EL UNIVERSO AFECTIVO (9): El apego

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El Universo Afectivo

EL UNIVERSO AFECTIVO (9)
El apego

Por Juan Miguel Batalloso Navas

Uno de los conceptos para comprender el desarrollo afectivo es el que el psiquiatra y psicoanalista inglés John Bowlby (1907–1990) denominó, a mediados del pasado siglo, como “apego”. Concepto que incluye toda una serie de emociones y conductas de proximidad que tiene la madre con su bebé y este, a su vez, con su madre o con la persona que lo haya cuidado desde su nacimiento. Emociones y conductas que incluyen entre otras, alimentarlo, besarlo, acariciarlo y, en definitiva, procurar que el bebé esté en todo momento bien atendido y querido.

John Bowlby es el creador de la conocida “Teoría del apego” que, en sus propias palabras, formula así:

«…Es un modelo de concebir la propensión que muestran los seres humanos a establecer vínculos afectivos con otras personas determinadas y explicar las múltiples formas de trastorno emocional y de alteraciones de la personalidad, incluyendo aquí la ansiedad, la ira, la depresión y el apartamiento emocional, que ocasiona la separación involuntaria y la pérdida de los seres queridos…» 1 Ref.BOWLBY, John. Vínculos afectivos: formación, desarrollo y pérdida. Madrid: Morata, 2006. p. 154

Para John Bowlby, las causas del estado de salud mental y los problemas de comportamiento en adolescentes y adultos pueden atribuirse a la calidad e intensidad de los vínculos afectivos y de seguridad que se establecen en la primera infancia. Para Bowlby, los seres humanos venimos al mundo programados biológicamente para construir vínculos con los demás de forma que estos vínculos son los que nos permiten adaptarnos lo más equilibrada y armónicamente al medio ambiente y, por tanto, nos facilitan la supervivencia. Así considerado, el apego es, en realidad, un instinto de supervivencia y protección.

         Las características del vínculo de apego, para Bowlby, son 2 Ref.Bowlby, 2006, p. 157-159:

  1. Especificidad: El comportamiento de apego está dirigido hacia uno o algunos y determinados individuos, por lo general con un claro orden de preferencia.
  2. Duración: Un apego persiste habitualmente en una gran parte del ciclo vital. Si bien durante la adolescencia los primitivos apegos pue­den atenuarse y ser suplementados por otros nuevos, siendo en al­gunos casos sustituidos por ellos; dichos apegos primitivos no son abandonados fácilmente y, por lo general, persisten.
  3. Intervención de emociones: Muchas de las más intensas emocio­nes surgen durante la formación, el mantenimiento, la ruptura y la renovación de las relaciones de apego.
  4. Ontogenia: En gran parte de los lactantes humanos, el comporta­miento de apego a una figura preferida se desarrolla durante los pri­meros nueve meses de vida. Cuanta más experiencia de interacción social tenga un lactante con una determinada persona, tanto más probable es que se apegue a ella.
  5. Aprendizaje: Mientras que aprender a distinguir lo familiar, de lo extraño, constituya un proceso clave en el desarrollo de apego, los premios y castigos convencionales utilizados por los psicólogos ex­perimentales desempeñan tan sólo un reducido papel. Desde luego, se puede desarrollar apego a pesar de repetidos castigos impartidos por la figura elegida.
  6. Organización: El comportamiento de apego inicial se establece de un modo bastante sencillo a base de respuestas organizadas. A par­tir del final del primer año se va conformando a base de siste­mas comportamentales cada vez más complejos, cibernéticamente orga­nizados y que incorporan modelos representativos del medio am­biente y de sí mismo. Estos sistemas se activan por determina­das condiciones y se extinguen por otras.
  7. Función biológica: El comportamiento de apego tiene lugar en las crías de casi todas las especies de mamíferos y en cierto número de ellos continúa durante la vida adulta. Aunque existen muchas dife­rencias de detalle entre las especies, la regla general es el manteni­miento de proximidad, por parte de un animal inmaduro, a un adulto preferido, casi siempre la madre, lo cual indica que tal com­portamiento posee un valor para la supervivencia.

Posteriormente a la aparición de la “Teoría del apego” de John Bowlby, que consideraba como trascendental para el desarrollo físico, psicológico y la relación del niño con su madre o con sus cuidadores, la psicóloga estadounidense Mary Ainsworth (1913-1999) descubrió cuatro tipos de apegos 3 Ref.CONSUEGRA, Natalia. Diccionario de psicología. Bogotá: Ecoe Ediciones, 2010. Disponible en: https://booksmedicos.org/diccionario-de-psicologia-natalia-consuegra-anaya/; PERSANO, Humberto. Teoría del apego. Disponible en: https://www.researchgate.net/publication/338825868_La_Teoria_del_Apego:

  1. Apego seguro: aquel que produce en el niño la sensación de estar seguro y protegido, así como el sentimiento de sentirse querido y cui­dado. Una sensación que se conserva incluso cuando la madre o el cuidador está ausente.
  2. Apego inseguro-evitativo: cuando los niños, en ausencia del cui­dador, responden con reacciones y conductas de inseguridad, angus­tia y ansiedad.
  3. Apego inseguro-ambivalente: cuando las necesidades del niño se ven desatendidas, bien sea por la ausencia del cuidador o por la im­posibilidad o incapacidad de este para atender los requerimientos y necesidades del niño.
  4. Apego desorganizado Cuando los niños muestran comporta­mien­tos de enfado, depresión, pasividad o ausencia. Está caracteri­zado también por conductas impredecibles e incoherentes. A su vez, las madres muestran un comportamiento errático frente al niño, son amenazantes, demasiado pasivas o también francamente intru­sivas.

Para la psicóloga Natalia Consuegra:

«…el estilo seguro crece cuando la madre es afectuosa, atenta y responsiva ante las señales del bebé. Los bebés con estilo de evitación raramente lloran cuando su madre se aleja, y la evitan cuando regresa. Estos bebés tienden a en-fadarse fácilmente. No les gusta que los alcen o abracen, pero les disgusta aún más que los coloquen en el piso. Los bebés con estilo ambivalente o resistente se ponen bastante ansiosos aún antes que su madre se aleje, y se enfadan cuando ella se va. Cuando su madre regresa, muestran su ambivalencia buscando contacto con ella, y al mismo tiempo se resisten al contacto pateando o retorciéndose. Estos bebés exploran poco y es difícil complacerlos. Los bebés con un cuarto patrón, desorganizado y desorientado, usualmente muestran comportamientos inconsistentes y contradictorios. Saludan a su madre alegremente cuando regresa, pero luego se alejan o se acercan sin mirarla. Parecen confusos y temerosos y pueden representar el patrón menos seguro. Las madres de los bebés con un estilo seguro son las más sensitivas a sus hijos; identifican con claridad las señales de sus bebés, de manera que saben cuándo alimentarlos, cuándo parar de hacerlo, etc. Así mismo, tienden con más frecuencia a tranquilizar a sus hijos cuando lloran, responden a sus sonidos, les hablan cuando ellos las miran y los sostienen más cerca de su cuerpo…» 4 Ref.CONSUEGRA, Natalia. Diccionario de psicología. Bogotá: Ecoe Ediciones, 2010. Disponible en: , p. 25

Hay que considerar, también, que la Teoría del Apego fue formulada por Bowlby en la década de los cincuenta del pasado siglo y aunque la reformuló posteriormente, de acuerdo con los resultados de las nuevas investigaciones, ha sido criticada desde diversas perspectivas.

         Una de las críticas es la formulada por el psicólogo clínico Antonio Galán Rodríguez 5 Ref.GALÁN, Antonio. El apego. Más allá de un concepto inspirador. Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría, vol. 30, N.º 108, octubre-diciembre, 2010. Disponible en: https://www.redalyc.org/pdf/2650/265019471003.pdf afirmando que:

«…El término “apego” se ha acabado convirtiendo en un amplio paraguas que intenta abarcar todo tipo de relación emocional; de esta manera, se establece una identidad entre “apego” y “vínculo afectivo”, en lugar de considerar a aquél como uno más de los posibles lazos emocionales que pueden establecerse entre dos seres humanos. Éste es uno de los grandes errores existentes en nuestro entorno, donde se ha-bla de “apego” sin la adecuada precisión terminológica y conceptual. Frente a ello, Ainsworth limitaba las predicciones basadas en el apego infantil al ámbito de las relaciones íntimas…» 6 Ref.Galán, 2010, p. 589

Galán, añade, además, que, si bien el campo de la evaluación y la intervención que toma como modelo de referencia la Teoría del Apego se ha desarrollado ampliamente, sigue teniendo diversas dificultades de aplicación entre las que se encuentran una carencia de sistematización. Carencia que hace que no sea posible construir un modelo psicoterapéutico sólido, aunque, obviamente, las aportaciones de Bowlby y Ainsworth generalmente se incluyen en diversos modelos y procedimientos de psicoterapia. En consecuencia, concluye Galán, el apego como vínculo afectivo específico es de una complejidad extraordinaria y por tanto no puede simplificarse ni reducirse a conceptos simples. Pero, aun así, los progresos realizados y por realizar han permitido y permitirán desarrollar diversos ajustes de la Teoría de Bowlby y Ainsworth:

«…para lo cual nos remitiríamos a una triada compuesta por: a) apertura a la complejidad en el pensamiento; b) claridad en las definiciones; y c) rigor en el uso. Nos gustaría finalizar con una observación referente al primero de esos puntos. El apego sólo tiene sentido “más allá del apego”, esto es, encajándolo o enlazándolo con la consustancial complejidad del ser humano. Esta visión del apego resulta al mismo tiempo frustrante y apasionante. En efecto, puede asustarnos porque nos lleva a una complejidad tal en la visión del ser humano que el reto resulta apabullante y parece lastrar las posibilidades de desarrollar aplicaciones prácticas. Pero es fascinante porque nos sitúa ante la riqueza propia del ser humano…» 7 Ref.Galán, 2016, p. 4

Para el profesor de Psicología Gabriel Barg, es necesario distinguir entre la conducta de apego y el vínculo de apego. Mientras que el vínculo es la relación afectiva del bebé con sus cuidadores o con las personas significativas con las que habitualmente convive, la conducta de apego es la manifestación comportamental de estar próximo y cercano a su cuidador o a la persona significativa que lo cuida o lo trata 8 Ref.BARG B., Gabriel. Bases neurobiológicas del apego. Revisión temática. Montevideo. Universidad Católica de Uruguay, 2011. Disponible en: https://revistas.ucu.edu.uy/index.php/cienciaspsicologicas/article/view/101/89.

         Desde un punto de vista neurológico, el apego puede ser considerado como (Barg, 2011):

  1. Sistema de cuidado de origen evolutivo e innato, como así demostraron los estudios pioneros del psicoanalista René Spitz (1887-1974), al verificar que el contacto y cuidado humano era tan necesario para sobrevivir para los bebes como el alimento o el abrigo. Estudios que dieron lugar a los conocidos experimentos de Harlow con primates no humanos 9 Ref.Los experimentos de Harlow con primates no humanos fueron una serie de estudios realizados por el psicólogo estadounidense Harry Harlow en la década de 1950 y 1960, con el objetivo de investigar el papel del apego y la privación materna en el desarrollo emocional y social de los monos rhesus. Harlow utilizó crías de monos separadas de sus madres biológicas y las expuso a diferentes condiciones de crianza, como madres artificiales de alambre o de tela, aislamiento social o compañía de otros monos. Los resultados de estos experimentos mostraron que los monos tenían una fuerte necesidad de contacto físico y afectivo, y que la falta de este podía provocar graves alteraciones en su comportamiento, como ansiedad, depresión, agresividad o autolesión. Los experimentos de Harlow fueron muy influyentes en el campo de la psicología, especialmente en la teoría del apego, pero también fueron muy criticados por su crueldad y falta de ética hacia los animales. BERTRAN, Pol. Experimento de los Primates de Harlow: ¿en qué deriva la privación materna?. Medicoplus. Disponible en: https://medicoplus.com/psicologia/experimento-primates-harlow Acceso: 8 dic. 2023.
  2. Sistema de regulación consistente en la emergencia de procesos de ajuste de la madre o cuidadores a la situación lo cual pone de manifiesto la existencia de una relación entre el desarrollo del sistema nervioso de la madre y los distintos ambientes en los que se encuentra el bebé. Una relación que se ha verificado mediante diversos experimentos con ratas y también con humanos. Así se ha llegado a la conclusión de que, tras una historia de maltrato en la infancia, existe una regulación epigenética de los receptores glucocorticoides10 Ref.Los receptores glucocorticoides son proteínas que se encuentran en el interior de las células y que se encargan de reconocer y responder a los glucocorticoides, que son hormonas esteroideas producidas por la glándula suprarrenal. Los glucocorticoides tienen efectos diversos sobre el metabolismo, la inflamación, el desarrollo y el estrés. Los receptores glucocorticoides pertenecen a la familia de los receptores nucleares, que son factores de transcripción que regulan la expresión de genes específicos al unirse al ADN. Fuente; Wikipedia. Disponible en: https://es.wikipedia.org/wiki/Receptor_de_glucocorticoides que promueve una mayor y más sostenida respuesta de estrés ante eventos amenazantes.

