LA IGLESIA NO ES SOLO LA JERAQUÍA

          

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Por Antonio Moreno de la Fuente

Los medios de comunicación al darnos la noticia sobre el escándalo de las inmatriculaciones, lo atribuyen ordinariamente a la Iglesia católica. «El dantesco escándalo de las inmatriculaciones de la Iglesia católica española«, titula Juan Celdrán Navarro su artículo, publicado en La Opinión de Murcia. Y puede decirse, pues claro, ¿quién lo ha hecho si no?…Yo me permito, sin embargo, matizar de que no ha sido la Iglesia católica quien ha originado este dantesco escándalo, sino los dirigentes de la Iglesia, la jerarquía, los representantes de ella. ¿Recuerdan Uds. el slogan: «Hacienda somos todos«? Hoy sabemos que tal slogan no era verdad. Hacienda es el Ministerio como parte del Estado, nosotros los Contribuyentes somos los pagadores, no los administradores del dinero recogido por los impuestos.

Lo mismo ocurre en la Iglesia, como en los partidos políticos. Los dirigentes, los que mandan, no se identifican con todo el partido, ni con toda la Iglesia. Los representarán, por ser elegidos, pero el colectivo de los afiliados es diverso y puede opinar de modo distinto a sus dirigentes. Lo mismo ocurre
en la Iglesia católica. Hasta ahora se ha identificado a la Iglesia con la jerarquía, pero a partir del Concilio Vaticano II, la jerarquía no es la Iglesia. Iglesia somos todos los bautizados en ella (LG c.2). La jerarquía es una parte, una sección de la Iglesia, la podemos llamar Iglesia jerárquica, pero además de ella, existe la inmensa mayoría de los fieles, que no son jerarquía y que podemos denominarla como Iglesia popular.

El termino de “Iglesia popular” o “Iglesia del pueblo”, lo adoptan las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs) de Brasil y lo admite, no sin dificultades, la III Conferencia del CELAM celebrada en Puebla (México) el 28 de enero de 1979, al entenderlo “como una Iglesia que busca encarnarse en los medios populares del continente y que, por lo mismo surge de la respuesta de fe que esos grupos den al Señor” 1 Ref.La evangelización en el presente y en el futuro de América Latina, II parte, cap.I. nº 263. Disponible
en: https://www.celam.org/documentos/Documento_Conclusivo_Puebla.pdf. El documento está después
de la Homilía del Papa en el Seminario Palafoxiano de Puebla.

El Papa Juan Pablo II, dada su mentalidad jurídica-conservadora, fue acérrimo enemigo de este término, haciéndose patente en dos ocasiones. La primera en su primer viaje a Nicaragua, el 4 de marzo de 1983, en el que, además de la histórica reprimenda a Ernesto Cardenal en el Aeropuerto 2 Ref.DELGADO, Juan Carlos. La histórica bronca de Juan Pablo II a Ernesto Cardenal. En ABC 04-03-2020. Disponible en: https://www.abc.es/cultura/abci-historica-bronca-entre-ernesto-cardenal-y-papa-juanpablo-costo-supension-como-sacerdote-202003021141_noticia.html, en su homilía de la Misa celebrada en Managua 3 Ref.JUAN PABLO II. Santa Misa en Managua. Homilía del Santo Padre Juan Pablo II. Viernes 4 de marzo de En Viaje Apostólico a América central, nº 5. Disponible en: https://www.vatican.va/content/john-paul- ii/es/homilies/1983/documents/hf_jp-ii_hom_19830304_managua.html .Consulta 08-01-2022 refiriéndose a la unidad de la Iglesia, manifestó su oposición a esa Iglesia popular:

Una Iglesia dividida, en efecto, como ya decía en mi carta a vuestros obispos, no podrá cumplir su misión “de sacramento, es decir, señal e instrumento de unidad en el país”. Por ello alertaba allí sobre “lo absurdo y peligroso que es imaginarse cómo al lado ―por no decir contra ― de la Iglesia construida en torno al obispo, otra Iglesia concebida sólo como “carismática” y no institucional, “nueva” y no tradicional, alternativa y, como se preconiza últimamente, una “Iglesia popular”. (la negrita es mía).

Palabras que repitió en la Homilía tenida en el Estadio Olímpico de Santo Domingo, el viernes 12 de octubre de 1984, con motivo de su viaje apostólico a Zaragoza, Sto Domingo y Puerto Rico:4 Ref.Juan Pablo II. Homilía del Santo Padre Juan Pablo II. Estadio Olímpico de Sto Domingo. Viernes 12 de octubre de 1984. En Viaje apostólico a Zaragoza, Sto Domingo y Puerto Rico, III,2.

“América Latina (enfatizó) resiste “la tentación de lo que puede debilitar la comunión en la Iglesia como sacramento de unidad y salvación; sea de quienes ideologizan y pretenden construir una “Iglesia popular” que no es la de Cristo…

En estas manifestaciones, Juan Pablo II insiste aún en una eclesiología jurídica, basada en la exclusiva unidad que opera el magisterio jerárquico del papa, de los obispos y sacerdotes, lejos aún, a mi entender, de la eclesiología expuesta por el Vaticano II, en donde el pueblo de Dios participa también del magisterio de Cristo (LG 31), no oponiéndose, sino realizando también con su propio carisma el sacramento de la unidad de la Iglesia.

Posteriormente, el obispo emérito Monseñor Pedro Casaldáliga asume claramente esta
distinción, cuando afirma:5 Ref.CASALDÁLIGA, Pedro. Opción por los pobres y espiritualidad. En VIGIL, José Mª. (Coordinador). La opción por los pobres. Santander: Sal Terrae, 1991, p. 53.

“Si decimos «Iglesia jerárquica», con más razón podemos decir «Iglesia popular». Por dos motivos: la Iglesia «tiene» jerarquía, pero «es» pueblo, pueblo de Dios. La jerarquía es minoritaria en la Iglesia, es servicio a la Iglesia y, a partir de la Iglesia, al mundo. Mientras que el pueblo, ese pueblo de Dios, es la inmensa mayoría.
Por otra parte, hablar de Iglesia popular significa hablar de una «Iglesia en la base», donde están los pobres. Una Iglesia en el lugar donde se puso Jesús. Una Iglesia en el pueblo que se reconoce, que recobra su identidad, que asume su proceso”
.

Según el obispo Casaldáliga, dos acepciones pueden tener dicho término. La primera, que la denominamos jurídica, se refiere a que en la Iglesia como pueblo de Dios, existen dos secciones: la Iglesia jerárquica y la inmensa mayoría del pueblo, que denomina lglesia popular. El Vaticano II llamó “los laicos” a esa inmensa mayoría del pueblo cristiano, definiéndolos en la LG, tanto en su sentido negativo, es decir, como miembros del pueblo de Dios que no están ordenados, ni pertenecen al estado religioso y en su sentido positivo, es decir, “quienes por su bautismo participan, a su modo de la función sacerdotal, profética y real de Cristo, ejercen en la Iglesia y en el mundo la misión de todo el pueblo cristiano en la parte que a ellos corresponde” (LG 31, 35-36). El Concilio, por tanto, reconoce al pueblo cristiano, a los bautizados laicos y no ordenados ni religiosos, las tres funciones de Cristo y, por tanto, el derecho a opinar, tanto acerca de los asuntos espirituales como de los temporales, de los que son competentes.

La segunda acepción tiene un significado teológico, según el cual la Iglesia popular es «la Iglesia que nace del pueblo por el Espíritu Santo» (CEBs brasileñas), que surge de la respuesta de fe que esos grupos den al Señor (Puebla) y al mismo tiempo es “la Iglesia en la base”, según lo afirma Casaldáliga, donde están los pobres, la Iglesia en donde se puso Jesús. Ahora bien, la denominación «de base”, se refiere a una premisa fundamental de la teología bíblica: Dios está en la base. El “gran espacio teofánico” son los pobres, los hambrientos, los explotados, los presos, los oprimidos, los pequeños6 Ref.GONZÁLEZ RUIZ,José Mª. Sínodo, antisínodo, contestatarios. En Cristianos Solidarios de España. Abril 1970. Apéndice nº 1, pag. 21.

En este sentido teológico, toda la iglesia, jerarquía y pueblo, debe estar en la base del pueblo, con los pobres, los oprimidos, los pequeños. Si todo bautizado, sea jerarquía o laico, asume ese proceso y cumple este segundo sentido, entonces se constituyen propiamente en la Iglesia popular, en una Iglesia que recobra su identidad.

