La condición humana actual (6). Normosis patriarcal

Tmp. máx. lect.: 7 min.

La condición humana actual (6)
NORMOSIS PATRIARCAL

Por Juan Miguel Batalloso Navas

La «normosis», en palabras de Pierre Weil puede ser definida como:

«…el conjunto de normas, conceptos, valores, estereotipos, hábitos de pensar o de actuar, que son aprobados por consenso o por la mayoría de una determinada sociedad y que provocan sufrimiento, dolencia y muerte: algo patogénico y letal, ejecutado sin que sus autores y actores tengan conciencia de su naturaleza patológica.» 1 Ref.WEIL, Pierre; LELOUP, Jean Y.; CREMA, Roberto. Normose. A patología da normalidade. Campinas: Verus, 2003, p. 22

Se trata de un tipo especial de neurosis cuya sociogénesis hay que situarla en aquellos principios, valores y normas que se nos ofrecen y presentan como completamente naturales y normales, pero que en realidad no lo son, ya que responden a una determinada cosmovisión y a un determinado modo de producción, como son los que sustentan el paradigma civilizatorio dominante mercantil y patriarcal, cuya expresión caracterológica se concreta en el modo de tener y el modo de hacer como nos indica Fromm.

Para Pierre Weil, pueden diferenciarse al menos dos tipos de normosis, las normosis generales y las específicas. Las primeras son aquellas que nos pueden llevar a la autodestrucción e incluso al suicidio individual y colectivo. Según Weil, el origen más remoto se encuentra en la cultura del patriarcado que niega e invisibiliza lo femenino, reprimiendo la afectividad y aquellos valores que fundamentan y sostienen la ética del cuidado. No obstante, creemos con Erich Fromm, que las psicosociopatías de la modernidad se alimentan también y sobre todo del paradigma civilizatorio industrial y mercantil, que es al mismo tiempo patriarcal 2 Ref.FROMM, Erich. Psicoanálisis de la sociedad contemporánea. México DF: Fondo de Cultura Económica, 1964. p.71-175.

La normosis de origen patriarcal se produce como consecuencia de la aceptación como natural la irracional creencia de una supuesta superioridad de los hombres frente a las mujeres, creencia incrustada en nuestras sociedades y en nuestras mentes que hace posible la existencia de machismo, sexismo, androcentrismo, misoginia, homofobia o sencillamente desprecio, marginación, infravaloración y naturalización de la discriminación de las mujeres y de lo femenino.

Lo más grave del patriarcado, no reside únicamente en el hecho de dar racionalidad y legitimidad a costumbres y tradiciones sexistas fundando así todos los valores y costumbres de un sistema social, sino en haber quedado instalado en nuestras mentes como una forma natural de discurrir y un hábito normal de comportamiento. Es así como aceptamos como natural la invisibilización de las mujeres; su encasillamiento en determinados perfiles y actividades laborales; su marginación de los puestos de responsabilidad y poder; su discriminación en relación a los costosos esfuerzos que tienen que realizar para desarrollar sus carreras profesionales; sus múltiples trabajos de madres, esposas, hijas, amas de casa y profesionales o su situación generalmente subordinada, secundaria y/o dependiente de los hombres. Y esta situación obviamente es patogénica en cuanto que genera racionalizaciones, autoculpabilizaciones, estrés, ansiedad, autodesprecio, miedos de diverso tipo, victimización, mecanismos de defensa y escape, etc. pero también porque producen daño físico y psíquico e incluso la muerte como consecuencia de la llamada violencia de género, que es en realidad una violencia machista de los hombres sobre las mujeres.

El patriarcado y en general el dominio masculino es la expresión del desprecio de lo emocional frente a la exclusividad y la sobrevaloración de lo racional, o también el predominio de la conquista y la explotación sobre el cultivo y sobre el cuidado, o de la agresión sobre la ternura, pero también de la competencia sobre la colaboración.  La cultura patriarcal es aquella que:

«…valora la guerra, la competencia, la lucha, las jerarquías, la autoridad, el poder, la procreación, el crecimiento, la apropiación de los recursos y la justificación racional del control y de la dominación de los otros a través de la apropiación de la verdad.» 3 Ref.MATURANA R., Humberto; VERDEN Z., Gerda. Amor y juego. Fundamentos olvidados de lo humano. Desde el patriarcado a la democracia. Providencia (Chile): J.C. Sáez, 2003, p. 36

En una sociedad determinada, las mentes de los individuos padecen de normosis en la medida en que los estereotipos, prejuicios, supuestos y dogmas interiorizados de la cultura patriarcal generan, legitiman y reproducen las relaciones de dominio-sumisión y de paternalismo-dependencia, obstaculizando así la posibilidad de establecer vínculos y relaciones cooperativas, solidarias y fraternales. La mente patriarcal es aquella que incapacita a las personas para establecer relaciones maduras e interdependientes basadas en el amor libre e incondicional, haciéndolas en mayor o en menor medida esclavas de dependencias afectivas y de obsesiones compulsivas de carácter sadomasoquista, ya sea mediante la imposición violenta o pacífica, directa o indirecta, de supuestos poderes absolutos divinizados, o mediante la obediencia ciega y el conformismo.

Es a partir de la cultura patriarcal como puede entenderse también la denominada por Roberto Crema la “normosis del cientifismo” que ignora la vinculación y complejidad de los fenómenos reduciéndolos a dualidades de variables discretas y separando ciencia de conciencia, oscureciendo y/o negando los espacios en donde surgen y se alimentan los valores éticos, espacios que no son otros que los espacios del corazón. 4 Ref.Weil; Leloup; Crema, 2003, p. 47-52. Es la cultura patriarcal la que ha colonizado nuestras mentes para hacernos creer que debemos rendir eterno culto y devoción a las funciones del pensamiento y la razón, convirtiendo así la ciencia, la tecnología y el mercado en los nuevos dioses de nuestro tiempo. Pero además, fanatismo, sectarismo, dogmatismo, fascismo, estalinismo y todas las variadas formas de autoritarismo y dependencia en nuestras relaciones sociales, tienen su origen también en la mente patriarcal, una mente que se caracteriza por:

«… el predominio la razón sobre el amor y el sano instinto y por la ruptura del equilibrio entre el amor instintivo, orientado al goce, el amor bondadoso y empático orientado hacia el prójimo y el amor-reverencia, cuya expresión ordinaria es el aprecio y su forma máxima la adoración…»5 Ref.NARANJO, Claudio. Sanar la civilización. Vitoria-Gasteiz: La Llave, 2009, p. 81

Por último, no me resisto a decir que uno de lo ejemplos más claros y nítidos de normosis patriarcal es el que representa la estructura jerárquica de la Iglesia católica, no solo porque imposibilita el acceso a al poder de la organización a las mujeres, sino sobre todo porque contamina, intoxica, legitima y reproduce ideológica y socialmente la supuesta “naturalidad” del patriarcado destinando a las mujeres a tareas menores y marginales. Una reproducción que ha venido realizando a lo largo de los siglos y contraviniendo el mensaje original de Jesús “el hijo del carpintero”. En este sentido, resulta sorprendente y enormemente perjudicial que la Iglesia católica siga manteniendo esa jerarquía patriarcal a estas alturas del siglo XXI.

Juan Miguel Batalloso Navas.
Camas (Sevilla) a 17 de enero de 2024



Juan Miguel Batalloso Navas, es Maestro de Educación Primaria y Orientador Escolar jubilado, además de doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad de Sevilla, -España–.
Ha ejercido la profesión docente durante 30 años, desarrollando funciones como maestro de escuela, director escolar, orientador de Secundaria y formador de profesores.
Ha impartido numerosos cursos de Formación del Profesorado, así como Conferencias en España, Brasil, México, Perú, Chile y Portugal. También ha publicado diversos libros y artículos sobre temas educativos.
Ha sido miembro del Grupo de Investigación ECOTRANSD de la Universidad Católica de Brasilia y pertenece al Consejo Académico Internacional de UNIVERSITAS NUEVA CIVILIZACIÓN, donde ofreció el Curso e-learning: ‘Orientación Educativa y Vocacional’.
En la actualidad, casi todo su tiempo libre lo dedica a la lectura, escritura y administración del sitio KRISIS cuya temática general está centrada también en temas educativos y transdisciplinares. Su curriculum completo lo puedes ver AQUÍ

Referencia[+]

2 thoughts on “La condición humana actual (6). Normosis patriarcal

  1. Estoy totalmente de acuerdo que en nuestra sociedad abundan formas de pensar y de actuar que se han impuesto como normales, cuando no lo son porque generan sufrimiento, malestar , enfermedades mentales o marginación.
    Es evidente que la normosis de origen patriarcal acepta como natural y normal la superioridad de los hombres frente a las mujeres, creando mucho daño a las mujeres. Esa y otras formas de pensar y actuar, al ser consideradas normales ,cuesta mucho erradicarlas. Las normosis son una manipulación nefasta de la naturaleza humana porque manipulan nuestros valores naturales. Solo un pensamiento crítico que sea capaz de cuestionar esos pseudovalores puede librarse de ellos, aunque no resulta nada fácil.
    Respecto al sobrevalorado patriarcado de la Iglesia, mucho me indigna que la Iglesia mantenga con ahínco la misoginia (odio a las mujeres), situándose al margen del Evangelio y de una sociedad que avanza , aunque menos de lo esperado, hacia una plena igualdad entre hombres y mujeres. De ese modo, lo único que hace la Iglesia es mostrar ante creyentes y no creyentes que el patriarcado es honroso , cuando lo cierto es que avala el desprecio y la marginación de las mujeres.

    1. Muchísimas gracias por todos tus comentarios, José. Verdaderamente, no solo son excelentes contribuciones complementarias a las reflexiones que ofrezco, sino que además me animan a mucho a seguir exponiendo por aquí mis ideas y textos, que de seguro alguien recogerá, Un abrazo fuerte, querido.

Me encantaría que hicieras un comentario. Muchas gracias.

Descubre más desde KRISIS

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo