Tmp. máx. lect.: 13 min.

EL UNIVERSO AFECTIVO (27) Emociones constructivas:
la aportación de Martin Seligman
Por Juan Miguel Batalloso Navas
Otra de las aportaciones más conocidas y estudiadas es el catálogo de virtudes y fortalezas elaborado por Martin Seligman1 Ref.Martin Seligman (nacido el 12 de agosto de 1942) es un psicólogo estadounidense, educador y autor de libros de autoayuda. Seligman es un fuerte promotor dentro de la comunidad científica de sus teorías del bienestar y la psicología positiva. Su teoría de la indefensión aprendida es popular entre los psicólogos científicos y clínicos. Una encuesta de Review of General Psychology, publicada en 2002, clasificó a Seligman como el 31º psicólogo más citado del siglo XX. Seligman es el Profesor de Psicología de la Familia Zellerbach en el Departamento de Psicología de la Universidad de Pensilvania. Anteriormente fue director del Programa de Capacitación Clínica en el departamento, y anteriormente enseñó en la Universidad de Cornell. Es el director del Centro de Psicología Positiva de la universidad. Seligman fue elegido presidente de la Asociación Americana de Psicología para 1998. Es el editor en jefe fundador de Prevención y Tratamiento (la revista electrónica APA) y está en la junta de asesores de la revista Parents. Seligman ha escrito sobre temas de psicología positiva en libros como The Optimistic Child, Child’s Play, Learned Optimism, Authentic Happiness y Flourish. Su libro más reciente, The Hope Circuit: A Psychologist’s Journey from Helplessness to Optimism, se publicó en 2018. (FUENTE: Wikipedia. Disponible en: https://en.wikipedia.org/wiki/Martin_Seligman Acceso: 13 dic. 2023que en su obra “La auténtica felicidad” nos señala que las emociones positivas pueden asimilarse a las clásicas virtudes presentes y comunes a todas las tradiciones éticas y espirituales del mundo. 2 Ref.SELIGMAN, Martin. La auténtica felicidad. Barcelona: Penguin Random House, 2003.
Seligman considera que el objeto de la Psicología Positiva se centra en el estudio del significado de los momentos felices e infelices de las personas, así como de las virtudes y fortalezas que los individuos manifiestan y mediante las cuales dotan de una determinada calidad y sentido a sus vidas. (Seligman, 2003, p. 16).
Para Seligman la “Auténtica felicidad” puede analizarse a partir de tres elementos: emoción positiva, compromiso y sentido, siendo cada uno de estos elementos más fáciles de medir que la propia felicidad. Las emociones positivas son aquellos fenómenos mentales que producen, gozo, placer, alegría, ensimismamiento, calidez, etc. El compromiso se relaciona con la fusión del sujeto con la actividad que realiza con un extraordinario grado de atención y concentración, que es lo que Mihaly Csikszentmihalyi ha conceptualizado como” flujo” (Csikszentmihalyi, 1997) y requiere no solo atención concentrada, sino también el conocimiento de las fortalezas y capacidades que cada individuo puede desplegar y la práctica de estas en una determinada situación. Y por último el sentido, que consiste en asumir un propósito de vida, pertenecer y trabajar por algo que se considera superior al propio yo del individuo como podría ser una religión, unos principios éticos, los Derechos Humanos, etc.
Seligman incluso ha propuesto una fórmula de lo que llama “Felicidad duradera”: «…F = R + C + V. En la que F es su nivel de felicidad duradera, R su rango fijo, C las circunstancias de su vida y V representa los factores que dependen del control de su voluntad…» 3 Ref.Seligman, 2003, p. 61.
Otro de los conceptos centrales de las aportaciones de Seligman es el de “Optimismo” que caracteriza así: «…Las personas optimistas tienden a interpretar que sus problemas son pasajeros, controlables y propios de una situación. Las personas pesimistas, por el contrario, creen que sus problemas durarán siempre, socavarán todo lo que hagan y que no podrán controlarlos…» (Seligman, 2003, p. 18)
Seligman consideran que existen seis virtudes centrales que articulan las emociones positivas y el Pensamiento Positivo y cuya práctica genera estados de bienestar psíquico y personas más felices. Estas virtudes son: 1) Sabiduría y conocimiento; 2) Valor; 3) Amor y humanidad; 4) Justicia; 5) Templanza y 6) Espiritualidad y trascendencia. A su vez, cada una de las virtudes está constituida por una serie de rasgos personales a los que denomina “fortalezas” en cuanto que juegan un papel defensivo y de barrera frente a las emociones negativas. De este modo, Seligman sugiere que existen un total de 24 fortalezas que son las siguientes:
- Asociadas a la sabiduría y el conocimiento: 1) Curiosidad e interés por el mundo. 2) Amor por el conocimiento. 3) Juicio, pensamiento crítico y mentalidad abierta. 4) Ingenio, originalidad, inteligencia práctica y perspicacia. 5) Inteligencia social, personal y emocional. 6) Perspectiva.