En cuanto al apego en los adultos la profesora Consuegra nos señala que existen tres tipos de conceptos que lo describen y explican. En primer lugar, aquellas conductas aflictivas que surgen cuando no se puede tener acceso a la figura del apego. En segundo lugar, la tendencia a establecer relaciones de apego singulares y referidas a rasgos de personalidad específicos. Y en tercer lugar, el apego entendido como un proceso interactivo entre dos personas que establecen una relación afectiva sólida. (Consuegra, 2010).

         Los estudios que relacionan el tipo de apego con los trastornos psicopatológicos de la infancia, la adolescencia y la adultez son muy numerosos y han sido analizados con exhaustividad en la brillante tesis doctoral realizada por el profesor Xavier López. En esta tesis, se dan abundantes testimonios y referencias de que el apego inseguro, ya sea evitativo o ambivalente, tiene una relación estrecha, aunque variable, con los trastornos psicopatológicos en la infancia, la adolescencia y la vida adulta. En suma, viene a decirnos que:

«…La calidad de la vinculación afectiva en los primeros años de vida del bebé con sus figuras de apego y su asociación con la condición psicopatológica ha podido ser confirmada de manera significativa, evidenciándose que hasta dos de cada tres personas con diagnósticos psicopatológicos tienen apego inseguro, y que existe casi cinco veces más probabilidad de tener apego inseguro si se sufre un trastorno psicopatológico. Estas evidencias establecen importantes implicaciones clínicas, como la necesidad de establecer y reforzar programas psicoeducativos que hagan visible la relevancia de los primeros vínculos a futuros padres y población en general, y la importancia de establecer una relación cálida, segura y de base de apoyo en la intervención psicológica de cualquier paciente como elemento fundamental de la relación terapéutica…» 11 Ref.LÓPEZ M., Xavier. Apego y psicopatología: una revisión meta-analítica. Barcelona: Universitat Ramón Llull, 2019. p. 116-117
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Juan Miguel Batalloso Navas, es Maestro de Educación Primaria y Orientador Escolar jubilado, además de doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad de Sevilla, -España–.
Ha ejercido la profesión docente durante 30 años, desarrollando funciones como maestro de escuela, director escolar, orientador de Secundaria y formador de profesores.
Ha impartido numerosos cursos de Formación del Profesorado, así como Conferencias en España, Brasil, México, Perú, Chile y Portugal. También ha publicado diversos libros y artículos sobre temas educativos.
Ha sido miembro del Grupo de Investigación ECOTRANSD de la Universidad Católica de Brasilia y pertenece al Consejo Académico Internacional de UNIVERSITAS NUEVA CIVILIZACIÓN, donde ofreció el Curso e-learning: ‘Orientación Educativa y Vocacional’.
En la actualidad, casi todo su tiempo libre lo dedica a la lectura, escritura y administración del sitio KRISIS cuya temática general está centrada también en temas educativos y transdisciplinares. Su curriculum completo lo puedes ver AQUÍ

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One thought on “EL UNIVERSO AFECTIVO (9): El apego

  1. Un artículo muy bien trabajado sobre el apego a la madre y también al padre, aunque quizás con menor medida. Ese apego se mantiene durante toda la vida, aunque yo preferiría llamarle vínculo afectivo que abarca toda relación donde exista una dependencia afectiva.

Me encantaría que hicieras un comentario. Muchas gracias.

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