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Día Internacional del Diálogo entre Civilizaciones
Por Leandro Sequeiros San Román
Una civilización es una sociedad compleja, y por tanto sus rasgos definitorios son su forma de organización, sus instituciones y su estructura social, así como su tecnología disponible y la forma de explotación de los recursos disponibles.
Las civilizaciones se diferencian de las sociedades tribales basadas en el parentesco] por el predominio del modo de vida urbano (la ciudad, que impone relaciones sociales más abiertas) y el sedentarismo (que implica el desarrollo de la agricultura y a partir de ella todo tipo de desarrollos tecnológicos y económicos con la división del trabajo, la comercialización de excedentes y, más tarde, la industrialización y la terciarización).
Con pocas excepciones, las civilizaciones son históricas, es decir, utilizan la escritura para el registro de su legislación y su religión (aparecidas con el poder político —reyes, estados— y religioso —templos, clero—) y para la perpetuación de la memoria de su pasado (incluyendo la aparición de los conceptos de tiempo histórico y calendario).
Sin embargo, la escritura no es el único sistema utilizado para preservar el pasado. Las sociedades incas de los Andes usaban los quipus como instrumento de almacenamiento de su información.
Si se utiliza en un sentido amplio, civilización pasa a ser sinónimo de cultura (englobando las visiones del mundo o ideologías, las creencias, los valores, las costumbres, las leyes e instituciones), que se suele aplicar con carácter más general.
Un nuevo concepto de “civilización”
Recientemente surge un nuevo concepto de civilización:
«la civilización empieza a aparecer cuando se establece un sistema de vida factible; es decir, una relación apropiada entre el ser humano y la naturaleza, de acuerdo con las características de una región determinada».
De acuerdo a este nuevo enfoque, el desarrollo industrial solo desarrolla a una civilización si éste contribuye al bienestar de la sociedad y del medio ambiente.
A partir de esta definición, vemos una profunda relación entre civilización y sostenibilidad. Yendo más lejos, se puede decir que el progreso no siempre es acumulativo, sino que es no lineal; el paso del tiempo en una sociedad puede afectar tanto al bienestar de sus miembros como al bienestar de la naturaleza.
Sin embargo, los poderes económicos, políticos, culturales, religiosos y sociales que construyeron en el pasado y en la actualidad las grandes civilizaciones, han creado conflictos por el dominio del mundo. Estos están más acentuados en el siglo XXI por la globalización creciente y el poder de las grandes corporaciones transnacionales.
Etimológicamente, la palabra «civilización» deriva indirectamente del latín civitas (ciudad) que entronca con civitio o sentimiento comunitario y de civis (ciudadano) a través de civil y civilizar.
Proclamación del Dia Internacional para el Diálogo entre Civilizaciones
La Asamblea General de la ONU ha declarado el 10 de junio como el Día Internacional para el Diálogo entre Civilizaciones, para destacar el valor de la diversidad de las civilizaciones y promover el diálogo, el respeto mutuo, la tolerancia y la solidaridad mundial.
La proclamación del Día Internacional para el Diálogo entre Civilizaciones ha sido por Resolución Oficial A/78/L.75 de fecha 29 de mayo de 2024.
Este día no solo representa un reconocimiento simbólico, sino que también es una llamada a la acción para fortalecer las relaciones interculturales y construir un futuro más armonioso.
El diálogo tiene cada vez mayor importancia en el mundo
El diálogo entre civilizaciones es esencial en un mundo cada vez más globalizado e interconectado. Este diálogo implica la comunicación abierta y respetuosa entre diferentes culturas y tradiciones, promoviendo el entendimiento y la cooperación en lugar de la confrontación y el conflicto. La diversidad cultural es una riqueza invaluable que puede enriquecer a las sociedades a través del intercambio de ideas, valores y prácticas.
Ejemplos Históricos de Diálogo entre civilizaciones
Al reflexionar sobre ejemplos históricos de diálogo intercultural, podemos aprender lecciones valiosas sobre cómo la cooperación y el respeto mutuo pueden conducir a un progreso significativo y a una convivencia pacífica. Te damos algunos ejemplos incontestables.
La Ruta de la Seda
Uno de los ejemplos más conocidos del diálogo entre civilizaciones es la histórica Ruta de la Seda. Este vasto entramado de rutas comerciales que conectaba Asia con Europa no solo facilitó el comercio de bienes como la seda, las especias y el oro, sino que también promovió el intercambio de ideas, conocimientos y culturas.
A lo largo de estas rutas, filósofos, científicos y artistas de diferentes civilizaciones se encontraron, compartieron sus conocimientos y aprendieron unos de otros. Por ejemplo, la difusión del budismo desde la India a través de Asia Central y China se debió en gran medida a estas interacciones.
Al-Andalus
Otro ejemplo notable es el periodo de Al-Andalus en la península ibérica, durante el cual musulmanes, cristianos y judíos coexistieron y colaboraron en un entorno de relativa tolerancia y respeto mutuo.
Al-Ándalus, también escrito al-Andalus, (en árabe: الْأَنْدَلُس,) es el nombre de la sociedad islámica que se formó en la península ibérica en la Edad Media.
Las fuentes árabes medievales utilizan el término al-ʾAndalus para referirse tanto a la península ibérica (con un sentido geográfico), como al territorio peninsular controlado por los musulmanes (es decir, con un sentido político), mientras que las fuentes cristianas utilizan los términos Spania, Yspania o Ispania (derivados de Hispania) para referirse a la península ibérica o exclusivamente al territorio controlado por los musulmanes, aunque a partir del siglo XII aparece en ocasiones el término Alandaluf, en este último sentido.
Tras la conquista musulmana de la península ibérica, al-Ándalus se integró inicialmente en la provincia norteafricana del Califato omeya.
En el año 756 se convirtió en el Emirato de Córdoba y posteriormente en el año 929 en el Califato de Córdoba, independiente del califato abasí.
Con la disolución del Califato de Córdoba en 1031, el territorio se dividió en los primeros reinos de taifas, periodo al que sucedió la etapa de los almorávides (y los segundos reinos de taifas) y la etapa de los almohades (y los terceros reinos de taifas).
Con el avance de los reinos y condados cristianos de las montañas del norte peninsular (en la llamada «Reconquista», un término cuestionado por gran parte de la historiografía actual) el territorio de al-Ándalus se fue reduciendo, hasta que la toma de Granada por los Reyes Católicos en 1492 puso fin al último estado musulmán peninsular (el reino nazarí de Granada).
Mientras que una parte de los andalusíes emigró al norte de África, la mayoría quedó bajo el dominio de sus nuevos señores cristianos, convertidos en «mudéjares», hasta que a principios del siglo XVI fueron obligados a convertirse al cristianismo. En 1609 estos «moriscos» fueron expulsados por orden del rey Felipe III.
¿Cómo se proclama un Día Internacional o Mundial?
Esta convivencia facilitó un florecimiento cultural y científico sin precedentes, donde se realizaron importantes avances en áreas como la medicina, la filosofía, las matemáticas y la astronomía.
La famosa Escuela de Traductores de Toledo, donde se tradujeron al latín numerosas obras científicas y filosóficas del árabe y el griego, es un testimonio de esta colaboración fructífera.
El Renacimiento y el Intercambio Cultural
El Renacimiento europeo también fue un periodo de intenso diálogo intercultural, especialmente con el redescubrimiento y la asimilación de conocimientos del mundo islámico y clásico. Los académicos europeos se inspiraron en textos árabes y griegos, muchos de los cuales fueron preservados y comentados por eruditos musulmanes.
Este intercambio de ideas catalizó el desarrollo de nuevas corrientes de pensamiento y avances científicos, marcando una era de renovación cultural y científica en Europa.
La Actualidad
En la actualidad, el diálogo entre civilizaciones es más crucial que nunca. En un mundo marcado por la globalización, la migración masiva y los conflictos interculturales, el entendimiento mutuo y el respeto por la diversidad cultural son fundamentales para la paz y la cohesión social.
El Día Internacional para el Diálogo entre Civilizaciones sirve como un recordatorio de que, a través del diálogo y la cooperación, las sociedades pueden superar las barreras culturales y construir puentes de entendimiento y solidaridad
LEANDRO SEQUEIROS SAN ROMÁN nació en Sevilla en 1942. Es jesuita, sacerdote, doctor en Ciencias Geológicas y Licenciado en Teología. Catedrático de Paleontología (en excedencia desde 1989). Ha sido profesor de Filosofía de la Naturaleza , de Filosofía de la Ciencia y de Antropología filosófica en la Facultad de Teología de Granada. Miembro de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Zaragoza. Asesor de la Cátedra Francisco Ayala de Ciencia, Tecnología y Religión de la Universidad Pontificia de Comillas. Presidente de la Asociación Interdisciplinar José Acosta (ASINJA).Es autor además, de numerosos libros y trabajos que se ofrecen gratuitamente en versión digital en BUBOK.En la actualidad reside en Granada continuando sus investigaciones y trabajos en torno a la interdisciplinaredad, el diálogo Ciencia y Fe y la transdisciplinariedad en la Universidad Loyola e intentando relanzar y promover la Asociación ASINJA que preside. Un nuevo destino después de haber trabajado solidariamente ofreciendo sus servicios de acompañamiento, cuidado y asesoramiento en la Residencia de personas mayores San Rafael de Dos Hermanas (Sevilla). Actualmente Lenadro ha sido destinado a Salamanca, ciudad en la que reside.
La persona de Leandro Sequeiros es un referente de testimonio evangélico, de excelencia académica, de honestidad y rigor intelectual de primer orden. Vaya desde aquí nuestro agradecimiento más sentido por honrar con sus colaboraciones este humilde sitio de KRISIS.