- Asociadas al valor: 7) Valor y valentía. 8) Perseverancia, laboriosidad y diligencia. 9) Integridad, autenticidad y honestidad. 10) Bondad y generosidad. 11) Amar y dejarse amar.
- Asociadas a la justicia: 12) Civismo, deber, trabajo en equipo y lealtad. 13) Imparcialidad y equidad. 14) Liderazgo.
- Asociadas a la templanza: 15) Autocontrol. 16) Prudencia, discreción y cautela. 17) Humildad y modestia.
- Asociadas a la trascendencia: 18) Disfrute de la belleza y la excelencia. 19) Gratitud. 20) Esperanza, optimismo y previsión. 21) Espiritualidad, propósito, fe y religiosidad. 22) Perdón y clemencia. 23) Picardía y sentido del humor. 24) Brío, pasión y entusiasmo.
Finalmente, y en la obra referenciada, el profesor Seligman considera que estas 24 fortalezas no son en ningún caso uniformes e integradas por igual en todas las personas. Aunque su visión, desde nuestro punto de vista, es sin duda excesivamente optimista, unas personas estarán caracterizadas por la presencia de unas determinadas fortalezas y otras por otras. A su vez, estas fortalezas se concretan y manifiestan en el mundo laboral, en la satisfacción personal, en la vida amorosa y en la educación de los hijos.
Después de diez años de investigaciones poniendo en práctica este modelo de la “Auténtica felicidad” basado en virtudes y fortalezas personales, Seligman lo reformuló en su conocida obra Flourish (2011), traducida al español como “Florecer” (Seligman, 2016). En esta obra Seligman considera que la Psicología ya no puede seguir estando basada en la “felicidad”, dado que este término es ambiguo, confuso, demasiado influenciable por el contexto sociocultural y extremadamente subjetivo, por tanto había que buscar otro anclaje. Y ese anclaje lo encuentra en el término “bienestar” dado que considera que tanto el patrón de la vida como el objetivo de esta, no es la felicidad, sino el desarrollo personal y la consecución del bienestar corporal, mental y social.
En este nuevo modelo basado en el desarrollo personal y en el bienestar. Seligman propone que este está compuesto por cinco dimensiones: 1) Positive emotion (emoción positiva); 2) Engagement (entrega); 3) Relationships (relaciones); 4) Meaning and purpose (sentido) y 5) Accomplishment (logros). Dimensiones que se conocen como el modelo “PERMA” por sus siglas en inglés.
Para Seligman estas cinco dimensiones del bienestar físico y mental deben cumplir al menos tres criterios: 1) Que cada una de ellas por separado contribuyan de forma efectiva al bienestar; 2) Que dichas dimensiones sean elegidas por cada persona de una forma intrínseca, es decir, para su propio bien y no en función de otro tipo de finalidades y 3) Que puedan definirse y expresarse de tal modo que permitan ser medidas o cuantificadas.
A su vez, este modelo está atravesado y asociado al descubrimiento y el entrenamiento en las 24 fortalezas analizadas por Seligman en su obra “La auténtica felicidad” (Seligman, 2003).
A partir de este modelo se han realizado y desarrollado numerosos estudios dirigidos tanto a crear cuestionarios de medida, como a realizar programas educativos basados en las observaciones de Seligman y en otras propuestas como la del Informe Delors de la UNESCO. En este sentido, Seligman sugiere que los programas educativos basados en el modelo PERMA, son sumamente necesarios durante la adolescencia, dado que en este periodo se constatan en la actualidad numerosos casos de depresión y de insatisfacción con la vida.
Las cinco dimensiones del modelo PERMA de Seligman, pueden describirse básicamente con las siguientes características:
1) Emociones positivas (Positive emotions). Esta dimensión del bienestar y del desarrollo personal implica aumentar la cantidad y la expresión de emociones positivas, utilizándolas como herramientas para enfrentar las emociones negativas, algo por cierto que a nuestro juicio coincide con la teoría de los antídotos del budismo. Su base está en la evidencia de que las emociones positivas producen estados mentales de gozo, placer, disfrute, tranquilidad y serenidad.
2) Compromiso (Engagement). El compromiso personal consiste en la responsabilidad y el esfuerzo que cada persona asume consigo misma para alcanzar sus propios objetivos y metas. Una responsabilidad que obviamente requiere de una fuerte motivación intrínseca, así como una persistencia en el esfuerzo basada en la autodisciplina. Implica igualmente altas dosis de perseverancia para seguir adelante a pesar de las dificultades y obstáculos, así como de atención, observación y pensamiento crítico del propio comportamiento. Podría decirse también que el compromiso es una especie de pacto que una persona hace consigo misma para alcanzar sus objetivos, aspiraciones y sueños, pacto que sin duda alguna es esencial para el propio crecimiento y desarrollo personal. Es pues la práctica atenta y disciplina la que hace visible y efectivo el compromiso, lo cual coincide también con las recomendaciones del budismo para seguir el “Óctuple sendero múltiple”. Una práctica que conduce también a la experimentación de estados de flujo, que son, como hemos dicho anteriormente, aquellos en los que nuestra conciencia está plenamente concentrada en la tarea o actividad que estamos realizando, proporcionándonos un singular estado de gozo y bienestar.
3) Relaciones positivas (Relationships). Es evidente de que todos los seres humanos somos seres de vínculos afectivos y sociales. Por tanto, si nuestras relaciones con los demás están basadas en el reconocimiento y el respeto mutuo, en la confianza, en la amabilidad, en la empatía y en la afectividad, se convertirán en una fuente de gozo, tranquilidad, de apoyo y de paz individuaol y social. No puede entenderse entonces, ningún tipo de bienestar mental que no esté atravesado y fundado en nuestras relaciones sociales positivas y en virtudes como la generosidad, el altruismo, la solidaridad y la compasión, virtudes que como hemos señalado también nos sugieren todas las tradiciones espirituales.
4) Propósito (Meaning and purpose). Esta dimensión está referida a la búsqueda de un sentido mayor que otorga unidad, integridad, coherencia y significado a todas nuestras actividades y a nuestra propia existencia, lo cual implica comprender y aceptar que existen ámbitos de nuestro desarrollo personal que están más allá de lo puramente material, formal y convencional. En consecuencia, todo proceso de desarrollo personal necesariamente tendrá que incluir nuestra dimensión espiritual o de conexión con todo lo existente que siempre está más allá de lo que nuestros sentidos y capacidades cognitivas nos pueden mostrar. Esta dimensión está muy relacionada con la búsqueda y el encuentro de un sentido de la vida en la línea que ya nos describiera Víctor Frankl:
5) Experiencia de logro (Accomplishment). Esta dimensión del desarrollo personal y del bienestar supone el establecimiento de metas y objetivos, así como la ideación y el diseño de proyectos, lo cual requiere a su vez de motivación intrínseca, mantenimiento del esfuerzo y capacidad para evaluarse antes, durante y después de nuestras acciones. Es una evidencia que la consecución de logros genera y contribuye a la satisfacción personal y a la experimentación de estados mentales de alegría y gozo. Además nos ayuda a incrementar nuestra autoestima generando nuevas ideas, objetivos y proyectos. No obstante, cuando los logros están fundados en objetivos que no obedecen a motivaciones intrínsecas y de desarrollo personal o se centran exclusivamente en motivos materiales o sociales relativos al poder, las riquezas, el consumo, la fama, el prestigio social, etc. las satisfacciones de logro o bien se inscriben en una espiral de deseos y ambiciones interminable o en su defecto, terminan por desaparecer o minusvalorarse, dado que la multiplicación de los deseos hace imposible el bienestar físico, mental y social.


Juan Miguel Batalloso Navas, es Maestro de Educación Primaria y Orientador Escolar jubilado, además de doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad de Sevilla, -España–.
Ha ejercido la profesión docente durante 30 años, desarrollando funciones como maestro de escuela, director escolar, orientador de Secundaria y formador de profesores.
Ha impartido numerosos cursos de Formación del Profesorado, así como Conferencias en España, Brasil, México, Perú, Chile y Portugal. También ha publicado diversos libros y artículos sobre temas educativos.
Ha sido miembro del Grupo de Investigación ECOTRANSD de la Universidad Católica de Brasilia y pertenece al Consejo Académico Internacional de UNIVERSITAS NUEVA CIVILIZACIÓN, donde ofreció el Curso e-learning: ‘Orientación Educativa y Vocacional’.
En la actualidad, casi todo su tiempo libre lo dedica a la lectura, escritura y administración del sitio KRISIS cuya temática general está centrada también en temas educativos y transdisciplinares. Su curriculum completo lo puedes ver AQUÍ
Referencia