El “Noble óctuple sendero” o también “Óctuple sendero múltiple” procede de la 4ª noble Gran Verdad del budismo y señala los fundamentos de la práctica para liberarse del sufrimiento y de todas las emociones destructivas. Una práctica que como ya hemos dicho puede realizar cualquier persona independientemente de que sea atea o creyente de cualquier doctrina o religión. No se trata de ocho escalones o pasos para hacer frente al sufrimiento de las emociones destructivas, sino de ocho principios transversales que se aplican a cualquier experiencia, circunstancia o situación que estemos viviendo o en la que participemos. Este “Noble óctuple sendero” se conoce también como la “Triple vía” que incluye la ética, la meditación y la sabiduría.
Así pues, a partir de lo que el budismo señala como “Noble óctuple sendero” para eliminar el sufrimiento y que se representa en la conocida “Rueda del Dharma”, se nos ofrecen ocho tipos de actitudes o conductas que los budistas consideran indispensables para hacer frente a cualquier tipo de emoción destructiva. Actitudes o conductas que son las que siguen 1 Ref.The budist society, 2007, p. 48-55.
Pero además estos principios prácticos que para los budistas permiten eliminar el sufrimiento, están vinculados e interconectados unos con otros. Cada uno de ellos remite y se funda en los demás de tal manera que no basta con desarrollarlos de forma aislada o secuencial, sino que por el contrario hay que practicarlos todos a la vez.
La comprensión o visión correcta o también, el “Recto Entendimiento” es la capacidad de “darse cuenta” o de percibir con claridad y nitidez lo que sucede fuera y dentro de nosotros. Aunque puede entenderse como la percepción objetiva de la realidad, algo que resulta indudablemente muy difícil dada nuestra naturaleza de sujetos condicionados y complejos, en realidad para el budismo lo que realmente importa es la comprensión tanto de los fenómenos de la realidad como de nuestros fenómenos mentales.
Pero ¿qué es comprender? se pregunta Krishnamurti.
«…¿Cuál es el estado de nuestra mente que comprende? ¿Cuándo dicen, “comprendo” qué significa? La comprensión no es un proceso intelectual, no es el resultado de argumentar, nada tiene que ver con aceptar, negar, condenar. Todo lo contrario, aceptar, rechazar y condenar impiden comprender. De hecho, para comprender es necesario un estado de atención en el cual no intervenga comparación o condena alguna, no se trata de esperar a ver cómo se desarrolla el tema que se investiga para luego estar o no de acuerdo. Más bien toda la opinión, condena o comparación quedan en suspenso, inactivas. Uno simplemente escucha para descubrir con una actitud de investigar, lo cual significa que no empieza desde una conclusión. Así, uno se encuentra en un estado de atención y está realmente escuchando…»2 Ref.KRISHNAMURTI, Jiddu. Darse cuenta. La puerta de la inteligencia. Móstoles (Madrid): Gaia, 2016, p. 16
En consecuencia, la comprensión correcta no consiste en adoptar un enfoque, un criterio, un planteamiento, una perspectiva o una peculiar manera de ver la realidad, formulada como criterio de comprensión, sino más bien de una comprensión integradora, globalizadora, holística y nos atreveríamos a decir que incluso transdisciplinar.
A este tipo de comprensión los budistas la denominan “ser un despierto” que fue la respuesta que dio Buda cuando le preguntaron quién era.
«…Ser un Buda es ser alguien que ha despertado, que ha despertado a la naturaleza de la vida, la muerte, y del mundo en que vive, despierto al cuerpo y a la mente. Así que el propósito de la práctica de meditación, de la tradición budista y de las demás, no es volverse un meditador, o una persona espiritual, o un budista, o unirse a algo. Más bien es comprender esta capacidad que tenemos como humanos de despertar…»3 Ref.KORNFIELD, Jack. El sendero óctuplo. Para el padre de familia. Buenos Aires: Buddha Dharma Education Association Inc. 2005. Disponible en: http://www.acharia.org/downloads/el_sendero_octuplo_para.pdfAcceso: 8 jul. 2023.
Para el conocido monje budista Thich Nhat Hanh, la comprensión o visión correcta consiste en comprender profundamente las “Cuatro nobles verdades” y como estas nos señalan donde hay que situar el origen del sufrimiento al mismo tiempo que ofrecen una salida para la extinción de este. En este sentido, este monje argumenta que cualquier ser humano tiene la capacidad de almacenar en su interior tanto las semillas del sufrimiento como las semillas para enfrentar ese sufrimiento y salir de él:
«…Si siembras maíz, crecerá maíz. Si siembras harina, crecerá harina. Si actúas de una manera sana, serás feliz. Si actúas de una manera insana, estarás regando las semillas del deseo, la ira y la violencia que hay en ti. La Visión Correcta es reconocer qué semillas son sanas y estimularte a regarlas. Esto se denomina el “sentir selectivo” (…) Buda nos aconsejó no dejarnos engañar por lo que percibimos. Buda también enseñó en muchas ocasiones que la mayoría de nuestras percepciones son erróneas, y que gran parte de nuestro sufrimiento surge de percepciones erróneas (…) Nuestras percepciones acarrean en sí mismas todos los errores de la subjetividad. De modo que alabamos, condenamos o nos quejamos según nuestras percepciones. Pero están hechas de nuestras aflicciones: de deseo, ira, ignorancia, visiones erróneas y prejuicios…»4 Ref.HANH, Thich Nhat. El corazón de las enseñanzas de Buda . Barcelona: Planeta, 2018. Edición Kindle.
En el mismo sentido se expresa el reconocido psicoterapeuta y formador espiritual Anthony de Mello cuando afirma que “espiritualidad es despertar” un camino que sin duda exige el reconocimiento del origen de nuestras emociones y el sufrimiento que estas nos generan tanto mental y físico, como en el mundo de nuestras relaciones con los demás:
«…La gente está tan ocupada acusando a los demás, culpando a los demás, culpando a la vida, culpando a la sociedad, culpando a su vecino. Nunca cambiarás. De esa manera continuarás con tu pesadilla, nunca despertarás. Pon este programa en acción miles de veces. a) Identifica la emoción negativa en la que estás; b) entiende que esa emoción está en ti, no en el mundo, no en la realidad externa; c) no la consideres una parte esencial de tu yo; las emociones vienen y van; y, d) entiende que cuando cambias todo cambia…»5 Ref.De MELLO, Anthony. Despierta. Peligros y posibilidades de la realidad. Móstoles (Madrid): Gaia, 2010.
En definitiva, la comprensión o visión correcta consiste en reconocer y comprender que el sufrimiento es una realidad en nuestra vida cuyo origen, crecimiento y desarrollo se encuentra en nuestra voracidad por desear, poseer, acumular, atesorar, adueñarse, llevar razón y controlar todo aquello que alimenta y fortalece nuestro ego. Pero al mismo tiempo consiste también en comprender que existe siempre una salida, una estrategia o una solución para aminorar o eliminar el sufrimiento, y esa estrategia necesariamente pasa por disminuir nuestros deseos.
Por último baste ilustrar este principio con un precioso texto que nos ofrece Anthony de Mello:
«…Imagínate a un grupo de turistas en un autobús. Las cortinillas están echadas, y ellos no pueden ver, oír, tocar u oler absolutamente nada del extraño y exótico país que están atravesando, mientras el guía no deja de hablar, tratando de ofrecerles lo que él considera una vívida descripción de los olores, sonidos y objetos del exterior. Lo único que los turistas experimentarán serán las imágenes que las palabras del guía originen en sus mentes. Supongamos ahora que el autobús se detiene y el guía les indica que salgan, mientras les da una serie de fórmulas acerca de lo que pueden esperar ver y experimentar. Pues bien, la experiencia de los turistas estará contaminada, condicionada y deformada por dichas fórmulas, y ellos percibirán, no la realidad en sí, sino la realidad tal como ha sido filtrada a través de las fórmulas del guía. Mirarán la realidad selectivamente, o bien proyectarán sobre ella sus propias fórmulas, de manera que lo que verán no será la realidad, sino una confirmación de sus fórmulas. ¿Hay alguna forma de saber si lo que estás percibiendo es la realidad? Hay al menos un indicio: si lo que percebes no encaja en ninguna fórmula, ni propia ni ajena; si, sencillamente, no puede expresarse con palabras. Entonces, ¿qué pueden hacer los maestros? Pueden hacerte saber lo que es irreal, pero no pueden mostrarte la realidad; pueden echar abajo tus fórmulas, pero no pueden hacerte ver lo que las fórmulas pretenden reflejar; pueden desenmascarar tu error, pero no pueden ponerte en posesión de la verdad. Pueden, a lo más, apuntar en dirección a la reali¬dad, pero no pueden decirte lo que ven. Tendrás que aventurarte y descubrirlo por ti mismo…»6 Ref.De MELLO, Anthony. Una llamada al amor. Santander: Sal Terrae, 1999, p. 30
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Juan Miguel Batalloso Navas, es Maestro de Educación Primaria y Orientador Escolar jubilado, además de doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad de Sevilla, -España–. Ha ejercido la profesión docente durante 30 años, desarrollando funciones como maestro de escuela, director escolar, orientador de Secundaria y formador de profesores. Ha impartido numerosos cursos de Formación del Profesorado, así como Conferencias en España, Brasil, México, Perú, Chile y Portugal. También ha publicado diversos libros y artículos sobre temas educativos.
Ha sido miembro del Grupo de Investigación ECOTRANSD de la Universidad Católica de Brasilia y pertenece al Consejo Académico Internacional de UNIVERSITAS NUEVA CIVILIZACIÓN, donde ofreció el Curso e-learning: ‘Orientación Educativa y Vocacional’. En la actualidad, casi todo su tiempo libre lo dedica a la lectura, escritura y administración del sitio KRISIS cuya temática general está centrada también en temas educativos y transdisciplinares. Su curriculum completo lo puedes ver AQUÍ
De MELLO, Anthony. Una llamada al amor. Santander: Sal Terrae, 1999, p. 30
One thought on “Emociones: la aportación del budismo (3) La comprensión correcta”
Felicidades Juan Miguel por este pequeño artículo lleno de discernimiento, con las claves necesarias para desactivar el sufrimiento en nuestras vidas. Gracias.
Felicidades Juan Miguel por este pequeño artículo lleno de discernimiento, con las claves necesarias para desactivar el sufrimiento en nuestras vidas. Gracias.