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EDUCAR PARA OTRO MUNDO POSIBLE
Homenaje a Jesús García de Leaniz Rigó
De Leandro Sequeiros San Román

1. Breve biografía de Leandro Sequeiros San Román
Leandro Sequeiros San Román (Sevilla, 1942) es jesuita, científico y profesor universitario. Es doctor en Ciencias Geológicas, catedrático de Paleontología y licenciado en Teología. Su trayectoria académica se ha desarrollado principalmente en el ámbito de la Geología, la Paleontología, la Historia y Epistemología de las Ciencias, la Filosofía de la Ciencia, la Antropología filosófica y las relaciones entre ciencia, filosofía, teología y educación. Ha ejercido docencia en diversas universidades y centros de formación del profesorado, y ha colaborado especialmente en la formación de profesores de Ciencias y en la Educación Ambiental.
Su trayectoria resulta especialmente significativa por la voluntad de superar las fronteras disciplinares. Su producción abarca la evolución biológica, la historia de la Geología, la enseñanza de las Ciencias de la Tierra, la Educación Ambiental, la relación entre ciencia y religión y el pensamiento complejo. Continúa siendo, además, presidente de la Asociación Interdisciplinar José de Acosta (ASINJA) y miembro de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Zaragoza.
Esta trayectoria permite comprender bien el horizonte intelectual de Educar para otro mundo posible: no se trata únicamente de un libro sobre educación ambiental, sino de un intento de pensar la educación desde una nueva imagen del mundo, caracterizada por la apertura, la evolución, la interdependencia, la complejidad y la responsabilidad humana.
2. Naturaleza y propósito de la obra
Educar para otro mundo posible es un libro-homenaje dedicado a Jesús García de Leaniz Rigó SJ, presentado por Sequeiros como un científico, teólogo y educador de extraordinaria erudición, pero también como un hombre de profunda bondad y servicio. El índice permite apreciar la arquitectura general de la obra: macroparadigma de un mundo abierto y global; Educación Ambiental; Objetivos del Milenio; desarrollo sostenible; complejidad biológica; sistemas complejos; transversalidad y educación en valores; y, finalmente, Edgar Morin.
El libro posee, por tanto, un carácter híbrido. No es una monografía sistemática en sentido estricto, sino un amplio dossier intelectual y pedagógico que reúne reflexiones, materiales didácticos, textos procedentes de distintas fuentes y una entrevista final a Edgar Morin. El propio volumen identifica expresamente algunos materiales como procedentes de Wikipedia. Esto constituye simultáneamente una riqueza —por la amplitud de perspectivas— y una cierta debilidad formal, pues la argumentación no mantiene siempre el mismo nivel de elaboración conceptual.
Su tesis de fondo, sin embargo, resulta extraordinariamente coherente: no es posible educar para el futuro sin transformar la imagen del mundo desde la que educamos.
3. Del mundo cerrado al mundo abierto: la transformación de la conciencia
Una de las aportaciones conceptuales más importantes del libro es la reconstrucción histórica de las diferentes imágenes científicas del mundo. Sequeiros presenta el tránsito desde el mundo cerrado hacia el universo abierto y, posteriormente, hacia la idea de una naturaleza inacabada, en evolución y transformación permanente. En este nuevo paradigma, la realidad no aparece como algo definitivamente construido, sino como un proceso abierto en el que también el ser humano participa como agente.
Esta perspectiva posee una enorme relevancia para una Pedagogía de la Conciencia. Educar ya no puede consistir simplemente en transmitir una representación estable y fragmentada de la realidad. Significa ayudar a desarrollar una conciencia capaz de comprender:
- que la realidad está en proceso;
- que los fenómenos están interrelacionados;
- que el conocimiento es histórico y provisional;
- que el ser humano forma parte del mundo y no está separado de él;
- y que, precisamente por ser una realidad abierta, el futuro puede ser construido.
La antropología educativa implícita es, por ello, una antropología del ser humano abierto, relacional e inacabado.
4. La Educación Ambiental como educación de la conciencia
El núcleo pedagógico más potente de la obra aparece en la concepción de la Educación Ambiental (EA). Sequeiros insiste en que no debe confundirse con la mera Ecología. La Ecología estudia científicamente las relaciones de los sistemas naturales; la Educación Ambiental pretende además sensibilizar, generar valores y capacitar para intervenir en la realidad natural y social.
Esta distinción es esencial para la Pedagogía de la Conciencia.
El esquema que aparece en la propia obra resulta especialmente significativo:
conocer y comprender → concienciarse → actuar
La finalidad de la Educación Ambiental no se reduce, pues, a incrementar información. El conocimiento debe convertirse en conciencia, la conciencia en valores, los valores en actitudes y las actitudes en acción responsable. El diagrama de la página 38 formula precisamente los fines de la EA en términos de conocer, comprender, concienciarse y actuar en defensa del medio físico, social y cultural, individual y colectivamente.
Aquí encontramos una de las conexiones más directas con la Pedagogía de la Conciencia: la educación es transformación de la relación consciente que la persona mantiene consigo misma, con los demás y con el mundo.
Además, la conciencia ambiental que propone Sequeiros no es individualista. Es una conciencia simultáneamente ecológica, social, política y ética. La problemática ambiental incluye desde la conservación de una especie hasta el hambre, la pobreza, las desigualdades Norte-Sur y las estructuras económicas que condicionan las relaciones entre humanidad y naturaleza.
5. De la conciencia individual a la conciencia planetaria
Una segunda gran aportación consiste en ampliar la conciencia desde el entorno próximo hacia la interdependencia planetaria.
El libro entiende la Tierra como un gran sistema de sistemas. De ahí que la Educación Ambiental deba superar tanto el antropocentrismo como la concepción de la naturaleza como simple recurso. Los objetivos propuestos incluyen comprender las interconexiones entre los diferentes medios del planeta, la interdependencia socioeconómica, política y cultural y la necesidad de desarrollar actitudes de solidaridad entre los habitantes de la Tierra.
Esta perspectiva anticipa claramente lo que hoy podemos denominar conciencia planetaria: comprender que las decisiones locales poseen consecuencias globales y que los grandes problemas contemporáneos —climáticos, ecológicos, económicos, sociales y culturales— no pueden resolverse desde perspectivas aisladas.
La referencia al Informe Delors refuerza esta dimensión: aprender a aprender, aprender a hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser constituyen cuatro dimensiones de una educación integral que debe preparar para una sociedad mundial interdependiente.
6. Complejidad, pensamiento sistémico y conciencia
La tercera aportación fundamental se encuentra en la introducción del paradigma de la complejidad y de la perspectiva sistémica.
El libro contrapone el paradigma mecanicista-reduccionista al paradigma ecológico-sistémico. En este último, el todo no puede comprenderse simplemente mediante la suma de sus partes: las relaciones entre los elementos generan propiedades emergentes que no aparecen cuando cada elemento es estudiado aisladamente.
Desde la perspectiva pedagógica, esto tiene una consecuencia decisiva: educar para la conciencia significa educar para relacionar.
No basta con conocer elementos aislados —naturaleza, sociedad, economía, tecnología, cultura, individuo—; hay que comprender las relaciones que los constituyen. De ahí que el libro conceda tanta importancia a la interdisciplinariedad, la globalidad, la interacción, la emergencia, la incertidumbre y la autoorganización.
Particularmente interesante es que entre los ejemplos de sistemas complejos aparecen la conciencia y las sociedades, junto a los ecosistemas y los seres vivos. Esto abre una vía especialmente fecunda para una Pedagogía de la Conciencia: la conciencia puede ser comprendida ella misma como una realidad compleja, relacional y emergente, no como una entidad aislada.
7. La transversalidad como pedagogía de la conciencia
Probablemente sea esta la aportación pedagógica más directamente aprovechable.
La transversalidad no se concibe como añadir nuevas asignaturas, sino como impregnar el conjunto del currículo con problemas, valores y perspectivas que permitan comprender y transformar la realidad. Los ejes transversales deben conectar el conocimiento escolar con los problemas reales del mundo y conferirle una dimensión funcional y transformadora.
El planteamiento alcanza una formulación especialmente significativa cuando se afirma que los valores no son abstracciones: se aprenden en contextos de realidad, mediante la interacción con otras personas y con el entorno, y se convierten en valores educativos cuando se traducen en actitudes y comportamientos concretos.
Aquí puede establecerse una correspondencia casi estructural con la Pedagogía de la Conciencia:
realidad → experiencia → reflexión → conciencia → valor → actitud → decisión → acción → transformación.
Esta secuencia no aparece formulada exactamente con estos términos en el libro; constituye una síntesis interpretativa de sus planteamientos. Pero resulta plenamente coherente con su concepción de la Educación Ambiental, la transversalidad y la educación en valores.
8. Conciencia crítica, ética y compromiso transformador
La conciencia que propone la obra no es una conciencia contemplativa. Es una conciencia crítica y comprometida.
El libro reclama partir de situaciones-problema y conflictos reales: deterioro ambiental, pobreza, violencia, desigualdad, consumismo, discriminación, etc. El objetivo es que los estudiantes elaboren juicios propios, desarrollen sistemas de valores libremente asumidos y puedan intervenir sobre la realidad.
En consecuencia, la educación deja de ser exclusivamente adaptación al mundo existente para convertirse en preparación para transformar responsablemente ese mundo.
Esta dimensión aproxima notablemente la propuesta a la tradición de Paulo Freire —el propio texto utiliza explícitamente el concepto de educación “bancaria” y remite a Pedagogía del oprimido— y permite establecer una fecunda conexión entre concientización, pensamiento crítico, ética y praxis transformadora.
9. El encuentro final con Edgar Morin
La culminación del libro resulta especialmente significativa porque introduce directamente el pensamiento de Edgar Morin.
La entrevista final presenta siete saberes fundamentales: reconocer las cegueras del conocimiento; construir un conocimiento pertinente; enseñar la condición humana; enseñar la identidad planetaria; afrontar las incertidumbres; enseñar la comprensión; y desarrollar una ética del género humano.
Para una Pedagogía de la Conciencia, esta parte resulta extraordinariamente fecunda. Morin vincula explícitamente el conocimiento con la lucidez, la conciencia de los límites y errores del propio conocimiento y la capacidad de relacionar las partes con el todo. La identidad planetaria exige comprender que la humanidad constituye una comunidad interdependiente. Y la ética del género humano pasa por la conciencia de sí mismo como individuo, miembro de una sociedad y miembro de la especie humana.
La culminación conceptual aparece en la denominada ecología de la acción: actuar supone reconocer que las consecuencias de nuestras decisiones pueden escapar a nuestras intenciones iniciales. La educación debe, por tanto, formar sujetos capaces de actuar dentro de la incertidumbre y de revisar reflexivamente sus acciones.
10. Valoración final desde la Pedagogía de la Conciencia
La principal virtud de Educar para otro mundo posible es que desborda ampliamente la Educación Ambiental entendida en sentido restringido. Su verdadero horizonte es la construcción de una nueva forma de conciencia.
Puede sintetizarse en seis grandes dimensiones:
- Conciencia de la interdependencia: comprender que todo está relacionado.
- Conciencia ecológica: reconocernos como parte de la trama de la vida.
- Conciencia planetaria: asumir la pertenencia a una comunidad humana y terrestre común.
- Conciencia ética: transformar conocimientos y valores en responsabilidad y compromiso.
- Conciencia crítica: identificar las estructuras sociales, económicas y culturales que producen injusticia y deterioro ambiental.
- Conciencia compleja: aprender a pensar simultáneamente totalidad y partes, orden y desorden, certeza e incertidumbre, individuo y sociedad.
Desde esta perspectiva, el libro ofrece materiales de considerable valor para fundamentar una Pedagogía de la Conciencia Ecológica y, más ampliamente, una Pedagogía de la Conciencia entendida como proceso de transformación del modo de conocer, sentir, valorar, decidir y actuar.
Hay, además, una idea que atraviesa silenciosamente toda la obra y que considero especialmente valiosa para mi proyecto de Educación Transdisciplinar: el cambio educativo no comienza únicamente modificando contenidos, sino modificando la imagen de la realidad, la concepción del ser humano y la relación que establecemos con el mundo.
Aunque el libro no desarrolla formalmente el concepto de “Pedagogía de la Conciencia”, proporciona numerosos elementos que pueden incorporarse a su fundamentación teórica: mundo abierto e inacabado, pensamiento sistémico, complejidad, conciencia ambiental, valores, solidaridad, interdisciplinariedad, participación, pensamiento crítico, identidad planetaria, incertidumbre y acción transformadora.
En este sentido, Educar para otro mundo posible puede considerarse una obra especialmente pertinente para la construcción de una pedagogía que pretenda pasar del conocimiento del mundo a la conciencia del mundo, y de la conciencia del mundo a la responsabilidad de transformarlo.

LEANDRO SEQUEIROS SAN ROMÁN nació en Sevilla en 1942. Es jesuita, sacerdote, doctor en Ciencias Geológicas y Licenciado en Teología. Catedrático de Paleontología (en excedencia desde 1989). Ha sido profesor de Filosofía de la Naturaleza , de Filosofía de la Ciencia y de Antropología filosófica en la Facultad de Teología de Granada. Miembro de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Zaragoza. Asesor de la Cátedra Francisco Ayala de Ciencia, Tecnología y Religión de la Universidad Pontificia de Comillas. Presidente de la Asociación Interdisciplinar José Acosta (ASINJA).Es autor además, de numerosos libros y trabajos que se ofrecen gratuitamente en versión digital en BUBOK.En la actualidad reside en Granada continuando sus investigaciones y trabajos en torno a la interdisciplinaredad, el diálogo Ciencia y Fe y la transdisciplinariedad en la Universidad Loyola e intentando relanzar y promover la Asociación ASINJA que preside. Un nuevo destino después de haber trabajado solidariamente ofreciendo sus servicios de acompañamiento, cuidado y asesoramiento en la Residencia de personas mayores San Rafael de Dos Hermanas (Sevilla). Actualmente Lenadro ha sido destinado a Salamanca, ciudad en la que reside.
La persona de Leandro Sequeiros es un referente de testimonio evangélico, de excelencia académica, de honestidad y rigor intelectual de primer orden. Vaya desde aquí nuestro agradecimiento más sentido por honrar con sus colaboraciones este humilde sitio de KRISIS.