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A Cristóbal Guerrero “In Memoriam”
Por Juan Miguel Batalloso Navas
Y se nos fue en silencio, con una capacidad de aceptación extraordinaria del dolor y el sufrimiento que apunta a un sentido de la vida que está más allá de nuestro entendimiento común. Me atrevería a decir incluso que, en esta última etapa de su vida, Cristóbal tuvo experiencias místicas en las que encontraba y expresaba una conformidad trascendente que le permitía asumir con total naturalidad una situación irreversible de enfermedad. Su entereza, su capacidad para encontrar sentido al sufrimiento, su sencillez y naturalidad para afrontar el dolor, hacen de Cristóbal, no solo una persona excepcional, sino también un cristiano plenamente convencido de que la vida es un auténtico regalo que es necesario agradecer en todo momento y en todo lugar. No en vano, Cristóbal perteneció al “Movimiento de los Focolares“, y su vida ha sido en su conjunto, a mi juicio, la expresión de una experiencia espiritual centrada en el Evangelio vivido en la vida cotidiana y en la búsqueda de la unidad entre las personas, los pueblos y las culturas. Su vida fue un ejemplo integral de vocación cultural, entrega y servicio a los demás, respeto incondicional a las personas, convivencia democrática y tolerancia, escucha y atención a quien tenía delante y sobre todo una capacidad para sintonizar, comprender y hacer posible, siempre mediante su sonrisa, un momento de diálogo agradable lleno de calma, serenidad y armonía. Y de esto puedo dar fe personalmente porque en diversas ocasiones me atreví a provocarlo y cuestionar sus creencias, pero jamás entró Cristóbal al envite, sino que por el contrario se reía y me devolvía la provocación en forma de propuesta concreta para trabajar por la cultura y ayudar a los demás. Se nos va por tanto, no solamente una gran persona y un gran cristiano, sino también un gran bibliotecario y mediador social y cultural que forma parte ya para la historia de Camas, de lo que considero es la “Triada” de la cultura democrática y popular desde el año 1979 hasta nuestros días: Miguel Fernández Villegas, Lorenzo Rastrero Bermejo y el propio Cristóbal.
Estas tres personas representantes institucionales y de la cultura en Camas, sin minusvalorar todas las que han venido después, pusieron en marcha, una estrategia cultural de transformación social basada en el pensamiento crítico, la reflexión compartida, la liberación y la cultura democrática, pero todo ello desde una perspectiva laica e intercultural. Aunque ya casi nadie se acuerde, tengo necesariamente que mencionar que durante el primer mandato del alcalde del PCE Francisco Pinto Limón, siendo Miguel Fernández Villegas concejal delegado de Cultura, se pusieron en marcha la Escuela de Cultura Popular, las Fiestas de Primavera, los Talleres Culturales, el Festival de Cine de Camas y la Biblioteca Pública Municipal “Rafael Alberti”, logros que se fortalecieron en el segundo mandato protagonizado por Lorenzo Rastrero Bermejo que tuvo a su vez, la iniciativa de crear la Banda Municipal de Música . Fue precisamente en aquella época, cuando Cristóbal en 1982, recogiendo el espíritu liberador y democrático de esa estrategia cultural, el que terminó por consolidar todos aquellos esfuerzos dando vida a una Biblioteca Pública que es ejemplo permanente de convivencia, interculturalidad, amor por la lectura y el conocimiento, así como de dinamización social y cultural en todos los órdenes: desde las actividades con la infancia y la coordinación con las escuelas, pasando por las actividades con adultos mediante conferencias, club de lectura y exposiciones de todo tipo y terminando con las tertulias con los mayores en las que se aprendía y compartían experiencias de sabiduría en vivo y en directo, de todo lo cual puedo dar fe como testigo y participante en diversas actividades.
La Biblioteca Pública “Rafael Alberti” de Camas se abrió por vez primera en septiembre de 1980, y el 29 de noviembre fue inaugurada oficialmente en un local alquilado por El Ayuntamiento para tal fin, que si no recuerdo mal, estaba en la calle Júcar, a la espalda del actual Colegio “Andalucía”. En la preparación del local y en su apertura destacaron de sobremanera diversas personas de forma totalmente altruista y generosa de entre las que destacaron: Ani Martín, Manolo Yelamo, Margarita Sivianes, Lola Perea, Conchi Lobo, Rafael Rodríguez, Antonio Solano, Marina Algaba… y, sobre todo, Paqui González, hija de Joaquín González, de Pañoleta, que sería finalmente la primera bibliotecaria. Unos inicios que marcaron el carácter social, cooperativo y de generosidad que siempre ha tenido la Biblioteca y en el que han participado regalando su tiempo y su trabajo numerosas personas voluntarias a lo largo de toda su historia. 1 Ref.Un detallado resumen de los orígenes de la Biblioteca, elaborado por Miguel Fernández Villegas, el primer concejal delegado de Cultura del primer Ayuntamiento Democrático puedes encontrarlo haciendo clic AQUÍ. Once años más tarde, en 1991, la Biblioteca se trasladó a su actual ubicación en el edificio que todos conocemos y que forma parte del Patrimonio Arquitectónico Andaluz.
Cristóbal era Licenciado en Historia por la Universidad de Sevilla y dedicó casi cuarenta años de su vida a dirigir la Biblioteca Pública Municipal “Rafael Alberti” de Camas, una institución que bajo su inspiración y liderazgo trascendió con creces el concepto tradicional de biblioteca para convertirse en lo que puede calificarse como un verdadero “Centro de Desarrollo Sociocultural Comunitario“.
Cristóbal, junto a su compañera de labor Angelina Delgado, llegaron a la Biblioteca en 1982 y juntos comenzaron a construir y reconstruir los valores esenciales de aquel sueño fundacional: hacer de la biblioteca no un espacio frío de almacenamiento de libros, sino un hogar cálido de encuentro, diálogo y transformación social.
Su visión convirtió la Biblioteca “Rafael Alberti” en un espacio multicultural y transdisciplinar donde convergían todas las culturas singulares y populares de Camas. Cristóbal entendía la biblioteca como un proyecto-proceso social, político y pedagógico en el sentido que le da Paulo Freire: un lugar donde la amplia diversidad de personas y culturas encontraba protagonismo y voz propia.
Bajo su dirección, la biblioteca desarrolló innumerables actividades: clubes de lectura que congregaban generaciones, talleres que despertaban vocaciones, cuentacuentos que encendían imaginaciones infantiles, conferencias que estimulaban el pensamiento crítico, encuentros con autores, presentaciones de libros, y celebraciones culturales que tejían la identidad de Camas como ciudad mestiza, transfronteriza y abierta. Cada iniciativa llevaba su sello distintivo: la convicción de que la cultura debe ser accesible para todos, sin distinción de origen, edad o condición social.
Cristóbal fue un pionero en la promoción de la multiculturalidad en el ámbito bibliotecario andaluz. Comprendía que en tiempos de creciente diversidad, la biblioteca debía ser espacio de acogida y respeto, donde las diferentes comunidades que componían el tejido social de Camas pudieran verse reflejadas y encontrar sus propias narrativas. Su trabajo contribuyó decisivamente a construir una ciudad que se reconoce en su diversidad y celebra su carácter de cruce de caminos.
Su compromiso con la función social de las bibliotecas lo llevó a participar en seminarios y encuentros profesionales, como aquel memorable seminario de 2012 en el Aula Jordi Rubió i Balaguer de Barcelona sobre “La biblioteca pública y su función social en tiempos de crisis”, donde compartió la experiencia de Camas como modelo de resistencia cultural y cohesión social en momentos difíciles.
Para Cristóbal, fomentar la lectura era sembrar semillas de pensamiento crítico, empatía y libertad. Conocía por nombre a los lectores habituales, recordaba los gustos literarios de cada persona, y dedicaba el mismo entusiasmo a recomendar un clásico de la literatura universal que a buscar pacientemente aquel cuento perfecto para un niño tímido en su primera visita a la biblioteca.
Su sonrisa era el mejor cartel de bienvenida que podía tener la institución; su generosidad desbordante, una vocación que practicaba diariamente con cada persona que cruzaba la puerta. Trataba a todos con la misma dignidad y respeto, convencido de que el acceso a la cultura es un derecho fundamental y que cada ser humano merece la oportunidad de descubrir el placer transformador de la lectura.
Pero junto al profesional riguroso se encontraba una persona profundamente cercana. Quienes compartieron con él el trabajo diario o acudieron a la biblioteca recuerdan su trato amable, su disponibilidad constante y su capacidad de escuchar. Hizo de la cordialidad una forma de ejercicio profesional y de la generosidad una manera de relacionarse con la comunidad. En su presencia, la biblioteca adquiría un rostro humano: era un lugar donde se podía preguntar, aprender y dialogar con confianza.
Su implicación en iniciativas sociales y comunitarias del municipio revela asimismo una comprensión amplia del servicio cultural, inseparable del compromiso cívico. La cultura, para él, no era una abstracción, sino una práctica concreta de participación, ayuda mutua y construcción colectiva.
La trayectoria de Cristóbal Guerrero Salguero representa, en suma, la de toda una generación de bibliotecarios que contribuyeron decisivamente a construir y fortalecer el sistema de lectura pública en Andalucía desde los años finales del siglo XX. Gracias a su dedicación constante, la biblioteca municipal se convirtió en un espacio cotidiano de libertad intelectual, aprendizaje y convivencia.
Más allá del profesional ejemplar, Cristóbal fue un hombre de profundas convicciones espirituales. Su fe católica, vivida con sencillez y autenticidad, impregnaba su manera de estar en el mundo. En 2013, fue designado pregonero de la Semana Santa de Camas por la Hermandad Sacramental y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y Nuestra Señora María Santísima de los Dolores, honor que recibió con emoción y humildad, agradeciendo con una oración a la Virgen aquel nombramiento que le permitía proclamar la pasión, muerte y resurrección de Cristo.
Una frase suya resume su filosofía vital: “La vida no es huir de la tormenta, ni es esperar a que pase, es aprender a bailar bajo la lluvia“. Y así vivió Cristóbal: con alegría en medio de las dificultades, con esperanza en los momentos oscuros, con gratitud incluso en el sufrimiento de su enfermedad.
El impacto de Cristóbal Guerrero Salguero en la vida cultural de Camas es imposible de cuantificar. Miles de personas —niños, jóvenes, adultos, mayores— encontraron en él no solo a un bibliotecario competente sino a un educador social, un mediador cultural, un amigo generoso. Su capacidad para crear ambientes de cooperación, solidaridad, alegría, tolerancia y respeto a la diversidad ha dejado una huella indeleble en la comunidad.
La Biblioteca Rafael Alberti, que él ayudó a imaginar y construir durante cuatro décadas, permanece como testimonio vivo de su visión: un espacio donde la cultura en todas sus formas es accesible, donde cada persona es bienvenida, donde el diálogo intercultural es posible, donde la lectura transforma vidas.
Hoy, al recordar su figura, permanecen vivos los valores que guiaron su labor: el respeto por el conocimiento, la defensa de la cultura como bien común, la atención generosa a las personas y la convicción de que una biblioteca es, ante todo, un lugar de encuentro.
Su legado continúa en cada lector que descubrió allí un libro, en cada estudiante que encontró un espacio para formarse, y en la memoria cultural de Camas, que reconoce en su trabajo una contribución silenciosa pero fundamental al enriquecimiento colectivo.
Así pues, Camas pierde hoy a uno de sus hijos más ilustres, a un constructor silencioso de convivencia y cultura, a un sembrador de conocimiento y humanidad. Pero su legado pervive en cada libro prestado, en cada lector formado, en cada actividad cultural que continúa celebrándose, en cada persona que encontró en la biblioteca un refugio y un hogar.
Descansa en paz, querido Cristóbal, sabiendo que cumpliste con creces tu misión de hacer de este mundo un lugar más culto, más solidario, más humano. Gracias por tu sonrisa, por tu generosidad, por tu compromiso inquebrantable. Gracias por enseñarnos que la verdadera cultura se construye desde abajo, con paciencia, con amor, con la convicción de que cada persona importa.
Tu biblioteca seguirá siendo ese hogar que soñaste, ese espacio de encuentro donde tu espíritu permanecerá presente en cada estantería, en cada rincón de lectura, en cada sonrisa de bienvenida a quien llega buscando un libro y encuentra una comunidad.
“La biblioteca que tanto amaste seguirá siendo el testimonio perdurable de tu visión: un espacio donde la cultura, la palabra y la dignidad humana se encuentran.”
Juan Miguel Batalloso Navas, es Maestro de Educación Primaria y Orientador Escolar jubilado, además de doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad de Sevilla, -España–.
Ha ejercido la profesión docente durante 30 años, desarrollando funciones como maestro de escuela, director escolar, orientador de Secundaria y formador de profesores.
Ha impartido numerosos cursos de Formación del Profesorado, así como Conferencias en España, Brasil, México, Perú, Chile y Portugal. También ha publicado diversos libros y artículos sobre temas educativos.
Localmente, participa y trabaja en la Asociación “Memoria, Libertad y Cultura Democrática” En la actualidad, casi todo su tiempo libre lo dedica a la lectura, escritura y administración del sitio KRISIS. Su curriculum completo lo puedes ver AQUÍ.
Referencia
Querido Juan Miguel, ¡magnífica radiografía de una persona tan querida y especial!. Gracias por describir con tanta claridad su importancia, tanto en lo personal como en lo profesional. Sin duda, nos dejó una huella imborrable, a cada uno de los niños, jóvenes o adultos que compartimos más o menos tiempo con él. Siempre le estaremos agradecidos. Un fuerte abrazo.
Muchísimas gracias, querido Sergio. Como si fuese ayer, recuerdo tu inmensa ternura, cariño y bondad. Qué alegría haberte tenido como alumno. Un gran abrazo y que la vida te depare todos los bienes necesarios para vivirla plenamente y dar siempre gracias en todo momento y en todo lugar.
He conocido a Cristóbal hace pocos años, dentro del movimiento de los focolares y cada cosa que leo o conozco de su vida personal, profesional o familiar… Más me gusta su extraordinaria vida. Gracias Juan Miguel.