Mariano Gamo: cristianismo radical y compromiso con la clase trabajadora

Tmp. máx. lect.: 5 min.

Mariano Gamo. Fuente: EL PAÍS 06.07.2023

Mariano Gamo: cristianismo radical yu003cbru003ecompromiso con la clase trabajadora

Por Juan José Tamayo Acosta

El sacerdote español llegó a militar en partidos políticos de la izquierda clandestina durante el franquismo y, posteriormente, contra el neoliberalismo

Largo y muy fecundo ha sido el itinerario del sacerdote obrero Mariano Gamo, fallecido en Madrid el 5 de julio, a los 92 años, al servicio del Evangelio traducido en el compromiso político y sindical en favor de los sectores más vulnerables de la sociedad española. Especialmente, de la clase trabajadora oprimida por el capitalismo salvaje de la dictadura franquista y hoy por el neoliberalismo rampante.

Durante casi 15 años fungió como párroco de Nuestra Señora de la Montaña, en el barrio madrileño de Moratalaz, donde llevó a cabo una transformación radical y desacralizadora del viejo modelo parroquial centrado en el culto y la convirtió en la “Casa del pueblo de Dios”. Pero también en lugar de reuniones de las comisiones obreras nacientes y de los encierros reivindicativos de los trabajadores y las trabajadoras (era conocida popularmente como “Nuestra Señora de los encierros”) y comunidad cristiana de base inserta en el tejido social del barrio, formado por una ciudadanía inmigrante marginada y por sectores populares empobrecidos a quienes siempre defendió y dignificó.

Memorables fueron sus sermones evangélico-políticos, pronunciados con una libertad insobornable, una lucidez crítico-profética y una denuncia pública de las sangrantes brechas de la desigualdad a todos los niveles. Fueron sermones controlados y grabados por la Brigada Político Social, que le provocaron multas cuantiosas, detenciones y encarcelamientos en el Monasterio del Paular, la cárcel de Carabanchel y la cárcel Concordataria de Zamora, donde convivió con sacerdotes vascos.

La comunidad de base fue el espacio en el que comulgaba con una iglesia como frente de lucha contra todas formas alienantes y antievangélicas de las que ha estado revestida la fe cristiana y que todavía perviven. El barrio de Moratalaz era, para él, la comunión de aspiraciones con lo que llamamos pueblo como conjunto de todas las clases populares y la posibilidad de contar con la ayuda de personas que, aun no perteneciendo al proletariado, se ponen de su lado.

La prisión fue el precio que tuvo que pagar por la lucha contra la dictadura oligárquica y la posibilidad de entrar en relación-comunión con todos los que viven la misma causa, de conocer los bajos fondos de la sociedad, así como la oportunidad para reflexionar y plantearse una nueva perspectiva de sociedad.

De su identificación con las mayorías populares empobrecidas surgió su conciencia de clase que le llevó a convertirse en cura obrero en diferentes trabajos: peón de la construcción, encofrador, trabajo editorial, camillero, ATS, etc. Era la forma de lograr la independencia económica y de ganarse el pan con el sudor de la frente. Practicó la conciencia de clase a través de la lucha por la defensa de los derechos de la clase trabajadora con su participación en las huelgas, comités de empresa y juntas de personal.

Desde muy pronto despertó su conciencia política, que le llevó a militar en partidos políticos de la izquierda clandestina durante el franquismo, a presentarse como candidato por la agrupación de electores promovida por la ORT en las primeras elecciones de la transición democrática y como diputado autonómico por Izquierda Unida en la Asamblea de Madrid.

¿En dónde están los profetas que en otros tiempos nos dieron las esperanzas y fuerzas para andar?”, preguntaba Pedro Casaldáliga en uno de sus poemas más emblemáticos, para responder: “En las ciudades, en los campos, entre vosotros están”. Entre nosotros estuvo —y seguirá estándolo en nuestra memoria— Mariano Gamo, profeta del cristianismo radical, que hizo realidad la afirmación de Marx: “La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el corazón de un mundo sin corazón, así como el espíritu en un mundo carente de espíritu”. De lo contrario, la religión se convierte en “opio del pueblo”,

Si has llegado hasta aquí y te ha gustado este artículo, seguramente te interesarán también los temas de KRISIS: Educación, Conciencia, Derechos Humanos, Historia, Política, Espiritualidad, Poesía, Filosofía, Sabiduría, Democracia, Cultura, Memoria Histórica, etc. Por tanto y si deseas recibir todas las novedades en tu email, puedes suscribirte aquí y las recibirás puntualmente.

Juan José Tamayo Acosta es teólogo vinculado a la Teología de la Liberación. Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones “Ignacio Ellacuría”, de la Universidad Carlos III, en Madrid, y secretario general de la Asociación de teólogas y teólogos Juan XXIII. Conferencista nacional e internacional y autor de más de 70 libros. Articulista habitual en prestigiosos periódicos nacionales e internacionales, así como reconocidos sitios como Religión Digital.
Entre algunas de sus publicaciones se encuentran: San Romero de América, mártir por la justicia (Editorial Tirant, 2015);  Teologías del Sur. El giro descolonizador (Trotta, 2020, 2ª ed.)De la iglesia colonial al cristianismo liberador en América Latina (Tirant lo Blanc, 2019); ¿Ha muerto la utopía? ¿Triunfan las distopías?  (Biblioteca Nueva, 2020, 3ª ed.); Hermano islam (Trotta, 2019).Pedro Casaldáliga. Larga caminada con los pobres de la tierra; (Herder, noviembre 2020); ¿La Internacional del odio. ¿Cómo se construye? ¿Cómo se deconstruye? (Icaria, 2020).
Su última obra, editada por Fragmenta en 2021, es la titulada La compasión en un mundo injusto, que puedes adquirir como todas las demás, AQUÍ
El presente artículo fue publicado por en el diario ELPAÍS del día 6 del presente mes de julio de 2023
.       Vaya desde aquí nuestro más sincero agradecimiento por honrar con sus colaboraciones este sitio.

Me encantaría que hicieras un comentario. Muchas gracias.

Descubre más desde KRISIS

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo