Presidente ¡basta! ¡Un poco de respeto!

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Presidente, ¡basta! ¡Un poco de respeto!

Por Roberto Fermín Bertossi

Los resultados de las elecciones en la provincia de Buenos Aires son como un ultimátum ciudadano, el clamor de “un poco de respeto”

Nos urge que usted, señor presidente, demuestre y asegure prioritariamente -en términos de la dignidad humana para los más vulnerables- toda solicitud y consideración posible… concreta, en  su gestión, pero reflejada no solamente en números sino como bienestar físico básico y palpable en la vida de las personas humanas de carne y hueso; si las mismas que cruelmente vienen siendo portergadas, empobrecidas y anestesiadas por desquiciados o ineficaces, desalmada e inmoralmente despojados por corruptos pero “distraídos o entretenidos” por un puñado de periodistas ´amigos´, quizás sin sobres pero quizás con indirectos “alias o cbu”

Hablamos de crudas y brutales penurias ciudananas, de personas argentinas inocentes, discapacitadas y sus asistentes directos, hablamos sobre una larga agonía denigrante de jubilados ordinarios expuestos sin eufemismos ni titubeos a otra “selección natural”, hablamos de médicos, maestros y docentes universitarios, (no sólo del Garrahan´ admirable hospital escuela por su excelencia de respuesta a los problemas de salud más complejos de niños, niñas y adolescentes); hablamos de transparencia sin casta ni corrupción de planta permanente ni de su continuo y extravagante “aspirantado”, hablamos de obra pública, logística e infraestructura primaria, secundaria y terciaria también, hablamos de federalismo; hablamos de millones de argentinos que han perdido vital poder adquisitivo y no llegan a fin de mes; en fin, usted sabe de qué hablamos pero ahora lo exigimos con la máxima autoridad soberana o voz democrática, republicana e irrefutable de “las urnas”, ante semejante dureza, bravuconadas, mentiras, procacidad, angustiantes retrocesos o declive social dada la puesta libertaria =patas para arriba= de esenciales prioridades humanas o singular falta de empatía; endeudamientos, mala praxis oficial y perplejidad ciudadana; a la fecha, características distintas y distintivas de su gestión, señor presidente.

Sin perjuicio de urgente cárcel a los corruptos (propios y ajenos), las personas humanas no se alimentan de números ni “procustos equilibrios fiscales o aquiescencias foráneas” (que hacen agua por todas partes -no exclusivamente para los que sufren y mucho, tal el caso vg., Pymes, turismo nacional, altísima  e incontrolable volatilidad monetaria, riesgo del país, cero inversiones relevantemente significativas, etc.), ello con alto impacto negativo para el buen vivir y los genuinos emprendimientos directos e indirectos en producción y trabajo de todos los argentinos que queremos vivir con dignidad y respeto, con presagios de mejor sentido vital y verosímiles propósitos de adelanto, con progresos graduales, paulatinos, duraderos.

Presidente Milei, con sus políticas y endeudamientos, otra vez prevaleció en demasía, alto jolgorio financiero vernáculo, con el remanido y prolongado sufrimiento de ´la gente´;  financiamiento cínico y perverso cual  ¡sísifos!

Ahora, si después de tan drástica y aplastante derrota electoral de la víspera – claro alivio y viento fresco colectivo-, usted obtusamente cual peculiar oxímoron, afirma y advierte que su “rumbo no se retrocede ni un milímetro”,  sino que atónitamente anuncia con toda soberbia y extravío, que redoblará su apuesta, entonces claramente estamos antes patologías de ceguera y sordera política que auspician agoreramente, turbulencias y renovado malestar sin precedentes; por cierto más que inquietantes, al menos como argentinos que estamos hartos de ´volver a empezar una y otra vez´, porque aún queremos ser Nación, libre, hospitalaria, trabajadora, pujante, previsible, creíble y entusiasta; con solidaridad, equidad, ecuanimidad, diálogo… en paz.

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