Ahora bien, sabemos dónde se encuentra a la Iglesia jerarquía ¿pero dónde está esa Iglesia popular (IP)? Según el Vaticano II, la Iglesia popular son todas las legitimas reuniones locales de los fieles, que están dispersas por todo el mundo, como Iglesias particulares y todas unidas forman la Iglesia universal, con el obispo de Roma a la cabeza. Según el Códido de Derecho canónico, esta Iglesia popular, puede estar
reconocida como Asociación de fieles dependientes del obispo ( cc. 298 – 329), como las Cofradías, hermandades etc., pero puede estar organizada como parte del pueblo cristiano (LG 31), pero sin dependencia directa del obispo.

Y así como asociaciones o colectivos autónomos están coordinadas en Redes Cristianas unas 200 colectivos cristianos 7 Ref.Disponible en Redes Cristianas, entre ellos: la Asociación de teólogas y teólogos Juan XXIII; Católicas por el derecho a decidir: Comunidades Cristianas CEMI, Comunidades Cristianas de Base; Comunidades Cristianas Populares; Coordinadora de Creentes galegos etc.,etc. Colectivos autónomos que, como legitimas reuniones locales de los fieles, se sienten Iglesias populares particulares y que podrán o no depender del obispo, pero siempre le reconocerán como su Pastor, aunque difieran en algunas cuestiones, diferencias que no romperán la unidad de la Iglesia.

La actuación de estas Iglesias populares particulares se suele reflejar, por una parte, en la web citada de Redes cristianas, en Atrio, en Fe Adulta etc y también en los numerosos enlaces a los que dicha web nos remite, tanto referente a diversos medios de comunicación afines, de los que destacamos la Revista Utopia, la Revista de los cristianos de base. También son dignos de mención otros enlaces internacionales, a los que nos remite la web de Redes Cristianas.

ANTONIO MORENO DE LA FUENTE nació en Villalba del Rey (Cuenca), en el año 1935, pero toda su vida ha transcurrido en Andalucía. Tras sus estudios de Teología en la Universidad Franciscana de Roma (Italia), fue profesor en el Seminario Mayor Franciscano de Chipiona y en el Centro Teológico de Sevilla.
Obtuvo el Título de Diplomado en Enfermería por la Universidad de Sevilla e ingresó por oposición en el Cuerpo de Ayudantes de Archivos, Bibliotecas y Museos de la Universidad de Sevilla, jubilándose como jefe de información bibliográfica médica en la Biblioteca de la Facultad de Medicina de Sevilla en el año 2002.
      Como profesional ha publicado diversos libros y numerosos artículos sobre biblioteconomía, historia eclesiástica e historia local de Sevilla. Pero lo que atraviesa de forma más destacable y significativa la trayectoria personal de Antonio es sin duda su radical, firme y permanente compromiso humano, social, político y cristiano con los sectores sociales más vulnerables y marginados.
      Ha sido y sigue siendo miembro de las Comunidades Cristianas Populares de Sevilla y toda su trayectoria de militancia social, política y cristiana arranca a partir de los principios, valores y elaboraciones del Concilio Vaticano II para desembocar finalmente en los planteamientos de la Teología de la Liberación.
      Ha escrito numerosos artículos en revistas web de contenido social, cristiano y liberador, como son Atrio, Redes Cristianas o Fe Adulta y en los que defiende tanto la necesidad de un Estado Laico como la extensión y aplicación de la Renta Básica Universal. Actualmente tiene un Blog personal titulado con su propio nombre en el que cada cierto tiempo escribe reflexiones de actualidad social y política.
      Antonio es también una persona que estado ligada a Camas (Sevilla) desde los primeros años setenta del pasado siglo, en los que mantuvo estrechos lazos de fraternidad y colaboración con la Comunidad Salesiana de Buen Aire. Además ha estado muy en contacto con destacados militantes cristianos de Camas, como Antonio Suárez, Fernando Camacho y Lorenzo Rastrero.
      Este artículo ha sido publicado por Redes Cristianas el pasado, 5 de febrero del presente año 2022. Así pues, solo me queda ya agradecer de todo corazón a Antonio por autorizarnos a recoger aquí algunos de sus trabajos, así como su cooperación y apoyo a Krisis

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