A JUAN BARBA ROBLES «In Memoriam»

A JUAN BARBA ROBLES, amigo, compañero y camarada

Juan Barba

Por Juan M. Batalloso

Hay días en los que uno no sabe nada de nada. De pronto te quedas ciego, mudo y sordo y con una herida profunda para la que no hay cura posible. Entonces, comienzo a sentir en lo más íntimo la cuchillada de la muerte y me doy cuenta de que he perdido todas las batallas.

No, no es esa tristeza pasajera que a veces se me presenta sin saber de donde viene. Tampoco es exactamente ese dolor punzante y agudo por la pérdida del amigo, del compañero o del camarada. Es como un vacío profundo imposible de llenar en el que se mezclan sombras de recuerdos y de sueños incumplidos. Y entonces me acuerdo de aquello que nos dijo Bécquer en una de sus rimas: “¡Dios mío, qué solos se quedan los muertos!”.  Una soledad total, absoluta, irreversible y eterna.

De pronto sin querer evitarlo, le doy cuerda al recuerdo y así desfilan ante mí todas las grandes personas que han ido dejando una profunda y sentida huella en mi corazón que jamás puedo olvidar. Un corazón por cierto, ya muy gastado, pero que de pronto se acelera y alimenta un torbellino de dolor que se derrama en el caudal involuntario e insondable de mis lágrimas.

Hoy por ejemplo, está aquí en mi habitación Carmen Ruíz porque hace exactamente dos meses que se fue y nos dejó dándonos una gran lección de entereza, valentía y dignidad. Y hoy, 23 de mayo de 2022, te has ido tú, amigo y compañero de luchas, camarada y hermano de sueños.

Cuanto dolor, cuanta pena, cuantos esfuerzos, cuantas apuestas, cuantas luchas, cuantas batallas pérdidas, cuantas horas sacrificadas creyendo que podía cambiar el mundo. Cuanto amor, cuanta ternura y cuantos abrazos. Y entonces, no solo siento-pienso en Juan, sino también y especialmente en Marisa y en toda su familia a la que desde aquí deseo intensamente acompañarlos en un gran abrazo lleno de esa esperanza que solamente nosotros y aquellos con los que compartimos sueños sabemos mantener y alimentar. Es en este exacto momento, cuando se me ocurre gritar y cantar aquello de: “Venceremos, venceremos, mil cadenas habrá que romper. Venceremos, venceremos, al fascismo sabremos vencer”.

Ay, mi querido Juan. Siempre recordaré todos los pequeños y grandes momentos que pasamos juntos y en los que tu permanente sonrisa alimentaba mis ganas de seguir apostando por valores imperecederos.

Según tú me recordabas, al parecer nos conocimos en un Curso de Formación de Profesores que siempre me destacabas que de algún modo había aumentado tu fe y tu esperanza en la Educación. Sin embargo tú ya estabas muy bien dotado de esas grandes virtudes porque puedo decir que mamaste el espíritu de la inolvidable Reforma Educativa de la SAFA de Riotinto. Nunca tampoco olvidaré aquel maravilloso encuentro que tuvimos de antiguos alumnos de la SAFA  en Valverde del Camino y que me abrió las puertas a tal vez la mejor de las cosas que he podido hacer en mi vida gracias a todos vosotros.

Y es que vosotros, aquellos jóvenes de la SAFA que eran y han seguido siendo tus amigos, me habéis enseñado que efectivamente “Sí, se puede” porque hasta en las condiciones más represivas del tardofranquismo supisteis levantaros y hacer una pequeña revolución a las que siguieron otras tantas. Es verdad querido, que estos sueños nuestros nunca se cumplen, sin embargo dejan en nuestros corazones y en nuestras mentes una fuerza milagrosa que permanentemente nos impulsa a seguir y seguir a pesar de que hayamos acumulado numerosas derrotas.

Pasó el tiempo y estando tú en el Ayuntamiento de Nerva se te ocurre proclamar la Reforma Educativa de la SAFA de Riotinto como patrimonio cultural de la Cuenca Minera y encima me haces el mayor y el mejor de los regalos: el de proponerme como hijo adoptivo de Nerva. Cuanta alegría, cuanta satisfacción y qué orgulloso me siento de ser aprendiz de vuestras luchas y sacrificios. En realidad creo que todos vosotros sois de una estirpe especialmente digna y combativa de la que hay muchísimo que aprender. En este punto tú eres un ejemplo encarnado de dignificación cultural, social, educativa, política y memorialista.

Fue a partir de entonces cuando comenzamos a vernos como mínimo todos los años en nuestras conmemoraciones de “La Columna Minera” los 19 de julio de cada año. Así que te puedo asegurar que todos nosotros, los de aquí de Camas junto a todos los compañeros de La Cuenca, estaremos contigo siempre y especialmente en esa fecha tan emblemática para el rescate de valores democráticos y republicanos.

Siempre atento, siempre servicial, siempre cercano y puntual enviándome todas las invitaciones de las exposiciones y eventos que tú organizabas en “tu” Museo Vázquez Díaz al que supiste como nadie darle vida cultural y social. ¿Cómo no recordar aquellos momentos en los que conmemorábamos la IIª República? ¿Cómo olvidar todo lo que has trabajado y has hecho por el Movimiento Memorialista en la Cuenca Minera?  Y también ¿Cómo no agradecer de todo corazón todo tu trabajo en la creación y el desarrollo de “Nerva Solidaria” y todos los esfuerzos que habéis hecho por socorrer, cuidar y ayudar al pueblo saharaui?

Qué pena, querido, qué pena que te hayas ido. Pero te puedo asegurar, que tu Memoria, la que tú has hecho y encarnado con tus pinceles, con tus exposiciones, con tu solidaridad, con perenne sonrisa y con tu firme apuesta por los valores republicanos y de transformación social no han sido ni serán jamás arrinconadas y olvidadas.

Gracias querido. Muchísimas gracias por tu cariño, tu bondad y esa sensibilidad tan especial que siempre has mostrado conmigo y con todos nosotros.

Adelante siempre y sigamos ¡!!!

Juan M. Batalloso. 23.05.2022

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3 thoughts on “A JUAN BARBA ROBLES «In Memoriam»

  1. Te acompaño en estos momentos de pérdida y dolor que se hacen desgarrantes cuando los vínculos están sólidos, cuando has dejado parte de tu piel, codo con codo, cuando todas las vivencias se amontonan y te encuentras frente a frente con el misterio de la vida.
    Un abrazo inmenso Juan Miguel para ti y para la familia de Juan Barba

  2. Un abrazo Juan Miguel. Nos estamos diciendo un hasta luego y gracias por haber compartido conmigo parte del camino. Ha sido una gran suerte.

  3. Nacimos y vivimos los dos en Nerva, el en el Peral, yo en el Pozo Bebé. En 1970 fuimos, primero compañeros de clase y luego amigos inseparables. Nos gustaban los libros, coleccionamos sellos y hablábamos, sobre todo hablábamos .
    En 1971, cómo a tantos, la compañía mando fuera a mi padre.fueron años de cartas..muchas cartas.
    Sólo nos vimos un par de veces en casi 50 años y tuvimos una larga conversación cuando murió su hermano Gregorio.
    Amigos para siempre……..

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