Emociones: la aportación del budismo (4) El pensamiento correcto

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El noble óctuple sendero

EMOCIONES:
LA APORTACIÓN DEL BUDISMO (4)

Por Juan Miguel Batalloso Navas

Dice Thich Nhat Hanh que:

«…Los pensamientos son las palabras de nuestra mente. El Pensamiento Correcto hace que nuestras palabras se vuel¬van más claras y beneficiosas. Ya que el pensamiento conduce con frecuencia a la acción, necesitamos el Pensamiento Correcto para que nos conduzca ha¬cia la senda de la Acción Correcta. El Pensamiento Correcto refleja de qué manera son las cosas. El pensamiento incorrecto hace que veamos las cosas «al revés» (viparyasa). Pero practicar el Pensamiento Correcto no es fácil. Nuestra mente piensa a menudo en una cosa mientras el cuerpo está ha¬ciendo otra. La mente y el cuerpo no están unidos. La respiración consciente es un importante vínculo. Cuando nos concentramos en la respiración, uni¬mos el cuerpo y la mente y volvemos a constituir un todo…» 1 Ref.HANH, Thich Nhat. El corazón de las enseñanzas de Buda. Barcelona: Planeta, 2018. Edición Kindle, p. 67

Así pues el pensamiento correcto está vinculado y se retroalimenta de la visión correcta. La corrección de nuestro pensamiento depende del grado en que seamos capaces de percibir objetivamente la realidad, ya sea exterior a nosotros o la interior que procede de nuestra mente. Y esto en términos de la Psicología Humanista significa abandonar preconcepciones, prejuicios, suposiciones y esos pensamientos que nos producen ansiedad y sufrimiento como los “debería”, “tendría que” “convendría”. Pensamientos que son siempre erróneos y distorsionados en la medida en que intentamos que la realidad se ajuste y acomode a nuestra visión individual de normas y prescripciones. El pensamiento y la intención correcta es aquel o aquella que está libre de prejuicios, determinaciones e influencias ajenas. Aquel que es capaz de identificar la ansiedad, el temor, la incertidumbre, el miedo y aquellas aflicciones que perturban nuestra conciencia. Pero también aquel que no desea hacer daño o causar ningún mal. Por tanto el recto pensamiento y la recta intención conducen a un comportamiento cargado de confianza y amabilidad.

El pensamiento correcto es el que está libre de los influjos del ego y de las interesadas y aviesas intenciones con los demás. Todo pensamiento que comporte sufrimiento ya sea procedente de apegos o aversiones, es por tanto incorrecto. Si no somos capaces de controlar los pensamientos incorrectos, estos al convertirse en hábitos y naturalizarse como una forma personal de ver la realidad, nos conducirán inevitablemente a conductas y comportamientos dañinos y reproductores de sufrimiento tanto en nosotros mismos como en los demás.

Para el monje budista Thich Nhat Hanh hay cuatro prácticas relacionadas con el Pensamiento Correcto (Hanh, 2018, p. 68-70):

  1. “¿Estás seguro?”: Si en tu camino hay una cuerda y la percibes como una serpiente, surgirá un pensamiento basado en el miedo. Cuanto más errónea sea tu percepción, más incorrectos serán tus pensamientos.
  2. “¿Qué estoy haciendo”: Cuando tus pensamientos no te arras­tren a ninguna otra parte y lo realices todo con plena consciencia, serás feliz y una ayuda para mucha gente.
  3. “Hola, energía de mis hábitos”: Tendemos a dejarnos llevar por los hábitos, aunque nos causen sufrimiento. La adicción al trabajo es un ejemplo. Pensamos constantemente en el trabajo y no tenemos tiempo ni de respirar. Necesitamos encontrar momentos para con­templar las flores de los cerezos y beber el té conscientemente. Nues­tra manera de actuar depende de nuestra manera de pensar, y ésta, a su vez, depende de la energía de nuestros hábitos.
  4. “La bodhichita”: Nuestra “mente de amor” es el profundo deseo de comprendernos a nosotros mismos para aportar la felicidad a otros muchos seres. Es la fuerza que nos motiva a vivir de modo cons­ciente. Cuando la bodhichita es la base de nuestros pensamientos, todo cuanto hacemos o decimos ayudará a los demás a liberarse. El Pensamiento Correcto engendra también la diligencia o esfuerzo co­rrecto.

Este clásico cuento oriental expresa muy bien el concepto de recto pensamiento e intención:

«…Al llegar a la orilla de un río, dos monjes peregrinos vieron a una joven muy bien vestida que no sabía qué hacer porque el río bajaba crecido y no quería mojarse la ropa. Uno de los monjes cargó sin más con ella y al llegar al otro lado la dejó en el suelo. Los dos monjes siguieron su camino. Después de un rato, el otro monje dijo bruscamente “no puede estar bien tocar a una mujer, tener contacto estrecho con mujeres va contra nuestros votos. ¿Cómo puedes infringir los preceptos monacales?” El monje, que había transportado a la joven no decía nada, pero al final, en vista de que su compañero no se cansaba de perorar sobre lo mismo, comentó: “Yo ya la he dejado en el río, pero tú aún la llevas encima…»2 Ref.CALLE, Ramiro y VÁZQUEZ, Sebastián (Comp.) Los 120 mejores cuentos de las tradiciones espirituales de oriente. Madrid: Edaf, 1999, p. 24
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