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Hacemos memoria en los 71 años del fallecimiento de Pierre Teilhard de Chardin (10 de abril de1955)
Por Leandro Sequeiros San Román
Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955), jesuita científico de mente interdisciplinar, había dicho en varias ocasiones que le gustaría fallecer el día de la Resurrección de Jesús.
Y sus deseos se cumplieron. En el año 1955, el domingo de Resurrección coincidió con el 10 de abril. Y fue ese día el que inesperadamente falleció.
Y este año, 2026, hacemos memoria de los 71 años transcurridos desde entonces.
Memoria apasionada
Recordemos algunos hechos. En octubre de 1954 Teilhard participó en una conferencia organizada para el centenario de la Universidad de Columbia y varios eventos científicos más.
París, sin embargo, siempre estaba en su mente. Y a mediados de 1954 recibió permiso de su Orden para visitar esa ciudad, donde pasó algunas semanas. Fue un tiempo muy ocupado, con algunas conferencias, estudios sobre fósiles y visita a Lyons y la Cueva de Lascaux.
Efectúo una visita a su casa de Sarcenat y a la vieja iglesia de Orcines dónde casi toda la familia Teilhard estaba enterrada. De regreso, Pierre estaba muy cansado y le confió al padre Leroy “nunca volveré a ver Sarcenat”. Teilhard estuvo en Londres del 6 al 10 de agosto de 1954, y de ahí partió a Nueva York.
Su final estaba cerca. Sus últimos días de vida ya no pudo estar en la casa de los jesuitas de Nueva York. Existen dos versiones del por qué tuvo que salir del lugar donde había vivido los últimos años.
La primera versión es esta: por motivos de arreglos en la casa tuvieron que salir siete jesuitas y alojarse en domicilios de amigos.
La segunda versión es que los mismos jesuitas compañeros de Teilhard pidieron al Superior que lo retirara de la comunidad, debido a que no estaban de acuerdo con sus ideas.
Gracias a sus amistades consiguió alojamiento en una casa de huéspedes exclusiva para hombres, cerca de su trabajo y de la catedral de San Patricio. Esta primavera fue muy productiva. En marzo de 1955, escribe el ensayo Lo Crístico (publicado en dl volumen El Corazón de la Materia, pp, 83-107) y el texto de Investigación, Trabajo, Adoración (publicado en Ciencia y Cristo, pp. 254-252). Este ensayo resume sus intuiciones de que la ciencia y la tecnología tenían una irremplazable función espiritualizadora y que en un mundo convergente constituían una alta forma de adoración.
Y también redacta un trabajo científico: The antiquity and world expansion of Human Culture (publicado en su Obra científica, volumen X, pág. 4580 ss.)
Y pocos días antes de morir, el 7 abril 1955 (Jueves Santo), redacta en su cuaderno íntimo el texto Lo que yo Creo (última página de su diario) (publicado en El porvenir del Hombre, página 382; y en Ciencia y Cristo, pág. 108-109)
El final de sus días (10 abril 1955)
La mañana del diez de abril de 1955 (domingo de Resurrección), Pierre Teilhard de Chardin ofició misa en la Catedral de San Patricio de Nueva York. Hacia medio día asistió a un concierto y en la tarde visitó algunos amigos. Para él fue un magnífico día, pero al llegar a su casa sufrió un mortal infarto cardiaco.
Su cuerpo permaneció en la capilla de Park Avenue y pocas personas asistieron a su velorio entre ellas Monsieur Hoppenot embajador de Francia en las Naciones Unidas y Paul Fejos director de la Wenner Gren Foundation.
Sólo el padre Leroy y el ministro de la Casa de los Jesuitas acompañaron a Teilhard al noviciado jesuita de St. Andrews a orillas del río Hudson, a unas sesenta millas al norte de Nueva York. Las únicas flores fueron las de una cruz enviadas por Malvina Hoffman. En el exilio, Teilhard descansa bajo una simple piedra donde está escrito su nombre.
Teilhard, hace CIEN años (1926)
Recordemos que hace un siglo, en 1926, Pierre Teilhard de Chardin está en China. Según sus escritos, entre el mes de noviembre de 1926 y el mes de marzo de 1927, redacta el primer texto de El Medio Divino, que sería revisado en 1932 en un intento infructuoso de verlo publicado.
También en 1926, hace cien años (firmado el 17 marzo) redacta un texto científico que si vio publicado: Acerca de la apariencia necesariamente discontinua de toda serie evolutiva. L´Anthropologie, París, volumen XXXVI, 117-124. Y acomete la redacción de un ensayo que vio publicado: Los fundamentos y el fondo de la idea de la evolución. III, en La visión del pasado, pág.147-177 (terminado de redactar el 14 de mayo 1926, fiesta de la Ascensión del Señor).
Sirvan estas palabras para recordar la vida y el pensamiento de una de las mentes más creadoras del siglo XX.
CONTINUARÁ…
LEANDRO SEQUEIROS SAN ROMÁN nació en Sevilla en 1942. Es jesuita, sacerdote, doctor en Ciencias Geológicas y Licenciado en Teología. Catedrático de Paleontología (en excedencia desde 1989). Ha sido profesor de Filosofía de la Naturaleza , de Filosofía de la Ciencia y de Antropología filosófica en la Facultad de Teología de Granada. Miembro de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Zaragoza. Asesor de la Cátedra Francisco Ayala de Ciencia, Tecnología y Religión de la Universidad Pontificia de Comillas. Presidente de la Asociación Interdisciplinar José Acosta (ASINJA).Es autor además, de numerosos libros y trabajos que se ofrecen gratuitamente en versión digital en BUBOK.En la actualidad reside en Granada continuando sus investigaciones y trabajos en torno a la interdisciplinaredad, el diálogo Ciencia y Fe y la transdisciplinariedad en la Universidad Loyola e intentando relanzar y promover la Asociación ASINJA que preside. Un nuevo destino después de haber trabajado solidariamente ofreciendo sus servicios de acompañamiento, cuidado y asesoramiento en la Residencia de personas mayores San Rafael de Dos Hermanas (Sevilla). Actualmente Lenadro ha sido destinado a Salamanca, ciudad en la que reside.
La persona de Leandro Sequeiros es un referente de testimonio evangélico, de excelencia académica, de honestidad y rigor intelectual de primer orden. Vaya desde aquí nuestro agradecimiento más sentido por honrar con sus colaboraciones este humilde sitio de KRISIS.