Miguel Batalloso Navas, es Maestro de Educación Primaria y Orientador Escolar jubilado, además de doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad de Sevilla, -España–.
Ha ejercido la profesión docente durante 30 años, desarrollando funciones como maestro de escuela, director escolar, orientador de Secundaria y formador de profesores.
Ha impartido numerosos cursos de Formación del Profesorado, así como Conferencias en España, Brasil, México, Perú, Chile y Portugal. También ha publicado diversos libros y artículos sobre temas educativos.
Ha sido miembro del Grupo de Investigación ECOTRANSD de la Universidad Católica de Brasilia y pertenece al Consejo Académico Internacional de UNIVERSITAS NUEVA CIVILIZACIÓN, donde ofreció el Curso e-learning: ‘Orientación Educativa y Vocacional’.
En la actualidad, casi todo su tiempo libre lo dedica a la lectura, escritura y administración del sitio KRISIS cuya temática general está centrada también en temas educativos y transdisciplinares. Su curriculum completo lo puedes ver AQUÍ

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2 thoughts on “EL UNIVERSO AFECTIVO (15). El apego a las personas

  1. Para From, el amor tiene un carácter activo consistente en dar, no en recibir. Creo que son ambas cosas y no quedarse con una sola. El amor es una interacción mutua interpersonal , llevada a cabo en dar y en recibir gratuitamente para elaborar un amor equilibrado.

Me encantaría que hicieras un comentario. Muchas gracias.

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