Libros que marcan (10): HACIA UNA ESPIRITUALIDAD LIBERADORA (2)

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Libro HACIA UNA ESPIRITUALIDAD LIBERADORA

Libros que marcan (10)
HACIA UNA ESPIRITUALIDAD LIBERADORA (2)

Por Juan Miguel Baltalloso Navas

El segundo capítulo de este para mí impresionante y trascendental libro, Juan José Tamayo se dedica a estudiar en profundidad la espiritualidad como una dimensión fundamental del cristianismo. Para ello comienza analizando los cambios que se han sucedido históricamente en la espiritualidad cristiana, para finalmente llegar a la conclusión de que:

“…En el siglo XXI, en plena crisis civilizatoria provocada por un neoliberalismo rampante —el neoimperialismo colonizador y la exclusión social y cultural—, la espiritualidad tiene una nueva faz: la de la resistencia frente a la globalización neoliberal. Resistencia liderada por los movimientos sociales en los que participan numerosos colectivos y personas vinculados a diferentes tradiciones religiosas bajo el imperativo ético de la opción por las personas más vulnerables, las clases sociales explotadas, los sectores empobrecidos y los pueblos oprimidos sin recursos, con la mirada puesta en la utopía de otro mundo posible. Es en ese contexto donde se pretende vivir la «santidad política»…”

En el segundo apartado de este segundo capítulo titulado “El seguimiento de Jesús y su praxis liberadora: guía de la espiritualidad cristiana” Tamayo nos ofrece, efectivamente, una “guía” para entender el mensaje liberador de Jesús, al que me gusta siempre denominar como “El hijo del carpintero” sin más atributos o añadidos que a lo largo de la historia han desvirtuado, distorsionado e incluso traicionado su mensaje original. En este sentido, nuestro autor nos dice que el cristianismo liberador bebe de las fuentes originales de Jesús, que se caracterizan por:

  • Vida itinerante: Quienes optan por ese estilo de vida tienen que afrontar muchos riesgos: chocan con la hostilidad del ambiente, incluso de la propia familia, se ven sometidos a persecuciones, acusaciones ante los tribunales por inadaptación, subversión y transgresión del orden establecido y de la moral convencional, tienen que soportar odios, torturas o expulsión de los lugares que visitan (Mt 10,16ss) y ponen su vida en peligro.

  • Ética a-familiar radical: cambio en la concepción de la familia y del parentesco, no definidos por los lazos de la sangre y de la carne, sino por la formación de una comunidad de iguales, la escucha y la puesta en práctica de la palabra de Dios y la tarea común de anunciar su reino a las personas y a los colectivos empobrecidos como Buena Noticia de liberación.

  • Liberación de las estructuras patriarcales: La opción por los pobres y la liberación de las estructuras patriarcales no son incompatibles. Todo lo contrario: son dos dimensiones fundamentales, complementarias e inseparables de la liberación que anuncia y en la medida de lo posible hace realidad Jesús de Nazaret con hechos y palabras, es decir, con el ejemplo de vida. La ausencia de una de esas dimensiones constituiría una grave mutilación del proyecto liberador jesuánico.

  • Incompatibilidad entre Dios y el dinero: Esa incompatibilidad ha sido transgredida, y con escándalo público, en la Iglesia católica española. Tres ejemplos de ayer y de hoy lo confirman. Uno fue el caso de Gescartera, que consistió en la colocación del dinero de la Iglesia en bolsa, un dinero cuyos principales destinatarios eran los pobres. Otro fue la prima de jubilación millonaria que se aplicó el sacerdote y canónigo cordobés Miguel Castillejos, presidente de CajaSur. El tercer ejemplo son las inmatriculaciones por parte de la jerarquía católica de 100.000 bienes, muchos de los cuales pertenecen al pueblo. Los tres ejemplos demuestran que dicha jerarquía está instalada en el neoliberalismo.

  • Hospitalidad y comesalía: Jesús y sus seguidores no piden limosna, porque no son mendigos, ni sueldo por el anuncio del reino de Dios, porque este debe ser gratuito, ni que se hagan obras de caridad con ellos, porque no son personas imposibilitadas. Lo que piden es la práctica de la mesa compartida, de la comensalía, que se sitúa en el ideal de una comunidad igualitaria donde se comparten los recursos materiales y espirituales.

  • Amor al prójimo, amor al enemigo: Para llegar a amar a los enemigos, a los extranjeros o a los pecadores y las pecadoras es necesario reconocerlos como personas con los mismos derechos y condiciones de igualdad que nosotros y renunciar a todo tipo de discriminación. Todos los seres humanos somos iguales en dignidad y derechos. Así lo vive y lo formula Jesús, hasta convertirse en el fundamento de su vida y en la base del ethos del movimiento de seguidores. Los enemigos, los extranjeros, los pecadores, objeto de rechazo y de exclusión, se tornan sujetos. Sin el reconocimiento de la subjetividad de las otras personas no es posible el amor.

  • Humildad y renuncia al propio estatus: La combinación de los valores de la humildad y del amor al prójimo es donde aparece la estructura fundamental y la novedad del ethos cristiano primitivo.En la humildad se trascienden los límites del estatus entre arriba y abajo, superiores e inferiores, y se allanan las relaciones marcadas por la verticalidad; en el amor al prójimo se trascienden los límites fijados entre grupo interno y grupo externo y se establecen relaciones sociales horizontales, y no de dependencia o sumisión.
  • Obediencia a la autoridad de las víctimas: El cristianismo perdió sensibilidad hacia el sufrimiento y transformó el problema de la justicia en favor de los empobrecidos y de quienes sufren en el problema de la redención de los culpables. Dejó de ser una ética sensible al sufrimiento y se convirtió en la moral del pecado individual y de la culpa. Su atención no se dirigió al sufrimiento de las víctimas, sino al mal inferido a Dios por los pecados de la humanidad.

  • Actitud crítica frente al poder: La crucifixión se aplicaba a rebeldes que habían cometido delitos políticos contra el poder imperial. Jesús fue acusado de alterar el orden público y de soliviantar a las masas. La causa mortis fue haberse arrogado la realeza de Israel, algo que el poder ocupante consideraba subversivo, un pecado de lesa romanidad que se condenaba con la crucifixión. Jesús mantuvo choques, directos e indirectos, con las autoridades políticas. Conflictiva fue su relación con Herodes Antipas, quien relacionaba a Jesús con Juan el Bautista y al movimiento de aquel con el de este. Herodes temía que el pueblo, movilizado por el Bautista, se levantara contra él. Por eso mandó ejecutarlo. El mismo temor sentía hacia Jesús, a quien le llegó un recado de que abandonara el territorio de Tiberíades porque Herodes quería matarlo (Lc 13,31). Pero Jesús no se plegó ante la amenaza herodiana, sino que la encaró llamando al rey «don nadie» (Lc 13,32), mientras proseguía su camino y su actividad liberadora.

  • Dimensión social y comunitaria del seguimiento de Jesús:La espiritualidad del seguimiento de Jesús no puede quedar encerrada en los estrechos muros de las instituciones eclesiásticas, sean estas congregaciones religiosas, diócesis, parroquias, ni siquiera en las cálidas relaciones que se dan entre los miembros de las comunidades de base, de las comunidades religiosas o de otros grupos eclesiales. El seguimiento de Jesús es algo para realizar y practicar en la sociedad secular, en un mundo donde el cristianismo ya no es relevante.En una sociedad y un cristianismo como los actuales, marcados por fuertes tendencias individualistas, la exigencia del seguimiento de Jesús es reconstruir la comunidad, es decir, el tejido social, comunitario, de base, en los distintos niveles de la sociedad y en las iglesias cristianas. En una sociedad y un cristianismo instalados en el consumo, la dimensión comunitaria del seguimiento de Jesús debe traducirse y vivirse como austeridad compartida. En un mundo roto por las guerras, la exigencia del seguimiento de Jesús es el trabajo por la reconciliación y la reconstrucción de la convivencia desde las bases de la justicia. En un mundo armado hasta los dientes, donde la violencia campa por doquier en todos los niveles de la vida: violencia callejera, juvenil, estructural, de género, etc., la exigencia del seguimiento de Jesús no es la inactividad, pero tampoco echar más leña al fuego, sino la no violencia activa en la senda de los grandes líderes religiosos: Confucio, Lao-Tsé, Zaratustra, Jesús de Nazaret, Francisco de Asís, Ibn Arabi, Gandhi, Teresa de Calcuta, Martin Luther King, Hélder Câmara, Óscar Romero, Ignacio Ellacuría y otros constructores de la paz.

  • Orar y practicar la justicia:Orar, practicar la justicia y esperar activamente el tiempo de Dios: he aquí la mejor síntesis y concreción de la dimensión comunitaria y social de la espiritualidad del seguimiento de Jesús hoy.

Continuará…

Juan Miguel Batalloso Navas, es Maestro de Educación Primaria y Orientador Escolar jubilado, además de doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad de Sevilla, -España–.
Ha ejercido la profesión docente durante 30 años, desarrollando funciones como maestro de escuela, director escolar, orientador de Secundaria y formador de profesores.
Ha impartido numerosos cursos de Formación del Profesorado, así como Conferencias en España, Brasil, México, Perú, Chile y Portugal. También ha publicado diversos libros y artículos sobre temas educativos.
Ha sido miembro del Grupo de Investigación ECOTRANSD de la Universidad Católica de Brasilia y pertenece al Consejo Académico Internacional de UNIVERSITAS NUEVA CIVILIZACIÓN, donde ofreció el Curso e-learning: ‘Orientación Educativa y Vocacional’.
En la actualidad, casi todo su tiempo libre lo dedica a la lectura, escritura y administración del sitio KRISIS cuya temática general está centrada también en temas educativos y transdisciplinares. Su curriculum completo lo puedes ver AQUÍ

One thought on “Libros que marcan (10): HACIA UNA ESPIRITUALIDAD LIBERADORA (2)

  1. Reconozco que la espiritualidad es una dimensión fundamental del cristianismo, siempre que asuma una actitud y un compromiso liberador como se comportó el “hijo del carpintero”. Sin embargo, la iglesia católica ha distorsionado el mensaje liberador del evangelio numerosas veces, en el pasado y en el presente. Ejemplo hay muchos del TOC de la Iglesia que la encadena a la tradición sin ver la luz de la salida del túnel que la tiene oprimida.
    – La negación a que las mujeres accedan a las órdenes sacramentales y el patriarcado rampante, contra el mensaje liberador de la igualdad de género en todas las funciones eclesiales .
    – El mantenimiento de la teocracia autoritaria y jerárquica frente a la democracia liberadora.
    – Una moral trasnochada que niega la liberación del divorcio y la relación sexual sin métodos anticonceptivos como el preservativo.
    – Una vinculación inmoral , especialmente en España, a las riquezas y a un paraíso fiscal , frente al mensaje liberador de la pobreza y la preocupación por las necesidades sociales.
    Todo continúa atado y bien atado , como afirmó el dictador, sin posibilidad de una desatadura liberadora, lo que constituye un desprestigio imperdonable para la Iglesia.

Me encantaría que hicieras un comentario. Muchas gracias.

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