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LA ALEGRÍA (13)
Rectos medios de vida
Por Juan Miguel Batalloso Navas
Es indudable que tanto el tipo de actividad profesional y laboral que realizamos para satisfacer nuestras necesidades básicas y sobrevivir, así como el modo en que la desempeñamos, necesariamente tiene que ser coherente con nuestros valores y motivaciones. No en vano la jornada diaria de cada ser humano se compone de trabajo, descanso y cuidados o tareas domésticas y por tanto, quien tiene la suerte de tener un trabajo para poder sobrevivir materialmente, dedica a él, prácticamente, la tercera parte de su vida.
Buscarse la vida de un modo correcto, evidentemente, no puede consistir en robar; obtener favoritismo y privilegios o realizar actividades productoras de muerte y destrucción. No obstante, hay que señalar también, que desde que apareció el capitalismo y la fuerza de trabajo se convirtió en una mercancía más del mercado capitalista, las personas no somos libres para elegir una actividad laboral, cuando además, existe siempre un ejército de desempleados que son utilizados para regular el precio o el salario de los trabajadores.
Estamos pues inmersos en un ciclo infernal promovido por la avidez y el ansia de unos pocos que son objetivamente los propietarios de los medios de producción que al influir en el poder político determinan no solo lo que debe ser o no producido, sino también como deben ser los salarios y las condiciones laborales. Se trata pues de un tema muy complejo que inevitablemente se produce y reproduce en un marco social y político de ofensiva contra los derechos de los trabajadores y también de defensa de estos. Hoy día, aunque muchos individuos tengan el poder de elegir su profesión, su elección está por lo general condicionada por el mercado laboral y las posibilidades de ejercer dicha profesión. Pero al mismo tiempo, son innumerables las ocasiones en que profesión y ocupación laboral no solo no coinciden, sino que incluso la ocupación por lo general se ejerce como una sobrecualificación, es decir, se trabaja en ocupaciones que no requieren las capacidades y competencias adquiridas con la titulación profesional. En suma, los individuos no tenemos el poder de elegir nuestra ocupación ya que estamos sometidos, lo queramos o no, a las leyes del mercado laboral.
Sin embargo, a pesar de todas las dificultades y limitaciones que comporta el derecho al trabajo, está claro que, para trabajar diariamente en una ocupación o profesión determinada, es necesario que exista una correspondencia entre lo que hacemos y lo que sentimos al hacerlo. Así, si en nuestro trabajo nos sentimos a gusto, motivados y de alguna manera disfrutamos al realizarlo evidentemente vendrán a nuestro interior experiencias de alegría, bienestar emocional e incluso de autorrealización. No obstante, hay que decir también, que, aunque en estos tiempos muchas empresas se han dado cuenta de la necesidad de que los trabajadores tengan un ambiente, un clima y unas condiciones laborales que garanticen un ambiente laboral de bienestar social, esa supuesta bondad o comprensión empresarial no es una finalidad sino un simple medio. Se trata de aumentar la eficacia y la eficiencia de la producción que antigua y también actualmente se hace mediante el trabajo en cadena y a destajo, si bien ahora existen otros procedimientos como las primas, la promoción profesional, etc. Con esto quiero decir que, en el fondo, al capitalismo le da exactamente igual que seamos o no alegres y felices con nuestra ocupación, lo que quiere realmente es que la maquinaria funcione y maximice beneficios.
En cualquier caso, creo convencido y lo digo por propia experiencia, que cuando una persona disfruta con su trabajo o profesión e incluso se motiva cuando encuentra y resuelve dificultades, puede decirse que ha encontrado una fuente de alegría y satisfacción permanente, aunque esto es algo que no cae del cielo, como tampoco se presenta de pronto, sino que necesita de tiempo y abundantes experiencias. Así pues, encontrar, disponer y realizar un trabajo en el que nos sintamos plenamente libres, autónomos, autocompetentes y realizados individual y socialmente, será indudablemente una fuente permanente de satisfacciones y alegrías, independiente de que se presenten o no dificultades y problemas.
En este punto, el maestro budista Thich Nhat Hann nos dice:
Continuará…
Juan Miguel Batalloso Navas, es Maestro de Educación Primaria y Orientador Escolar jubilado, además de doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad de Sevilla, -España–.
Ha ejercido la profesión docente durante 30 años, desarrollando funciones como maestro de escuela, director escolar, orientador de Secundaria y formador de profesores.
Ha impartido numerosos cursos de Formación del Profesorado, así como Conferencias en España, Brasil, México, Perú, Chile y Portugal. También ha publicado diversos libros y artículos sobre temas educativos.
Ha sido miembro del Grupo de Investigación ECOTRANSD de la Universidad Católica de Brasilia y pertenece al Consejo Académico Internacional de UNIVERSITAS NUEVA CIVILIZACIÓN, donde ofreció el Curso e-learning: ‘Orientación Educativa y Vocacional’.
En la actualidad, casi todo su tiempo libre lo dedica a la lectura, escritura y administración del sitio KRISIS cuya temática general está centrada también en temas educativos y transdisciplinares. Su curriculum completo lo puedes ver AQUÍ
Referencia
Es fundamental que la alegría y el bienestar personal se fundamenten en pensar, decidir y actuar en coherencia con nuestros valores.
Me siento orgulloso de haber realizado a gusto mi trabajo como maestro.