Francisca Vázquez García

PAQUI VÁZQUEZ GARCÍA, como la conocemos todos, siempre fue para mí una mujer de extraordinarios valores humanos, artísticos y creativos, además de una gran capacidad para establecer relaciones sociales y vínculos duraderos.
        Concretamente la conocí en la para mí, mayor obra cultural de formación de la juventud y de desarrollo personal que ha tenido Camas a lo largo los últimos cincuenta años: el Centro Parroquial Juvenil «AL-KAMA». Un centro en el que se formaron, fraguaron y concretaron los más generosos compromisos sociales, culturales, religiosos y políticos. Y todo gracias a personas muy generosas como Carlos Sánchez-Barbudo, Manuela Vargas y Rafael Rueda, además de muchas otras que regalaron su tiempo, su talento, su trabajo y su dinero al servicio de la juventud de Camas
        Desde el primer momento, allá por los primeros años de la década de los setenta, me di cuenta de que era una niña brillante que jamás pasó inadvertida para los que allí estábamos, despertando la admiración de todos, ya fuese por su alegría contagiosa, su simpatía natural y sus cualidades artísticas.
        Personalmente, desde aquel tiempo, para mí siempre fue «La niña de las lecturas«, porque a decir verdad, nunca he conocido a nadie que leyera con tanta pulcritud, serenidad y sentimiento, los textos evangélicos de las misas a las que por aquel entonces yo asistía en la parroquia Nuestra Señora de la Fuente. Una parroquia, que fundó el inolvidable Luis Carmona Torres y que posteriormente llevó a su plenitud Juan Escaño, sacerdotes a los que siempre he admirado, respetado y querido.
        En fin, lo que quiero decir, es que con Paqui estamos ante una mujer apasionada, dotada de excelentes y sobresalientes cualidades y capacidades, que desde luego es conocida ampliamente por muchas personas en esta mestiza y abierta ciudad que es Camas.
        Así pues, voy a dejar que ella, hable de sí misma y de como ha ido poco a poco desarrollándose como poeta y escritora.

«Me llamo Paqui, nací en Calpe (Alicante), pasé mi infancia en distintos pueblos de Toledo y llegué a Camas en el año 1970. Con tan sólo catorce años comencé a trabajar en una fábrica de pantalones, al mismo tiempo que terminaba mis estudios de bachiller y conocía a un joven camero con el que, años después, me casaría. Tuvimos un hijo y una hija.
Desde que era una niña ya me gustaba escribir y leer. Todo lo que fuera crear me atraía. Era inquieta, activa, osada y curiosa, algo que fue tomando forma cuando fui mayor, después de criar a mis hijos, cuando comencé a tener un hueco libre en mi mente. Entonces desperté a una necesidad dormida en mi alma. Comencé a acudir a talleres
de escritura y poesía, hasta que el Ayuntamiento de Camas me publicó mi primer libro de poesía titulado Los lirios, siembra de Dios, Diosa. Fueron mis primeros y sencillos versos, fruto, principalmente, de mis paseos por los preciosos Cerros de Camas. Pasados unos años, publicado por la Editorial Seleer, vio la luz mi primer libro de relatos, Cuidar a los pies del Cielo.
He pertenecido a la Asociación de Escritores Aldea y he asistido a un denso y apasionante taller de escritura creativa. Fruto de dicho taller he finalizado mi primera novela, pendiente de publicación.
A lo largo de estos años he recibido ocho premios literarios. Entre ellos el primer certamen de relatos cortos organizado por la Delegación de Igualdad del Ayuntamiento de Camas, con el título “El magnolio, mi madre y yo”, o el Primer Certamen de Cartas de Amor “Rumayquilla”, organizado por el Centro Cívico Itimad.
Hasta aquí y resumidamente, algo de mi persona y mi trayectoria literaria.

Ni que decir tiene que agradezco de todo corazón su cooperación en este humilde proyecto de Krisis.

Pregón

Sentido y colorido poema sobre la inconmensurable belleza de la Naturaleza y el milagroso misterio de existir dando gracias a la vida.
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