KRISIS

Educación universitaria y Cooperativismo

Por Roberto Bertossi

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Todos los saberes, bienes, servicios y enseñanzas deberían estar traspasados por el valor de la solidaridad y sus aplicaciones cooperativas. La conciencia de la ciudadanía como virtud cívica tendría que motivar nuestras responsabilidades y deberes tanto personales, como profesionales y comunitarios a partir de la primera escolarización. Esta, y no otra, es la mejor garantía de la consagración de los derechos, como emanación natural del entrecruzamiento de los deberes de todos; ello en el marco de una reciprocidad de empatías personales y perspectivas comunitarias. Ese es el horizonte de una civilización de sujetos éticos.

La misión de la Universidad es completar la formación integral de la juventud, preparar a los profesionales que requiera el país y atender al perfeccionamiento en ejercicio de los mismos, con el propósito de procurarles la formación humana e integral, el desarrollo armónico de la personalidad y la preparación para el ejercicio responsable de su libertad, a la vez que la capacitación para el ejercicio de actividades profesionales que permitan impulsar, sostener y acrecentar el desarrollo humano, social, ambiental, cultural, científico, productivo y económico del país.

Es regla de oro del Cooperativismo, la educación cooperativa. La misma consiste, básicamente, en la adquisición del hábito de pensar, actuar y juzgar de acuerdo con los principios cooperativos:

  1. Membresía voluntaria y neutralidad política, religiosa, racial, etc.
  2. Un asociado, un voto.
  3. Justicia distributiva.
  4. Autonomía e independencia.
  5. Educación cooperativa.
  6. Integración.
  7. Interés por la comunidad.

Su naturaleza axiológica trata de directrices no dogmáticas sino nacidas de la experiencia cooperativa, que inducidas de la observación son proyectables por deducción a la educación en general. No es cerrada su formulación, sino abierta; y no utópica, sino objetiva y real, de acuerdo con las necesidades de cada momento. Es de ese modo fruto del pragmatismo evolutivo de la realidad.

Abrir las puertas de la universidad al cooperativismo, auscultando sobre la carne viva de la realidad los hechos que va produciendo la dinámica propia de las relaciones gregarias, vivificará la cultura universitaria a través de un contacto más estrecho con las cuestiones prevalentes y las inquietudes candentes de mayor actualidad, incorporando al acervo universitario, nuevos conocimientos y pedagogías para una resolución cooperativa de las mismas.

El cooperativismo es un camino, un modo solidario de socialización de derechos, deberes, necesidades e intereses comunes, una forma armónica de transición paulatina entre un mundo marcado por individualismos, desigualdades y privilegios; hacia poblaciones más asentadas sobre la fraternidad, la igualdad y la cultura del encuentro y la satisfacción. Con anterioridad a la ley 26.206/06, impulsamos una cátedra específica para el derecho cooperativo 1 Ref.Resolución Nº 269/03, Facultad de Derecho, Universidad Nacional de Córdoba, mereciendo el reconocimiento del Consejo Interuniversitario Nacional “por la iniciativa precursora de incorporar el cooperativismo en el sistema educativo, y especialmente por la importante concreción en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad a la que pertenece”; 2 Ref.nota S.T. Nº 221105 – Buenos Aires, noviembre 22 de 2007.

Este cooperativismo universitario que propugnamos, representa una integración de afanes en la búsqueda incesante de una existencia más rica y auspiciosa en calidad humana, ello en la medida que cada necesidad pueda encontrar su satisfacción, y la economía, su democratización.

Resumiendo, si la lección del ejemplo solidario gana a todas en elocuencia, lograr una sociedad más cooperativa sería una beneficiosa avanzada en la línea de una evolución útilmente responsable, conducida y liderada por sujetos con probidad para estructuras sociales más justas y adecuadas al sentido auténtico de nuestro tiempo; logros y frutos posibles de una noble y cabal educación universitaria cooperativa. Entonces, ¿cómo no defender sus principios sin envalentonar a sus verdugos?

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