ARGENTINA. ¿Sin justicia social?

Tmp. máx. lect.: 9 min.

Según los datos ofrecidos por el Banco de Alimentos de Argentina, el 15,5% de los menores de 18 años sufrieron inseguridad alimentaria severa en el último año.
Sufrieron hambre por falta de recursos : 2 millones de chicos/as; 4,5 millones de niños y adolescentes de entre 0 y 17 años que viven en hogares en los cuales, por problemas económicos, se redujo la cantidad de alimentos consumidos.
La inseguridad alimentaria severa (que es sufrida por quienes en un período de 12 meses tuvieron situaciones en las que no pudieron satisfacer sus requerimientos de alimentos) alcanza al 8,6% de la población de todas las edades.
La población más afectada por sufrir episodios de hambre es la de quienes tienen entre 13 y 17 años: la inseguridad alimentaria severa llega en ese caso al 18,9%, mientras que en 2019 era de 14,4%. El índice es de 16,7% entre los chicos de 5 a 12 años (era de 15,1% el año pasado), y de 9,5% en el grupo de niños de 0 a 4 años (en este caso hubo una disminución respecto del 11,9% de 2019). Si se mira en conjunto a la población de 0 a 17 años, el indicador es de 15,5%, mientras que el año pasado había sido de 14%.
La inseguridad alimentaria severa: Afecta al 7% (1 de cada 14) de los hogares y a 3 millones de personas.
La inseguridad alimentaria moderada afecta al 19% (casi 1 de cada 5) de los hogares y a 7,8 millones de personas.1 Ref.Fuente: Banco de Alimentos de Argentina

ARGENTINA. ¿Sin justicia social?

Por Roberto Fermín Bertossi

Los indefensos pobres e indigentes, auténticos jubilados como cada habitante de la calle, desconcertados ante un súbito y cruel desamparo institucional [no programado ni secuenciado], sin servicios públicos esenciales accesibles y abandonados al rigor de toda intemperie;  muy difícilmente podrán entender ni soportar en el corto plazo, la “suspensión ni el extravío de una vital justicia social”, sin eufemismos. 

La  justicia social es un concepto que centralmente hace referencia a un ecuánime y presupuestado compartir, equitativo, igualador; un justo compartir de los beneficios de cada aporte personal [tangibles e intangibles] mancomunado, realizado en favor de la creación de riqueza e impulso del crecimiento económico, pero con rostro humano. 

Básicamente podríamos definir una concreta y palpable justicia social, como la ineludible obligación que tiene el Estado de procurar el equilibrio, la equidad y el bienestar general para una creciente cultura de la satisfacción entre la población, principalmente en favor de las necesidades físicas básicas de las personas  desfavorecidas, entre ellas esa población más vulnerable de niños, enfermos, minusvalidos, adictos, desocupados, jubilados, etc.

Demasiada Injusticia social [incremental actual];   explica y predice y condena una NO justicia social en el marco de una supuesta libertad que, así, no avanza; carajos!

Porque claramente, la cabal y única  “justicia social» se corresponde con la «justicia distributiva» de Aristóteles

Concomitantemente, dada su relevancia y preponderancia, en el año 2007, las Naciones Unidas proclamaron el 20 de febrero de cada año, como Día Mundial de la Justicia Social.

Ahora ya a 120 días de cuando el triunfo electoral del Cambio histórico e inedito, propuesto por un nuevo y peculiar conglomerado político (alquimista de toda casta) contradictorio y anárquico de corsi e ricorsis, denominado La Libertad Avanza (LLA), observamos atónitos a sus “procustos vernáculos” que cruel y determinadamente procrastinan sin motivo ni justificación humana, toda decorosa y merecida justicia social, ello en absurdo sacrificio como ridículo e incompetente terrorismo funcional económicofinanciero [con probados antecedentes nefastos] al estupido servicio de fríos e inhumanos números e indices insostenibles, humanamente inviables para todos los todos del todo social. 

Finalmente, lo único cuatrimestralmente verosímil, es constatar como una irrespetuosa e imprevisible Gestión Nacional,  con sus ad laters comunicadores, nos niegan o carecen de elementales condiciones que razonablemente posibiliten condiciones y recursos básicos para que el goce de la propia libertad personal y comunitaria, sea realmente posible, a salvo de otra quimera fatal y postrera.

Por ahora tanto jubilados, estudiantes públicos, profesores, maestros y médicos rurales, empleados u operarios, legion de injustos desocupados; usuarios, consumidores, jóvenes y viejos sin alimentos, remedios ni transportes suficientes; entre otros, acreditan y revelan que, salvo el flagelo del dengue; regular y fundadamente aún nada cambió [deja vu segundo semestre], en términos creíbles, sostenibles y decorosamente proyectables.

Mientras tanto, muchos ciudadanos (titulares de prolongados y justos enojos/hartazgos más que de nuevas convicciones) el  Federalismo y la República, exhiben sus peores ascuas institucionales, amenazando más aún un mínimo digno buen vivir como toda paz y armonía gregaria, familiar y social; concretamente la propia libertad y su plena evolución satisfecha, acortando distancia con una legítima y encomiable algarabía cívica.

Referencia[+]

Me encantaría que hicieras un comentario. Muchas gracias.

Descubre más desde KRISIS

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo