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LA APORTACIÓN DEL BUDISMO (4)
EL NOBLE ÓCTUPLE SENDERO
El pensamiento correcto
Por Juan Miguel Batalloso Navas
Dice Thich Nhat Hanh que:
Así pues el pensamiento correcto está vinculado y se retroalimenta de la visión correcta. La corrección de nuestro pensamiento depende del grado en que seamos capaces de percibir objetivamente la realidad, ya sea exterior a nosotros o la interior que procede de nuestra mente. Y esto en términos de la Psicología Humanista significa abandonar preconcepciones, prejuicios, suposiciones y esos pensamientos que nos producen ansiedad y sufrimiento como los “debería”, “tendría que” “convendría”. Pensamientos que son siempre erróneos y distorsionados en la medida en que intentamos que la realidad se ajuste y acomode a nuestra visión individual de normas y prescripciones. El pensamiento y la intención correcta es aquel o aquella que está libre de prejuicios, determinaciones e influencias ajenas. Aquel que es capaz de identificar la ansiedad, el temor, la incertidumbre, el miedo y aquellas aflicciones que perturban nuestra conciencia. Pero también aquel que no desea hacer daño o causar ningún mal. Por tanto el recto pensamiento y la recta intención conducen a un comportamiento cargado de confianza y amabilidad.
El pensamiento correcto es el que está libre de los influjos del ego y de las interesadas y aviesas intenciones con los demás. Todo pensamiento que comporte sufrimiento ya sea procedente de apegos o aversiones, es por tanto incorrecto. Si no somos capaces de controlar los pensamientos incorrectos, estos al convertirse en hábitos y naturalizarse como una forma personal de ver la realidad, nos conducirán inevitablemente a conductas y comportamientos dañinos y reproductores de sufrimiento tanto en nosotros mismos como en los demás.
Para el monje budista Thich Nhat Hanh hay cuatro prácticas relacionadas con el Pensamiento Correcto (Hanh, 2018, p. 68-70):
- “¿Estás seguro?”: Si en tu camino hay una cuerda y la percibes como una serpiente, surgirá un pensamiento basado en el miedo. Cuanto más errónea sea tu percepción, más incorrectos serán tus pensamientos.
- “¿Qué estoy haciendo”: Cuando tus pensamientos no te arrastren a ninguna otra parte y lo realices todo con plena consciencia, serás feliz y una ayuda para mucha gente.
- “Hola, energía de mis hábitos”: Tendemos a dejarnos llevar por los hábitos, aunque nos causen sufrimiento. La adicción al trabajo es un ejemplo. Pensamos constantemente en el trabajo y no tenemos tiempo ni de respirar. Necesitamos encontrar momentos para contemplar las flores de los cerezos y beber el té conscientemente. Nuestra manera de actuar depende de nuestra manera de pensar, y ésta, a su vez, depende de la energía de nuestros hábitos.
- “La bodhichita”: Nuestra “mente de amor” es el profundo deseo de comprendernos a nosotros mismos para aportar la felicidad a otros muchos seres. Es la fuerza que nos motiva a vivir de modo consciente. Cuando la bodhichita es la base de nuestros pensamientos, todo cuanto hacemos o decimos ayudará a los demás a liberarse. El Pensamiento Correcto engendra también la diligencia o esfuerzo correcto.
Este clásico cuento oriental expresa muy bien el concepto de recto pensamiento e intención:

